6 junio, 2017. Por

Wonder Woman

¿Cuánto sabes sobre la superheroína pop por antonomasia?
Wonder Woman

Diana, princesa de las amazonas de Themyscira y tercer brazo del tridente que líder fundador de la Liga de la Justicia de América, está a punto de desembarcar en los cines de todo el mundo protagonizando su primera película desde que debutara en las páginas de All Star Comics en octubre de 1941. Y aunque lleva entre nosotros casi tanto como Batman (1939) y Superman (1938), es posible que no sepas tanto sobre Wonder Woman como sobre ellos. Seas admirador de la amazona o no hayas cogido un cómic en tu vida, te damos las claves para entender a la Mujer Maravilla y su universo antes de que Wonder Woman se estrene el 23 de junio.

Hoy en día son numerosas las heroínas femeninas que ya son referencia en la cultura pop de Occidente. Pero antes de Tormenta, Catwoman, Fénix, Kitty Pryde, Hulka, Pícara o, incluso, los mitos noventeros de Buffy y Xena, estaba Wonder Woman. Diana de Themyscira es un icono feminista casi desde su creación: una superheroína con poderes, atribuciones y armas peculiares y un peso en el universo DC similar al de Batman y Superman.

No obstante, la amazona nunca ha contado con una película propia en la gran pantalla: solamente con la inolvidable serie que Lynda Carter protagonizó en los 70 (y que todavía hoy es paradigmática en el universo Wonder Woman) y un cameo venido a más en Batman vs. Superman: Dawn of Justice (2016).

¿Quién es Wonder Woman?

Como todo personaje de cómic, la historia de Wonder Woman ha sufrido diversas relecturas o reinvenciones con el paso del tiempo y de los guionistas. Pero, esencialmente, Diana es la única hija de Hipólita, reina de las amazonas, una tribu de mujeres guerreras recurrentes en la mitología griega. Era el cinturón mágico de Hipólita el que Heracles tuvo que robar en uno de los doce trabajos que le fueron impuestos como castigo por matar a sus hijos. Desde la Antigüedad, las amazonas viven aisladas del mundo de los hombres en la idílica Themyscira, la capital de Isla Paraíso: una isla encantada en la que nadie puede entrar ni salir.

Dicho aislamiento es perturbado por la llegada accidental de Steve Trevor, un piloto de las fuerzas aéreas de los Estados Unidos. De entre las filas de las amazonas una campeona es elegida tras sucesivas pruebas y combates con la misión de devolver a Trevor al mundo de los hombres. La vencedora es, inevitablemente, Diana que, en contra de la voluntad de su madre, abandona Themyscira para convertirse en la enviada de las amazonas al “mundo patriarcal”. En muchas versiones de la génesis del personaje (aunque no en todas), este hecho se produce en mitad de la II Guerra Mundial.

A pesar de que el origen y objetivos de Wonder Woman varía enormemente según el guionista, su génesis y enemigos suelen tener que ver con las raíces míticas griegas del personaje (en algunas versiones es con los dioses romanos con los que está emparentada), siendo Ares, Circe y Cheetah algunos de los villanos más recurrentes en sus páginas.

El superpoder del amor

Atentos a esto, porque (a juzgar por el trailer) es posible que la película no lo deje claro. El principal superpoder de Wonder Woman es la capacidad ilimitada para amar. Desde los años 40 está planteada como un nuevo tipo de superhéroe con la aspiración de prevalecer mediante el amor, en lugar de por la fuerza. William Moulton Marston, creador del personaje, manifestó en diversas ocasiones su interés por ofrecer un nuevo estereotipo femenino para las jóvenes de su época. Uno que ensalzara muchos de los tradicionalmente llamados “valores femeninos”, como la ternura o la búsqueda de soluciones no violentas a los conflictos; pero que, aun así, fuera tan fuerte como Superman.

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Pero si bien los cómics muchas veces se centran más en las atribuciones “físicas” de la Princesa Diana, poco podremos esperar del hiperhormonado Universo Expandido de DC comandado por el (¿histérico?) Zack Snyder. Así que, además del amor incondicional a todos los seres de la creación, Wonder Woman tiene otra serie de útiles atributos: fuerza, sabiduría, destreza militar, inteligencia, capacidad para aprender y hablar cualquier idioma, incluso lenguas extraterrestres o animales, sentidos mejorados, resistencia al fuego, reflejos y velocidad inhumanos y, por supuesto, el vuelo.

