9 mayo, 2017. Por

Toundra

Hablamos con el grupo que consiguió hacer masivo el rock instrumental y el post-rock en España
Toundra

Un grupo de rock instrumental, a medio camino entre el post-rock y el rock progresivo, que consiguió colar su último disco en el puesto número 2 de la lista de ventas y presentarlo en el Palacio de los Deportes madrileño. No es una fantasía ni una fábula, se llaman Toundra: llevan diez años perfilando un fenómeno musical desconocido en España y labrándose un prestigio internacional que acaba de regresarlos del principio de su gira de aniversario.

Una gira que echa el cierre (y puedes cazar al vuelo algunas de las últimas entradas a la venta) el próximo sábado 13 de mayo en la sala La Riviera, como uno de los platos fuertes de Sound Isidro, uno de los festivales más plurales de los que encontramos ahora mismo en la programación de música en directo. Nos acercamos al estudio en donde trabajan Esteban y Macón, la mitad del cuarteto madrileño, para hablar de lo que fue, lo que viene y cómo se convierte un grupo como ellos en un fenómeno que consigue poner a todos de acuerdo.

“Aunque seamos número 2 de ventas mi primo no sabe cómo se llama mi grupo, y sin embargo se puede cantar todas las canciones de Melendi”

¿Qué sensaciones trajisteis de este paseíllo por Europa previo al concierto de este sábado en La Riviera para celebrar estos primeros diez años?

Esteban: Nos ofrecieron tocar en el DesertFest de Berlín y el Colossal Weekend de Dinamarca, y como en España estaba el Puente de Mayo de por medio y había promotores europeos interesados en llevarnos y hacía cerca de un año que no íbamos a tocar por allí, decidimos hacer una gira. Como ya habíamos presentado IV y cumplíamos diez años nos sacamos de la manga esta gira de aniversario, que al fin y al cabo no era algo con lo que llevábamos en la cabeza ni éramos demasiado conscientes: sabíamos que cumplíamos diez años como banda, pero no había un plan de celebración, fue todo más bien improvisado. Y en realidad, ha sido la mejor gira que hemos hecho por Europa: la que más gente ha venido, mejores salas…

¿Os sentís una banda parte del circuito internacional?

Macón: Creo que en esta gira nos hemos dado cuenta un poquito, sí. Se ha notado una diferencia brutal con respecto a otras giras por Europa. De afluencia de gente y de cómo actuaban… Ya podemos ver cosas comunes en la manera de llevar una banda de grupos que vienen aquí y de los que nos sentíamos más alejados años atrás a la hora de comparar la profesionalización de unos y otros, como el caso de Russian Circles, por ejemplo.

¿Os sentís una banda más europea que española, en ese sentido?

Esteban: Puede que sí, pero en esta gira es la primera que siento eso. De hecho, durante la gira comentaba con un amigo que se ha notado que, si nos comparamos con bandas españolas del mismo circuito, ellos quizás han invertido más tiempo y esfuerzos en llegar a más público aquí, en estar en más festivales; y nosotros aquí tenemos una gran base, pero hemos mirado más hacia afuera, y hemos gastado recursos, esfuerzos y trabajo en eso. Pero quizá es ahora cuando empezamos a darnos cuenta de que nos ha salido bien, y que el resultado es más que positivo y que era lo que teníamos que hacer.

A la hora de dimensionar la banda, ¿creéis que todavía hay margen de crecimiento o sentís que habéis tocado techo? Supongo que lo habéis debatido en algún momento…

Macón: Sí, lo hemos hablado. Creemos que en España aun se puede hacer más. Hay menos margen evidentemente que antes de IV, pero aun hay un margen de crecimiento, pero tampoco mucho más. Y a nivel europeo se puede crecer mucho más todavía. En esta gira nos hemos dado cuenta de que el crecimiento ha sido bastante notable, pero aun se puede afianzar más la posición, que es algo que en España quizá ya está hecho. Y nos gustaría poner miras más allá, intentar ir a Sudamérica…

“No vamos a enseñarles a los americanos a tocar rock and roll. Es como si viene aquí un ruso a tocar flamenco”

 

¿Y Estados Unidos?

Macón: Estados Unidos es muy complicado. Nos dimos cuenta cuando fuimos al SXSW. Estuvo muy bien, mucha peña vino a vernos… pero ahí la competencia es brutal.

Esteban: No vamos a enseñarles a los americanos a tocar rock and roll. Es como si viene aquí un ruso a tocar flamenco.

