27 abril, 2017. Por

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¿Quién es el artista detrás de la obra del beso entre Messi y Cristiano Ronaldo?
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Leo Messi y Cristiano Ronaldo dándose un beso el día de Sant Jordi, justo la jornada del clásico, en pleno Passeig de Gràcia de Barcelona mientras el futbolista argentino sostiene una rosa. La obra, titulada El amor es ciego, ha dado la vuelta al mundo durante la última semana y ha servido para que su creador, el artista siciliano TVBOY –alter ego de Salvatore Benintende-, se haya dado a conocer a gran escala.

Pero hace diez años, los mismos que lleva viviendo en Barcelona, que se dedica al arte urbano a tiempo completo. Durante este tiempo ha viajado por medio mundo exponiendo sus obras, que tienen como protagonistas a personajes como Manuela Carmena, Salvador Dalí, Silvio Berlusconi, Barack Obama, Pablo Picasso, el Papa Francisco, Ada Colau, Leonardo da Vinci, Donald Trump o Carles Puigdemont, quien le agradeció por carta la obra en la que aparece convertido en Harry Potter.

“La repercusión que ha tenido ‘El amor es ciego’ demuestra que Barcelona puede volver a ser la capital de la cultura, del arte y del deporte que había sido hace unos años”, dice el artista. El día después de Sant Jordi unos operarios se llevaron la marquesina, que pertenecía a una gasolinera abandonada, donde estaba congelado el beso entre los dos futbolistas. Algunos rumores cuentan que el propietario de la antigua gasolinera quiere poner a la venta la obra después de la repercusión que ha tenido. Han sido unas semanas agitadas para TVBOY. Acaba de tener una hija, Martina. Antes de empezar la entrevista -que contestará en un excelente catalán- en su casa-estudio del barrio de Gràcia me deja escoger uno de los imanes para la nevera en los que aparecen algunas de sus obras. Me quedo con el Pablo Pikachu.

messicr71¿Por qué un día decides venir a vivir a Barcelona?

Por amor. Para estar con mi mujer. Yo vivía en Milán, aunque nací en Sicilia, y había estudiado Diseño Gráfico en el Politécnico. Después trabajé en un estudio de maquetación de revistas sobre literatura. No estaba muy contento y no me gustaba. Fue en ese momento cuando conocí a Anna, que estaba haciendo un Erasmus en Milán. Envié mi currículum a diferentes publicaciones barcelonesas y dos de ellas -una revista de skateboard y snowboard, y una revista para chicas- se interesaron por mí. Estábamos en 2006, el período en el que había más posibilidades para los jóvenes en Barcelona. Empecé a trabajar en una revista por la mañana y en la otra por la tarde. Aunque Milán siempre ha sido la reina en el mundo del diseño, en Barcelona tiene mucha relevancia el campo del diseño gráfico. Y luego, claro, un motivo más para quedarme aquí fue que me encantaba la ciudad. Lo mediterráneo me apasiona. El mar, el clima, la cocina… me recuerda a Sicilia.

¿Y cuándo empiezas a hacer arte urbano?

Cuando trabajaba en estas revistas ya salía a la calle en mis ratos libres para dedicarme al arte urbano. Y también pintaba en casa. Siempre me ha atraído este concepto democrático de la cultura, sacarla fuera de los museos. La decisión de que el arte urbano se tenía que convertir en mi trabajo vino después de hacer dos exposiciones importantes en Milán y en Verona durante 2007. Tuvieron éxito pero me di cuenta de que si quería llegar a ser alguien en este sector me tenía que dedicar a ello a tiempo completo. Los encargos fueron llegando poco a poco. TVBOY, aparte de ser mi nombre artístico, también es mi marca. Y con esta marca hago colaboraciones con diferentes marcas de moda, de complementos, etcétera. Esta base más comercial me da una seguridad a la que agarrarme porque el mundo del arte es muy incierto. Hoy puedes estar de moda y que dentro de un año nadie se acuerde de ti. Tienes que tener los pies en el suelo. Como artista tienes el peligro de perder el contacto con la realidad y empezar a fliparte, a levitar.

“El arte urbano es el género artístico más interesante: se ha saltado al crítico y a la galería para llegar directamente al espectador”

 

¿Te ha pasado alguna vez?