Según el autor y época, estos dones son “regalos” de sus patrones olímpicos o bien consecuencia de la naturaleza semidivina de Diana. No obstante, aún despojada de ellos (hay numerosos arcos argumentales en los que Wonder Woman pierde sus poderes), la amazona posee una fuerza y una envergadura desmesuradas, lo que la convierte en una luchadora formidable.

La verdad como arma

Seguro que ya has visto más de un póster en el que Gal Gadot empuña escudo y espada con cara de pocos amigos. Si bien sería mentira decir que estos instrumentos no forman parte del arsenal que utiliza Wonder Woman en los cómics, sí que es falso afirmar que son sus armas características. Porque el arma que mejor define el espíritu de Wonder Woman es, también, la que más usa: el Lariat o Lasso de la Verdad. Un cordel mágico, irrompible, que obliga a quien quede atrapado por él a decir la verdad.

Mucho menos peliculero que la espada, pero bastante más inteligente y versátil. E imprescindible de cara al recurrente interés por el bondage que han destilado muchas de sus viñetas a lo largo de las décadas. No es casualidad, tampoco, que las investigaciones de William Marston sobre los cambios en la presión sanguínea asociados con la mentira estuvieran relacionados con la invención de la prueba del polígrafo.

Por supuesto, Wonder Woman siempre aparece representada con sus indestructibles brazaletes que, combinados con su velocidad y sentidos sobrehumanos, le permiten protegerse a sí misma y a otros del impacto de cualquier proyectil. Dichos brazaletes están hechos de los restos del escudo de Atenea y, en algunas interpretaciones del personaje, representan para las amazonas el recuerdo de su pasado de sumisión en el mundo de los hombres. De hecho, canónicamente, Diana pierde sus poderes si un hombre es capaz de encadenar dichos brazaletes.

Amigos y amantes

Mucho se ha hablado últimamente sobre la (bi)sexualidad de Wonder Woman. Todo porque Greg Rucka, prestigioso guionista encargado de la serie canónica (Rebirth) en estos momentos, dijo hace no mucho lo que lleva 75 años siendo obvio. A saber: que si la chica se ha pasado gran parte de su vida en una isla poblada solamente por mujeres en la que ningún hombre ha puesto el pie en dos milenios, lo raro es que éstas no le interesen física y/o románticamente. Un hecho bastante indiscutible y que, además, Grant Morrison ya exploró poco antes en Tierra Uno (que se desarrolla en universo paralelo al canónico de DC en estos momentos) y el propio Rucka ya intentó mostrar (de forma excesivamente velada) hace unos años cuando Wondy pasó (sin pena ni gloria) por sus manos; pero sobre el que DC ha intentado echar balones fuera hasta hace nada.

Y es que si bien el sentido común ha empezado a imponerse en los cómics de la amazona en esta década (básicamente desde el relanzamiento de Los Nuevos 52), también es un poco agotador ver la cantidad de páginas que ha pasado la pobre Diana suspirando, bien por Steven Trevor, o bien por Superman. Gracias a los dioses (olímpicos) algunos guionistas (gracias Brian Azzarello) han sabido ver más allá de sus narices y han comprendido que Diana de Themyscira suele tener cosas más importantes en la cabeza que a quién llevarse a la cama.

Ligoteos aparte, Wonder Woman es un personaje ligado muy intensamente a su madre, Hipólita, y a las amazonas que inevitablemente ha de dejar atrás y con las que, en muchos casos, tiene una relación tormentosa. El el mundo de los hombres, Etta Candy es su amiga más recurrente: de apariencia voluptuosa y voluntad inquebrantable, algunas veces vivaracha, suele ser la encargada de ayudar a Diana a adaptarse y comprender el mundo de los hombres, tan ajeno y alejado del que le ha visto crecer.