Supongo que es una pregunta muy frecuente, pero, ¿qué es lo que habéis hecho vosotros que no hicieron otras bandas para trascender la línea de lo minoritario, que suele ser el espacio que ocupa el rock instrumental o el post-rock en España?

Macón: No plantearse nada: tocar, tocar, tocar y tocar.

Esteban: Trabajar mucho y un poco de suerte. Quizás nosotros nos presentamos en una época en ciertos sitios sin ningún tipo de complejos, y no por nosotros sino por la gente que nos ha llevado allí.

¿Cómo cuáles?

Esteban: Ir a tocar al Primavera Sound, por ejemplo. Que un grupo madrileño de post-rock instrumental abra el festival a las seis de la tarde, y a los dos años poder tocar a las tres de la mañana. Eso no lo hizo nadie antes. Y aquí estamos.

“Somos de los primeros que nos animamos a tocar en el Primavera Sound a las seis de la tarde: dos años después, estábamos tocando a las tres de la mañana”

 

Bueno, también ayuda a que os haya cogido el teléfono Gabi Ruiz, que no se lo coge a todo el mundo…

Esteban: (Ríe) No, no nos lo cogió él, fue Abel [DJ Coco] (risas)… Pero eso que ahora parece muy normal, porque ya no es tan raro ver bandas de otros lugares que no sean catalanas tocando en el festival. Nosotros lo hicimos en 2010, cuando no era tan normal. Hay que tener un poco de arrojo.

¿Sentís que abristeis un melón que no estaba abierto, en algún sentido?

Macón: No, pioneros no.

Esteban: Desde fuera es muy fácil y recurrente decir que somos “la punta de lanza” de alguna escena, pero nosotros no nos sentimos así para nada: nosotros tocamos, hacemos lo que nos da la gana y hay una serie de personas, desde medios a promotores o salas, que conforman un escenario, pero no una escena.

“No es que nosotros no juguemos en la misma liga que los artistas mainstream: jugamos a otro deporte”

 

¿Identificáis al público de Toundra o estáis despistados con eso?

Macón: De eso nos hemos dado cuenta estos últimos años: podemos tocar en el Resurrection Fest para los heavys y hardcoretas y luego en el Dcode o en festivales con L.A. o Amaral. En principio sería impensable que un grupo con nuestro sonido tenga la paleta tan abierta, pero nunca tuvimos prejuicios nosotros ni tampoco lo ha tenido el público a la hora de venir a vernos.

¿Pero os sentís más arropados en algún circuito concreto? ¿A veces os sentís fuera de contexto?

Esteban: Sí, en una firma de discos que nos pusieron en el Resurrection Fest el último año. Ahí sí que nos preguntamos qué coño hacíamos ahí. Pero había gente…

Macón: Está claro que estamos más cómodos y disfrutamos más viendo bandas en festivales de rock como el Resu, pero en todos sitios nos han tratado de putísima madre y hemos estado muy a gusto igual.

¿Creéis que el rock instrumental o el post-rock puede convertirse en tendencia? ¿Ser el nuevo trap? (risas)

Macón: No, porque son canciones largas, muy atmosféricas…

Esteban: En Europa sí que hay un movimiento muy tocho de gente haciendo este tipo de música.

Macón: Pero en Europa no se etiqueta tanto el rollo ni se le pone la etiqueta de post-rock y ya está como sí pasa aquí: cuando vamos tocamos con bandas de stoner, bandas de pop, bandas de metal… Hemos encajado en muy diverso estilos de música.

“Haber sido número 2 en las listas de venta sirvió para echar un poco de luz sobre un movimiento que existe y no tiene relevancia mediática”

 

Con IV llegasteis al número 2 en las listas de ventas, por delante de Melendi y solo por detrás de Pablo Alborán. ¿Habla bien o mal de la industria que un grupo como vosotros estéis en ese sitio?

Esteban: Eso quiere decir que no se vende ni un puto disco (risas). Se vende muy poco; pero aquello sirvió para echar un poco de luz sobre un movimiento que existe y no tiene toda la relevancia mediática que quizás podría. Nosotros ya no es que no jugamos en esa Liga, es otro deporte. Colarnos ahí sirvió para llamar un poco la atención, pero la nuestra es otra industria, estamos a otra cosa, no estamos en la industria del disco.

