28 mayo, 2018. Por

Un idioma propio

Un viaje sensorial a través de las aguas del lenguaje
Un idioma propio

“La voz se encarna en el espacio-tiempo-narración atravesando una textura musical mientras en escena se despliega un paisaje de cuerpos en repetición y diferencia. Una experiencia verbivocovisual que apela a diferentes canales de percepción y que expande el lenguaje hasta conformar un idioma extranjero dentro del propio idioma.”

Esto es Un idioma propio (según su propio creador). Donde la voz es la de Claudia Faci. La textura musical la aporta José Pablo Polo. La escena la despliega Víctor Velasco. Los cuerpos son los de Ji A YuHuichi Chiu, Sara MartínWenjun Xirou Xiao. Y la experiencia y el lenguaje vienen del dramaturgo y poeta Minke Wang, autor de este texto que se estrena dentro de los Escritos en la escena II del Centro Dramático Nacional. Un auténtico reto, todo hay que decirlo (para la puesta en escena y para el propio espectador) en un idioma escénico singular.

“Esta es la historia de una familia china oprimida por el régimen comunista que ha buscado en España abrir una vía de fuga, tal vez revitalizar así en tierra extraña las ramificaciones de un apellido en alegre decadencia y, gracias a la simbiogénesis, conformar un ser transgenérico que dé continuidad a la línea de sangre”. Ponemos estos textos explicativos del autor aquí, así a cascoporro, porque si no sería francamente fácil descifrar de qué va exactamente la función. Un experimento contemporáneo que más que una obra al uso se despliega como una investigación sobre los límites y transformaciones del lenguaje en conjunción (o de forma paralela) con un lenguaje escénico casi performativo que, por otra parte, bien podría o no estar presente.

“Un experimento contemporáneo que más que una obra al uso se despliega como una investigación sobre los límites y transformaciones del lenguaje en conjunción (o de forma paralela) con un lenguaje escénico casi performativo”

El texto de Minke Wang posee hálito poético y carácter crítpico, mutando el lenguaje para flotar alrededor del espectador a través de sintagmas tangentes y vocablos pseudo inventados. Todo en una sintaxis oblicua que fuerza al espectador a intentar descifrar de forma un tanto agotadora un significado que, en múltiples ocasiones (por no decir todas) se le escurre entre los neuroreceptores. Algo que, en ocasiones, conlleva una pérdida de interés dramática (en sus múltiples sentidos).

Un idioma propio navega entre las aguas del lenguaje pero también es un viaje sensorial a través de estos océanos, en el que intentar sentir las palabras más que comprenderlas. A la entrada a cada espectador se le provee de unos cascos para escuchar el texto leído en directo por Claudia Faci (maravillosa e hipnóticamente, por cierto) y la atmosférica música electrónica compuesta también en directo por José Pablo Polo. El tema de los cascos puede ayudar a sumergirse en sus profundidades, pero también puede resultar superfluo o incluso molestar (también se puede escuchar el espectáculo sin cascos).

Víctor Velasco por su parte en la dirección despliega un movimiento escénico pausado en el que los intérpretes (o performers) más que personajes son elementos vacíos de psicología o significado en sí (carcasas, decía el autor en alguna entrevista, si no recordamos mal) desplazándose en lenta coreografía a través del espacio en blanco. Bastante zen todo. Uno debe dejarse llevar para entrar en este viaje, porque si intenta entenderlo todo a la vez se quedará perdido a medio camino.

“Navega entre las aguas del lenguaje pero también es un viaje sensorial a través de estos océanos, en el que intentar sentir las palabras más que comprenderlas”

El espectáculo posee imágenes bellas (el tramo final gana fuerza, poder estético y evocador) y el texto de Minke Wang es sin duda interesante y estimulante. Aunque uno se plantea si la escena es su lugar (nos hemos quedado con ganas de experimentar su lectura, simple y llanamente, sin otros estímulos que distraigan de las palabras que tal vez cortocircuitan su poder). Pero es desde luego necesario que desde las instituciones públicas se fomente la investigación y se dé la oportunidad de aproximarse al público a propuestas con, parafraseando el mismo título, un idioma propio. Como ésta. Aunque, avisamos: en este caso en particular, más de uno se va a quedar lost in translation.

Un idioma propio