El icono

Pero, ¿por qué decimos que Wonder Woman es un icono feminista? El papel de Diana de Themyscira nunca ha sido preponderante ni en las páginas de DC ni en la Liga de la Justicia de la cual es, en teoría, fundadora. Son muchísimas las etapas de JLA en las que Wonder Woman es poco más que una muñeca hinchable destinada a ser “atrapada” por el malvado al principio del arco argumental de turno. Y, aún así, lleva simbolizando desde los años 40 los valores de igualdad, empoderamiento, fraternidad y diálogo frente a las agresiones misóginas que son, hoy en día, el centro del discurso feminista que invade los medios de comunicación.

Lo cierto es que Wonder Woman fue la primera (afortunadamente, de muchas) de las heroínas de la cultura pop que mostró cuán necesaria era la fortaleza física para el empoderamiento de las mujeres (aunque el aspecto musculado y físicamente inmenso de la amazona es relativamente reciente, de la reinvención de George Pérez en el 87); así como que la no violencia, el diálogo y la igualdad son imprescindibles para ejercer un control estricto sobre dicha fortaleza.

No en balde, las mentes de las que surgió el personaje, los psicólogos William y Elizabeth Marston, vivían en una relación poliamorosa con Olive Byrne y modelaron críticamente el tono del personaje. Fue gracias a ellos que el bondage como representación de sumisión y el amor libre entraron a formar parte, por primera vez, de un cómic de la cultura pop; siento aún hoy un tema de análisis en el universo de Wonder Woman.

Choca, y ha chocado en muchas ocasiones, que este paradigma de mujer libre, fuerte y resolutiva tenga, de manera invariable, un físico imponente. De hecho fue muy sonada la polémica que se desató a finales del año pasado, cuando ciertos sectores del feminismo mediático boicotearon la campaña #WithWonderWoman, que convertía a Wonder Woman en embajadora simbólica de las Naciones Unidas para el empoderamiento de las mujeres y las niñas. Resultó que gente que no había leído un cómic en su vida se sintió muy ofendida cuando una mujer bella, fuerte y despampanante fue elegida como símbolo de algo. Como si hubiera habido alguna versión Bruce Wayne o Clark Kent que no exhibiera una hipertrofia muscular casi patológica.

Ante la ignorancia de quien no abre un libro (o un cómic, en este caso) para informarse mínimamente de qué se está hablando, poco razonamiento cabe. Y por mucho que se les intente explicar la enorme inspiración que Diana de Themyscira ha sido para varias generaciones de mujeres, el mensaje de sabiduría, fuerza y serenidad que transmite, muchos serán incapaces de ver más allá de una mujer grandes pechos y poca ropa destinada a hacerle los coros a Batman y a Superman.

La película

Si bien el estreno de X-Men en el año 2000 marcó el inicio de la era dorada de las adaptaciones cinematográficas de superhéroes de cómic hoy, 17 años después, ninguna de esas adaptaciones ha estado protagonizada por una mujer (si alguien viene a decirme que si Elektra o Catwoman les reto a que encuentre a alguien que las aguantara enteras).

Por supuesto, el día que esto cambiara, Wonder Woman tenía que estar de las primeras en la lista. Sandra Bullock ha confirmado en alguna ocasión que se llegó a hablar del tema con ella a finales de los 90; y Lucy Xena Lawless también expresó interés en el personaje. Ya por aquel entonces la Warner sabía que adaptar a Wondy al cine sería un asunto espinoso, puesto que se exigía de la película enormes dosis de acción, pero el respeto a los valores morales del personaje sería igualmente necesario.

Antes de caer en Los Vengadores, el ubicuo e inevitable Joss Whedon se hizo cargo del proyecto allá por 2005, para dejarlo sin llegar a generar un guión definitivo en 2007. Una pena, porque tanto Morena Baccarin como Eliza Dushku (dos de sus actrices fetiche) habrían sido unas Wondys estupendas. Pero al final ha sido el universo cinemático que Zack Snyder está creando para DC el que llevó la voz cantante y la desconocida actriz israelí Gal Gadot la que se llevó el gato al agua (por qué ella y no Katheryn Winnick es algo que no logro entender).

