23 febrero, 2018. Por

Yo, Tonya

La mujer más odiada de América
Yo, Tonya

Margot Robbie, a la que hemos visto en films como Suicide Squad, Focus o El Lobo de Wall Street, protagoniza otra de esas cintas que radiografían, de una manera estimulante y certera, las luces y sombras del american dream. Uno de sus alicientes es que está basada en hechos reales. Otro es que, además, Robbie está nominada al Oscar a la Mejor Actriz gracias a un personaje que haría las delicias de cualquier actriz.

Su personaje, Tonya Harding, fue la primera patinadora estadounidense en ejecutar un triple salto Axel en una competición. Lo hizo en el Campeonato Estadounidense de Patinaje artístico sobre Hielo de 1991. Pero esta no es sólo una película sobre el mundo del deporte, al igual que no lo son otras como Toro salvaje, Moneyball o Hoosiers. Tonya Harding fue una especie de Michael Jackson del deporte con una madre cruel y despiadada que obligó a su hija a patinar como si el patinaje fuera lo único que pudiera darle sentido a su vida. El guión de Steven Rogers estuvo durante muchos años en la lista negra de Hollywood. Un guión que cuenta la historia desde el falso documental y desde los testimonios de muchas de las personas que rodearon a la protagonista. Afortunadamente, en ningún momento estamos frente a un festín de bustos parlantes, algo demasiado tentador a la hora de plantearse un biopic de similares características.

“Tonya Harding fue una especie de Michael Jackson del deporte con una madre cruel y despiadada que obligó a su hija a patinar como si el patinaje fuera lo único que pudiera darle sentido a su vida”

El giro de 180º aparece en la vida de Tonya, y esto no es un spoiler, cuando alguien atacó a la que por entonces era su máxima rival, la patinadora Nancy Kerrigan. Cobo Arena, Detroit, 6 de enero de 1994. Las principales figuras del patinaje artístico americano se preparan para luchar por una plaza en los JJOO de Invierno. Kerrigan acaba de terminar su entrenamiento y se dirige a los vestuarios cuando siente un brutal golpe en su pierna derecha. Una persona encapuchada huye tras la agresión portando consigo el arma del delito. Kerrigan empieza a llorar y a gritar: “¿Por qué? ¿Por qué yo?”. Un cámara aparece de la nada y las imágenes dan la vuelta al mundo. En el momento en el que todas las sospechas cayeron sobre la patinadora, todos la bautizaron como Tonya Harding: La mujer más odiada de América.

“A veces la cinta es barroca y sobrecargada al estilo de Boogie Nights o Goodfellas, pero Craig Gillespie no es ni Paul Thomas Anderson ni Martin Scorsese. Aun así, reúne suficientes méritos como para convertirse en uno de los títulos del año”

Para muchos es inevitable rememorar lo que le sucedió a la tenista Monica Seles meses antes, cuando un espectador la acuchilló en pleno partido provocándole una profunda herida en la espalda. El encargado de darle forma a estas intensas, zigzagueantes y entretenidas 2 horas es Craig Gillespie, responsable de la estimable Lars y otra chica de verdad. Muchos personajes, muchas situaciones, muchos ritmos y muchas canciones de artistas como: Fleetwood Mac, Cliff Richard, Dire Straits o Laura Branigan.

A veces la cinta es barroca y sobrecargada al estilo de Boogie Nights o Goodfellas, pero Craig Gillespie no es ni Paul Thomas Anderson ni Martin Scorsese. Aun así, reúne suficientes méritos como para convertirse en uno de los títulos del año. Para quien quiera saber más, recomiendo el documental The Price of Gold.

Yo, Tonya