18 septiembre, 2017. Por

Tin Star

Una serie mediocre que desperdicia la potencia de Tim Roth y Christina Hendricks
Tin Star

Tim Roth + Christina Hendricks. Una historia de género negro ambientada en una pequeña localidad canadiense de las Montañas Rocosas. Un principio impactante: una familia indefensa y aterrada por algo que no conocemos,  un disparo, un chorro de sangre. ¿Qué prometedor todo, no? Y sin embargo, Tin Star, la serie que acaba de estrenar en nuestro país Movistar, y que reúne los citados ingredientes, resulta la primera decepción de la nueva temporada televisiva.

Procedente de Sky Atlantic, que ha producido un buen número de grandes series europeas, como Gomorra, The Young Pope o 1992, nos presenta a una familia británica que se asienta en Little Big Bear, un lugar idílico donde el mayor peligro es que un oso te pegue un buen susto mientras caminas por el bosque.

Jack (Tim Roth) es el nuevo jefe de policía de la ciudad. Cansado de la violencia de su Londres natal, exalcohólico en proceso de recuperación, pasa el tiempo resolviendo los inofensivos altercados locales, pescando y disfrutando de su familia. Pequeños indicios nos señalan que Jack era algo más que un policía atribulado, que guarda muchos cadáveres en el armario… El personaje es ideal para un actor tan capacitado como Roth, especializado en personajes tortuosos, llenos de duplicidades y con un pasado tenebroso a la espalda.

Sin embargo, a esa ciudad llega una mujer para desatar el infierno: Elizabeth Bradshaw (Christina Hendricks), relaciones públicas de una gran multinacional que pretende explotar los yacimientos de petróleo de la zona y que no se detendrá ante nada para alcanzar sus objetivos. No creo que sea necesario presentar a la magnética y magnífica Hendricks, y verla en el papel de  una mujer con un aspecto dulce e ingenioso y siniestras intenciones resulta sobre el papel muy atractivo. Una lástima que el conjunto no funcione.

«La idea es interesante (una gran empresa malvada, el dinero que corrompe una pequeña comunidad, personajes que arrastran demonios a sus espaldas, etc), pero la representación en la serie es tan simple y esquemática y todo parece tan predecible que da la impresión de que nos hallamos ante un telefilm de sobremesa»

 

La serie está escrita por Rowan Joffe (responsable de un par pelis que han pasado desapercibidas como No confíes en nadie o Brighton Rock), y no se cubre aquí de gloria, precisamente. De hecho, el primer capítulo empieza con un salto temporal de lo más inepto. La idea es interesante (una gran empresa malvada, el dinero que corrompe una pequeña comunidad, personajes que arrastran demonios a sus espaldas, etc), pero la representación en la serie es tan simple y esquemática y todo parece tan predecible que da la impresión de que nos hallamos ante un telefilm de sobremesa.

Los personajes, a excepción de Roth, que se esfuerza en dotar de cierta dignidad y complejidad su personajes, son unidimensionales y los malvados son cualquier cosa menos ambiguos. Si no quieres más que un entretenimiento discreto, tirando a mediocre, Tin Star puede servir. Pero con una premisa tan efectiva, y dos actores de la talla de Roth y Hendricks más bien habría que calificarla como un desperdicio.

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