17 octubre, 2018. Por

Tus otros hijos no te olvidan

Un padre y un hijo. Un muerto y un vivo. Uno que habla y otro que escucha
Tus otros hijos no te olvidan

“Por tu culpa tengo dos edades. Por tu culpa la primera vez que estoy a solas con mi padre es cuando está muerto. Por tu culpa la primera vez que te comportas como mi padre es cuando no existe. Por primera vez nos miramos como padre e hijo.”

Eso tan ligerito es lo que le dice Miguel a su padre el día que meten bajo tierra al susodicho progenitor. Ha esperado a que pasaran por el camposanto todos sus hermanos. Contándole a él (el último de todos) y a los ya muertos, eran 26 en total (los Brady son unos tristes a su lado). Y es que, claro, imáginate un bote de mermelada y 26 rebanadas de pan, como dice el protagonista: el cariño no es infinito (por lo menos no en este mundo y menos para el padre de Miguel).

Tus otros hijos no te olvidan es la puesta de largo en solitario de Juan Vinuesa como creador. Había expectación y el resultado convence: una historia familiar que consigue hacer reír y emocionar. Que ya es mucho. Y lo ha hecho, primero, dentro de Surge Madrid, en el Teatro del Barrio, al que ahora ha vuelto la obra, con funciones confirmadas hasta, de momento, el domingo 18 de noviembre.

“El texto resulta rico, poético, toca la fibra del espectador sin resultar cursi y levanta carcajadas entre el público, con un humor en ocasiones bastante negro”

Porque si el punto de partida es duro y amargo (ese hijo que ronda los sesenta años echándole en cara a su padre las cosas en ocasiones como si todavía fuera un niño), Vinuesa ha conseguido regarlo con abundantes momentos cómicos que consiguen acercar al espectador y hacer este dolor más llevadero. La mayoría de estos momentos corren a cargo de Zaira Montes, que interpreta numerosos personajes (desde una empleada de supermercado hasta la hija del protagonista) de manera maravillosa, metiéndose al público en el bolsillo. Mención especial a ese Cristo y su acento, que es oro puro y casi consigue hacer saltar lágrimas de la risa.

Rafa Núñez interpreta por su lado al protagonista, ese Miguel ya mayor pero necesitado de cariño y que desde siempre ha tenido una conversación pendiente con su propio padre. Trabajo espléndido, hondo y muy hermoso, que consigue emocionar con sus vaivenes entre pasado y presente, ente el Miguel adulto y el Miguel niño.

Ya sólo por haber tomado la decisión de que el protagonista sea un hombre mayor, habría que felicitar a Vinuesa, porque lo fácil habría sido poner a uno de treinta y tantos en escena. Pero es que además el texto resulta rico, poético, toca la fibra del espectador (hay momentos muy emotivos, como el de la madre) sin resultar cursi y levanta carcajadas entre el público, con un humor en ocasiones bastante negro. Todo, además, acompañado por una escenografía espléndida y llamativa del muy solicitado Alessio Meloni, que nos ambienta en un cementerio lleno de fantasmas (y que parece de superproducción para lo que estamos acostumbrados a ver ahora por las necesidades en la salas de pequeño formato).

Cierto es que Tus otros hijos no te olvidan acaba por dar vueltas sobre el mismo tema una y otra vez, sin excesiva evolución, perdiendo un poco de fuelle a partir de un momento dado. Pero aún así, resulta una propuesta pero muy recomendable, hermosa e incluso arriesgada en su aparente simplicidad temática. Porque al fin y al cabo se resume a “Un padre y un hijo. Un muerto y un vivo. Uno que habla y otro que escucha”.

Cartel de la obra

Tus otros hijos no te olvidan