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El programa de otoño del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) propone como líneas principales una gran retrospectiva de las obras, las ideas y las influencias de John Cage, así como una presentación extensiva de la obra de Ray Johnson. Los artistas norteamericanos John Cage y Ray Johnson vivieron en la misma época y compartieron experiencias. A pesar de tratarse de dos producciones independientes, la decisión de presentar ambas exposiciones simultáneamente en las salas del Museo responde al hecho de que ambos artistas se preocupan por inventar un lenguaje que aborde la ascendencia de la contemporaneidad versus la modernidad. Tienen en común el intento de reconfigurar los cimientos epistemológicos del proyecto moderno, es decir, la forma en que decidimos qué es cultura y qué no lo es. Ningún lenguaje puede reflejarse en la transparencia de los signos; a través de sus obras, pues, nos vemos obligados a inventar, a crear nuevos métodos para pensar el mundo.
LA ANARQUÍA DEL SILENCIO. JOHN CAGE Y EL ARTE EXPERIMENTAL
Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA), 23 octubre 2009 – 10 enero 2010 Comisaria: Julia Robinson Exposición organizada por el Museu d’Art Contemporani de Barcelona y coproducida con Henie Onstad Art Centre, Høvikodden (Noruega)
John Cage (1912-1992) redefinió una práctica radical de composición «experimental» que no solo cambió el curso de la música y la danza modernas, sino que configuró un nuevo horizonte conceptual para la práctica artística de fines del siglo XX. Destacando la relevancia de la contribución de Cage al arte contemporáneo, el MACBA presenta la mayor retrospectiva dedicada al compositor desde su muerte, y la primera que ofrece una historización de su obra y del impacto que ha tenido.
La exposición recorre sistemáticamente la evolución de la trayectoria artística de Cage: de la música de percusión (años treinta) a las composiciones para «piano preparado» (años cuarenta), la aleatoriedad y la indeterminación (años cincuenta), las nuevas tecnologías (a partir de los sesenta), hasta llegar a la temática política que, de modo cada vez más explícito, informó las obras de las últimas décadas de su vida. Cage dio lugar a innumerables innovaciones formales, estructurales, temporales y tecnológicas que se han convertido en piedras angulares de la conciencia contemporánea.
En esta muestra, sus innovaciones se materializan como una poderosa serie de catalizadores, a través de los cuales el compositor alteró los términos de la práctica creativa en general. Grabaciones, películas, partituras y otros materiales documentales permiten adentrarse en el extraordinario alcance de su proyecto. Mediante un tratamiento cronológico de las partituras y sus realizaciones –desde poco ortodoxos instrumentos de percusión, o noisemakers, hasta los ruidos ambientales, desde notaciones en pentagrama hasta meras instrucciones textuales–, las aportaciones de Cage se yuxtaponen con el arte generado en su entorno, de modo que salen a la luz las muchas aperturas conceptuales que el compositor fomentó.
Por la singularidad de su enfoque –explorar la obra de un compositor desde la perspectiva de un museo de arte contemporáneo–, la exposición aborda las colaboraciones de Cage con artistas como un aspecto clave en la historización de su práctica. Mientras los artistas rechazaban la expresión, Cage desarrolló la «composición indeterminada» y sus partituras se convirtieron en un modelo crucial para mediar el acto creativo. Cuando Marcel Duchamp proclamó que «el espectador completa la obra» (1957), el concepto de «partitura indeterminada» de Cage llegó como una matriz para poner a prueba esa idea. Su obra recalibró la relación entre partitura y performance, autor y receptor. Esta base conceptual fue asumida por artistas de todo tipo, para quienes la noción de Cage fue fundamental: de Duchamp y Calder a Rauschenberg y Ellsworth Kelly, y de Henry Flynt a Warhol, Nam June Paik y Fluxus. Revelando un nuevo campo conceptual que reconfigura nuestro concepto de la práctica artística de posguerra, las obras más emblemáticas de Cage se sitúan en relación con otras obras clave de sus coetáneos. Así detectamos sinergias inesperadas entre Cage y los artistas que compartían su compromiso con lo nuevo, lo no subjetivo y lo cambiante, con los modelos mediados de «composición» y con la utilización de la tecnología que redefinió el vínculo del arte con la experiencia perceptiva.
Otoño Cage-Cunningham
La exposición va acompañada de un amplio programa de actividades (conciertos, performances, proyecciones y talleres para familias y para jóvenes) que contará con la participación destacada de la Merce Cunningham Dance Company, formación de quien fue su compañero y colaborador durante cincuenta años. Estas actividades se suman al programa conjunto de diversas instituciones culturales de la ciudad en torno a dos figuras centrales de la vanguardia artística.
RAY JOHNSON. COMPLETAR Y DEVOLVER, POR FAVOR
Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA), 5 noviembre 2009 – 10 enero 2010 Comisario: Alex Sainsbury, en colaboración con Chus Martínez
Esta exposición plantea una interpretación de las diferentes formas de interlocución con el material de la obra, con el mundo del arte y con la posibilidad de crear un circuito anónimo de distribución y feedback en el trabajo del artista norteamericano Ray Johnson (1927-1995). Tan poco conocido como fascinante, Ray Johnson constituye una pieza clave para entender una época y una manera de abordar la relación del artista con la comunidad artística de la ciudad en la que durante más de cuarenta años desarrolló su producción, Nueva York.
El trabajo de Ray Johnson investiga los complejos procesos comunicativos que emergen al intervenir en una imagen y explora cómo éstas generan sistemas burocráticos dentro de la cultura. Ray Johnson crea en todo su trabajo una nueva economía de mensajes, una forma muy personal y ambiciosa de poesía concreta. Antes incluso del movimiento del arte pop, la obra de Johnson manifiesta una interesante dimensión antropológica que se traduce en su percepción de la sociedad de distribución y consumo, en su perspicacia a la hora de aludir a los problemas de género en la cultura de su época.
Sus collages, dibujos y múltiples formas de arte postal están concebidos como insertos, comentarios en los que su imaginario personal, la cultura popular y su visión del mundo del arte se unen para dar cuerpo a un complejo entramado de significados. Los soportes que utiliza y el modo en que los manipula, de una forma tozuda y continuada, crean la sensación de que quien interviene es un outsider, alguien que no pertenece a la comunidad artística, que no puede calificarse de artista «profesional» sino de amateur. Johnson se mimetiza y mimetiza su obra con la mano del que mira desde fuera, pero observa con curiosidad lo que sucede «dentro» del círculo.
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