12 noviembre, 2018. Por

Una aproximación a Afal

El comando fotográfico que sirvió como contradiscurso en pleno franquismo
Una aproximación a Afal

Durante las décadas de los cincuenta y sesenta, en pleno auge de nuestro apolillado régimen franquista, nuestro país experimentó un momento de renovación cultural: todas las disciplinas artísticas se sumaron a esta sacudida: literatura, cine, pintura, arquitectura… y especialmente la fotografía, que engendró una nueva generación de fotógrafos que a través de la articulación de auténticas metáforas burladoras de la censura, agitaron el mohoso ambiente con la renovación por bandera.

El hambre, el nacionalcatolicismo imperante, la sección femenina… eran los ingredientes del triste panorama español mientras Robert Capa y Henri Cartier-Bresson fundaban la mítica agencia Magnum; la fotografía de los años cuarenta se caracterizaba por un folklore y costumbrismo arrodillados ante una Ley de Prensa que aseguraba que el periodista debía ser un “apóstol del pensamiento y de la fe de la nación recobrada a sus destinos, un digno trabajador al servicio de España”. Pero, en plena posguerra y desde un remoto lugar como Almería, surgió Afal, una asociación y una revista de fotografía que traspasó fronteras y que mostró fuera de España una realidad que no era la que la dictadura estaba ofreciendo.

«En plena posguerra y desde un remoto lugar como Almería, surgió Afal, una asociación y una revista de fotografía que traspasó fronteras y que mostró fuera de España una realidad que no era la que la dictadura estaba ofreciendo»

El Reina Sofía, referente para el estudio y el conocimiento de este colectivo fotográfico, reúne ahora, y hasta el próximo 7 de enero dos centenares de fotografías y archivos de una época en la que un reducido grupo de jóvenes fotógrafos españoles optó por una fotografía-documento realista, humanista y vanguardista que sacaba a la luz una España tremendista y desgarrada, miserable y triste, tan sórdida como real, que destacaba por la modernidad de sus encuadres y de sus temas; de este modo la fotografía española resurgía por primera vez del ostracismo al que estaba condenada para ser valorada en el exterior. Carlos Pérez Siquier y José María Artero, dos jóvenes fotógrafos obsesionados con retratar la verdad, aprovecharon el boletín de la Agrupación Fotográfica Almeriense (Afal) para editar una revista que fue el germen de un grupo que traspasó las fronteras de la dictadura para inspirar a toda una generación de fotógrafos.

Esto dio lugar a una fotografía, definida como un milagro, de fotógrafos sin dinero y con la dificultad de la censura, que conectó con los fotógrafos jóvenes y vanguardistas de Europa y de fuera del continente. La revista fue frecuentada por todos los grandes fotógrafos de la segunda mitad del siglo XX en España: Leonardo CanteroJoan ColomOriol MasponsXavier MiserachsAlberto SchommerRamón MasatsGabriel CualladóGonzalo Juanes Ricard Terré, entre otros. Todos estos fotógrafos compartieron ese espírituy lo hicieron comprometidos a fondo con un tiempo y un lugar sumidos en la más absoluta oscuridad.

«Aunque los estilos y estéticas [de los fotógrafos que formaron parte de Afal] fueron muy diversos, todos tuvieron en común su afán por contar la verdad, aquello que sucedía en las calles»

En la exposición se muestra obra de 13 autores procedentes de diversos puntos del territorio español que tuvieron su núcleo y lugar de encuentro durante dos décadas en Almería. La muestra se articula bajo los conceptos que marcaron el período, las tensiones estéticas y los planteamientos vitales que definieron a los fotógrafos del grupo, enmarcados entre el formalismo y el documentalismo, el humanismo y la experimentación, el reportaje y el ensayo y aunque sus estilos y estéticas fueron muy diversos, todos tuvieron en común su afán por contar la verdad, aquello que sucedía en las calles.

Una aproximación a Afal