¿No os llamó nadie de ninguna multinacional para sacaros el disco? Un grupo que se cuela en el número 2 es un producto potencialmente vendible, aunque luego no lo pinchen en radios comerciales…

Macón: No, no hubo llamadas.

Esteban: Bueno, nos han llamado antes de IV. Pero es que nosotros estamos en Century Media, que es Sony, porque tiene un acuerdo de distribución con ellos, así que en realidad formamos parte de ello, aunque no sea directamente. Con lo cual no nos han llamado porque ya estamos. Pero sí que cuando tocamos en el primer Ferrara Fest con Sou Edipo y metimos cerca de 600 o 700 personas ahí la gente ya empezó a levantar la ceja y empezaron a preguntar, pero se quedó en nada.

“Los que vamos de alternivillos nos creemos que nuestro micromundo endogámico es el único que existe”, comentó Esteban una vez. ¿Estáis muy asqueados o irritados con la industria?

Esteban: No, eso era una respuesta a una pregunta que era básicamente: “¿qué cojones hace esta gente entre Pablo Alborán y Melendi?”. Daba la sensación de que habíamos derrocado al mainstream, y para nada: la semana siguiente estábamos en el puesto número 14 (risas). No nos podemos creer nada porque aunque seamos número 2 de ventas mi primo no sabe cómo se llama mi grupo, y sin embargo se puede cantar todas las canciones de Melendi. Eso es ser mediático. A nosotros nos conoce gente de una determinada escena, en realidad.

“La mayor parte de las bandas son músicos contratados y un líder del proyecto: nosotros somos una banda de verdad, a la antigua, un grupo de amigos haciendo rock and roll”

 

Sin embargo sí que desde la prensa especializada se los trató muy bien. ¿Os sentís un ojito derecho, unos mimados?

Esteban: Siempre hemos tenido mucha suerte y siempre nos han tratado muy bien. Pero que nos traten muy bien unos significa que nos traten muy al otros. Hemos caído de pie, en gracia, porque nos ven como una banda de verdad, como las antiguas: un grupo de amigos que no ha dejado de trabajar y ha sumado peldaños. Si vas al grueso de bandas de la escena independiente y en realidad son cuatro músicos cobrando 200 € por bolo y luego el líder del proyecto. Nosotros somos una banda de rock and roll antigua, a la vieja usanza, y eso les cae bien a los medios.

Has tirado un concepto ahora, el de “banda de verdad”. ¿Sentís que hay pocas “bandas de verdad” en el circuito?

Esteban: Hay muchas bandas que no están hechas a sí mismas, pero también muchas otras que sí. Lo que pasa es que tienen más relevancia las bandas que no son muy de verdad. Pero es normal, estar en un grupo es lo más antinatural del mundo.

¿Por qué?

Esteban: Joder, soportarte diez años y llevarte bien y seguir en un buen estado creativo, trabajando día a día siendo amigos… tienes que hacer muchos sacrificios y es muy difícil, no es nada fácil.

Hubo algunos movimientos dentro de la banda… ¿hubo momentos de crisis, de que estuvisteis a punto de dejarlo?

Esteban: Sí que discutimos y nos enfadamos, pero se nos pasa rápido.

Macón: Antes de grabar un disco Esteban se enfada con todos. Antes de grabar siempre se pone nervioso, dice que es lo mejor que ha hecho con Toundra y que lo va a dejar y que el año siguiente se va a Asturias a vivir… pero luego se le pasa.

Javi Ferrara: Eso lo dice mucho. La última vez dijo que se iba a hacer camarero (risas).

Macón: Pero por suerte han ido bien las cosas. Lo que pasa es que luego cada uno tiene su vida y es muy complicado; sobre todo si quieres empezar a hacer otras cosas fuera de la banda. Hay sacrificios que hacer, y a veces hacen más unos que otros, pero suele ser muy equilibrado. Nosotros siempre hemos hablado todos y hemos ido por el mismo camino porque lo que queremos es ir tocando.

“Tenemos un recuerdo muy positivo del Palacio de los Deportes, pero no sabemos si queremos volver a repetirlo: recordamos con más cariño las cuatro Joy Eslava seguidas”

 

Ha pasado un año hace tan solo unos días de un acontecimiento muy importante: vuestro concierto en el Palacio de Deportes. ¿Qué recuerdo tenéis?

Macón: El recuerdo de algo que no sabemos si volveremos a repetir. Es algo que ya está hecho y aunque nos molaría volver a repetirlo no sabemos si lo haríamos otra vez, aunque el recuerdo sea positivísimo.

