17 septiembre, 2018. Por

De cerdos y búhos

Tórtel presenta los últimos dos adelantos de su nuevo álbum antes de que vea la luz
De cerdos y búhos

El mundo según Tórtel es un espacio difícil de describir, con movimientos impredecibles, entre la caricia y el espasmo. Pocos artistas hay que, desde su atalaya de ‘autor’, consigan patear su propio tablero y montar una siguiente jugada perfecta con tanta asiduidad y singularidad como lo ha conseguido el valenciano en su proyecto en solitario.

Lo del ‘paso hacia adelante’ lleva siendo una tónica habitual en su obra, sobre todo desde que se acercara a cierta lisergia psicodélica en La Gran Prueba, que lo alejase del perfil de cantautor mediterráneo de sus primeros movimientos. Este año, nos desayunó 2018 con un álbum tan alucinatorio y alucinante como su título, en el que se reparte las labores junto a Alberto Montero (otro que tal baila); pero la apuesta más radical de Tórtel estaba por llegar.

Y si hace unas semanas nos puso sobre la mesa la merienda con Capa oscura y El rey podrido, una suerte de díptico-adelanto de lo que será el cuarto álbum del proyecto-álter-ego de Jorge Pérez, y en el que ya comenzaba a demostrar unas maneras de autor lisérgico con un pie en The Sleepy Jackson, otro en Fernando Alfaro y una mirada con trazas de Panda Bear o Brian Wilson; en los dos nuevos adelantos de lo que será el próximo viernes 28 de septiembre Las tres tormentas, vuelve a pintar su pared con nuevos colores.

Y es que tanto en Cerdo sorpresa, con un groove psycho-funk que bucea en armonías, saturaciones sintéticas y alucinaciones melódicas varias; como en Vamos Búho, con un empaque de minimalismo de autor entre los jardines de Ringo Starr y el ponche de ácido lisérgico; demuestran que lo nuevo de Tórtel será tan impredecible como necesario para revitalizar el circuito de autor alternativo.

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