10 julio, 2018. Por

Vega

“Con 39 años me gusto más que con 23: soy más del presente que del futuro o el pasado”
Vega

En una búsqueda rápida de google, descubro que la palabra ‘vega’ viene del vasco baika, que a su vez deriva de ibai, que a su misma vez significa río. Una casualidad tonta que no queda ahí, pues además se relaciona con la tierra profunda y sin hoyos. La cantante Vega no me cuenta –ni yo le pregunto- en esta entrevista el porqué de su nombre artístico, pero sí me habla de su nuevo álbum que, curiosamente, se llama La Reina Pez. Y del documental que acaba de presentar en Madrid, que, curiosamente también, se llama La Reina Pez: 10 años remando. Y es que cruzar el río no ha sido fácil.

“Si con 39 años el cuerpo me pide rock&roll encima del escenario, ¿por qué no lo voy a poder hacer?”, se pregunta la propia cantante en una declaración de intenciones en esta etapa de su vida. El oleaje de la industria musical no le convenció tras su salida de OT y, tras unos años de toma de contacto, decidió emprender su propio camino. No ha estado sola, acaba de cumplir 10 años con su banda y lo ha celebrado con un documental grabado por Kike González.

Se autogestiona todos sus trabajos, el último, una joya en formato físico compuesto por papel piedra y manuscrito por su puño y letra. Un proceso del que disfruta pero al que le sigue teniendo respeto: “me sigo acojonando cuando saco un disco porque invierto todo lo que gano”. Y no es para menos, aunque a este “animal de escenario” lo que le gusta de verdad es tocar ante el público que le sigue desde hace años a pesar de no sonar en las principales emisoras comerciales. Pero eso y las etiquetas, ya le dan igual. Lo que quiere es coger el próximo avión de vuelta a casa para estar con su hija: “mientras tanto, llámame como quieras”.

“Siempre he encontrado momentos para que me compensen cosas como no sonar en ninguna radio o, como ahora, no ver tu nombre en ningún festival porque no saben quién soy, a pesar del currículum, a pesar de las ventas, a pesar de tener nominaciones a los Grammy… No pretendo ser ni el empollón de la clase ni el pardillo, quiero estar en medio y disfrutar de lo que hago”

Acabas de estrenar un documental donde hablas de los 10 años que cumples con tu banda en la industria musical. Es curioso, porque siempre se habla de Vega, pero no de los que van con ella.

Yo creo que es normal. Cuando empecé la andadura independiente con La Cuenta Atrás, realmente lo había hecho yo sola, aunque luego le vendí el máster a Sony, que me lo cogió a última hora porque me gasté la pasta y me acojoné un poquillo (ríe). Y ese álbum, que lo hice yo sola, en los Grammys Latino se llevó una nominación, así que dije: “tan mal no lo he debido de hacer”. Y a partir de ahí me envalentoné, creé La Madriguera Records y empecé a editar yo misma los trabajos, y con el siguiente, que era Wolverines, nos volvieron a nominar. Así que confirmé que este es mi camino, aunque me acojono cada vez que saco un disco, porque invierto todo lo que gano y yo vivo prácticamente de los derechos de autor.

Pero bueno, es verdad que eso solo lo puedes hacer teniendo 10 años de carrera, con un público que te sigue avalando. Aunque no sea muy masiva, en mis conciertos siempre tengo gente y es raro que un artista que no es tan mediático, que no suena en Los 40 Principales, por ejemplo, se te cuele en el número dos de ventas de este país. La propuesta de banda quizás desoriente un poco a la gente, pero tal vez por eso Radio 3 me abrió la puerta y las emisoras más mainstream no lo hacen, porque nos ven muy alternativos. Hacerse una estampa mía a veces es complicado, después de 16 años de nadar a contracorriente como mujer, en un mundo copado de chicos, en la industria independiente, sola… No ha sido fácil, pero poco a poco.

La Reina Pez es un disco hecho con materiales sostenibles y se presenta como un disco hecho al 100% con las manos…

Cuando dices 100%, es más bien 250%… (ríe). Me he pasado las navidades transcribiendo el disco entero. Yo soy bastante conceptual, me siguen apasionando los discos, no tanto los singles sueltos, porque cuando presento una obra soy como un pintor que presenta en una galería una serie de cuadros que representan un concepto, que en este caso es La Reina Pez, donde el agua tiene mucho que ver, hablo del mar, de los ríos, de cómo es nadar en la vida…

Quería poner de mi puño y letra en valor a la gente que está detrás de Vega, sobre todo a las mujeres en la industria comercial, que no siempre están ejecutando un instrumento, pero están en la parte de comunicación, sonido, realización… Miles de caras que nunca se muestran.