En 2008. Fue un año muy bueno para mí. Llegué a exponer de forma individual en Copenhague, en Beirut, en Washington y en Miami. Se me subieron los humos. Piensa que en Barcelona a un diseñador gráfico le pueden pagar, con suerte, alrededor de 1.000 euros al mes. En cambio, por un cuadro de los míos me pueden pagar entre 5.000 y 6.000 euros. Por suerte, desde un punto de vista individual, llegó la crisis económica que me ayudó a recapacitar y a devolver los pies al suelo. Solo aguantaron en el sector los que se dedicaban a ello profesionalmente. Fueron años difíciles, en los que me cerraban rápidamente la puerta. Pero ahora en Barcelona las cosas se están recuperando; también en el mundo del arte. Aunque la situación nunca volverá a ser como la de antes de la crisis.

¿Qué buscas al hacer arte?

Antes buscaba mucho la estética, porque si haces una obra en la calle tiene que gustar. Pero cada vez más busco un punto crítico e irónico, un puñetazo al estómago, aunque siempre dejo abierta una puerta a la esperanza. Por ejemplo, hace poco he puesto un Mariano Rajoy precintando un colegio en Gràcia. Intento interpretar la política dando mi opinión y tocando algún punto débil. A veces hay alguien que se enfada. Como cuando convertí en santa a Ada Colau cerca de la Plaça Sant Jaume, en una vitrina del carrer del Bisbe que pensé que no pertenecía a nadie y después resultó que sí. La arrancaron al poco tiempo. Algunos dicen que las provocaciones en el mundo del arte son estériles. Yo no lo creo. El arte no es como el diseño, que tiene una función estética. No me interesa tanto la técnica como la idea. También me interesa hablar sobre obras del pasado, como las de Leonardo da Vinci o Rembrandt, que las he actualizado a mi manera.

tvboy5Supongo que entonces consideras que el arte se tiene que implicar en el momento que vive la sociedad de su tiempo.

Sí. Hay un crítico de arte italiano que me gusta mucho, Luca Beatrice, que dice que toda la generación de artistas que nacimos en los 80 y los 90 somos bonitos, simpáticos y educados pero no van a tocar los cojones. A mí me gusta un artista como Maurizio Cattelan, quien tiene una obra muy provocativa. Cuando entran en mi web para insultarme, como me pasó cuando dibujé Manuela Carmena como una superheroína en Madrid, estoy satisfecho porque quiere decir que he revuelto algo.

¿Aquí somos más permisivos que en Italia?

A mí en 2011 me censuraron un Berlusconi -entonces él era el presidente de la República Italiana- en la inauguración de una exposición institucional que hice en la Casa de los Italianos de Barcelona. En la obra aparecía Berlusconi con una mujer desnuda en la cabeza y ponía: “What’s on a president’s mine?” Era el período del bunga-bunga. Pero después de la inauguración me la dejaron exponer. Y hace poco he expuesto un Berlusconi comunista en el Instituto Italiano de Cultura de Barcelona y no ha pasado nada más allá de que en la inauguración el cónsul dijo que si tenía que dar su opinión esta exposición le parecía políticamente incorrecta, aunque valoraba que me metiera con todo el mundo, no solo con alguna ideología en concreto. Un artista tiene que hablar del periodo histórico en el que vive. Van Gogh hablaba de los comedores de patata, por ejemplo. Por eso incluyo el selfie en algunas de mis obras.

“Cuando entran en mi web para insultarme estoy satisfecho porque quiere decir que he revuelto algo”

 

También has hecho el Papa Francisco como si fuese Superman. ¿No has tenido ningún problema con esta obra?

Mi obra del Papa Francisco la hice para exponerla en Roma y pocas personas la encontraron ofensiva. Para mí él tiene un punto de SúperPapa. La iglesia se ha visto siempre como algo antiguo y él ha conseguido acercar el catolicismo a personas que antes no querían saber nada de él.

¿Te gusta la obra de Banksy?

Sí, es uno de mis referentes. De aquí a centenares de años estudiarán a Banksy en las clases de Historia del Arte. Al principio el cubismo y el impresionismo también fueron rechazados por el mundo del arte, como sucede ahora con el arte urbano. Para mí es el género artístico más interesante de la actualidad porque se ha saltado al crítico y a la galería para llegar directamente al espectador. Ya no hace falta encontrar un crítico y una galería que apuesten por ti, con todos los intereses y riesgos que sabemos que hay detrás de estos sujetos. Además, en la calle llegas a todo tipo de personas, de todas clases sociales y niveles culturales.

¿También te gusta Andy Warhol?

Sí, mucho. Hasta algunos me han criticado mucho por esto porque dicen que copio a Warhol. Hoy en día nadie puede inventar nada. Yo lo que he hecho es inspirarme en sus obras. Warhol trabajaba con la serigrafía y la fotografía. En cambio, yo lo que hago es convertir la fotografía en una ilustración en blanco y negro para después añadirle los colores. Warhol me gusta por su estética y Banksy por sus ideas.

