27 enero, 2017. Por

Ty Segall

¿Es demasiado pronto para postularlo como uno de los posibles discos del año?
Ty Segall

Ty Segall ya no es ni novedad ni sorpresa. Está llegando a la treintena y su producción lleva siendo intensiva desde su debut en 2008; es indudablemente un artista de moda y de los que marcan la tendencia, al estilo que lo fueron (o lo son) Jack White y Alex Turner.

Si bien estos nombres con los que comparo la figura del rubio californiano de cara aniñada pasaron del underground a los grandes estadios a la velocidad del rayo (también podría decirse que a la velocidad que se transportan los datos a través de la red), Segall se siente cómodo siendo todavía cabeza de ratón, la cara amable y el niño mimado de los sonidos subterráneos. Y ahora puede estar orgulloso de volver a poner su nombre a un trabajo que es un muestrario de lo mejor que sabe hacer

QUITÉMONOS LAS CARETAS Y PONGÁMONOS SERIOS

Podrían tomarse como pistas de la importancia que este noveno disco tiene para el Ty Segall la decisión de volver a poner su nombre como título –al igual que su debut en 2008– y el hecho de elegir a Steve Albini (uno de los productores más reputados de la historia del rock alternativo) para dirigirle en el estudio; pero aparte del pulimento que Albini le pudiera dar al sonido, lo definitorio del mismo es la grabación en formato “banda en vivo”. Ty ha dejado atrás las grabaciones en overdub a las que se había acostumbrado y la experiencia le ha salido bien, porque la banda suena compacta y añeja; a piezas que encajan y que ruedan fácil casi por costumbre.

A primera escucha, este noveno álbum parece recuperar la senda del excelso Manipulator, e incluso la del rock más limpio de Slaughterhouse, pero lo que es evidente es que se aparta del “sobredistorsionado” entretenimiento que publicó acompañado de sus colegas The Muggers e incluso de GØGGS, proyecto con el que sorprendió el pasado año. En este trabajo vuelve a arroparse por sus habituales Mikal Cronin, Charles Moothart, Emmett Kelly y Ben Boye, para ponerse a pulir sus habituales filias y volver al camino del hombre recto.

SACANDO PUNTA A LO QUE SABE HACER BIEN

Una vez con la totalidad del track list en nuestras manos, se ve la calculada elección de los dos avances previos; dos canciones diferentes y que nos avisan de que el disco va a ser de todo menos monótono.

Primero nos regaló Orange Color Queen; canción acústica, canción de amor, canción que crece a cada nota, desde la desnudez de su guitarra y el acompañamiento vocal de Mikal Cronin, hasta convertirse en una maravillosa composición en la que se puede adivinar la influencia de John Lennon, héroe de nuestro protagonista tanto como lo pueden ser Marc Bolan o Syd Barrett. El segundo y último entrante fue Break a Guitar, potentísimo trallazo de glam rock, con mucho fuzz e hirientes duelos de riffs, dónde regresa a la reinterpretación que hace poco hizo de T. Rex, pero en la que también aparece con fuerza el espíritu de Black Sabbath.

Por el resto del disco desfila una variedad sumamente estimulante; desde una breve Freedom que parece un acelerado punk folk pop a lo Violent Femmes; el sosegada y rica en arreglos Talkin´, con incluso toques preciosistas del pop de Elliott Smith; una Warm Hands (Freedom Return) de diez minutos que nos recuerda a los retorcidos toboganes compositivos de Neil Young; pero dónde también hay tiempo para los rugidos que van desde la corrosiva The Only One, a la frenética y psicodélica Thanks Mr. K; otro ramalazo Lennon en Papers; y rematar con la maravillosa balada folk rock que es Take Care (To Comb Your Hair).

Suena a recurso simplista, pero sin lugar a dudas este es el disco más completo de Ty Segall, quizá el más adulto y posiblemente el más honesto. Los juegos le sientan bien, pero le sienta mejor ponerse a trabajar en serio. Dicen que ya tiene casi preparado un nuevo disco antes de presentar este y a mí me asalta la pregunta de dónde llegaría si se tomara las cosas con más calma.

¿Es demasiado pronto para creer que un disco es candidato para estar entre los mejores del año?

Ty Segall