Define con tres palabras el nuevo disco.

Yo creo que es honesto, sostenible y, sobre todo, para disfrutarlo. Es un disco cotidiano, porque todas las canciones cuentan historias. Y es que, al fin y al cabo, yo soy narradora de historias, no cantautora, porque cuando a la gente le dices esa palabra se imaginan otro tipo de música.

Mis discos suenan bastante contundentes, te diría que son rock-pop y pop-rock, aunque de repente hay algunas canciones que se parecen más a otros géneros, como al country. Pretendo poner en valor que se puede hacer una música tan potente como la anglosajona, pero cantada en español. En todas las canciones hay un mensaje esperanzador; aunque parezcan negativas, en todas se abre una puerta a que todo pueda mejorar, porque yo misma he vivido eso, que la vida da muchas vueltas, las prioridades cambian y, de repente, tus metas están más cerca de lo que tú creías.

“Me acojono cada vez que saco un disco, porque invierto todo lo que gano y yo vivo prácticamente de los derechos de autor”

La Reina Pez ha supuesto tu vuelta a los escenarios después de casi cuatro años en los que has sido madre, entre otros acontecimientos ¿Cómo estás viviendo la gira?

Es como el yin y el yang o el dulce y lo amargo. El dulce de volver a estar encima del escenario, porque yo soy animal de escenario, me gusta tocar con mi banda, y es lo que más disfruto de todo el proceso musical: componer y tocar en directo. Y la otra cara es que soy madre, tengo una niña de dos años y separarme de ella está significando viajar más de lo que quería o podía imaginar.

Hay días que me levanto y no sé en qué ciudad estoy, lo único que sé es que estoy tocando en Barcelona y me cojo un avión a las 6:45 de la mañana para llegar y despertar a mi hija. Voy cuadrando la gira según cuál sea el medio de transporte más rápido para volver a reunirme con ella. Las mujeres necesitamos esa reincorporación al trabajo porque nos hace libres sentir que tenemos un papel más allá de ser madres pero, a la vez, es tan bonita la maternidad…

¿Ella es tu Reina Pez?

Ya lo era desde el día que nació. Subí una foto a mis redes de los pies de ella, que estaban juntitos, y parecían el final de la cola de un pez. La vi así, tiré una foto y dije “eres mi Reina Pez”. Pero quiero que sean una Reina Pez ella y todas las niñas el día de mañana. Y a los niños hay que educarlos en igualdad, y para mí, eso significará no tener que decirle a mi hija que es igual que otro. No tener que explicarlo porque lo es y punto. Eso significará que lo hemos conseguido.

En tu canción Sally, ella se dice que ya no es la misma y que no pasa nada por haberlo permitido. Vega ha evolucionado desde que se dio a conocer en OT. ¿Qué ha cambiado principalmente?

Lo has interpretado a la perfección. Es de esas canciones que a lo mejor dentro del disco parecen más superfluas, con una letra más clásica, pero no deja de estar hablando de la Sally del presente que le dice a la Sally del pasado: “te dije adiós y te lo dije voluntariamente”. Hay veces que puedes tener nostalgia de lo que fuiste, pero es que no está mal cambiar. Y, en mi caso personal, me digo a mí misma: “es normal”.

Empecé con 23 años de cara al público, pero llevaba tocando desde los 15, ahora tengo 39… es normal que mis prioridades hayan cambiado. Los personajes públicos estamos expuestos a los fans y a la gente que te sigue, y yo me he rapado el pelo, me lo he puesto verde… Entonces lo que vengo a decirles a ellos es que esa Vega ya ha pasado, ya tuvo su momento y que yo, sinceramente, me miro con mis 39 años y me gusto más que cuando tenía 23. Soy muy del presente, más que del futuro y el pasado.

“Me miro con mis 39 años y me gusto más que cuando tenía 23. Soy muy del presente, más que del futuro y el pasado”

¿Te sigue importando la imagen que la gente tenga de ti?

Me sigue importando lo que mi público, el que me escucha con cariño, tiene que opinar sobre mí, porque lleva 16 años siguiendo mi música y son tan dueños y señores de ella como yo misma. A  veces se quedan en el pelo corto o en el pelo largo y, musicalmente, rara vez me han dicho algo, aunque sí he escuchado eso de “me gustaba más la Vega intimista”. Pues, ¿qué quieres que te diga? Será que estoy un poco desfasada, pero justo con 39 me entran ganas de rock&roll encima del escenario, ¿por qué no voy a poder hacerlo? (ríe).

