16 noviembre, 2017. Por

TÓTEM

Cómo el Cirque du Soleil sabe leer el primer y último minuto del universo
TÓTEM

No es fácil encontrar un discurso, un cierto hilo narrativo, en una recopilación de sketches con malabaristas, gimnastas deportivos de élite, payasos, mimos y acróbatas. Pero si hablamos del Circo del Sol la cosa cambia radicalmente: en TÓTEM han conseguido anular absolutamente todos los clichés preconcebidos que se tienen sobre un espectáculo de circo con un show que empieza desde que te bajas del Metro.

Y es que lo que probablemente haga del Cirque du Soleil una compañía tan grande y transversal (absolutamente todos los públicos asisten a sus espectáculos: de todas las generaciones, procedencias y clases sociales): la generación de una experiencia (un concepto tan en boga en tiempos en donde cortar tickets es un desafío kamikaze) que te mete en su universo desde metros antes de llegar a la carpa.

Una vez allí, todo lo que vives es el espectáculo: desde la comida y las bebidas que te regalan hasta algunos de los personajes que se mueven entre el público antes de comenzado el show interactuando con los viandantes o incluso esa música envolvente que consigue redimensionar la idea del show.

«El universo que consiguen crear es tan rico, transversal y universal que sabe leer tanto el primer como el último minuto del universo»

 

En TÓTEM, el nuevo espectáculo de la factoría circense más global, consiguen no sólo reunir una suerte de escenas con una innegable capacidad de precisión (acróbatas, malabaristas y viceversa), sino quitar esa caspilla que muchos shows circenses tienen, casi como una recopilación de lo mejor de Tú sí que vales o Got Talent: un show de una envergadura técnica casi faraónica, con una banda actuando en directo detrás de una puesta en escena gobernada por suelos que son pantallas de LED y una estructura de una arquitectura casi vegetal.

Esos elementos que se posan sobre la escena se van transformando con leves movimientos y reuniendo sobre el escenario una suma de escenas que sirven para narrar la evolución del ser humano, desde su origen anfibio hasta el ser humano hiperconectado y millennial del siglo XXI. De ahí que ese elemento narrativo y reflexivo que se impone en TÓTEM sirva para articular un discurso que va mucho más allá de la destreza de poseer a los mejores malabaristas y acróbatas del mundo: el universo que consigue crear el Circo del Sol es tan rico, transversal y universal que sabe leer tanto el primer como el último minuto del universo.

TÓTEM