¿Por qué?

Esteban: No hay más que verme, me quedé sin pelo (risas).

Macón: Fue mucho, mucho trabajo. Organizar muchas cosas…

¿Llegasteis a disfrutar de ello o teníais tanta presión y ansiedad por cumplir un objetivo de entradas que no os dejó saborearlo bien?

Macón: Una vez se apagaron las luces sí. Pero hasta ese día lo pasamos muy mal, había mucha tensión.

“No estamos en todos los festivales porque “haya que estar”: en eso también hay un discurso, una imagen, una lucha y una filosofía que refleja determinadas cosas”

 

¿Fue el momento más inolvidable o recordáis otros de mejor manera?

Macón: Hay muchos más momentos. Quizás el haber hecho cuatro Joy Eslava seguidos nos llegó más…

Esteban: Sí, lo de Joy Eslava fue brutal.

Macón: Este fue un hecho más icónico: ir al sitio adonde has ido a ver a las bandas más importantes de la historia de la música, y estabas subido tú a ese escenario. Tiene un valor más simbólico. Pero quizá sentimentalmente nos han llegado más las cuatro Joy Eslava. Luego el Freak Valley alemán fue increíble: de repente éramos los penúltimos y ver a todo el festival viéndonos, fue la sensación de que éramos una banda grande, todos estaban esperando a que tocásemos. De hecho, ya nos invitaron el siguiente año como cabezas de cartel.

Habiendo pasado diez años, ¿qué queda de aquella “Generación GoodFellas”, como os denominé el año pasado? ¿Queda algo de aquella escena?

Esteban: El GoodFellas ya no queda porque han puesto una coctelería ahí. Pero del espíritu de aquello queda Javi Ferrara. Por cierto, ¿a qué has venido? (risas)

Javi: ¡Joder, es que no me preguntas nada! (risas) Quedan cosas, queda gente y esa gente está en una posición mucho más relevante de lo que estaba hace diez años. Es muy bonito ver cómo amigos tienen una productora audiovisual súper potente; yo sigo montando conciertos en Sound Isidro, Escenario Eslava y como promotor independiente; Toundra les va como les va.

De hecho, aprovecho para decir que no estoy nada de acuerdo con lo que dijisteis antes: dijeron que ellos llegaron ahí, entre otras, por la suerte. Y para nada. Para mí son un reflejo claro de lo que tienen que ser los músicos en el Siglo XXI: un músico no tiene solo que tocar y ensayar, o al menos un músico de una escena independiente. Y ellos lo hacen de forma cojonuda: Esteban es un relaciones públicas bestial, Alberto lleva las redes sociales de forma impoluta… Cada uno supo asumir un rol y lo hace muy bien. Y luego, la música habla por sí sola: por mucho que trabajes muy bien en algo, si lo que haces no gusta, se quedará en nada. Los que seguimos de aquella camada de hace diez años hemos redimensionado aquellas primeras ideas, hemos crecido todos.

“Estar en un grupo es lo más antinatural del mundo: tienes que hacer muchos sacrificios, es muy difícil”

 

¿Tenéis nostalgia de aquellas primeras veces, esa sensación de estar “creando algo”?

Esteban: Yo de aquel primer concierto que nos montó Javi, aquella Ferrara Fest en La Boite con Adrift y Gone With the Pain no tengo ningún romanticismo (risas).

Javi: Yo sinceramente creo que lo que era “la escena” es anterior a todo aquello: Margarita, Grabba Grabba Tape, Rosvita, Ginferno, The Joe K-Plan… eso es lo que había a principios de los 2000. Yo empecé a hacer conciertos en 2007-2008.

Esteban: ¡Hace diez años! ¡Es el aniversario de todos! (Risas)

Tú, Javi, ¿crees que Toundra es el grupo insignia de aquellas primeras Ferrara Fest?

Javi: Para mí en aquellos años había dos grupos en Madrid que se les veía con una pinta de petarlo que te cagas: uno era Toundra y otro era Lüger. Lüger lo dejaron y ellos se han quedado y lo están petando. Ahora yo no sé decirte cuál es el techo. Pero en 2010 si me dices “Toundra va a hacer un Palacio de los Deportes y lo va a llenar” yo te hubiera dicho: “¡y una polla!” (risas). Es raro que un grupo de post-rock que sea fiel a su música, a sus principios y que desde el minuto uno hasta ahora sigan teniendo la misma línea y no hayan cambiado en ese aspecto lo estén petando.