“Busco un punto crítico e irónico, un puñetazo al estómago, aunque siempre dejo abierta una puerta a la esperanza”

 

Has dicho alguna vez que no eres grafitero, sino artista urbano.

Efectivamente. Algunos periodistas, supongo que sin mala fe, buscan resaltar la historia de superación del grafitero muerto de hambre que consigue llegar a una galería. Éste no es mi caso. Aunque con 16 años yo también empecé haciendo tags porque imitaba lo que venía de Estados Unidos. Actualmente es muy fácil saber si una obra tiene valor o no.

¿También lo aprecian las autoridades municipales?

Yo entiendo que los de Barcelona Neta -la red de limpieza municipal de la ciudad- a veces tienen la orden de limpiar ciertas paredes y deben cumplirlas. Pero supongo que saben diferenciar si una obra está hecha con intención artística o vandálica. Después de dibujar a la Colau como una Wonder Woman me escribió un guardia urbano que por trabajo se dedica a perseguir a los grafiteros. El hombre se está interesando por conocer más cosas de este campo artístico y aprecia el trabajo que hacemos los que llenamos las paredes de la calle con intenciones artísticas. Hasta me pidió si podía hacerle un mural en la puerta de su casa. Como vive cerca de Santa María del Mar, pensé en hacerle una Santa María del Mar moderna. Al final no fue posible porque un vecino no dio la autorización. El arte urbano acerca al arte un público nuevo que no frecuenta museos y galerías.

Las obras que pones en la calle imagino que no tienen un retorno económico para ti. ¿Con qué intención las haces?

Para mí es como un regalo a la ciudad. Antes lo hacía todo a mano, pero ahora lo hago en mi estudio con un papel y lo pego con cola en la pared de la calle para reducir el tiempo de exposición. Es la forma más rápida de hacer una obra bonita en un contexto así. También quiero decir que hay un coleccionismo de personas que roban obras de arte urbano para ponerlas en el mercado y hacer negocio. Este regalo a la ciudad a veces comporta un retorno en publicidad, como me ha pasado con el beso de Messi y Cristiano.

¿Los artistas urbanos tenéis relación entre vosotros?

Cuando era más joven sí que tenía este sentimiento de querer pertenecer a una tribu, pero con el paso del tiempo he ido más por mi cuenta. Aunque sí que tengo relación y admiro a unos cuantos. Hasta me he hecho una pequeña colección de obras suyas a través de intercambios que hemos hecho. Hay uno, Clet Abraham, que modifica señales de tráfico con pegatinas negras. Seguro que lo has visto alguna vez.

“Como diseñador gráfico puedo ganar, con suerte, 1.000 euros al mes. En cambio, por un cuadro me pueden pagar entre 5.000 y 6.000 euros”

 

Lo he visto.

De Barcelona hay uno que me gusta mucho que se llama Axe Colours. Coge personajes de series como Juego de Tronos y los dibuja con una tonalidad de colores que me gusta mucho.

¿Tienes alguna obra futura en mente que puedas desvelar?

Ahora estoy haciendo el Robin Urdangarín: roba a los pobres para dárselo a los ricos. No sé si en Barcelona existe alguna calle llamada Duque de Palma, pero buscaré alguna que tenga que ver con el tema. A mí me gusta que la obra urbana tenga un contexto propio que relacione la obra con la ciudad. Cuando me encargan una exposición en el extranjero siempre intento que, por lo menos, cinco de las obras tengan relación con el lugar donde las voy a exponer. Para mí es un tema de respeto. Cuando tú pones una obra en la calle tienes que respetar a la persona que vive allí. Blu, por ejemplo, ha dibujado en las calles una montaña de cocaína o una sodomización de una persona. Un amigo mío que vive aquí delante me dijo el otro día que como un día le presente a Blu le mete un puñetazo. Yo no quiero levantarme y ver una persona que la están violando. Si una ciudad te invita, tienes que hacer algo con lo que se sientan reconocidas las personas que viven en ella. Además, esto es un estímulo para el creador.

“Algunos periodistas buscan resaltar la historia de superación del grafitero muerto de hambre que consigue llegar a una galería. Éste no es mi caso”

 

¿Cómo te surgen las ideas?

Normalmente sigo el método que los romanos denominaban la contaminatio. Coges dos ideas diferentes y las mezclas. Eso hace que surja una tercera idea. Es una manera de copiar sin copiar. Hago mashups, mezclo temas. Y me gusta trabajar haciendo series, que las obras tengan un nexo común. Por eso trabajo en diferentes obras al mismo tiempo.

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