28 mayo, 2018. Por

Tierno Galván

Érase un político a Madrid pegado
Tierno Galván

Es difícil, y supongo que lo es especialmente para quienes pueden recordar esa época, separar la imagen de Madrid de la de Enrique Tierno Galván. Si pensamos en cualquier otro alcalde de la ciudad pensamos más bien en su partido político. Pero Tierno Galván, sin embargo, emerge en el imaginario colectivo como una figura separada de su partido y profundamente ligada a Madrid.

Este año se cumplen 100 años del nacimiento de este icono de la movida, histórico socialista y el alcalde más querido de la capital. El viejo profesor, apodo con el que se le conocía mucho antes de ser realmente viejo, desde los tiempos del franquismo protagonizó una exitosa carrera académica a pesar de haber defendido activamente la república durante la Guerra Civil y haber sido un activista antifranquista al que expulsaron de la universidad española por las protestas estudiantiles de 1964. Ahora la Biblioteca Nacional le rinde homenaje en la exposición bibliográfica Tierno Galván. El optimista histórico, que podrá verse hasta el próximo 7 de julio y que reúne ensayos, libros, artículos y biografías pero también charlas, conferencias, cartas, reflexiones políticas y sus bandos como alcalde de Madrid, que por cierto son los bandos municipales más bellos jamás escritos.

“Si pensamos en cualquier otro alcalde de la ciudad pensamos más bien en su partido político. Pero Tierno Galván, sin embargo, emerge en el imaginario colectivo como una figura separada de su partido y profundamente ligada a Madrid”

Fundó primero el Partido Socialista del Interior en contraposición al PSOE, cuyos miembros estaban en su mayoría en el exilio. En 1974, el año en que el PSOE donde despuntaba Felipe González abandonó el marxismo, fundó el Partido Socialista Popular (PSP) y finalmente la oportunidad de una izquierda mayoritaria lo hicieron converger con el PSOE en 1978. De este modo, ocupó el cargo de Alcalde de Madrid hasta su muerte siete años más tarde, cuando fue despedido por cientos de miles de madrileños en el entierro más multitudinario de los que se pueden recordar en la capital, quizá por su afanoso empeño de hacer de Madrid lo que debería ser: una ciudad para las personas.

Cartel de la exposición

Su entrañable “No vaya usted a enfriarse” a una semidesnuda Susana Estrada, sus máximas como “Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad” daban fe de una ironía y una lucidez que brillaban en un país oscuro que acababa de salir del túnel del franquismo y aún se enjugaba los ojos para poder ver mejor. Tenía desparpajo, tenía ironía, inteligencia… cosas que hacían de él una rara avis en el sector político.

Tierno estaba dispuesto a insuflar aire fresco en unas instituciones casposas -que aún siguen siéndolo- en medio de una sociedad que necesitaba, parafraseando al alcalde, más libros para ser más libre”

Tierno Galván se definía “como un escéptico con entusiasmo: una pura contradicción”. Sin duda, Madrid necesitaba este entusiasmo, y Tierno tuvo la valentía de realizar aquellos cambios que la ciudad necesitaba: la primera regulación del aparcamiento en el centro de Madrid, la creación de IFEMA, la regulación de la Unidad Alimentaria de la capital (Mercamadrid) y los convenios con los distritos que rehabilitaron el urbanismo a nivel de barrio, la creación del primer planetario de nuestro país y por supuesto el plan de saneamiento integral con el que por fin se dejaron de verter residuos urbanos al Manzanares.

Mientras, creó el bonobús, aquel cartoncillo alargado que había que picar y también se dedicó a impulsar la cultura de ese Madrid popular y joven para el que la libertad era poder por fin votar y bailar: su famoso “¡Rockeros! Quien no esté colocado… ¡Que se coloque! ¡Y al loro!”, que proclamó en el Palacio de los Deportes, ha quedado para la posteridad y ha sido convertido en cliché en Cuéntame. Era 1984 y el Tierno estaba dispuesto a insuflar aire fresco en unas instituciones casposas -que aún siguen siéndolo- en medio de una sociedad que necesitaba, parafraseando al alcalde, más libros para ser más libre.

Tierno Galván