Siempre has intentado salirte de la norma y huir de las etiquetas. ¿Cuál de ellas te jode más que te atribuyan?

Pues mira, con 23 me jodían todas. Porque era como rebelde y me jodían las que no sabían leer lo que estaba haciendo musicalmente o aquellas que solo atribuían mi nombre a OT, o las que decían que era una niña pija. Pues no, soy curranta a dolor, de una familia normal, clase media, trabajadora… Y ahora soy independiente, me pago y escribo mis discos. Después de 16 años tengo un respeto y, honestamente, con 39 años, ya me dan igual las etiquetas. Quizás en los últimos tres o cuatro álbumes, fue cuando empecé a tener un reconocimiento del público, de los compañeros… Respeto y más respeto. A partir de ahí, si hay alguna etiqueta, me da igual.

Yo siempre digo que no tengo ninguna, que, musicalmente, la etiqueta soy yo misma, porque tampoco soy indie, soy independiente, y de verdad, porque me pago mis discos, tengo mi propio sello, los elaboro yo… Y tengo diversidad de canciones, algunas son rock, otras más pop, pop electrónico u  otras que de repente tiran al country… Cuando tienes familia y responsabilidades, lo que te interesa es llegar temprano a casa para estar con tu hija. Mientras tanto, llámame lo que quieras.

 “Si alguna vez me ves haciendo reggeaton, puedes coger una cruz y clavármela”

Es curioso que digas eso, porque justo el otro día leía un titular que decía: “Vega, la única cantante indie que salió de OT

No es así, a veces los términos se confunden y se busca el click en la noticia. Tienes a gente como Virginia Maestro, que también es independiente y se gestiona ella sola. Pero si tengo que resumirte mi carrera de 16 años, pues tengo el respeto del público, de los compañeros, y hago lo que quiero y lo que me da la gana, por eso soy independiente. En mi perfil tenía puesto hasta hace poco: “soy indie sin pendientes”, porque pago todo religiosamente y no tengo nada pendiente (ríe). Y sí, no tengo ningún problema y me encantaría estar y llenar estadios, una cosa no tiene nada que ver con la otra. Pero soy muy feliz con lo que hago, a donde llego y como llego, sobre todo eso último, porque llego como quiero llegar.

Has dicho en alguna ocasión que huir de esas normas y etiquetas te ha hecho tomar decisiones equivocadas en lo profesional. ¿Volverías atrás?

Si a día de hoy, con 39 años, me cuentas lo que he tenido que hacer durante 16, las cosas he tenido que soportar, no solo como artista, si no como mujer en la industria musical… ¡Uff! Soportar que te ignoren, que aunque hagas las cosas bien, si no te prestas a esto o lo otro… nada. Es verdad que en mi carrera, las decisiones que he tomado, han sido desde lo personal, nunca he hecho nada con lo que no pudiera dormir por las noches y eso, en lo profesional, a veces perjudica. Pero no por mí, sino por cómo es el mundo.

Hay veces que me gustaría que fuera más rápido, pero si 16 años después, me cuentas lo que he tenido que hacer, ahora mismo estaría siendo publicista en una agencia, que es lo que verdaderamente estudié. Al final es  cierto que siempre he encontrado momentos para que me compensen cosas como no sonar en ninguna radio o, como ahora, no ver tu nombre en ningún festival porque no saben quién soy, a pesar del currículum, a pesar de las ventas, a pesar de tener nominaciones a los Grammy… Pero me da igual. No pretendo ser ni el empollón de la clase ni el pardillo, quiero estar en medio y disfrutar de lo que hago.

¿Es cierto que hasta que no saliste de España no te viste reconocida como letrista y música?

Aquí en España parece que somos niñas que escribimos letras bonitas. Yo más no puedo hacer, soy empresaria, soy productora, toco la guitarra y todo lo que me eches realmente, porque soy el coche escoba dentro de la banda, tengo musicazos con mucho nivel. Y no es algo exclusivo de las cantautoras y solistas españolas pero, ¿qué le vamos a hacer? Siempre hay cosas peores. Yo me he tomado muy en serio lo de participar en causas sociales, cuando los niños tienen enfermedades, cuando hay que luchar por la inclusión de gente con menos recursos… eso sí me preocupa, eso sí son problemas de verdad. Lo de ponerme etiquetas o criticar mi música… no tiene interés.