Wonder Woman relata la génesis de Diana de Themyscira más o menos tal y como la hemos contado, pero desplazando la acción a la I Guerra Mundial y, por supuesto, sentará algunas de las bases para Justice League, que se estrenará a finales de este año. Queda por ver si se ambientará una hipotética segunda película en la II Guerra Mundial (época en la que se creó el personaje) en función del éxito de ésta. A raíz de los numerosos trailers y del material promocional publicado hasta la fecha, se puede decir que en la cinta abundarán los homenajes al Superman de Richard Donner. Todo lo demás que se puede decir sobre ella se puede considerar spoiler a día de hoy, así que es mejor callarlo.

Para seguir leyendo

Si bien a raíz de este texto o bien a causa de la película te ha picado la curiosidad por Wonder Woman y su universo, pero te has quedado horrorizado al comprobar la ingente cantidad de tebeos diferentes de la amazona que has encontrado en tu tienda de cómics, no te preocupes: es normal. Todos los superhéroes, ya sean de Marvel o de DC, cuentan con ingentes cantidades de series simultáneas y es muy complicado saber por dónde empezar. Siempre es conveniente tener un amigo o amiga que haya estado aquí antes y que pueda aconsejarnos (en mi caso fue @yetevenweirder).

Al encontrarnos en plena celebración del 75 aniversario del personaje, hay un buen número de tomos conmemorativos que permiten tener un primer contacto con la amazona y su mundo. El All Star Comics (1941-2016): 75 Años de Wonder Woman tal vez no recopile las (que a mi gusto son las) historias más entretenidas o emocionantes de la amazona, pero permite hacerse una idea de la evolución temporal del personaje y de su involucración en la Liga de la Justicia. Mucho más destacable es, eso sí, el The Little Book of Wonder Woman de la siempre excelente Taschen, que recopila de manera brillante el universo visual de las amazonas, sus dioses y enemigos. En nuestro país, la periodista especializada en cultura popular Elisa McCausland está a punto de publicar el ensayo Wonder Woman. El Feminismo como Superpoder, que promete una relectura enriquecedora e inteligente sobre Diana de Themyscira.

Si lo que apetece es hincarle el diente a algún tomo, más o menos autoconclusivo, comprensible y accesible, personalmente recomendaría dos. El primero, Hiketeia, una historieta corta y ágil y muy bien imbricada con las raíces griegas del personaje. Permitió a Greg Rucka hacerse con las riendas de Wonder Woman allá por 2002 y que, en el fondo, recomiendo solamente porque la amazona le pega una paliza a Batman que todavía le duele al de Gotham. El segundo, El Espíritu de la Verdad, de Paul Dini y Alex Ross: una breve e intensa exploración sobre las motivaciones y obstáculos que Wonder Woman encuentra en el mundo de los hombres. El dibujo de Ross es poderoso, aunque no convence a todos los fans de la amazona, puesto que la representa excesivamente inmensa y musculada.

Quien no haya tenido suficiente con estas recomendaciones, todavía tiene montañas de cómics que leer. A mi gusto, la más entretenida de todas es la etapa guionizada por Brian Azzarello entre 2011 y 2014, asociada al relanzamiento del universo DC con Los Nuevos 52 y que ya está completa en castellano. Aunque, sin duda, no se puede uno aficionar a Wonder Woman sin caer en la reinvención del personaje que guionizó George Pérez en 1987 tras las Crisis en Tierras Infinitas que redefinieron el universo DC. Si bien la trama tiene altibajos a lo largo de sus 24 números, incluye algunos de los arcos argumentales más importantes en la trayectoria de la amazona.

Por último y pensando, tal vez, en un perfil más juvenil, cabe destacar la reciente publicación de La Leyenda de Wonder Woman, de Renae de Liz que cuenta, con todo lujo de detalles, una versión edulcorada y simpaticona de la génesis del personaje desde su más tierna infancia.

En cualquier caso, no permitas que la inmensa cantidad de material disponible te abrume. Hay una versión de Wonder Woman casi para cualquier lector, y casi todas contienen un mensaje de igualdad, honestidad y pacifismo con el que pocos no podrán identificarse. Sea como sea la película, siempre tendremos los cómics.

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