Esteban: ¿Eres fan?

Javi: Soy súper fan (risas). Pero es que no puedo ser imparcial, aunque lo intento. Para mí es un orgullo que a amigos míos que empezaron a tocar casi a la vez que empecé a montar conciertos les vaya tan bien.

“La gente sí diferencia Toundra de Exquirla, pero los medios seguís con los de que Exquirla es Toundra + Niño de Elche”

 

Supongo que el hecho de que toquéis este sábado 13 de mayo en La Riviera dentro del Sound Isidro que monta Javi también es una manera de reivindicar una manera de trabajar, una filosofía común.

Macón: Javi llevaba tiempo buscándonos, queriendo hacer algo con nosotros. Y salió la oportunidad de hacerlo en este Sound Isidro y no lo dudamos.

Esteban: Había otras ofertas para tocar, pero en cuanto nos lo comentó Javi dijimos todos que sí, sin duda.

Javi: ¡Ferrara siempre!

También estáis con Exquirla ahora. No sé si tenéis una bicefalia complicada. ¿Cuesta poneros en situación? ¿Creéis que la gente tiene bien identificado un proyecto y otro?

Macón: Nosotros sí lo tenemos bien identificado y bastante diferenciado; sobre todo porque con Exquirla no vamos a poder hacer todo lo que hacemos con Toundra, que básicamente es tocar, tocar y tocar. Si la primera gira por Europa la hacíamos con 40 personas en cada concierto ahora la hacemos con 400. Con Exquirla no podemos hacer eso. La gente lo tiene diferenciado, pero los medios seguís con los de “Toundra + Niño de Elche”.

¿Creéis que vais a poder superar esa barrera?

Macón: En este disco no. Va a ser Toundra + Niño de Elche. Esperemos que, si seguimos haciendo discos, pueda superar ese sambenito.

“Aun podemos crecer más, tanto en España como, sobre todo, en Europa y Sudamérica”

 

El Niño de Elche tiene un discurso muy político. Vosotros alguna vez hicisteis algún gesto político, como cuando os negasteis a tocar en un sitio porque pagaba fatal a sus trabajadores. ¿Se puede tener discurso político o dejar muestras en un grupo que hace canciones instrumentales, sin letra?

Macón: Siempre lo hemos intentado, sea a través de entrevistas o cuando ha surgido la ocasión.

Esteban: Lo del concierto que dices que no hemos dado fue una empresa que nos ofreció 10.000 € por tocar en Joy Eslava. Llegaron hasta 10.000 € porque no soportaban que un grupo como nosotros le dijésemos que no. Les dijimos que no porque la empresa eran todos becarios sin contrato. No nos gustaba esa filosofía.

También hay que ser un poco inteligentes y saber diferenciarse. Nosotros estamos en Sound Isidro, pero no estamos en todos los festivales porque “haya que estar”. Y en eso también hay un discurso, una imagen, una lucha y una filosofía que refleja determinadas cosas. Pero nuestra prioridad es mantener nuestros principios no para que trascienda o que la gente lo vea todo el rato: nosotros actuamos así, y habrá gente que se dé cuenta y otros tantos que no. No queremos contaminar esto, que es nuestra pasión. Si actuásemos de una manera contraria a nuestros principios, Toundra no tendría sentido.

¿Qué vamos a ver este sábado en La Riviera? ¿Se cierra una etapa y se abre otra?

Esteban: Lo más importante es que Javi Ferrara va a subir a presentarnos.

Javi: Eso no está confirmado.

Esteban: Yo lo tengo por escrito, así que no hay vuelta atrás (risas).

Macón: Nos apetece tocar en Madrid después de la presentación. Además, en circunstancias tan especiales como el Sound Isidro, con los diez años, antes de entrar a grabar el nuevo disco. Repasaremos canciones de todos los discos; incluso algunas que yo nunca he tocado, porque cuando entré hay parte del repertorio que nunca llegué a tocar.

“Empezamos a sentirnos una banda más europea que española”

 

¿Del siguiente disco hay algo que contar?

Esteban: Queremos que sea enérgico y oscuro, pero aun no sabemos por dónde irán los tiros.

Macón: De lo que quieras a lo que sale, por experiencia siempre sale otra cosa.

Esteban: Van a cantar Melendi y Pablo Alborán (risas).

Toundra