 “Será que estoy un poco desfasada, pero justo con 39 me entran ganas de rock&roll encima del escenario, ¿por qué no voy a poder hacerlo?”

Has compuesto letras para David Bisbal o Pastora Soler, pero no todo el mundo lo sabe.

Hay una parte importante del público de David Bisbal que sabe que soy la compositora de muchos de sus singles, pero porque hay un hombre tremendamente generoso, que es David, que es quien lo dice. Y con Pastora Soler, yo he tenido el placer y la gran suerte de cantar mi canción encima del escenario y decir ella: “yo soy intérprete, no soy compositora, esta canción la ha escrito ella”.

En mi caso, esos cantantes me dan mi sitio justo y necesario. Yo no tengo canciones de catálogo, las hago según me la piden los artistas, pero también los elijo muy bien y estoy muy agradecida, porque gracias a eso, yo puedo llevar una carrera independiente subvencionada por mí misma.

Tal vez el sonido de Vega sea el que más alejado esté de una canción de reggeaton, pero es cierto que ahora están apareciendo figuras como Brisa Fenoy, que escribe lo que se ha denominado “reggeaton para feministas”. ¿Te ves en eso?

Alejadísima, alejadísima… (ríe). Todo se puede convertir en reggeaton, es horrible, le pones una base y se convierte. Pero es que realmente a mí lo que no me gusta de este tipo de música no es el ritmo, sino las letras y el machismo que contienen. No me gustan y no me van a gustar nunca.

¿Y qué me dices del “reggeaton feminista”?

No puedo con esto, lo siento. Que la palabra reggeaton y feminista vayan en la misma frase… es que no (ríe). Brisa Fenoy es compositora, ya está. No es feminista. Pero es que tampoco considero que La Reina Pez lo sea. La canción se convierte en una canción de una fémina cuando la canto yo y empatizo al representar cuáles han sido mis obstáculos, pero también hay muchos chicos que se pueden sentir identificados con ella y no tienen porqué ser reinas. Hay de todo en mi público, eso es lo normal también. Así que si alguna vez me ves haciendo reggeaton, puedes coger una cruz y clavármela. Si me ves beber de ese vaso, ojalá me envenene con mi lengua viperina. Tengo 39 años, tengo por delante 25 más para no cagarla con esto que te estoy diciendo. Me pongo nerviosa solo de pensarlo (ríe).

“Hacerse una estampa mía a veces es complicado, después de 16 años de nadar a contracorriente como mujer, en un mundo copado de chicos, en la industria independiente, sola… No ha sido fácil”

¿El futuro de los discos está en la propia autoedición?

Sí y no. Sí, para quien tenga las herramientas hacerlo. Pero hay artistas que necesitan de una multinacional. Yo, por ejemplo, empecé en una, aprendí lo que tuve que aprender, conocí a gente, me rodeé de quien yo creí que era honesto y pulcro y, cuando tuve ahorrado lo suficiente para dar el salto, lo di. Esto no es barato, es muy caro autoproducirse… Autoproducirse bien. Puedes hacerlo con demos, pero no conozco a nadie que lo haya hecho y que haya acabado con un gran productor. Hay gente en esta industria con carreras de ingeniería y producción para algo.

Si te dijeran que tienes que producir el disco de alguno de los concursantes de la última edición de OT, ¿tendrías reparo?

No, ¿por qué? Yo la única máxima que me pongo es que ese artista conozca lo que yo hago y le guste. Además de que sea alguien que yo conozca y que crea que tenga potencial. Aún así, no conozco a ninguno porque últimamente solo veo Pepa Pigg, pero supongo que los habrá, tiene que haberlos. Yo estuve en una edición de OT y aquí estoy.

“Musicalmente, la etiqueta soy yo misma”

¿No has seguido la última edición?

No he visto ninguna desde que salí. Las primeras por cabreo, porque no me gustaba, no estaba de acuerdo con la forma. No entendía, aun siendo publicista, que era un show de televisión. Yo creía que estaba en una academia de música y eso no es culpa de ellos, es culpa mía. Yo era muy joven, muy purista, y como dice mi padre, muy Juana de Arco a veces. Yo creía en la excelencia musical, y esa forma rápida de hacer las cosas no iba conmigo. Ahora, el poco tiempo que tengo de ocio para mí, que es muy poquito, lo dedico a la familia, a ver series que me flipan o películas.

Vega