12 septiembre, 2017. Por

The National

¿Es ‘Sleep Well Beast’ el final del idilio con la banda de Ohio?
The National

A The National la fama les alcanzó a contrapie, cuando ya casi nadie contaba con ella. Y ahora cada nuevo lanzamiento discográfico es un acontecimiento sobre el que casi todo el mundo tiene una opinión. Sleep Well Beast es su séptimo LP y su lanzamiento coincide con el décimo aniversario de Boxer, que muchos consideran su obra cumbre. Pero ¿qué tal le está sentando a Matt Berninger, los hermanos Dessner y los hermanos Devendorf que la crisis de los cuarenta les coincida exactamente con los momentos de mayor éxito mediático de The National?

Tal vez los tiempos en los que un sutil arpegio de guitarra, como el que abría Boxer (2007) o una atmósfera densa y electrificada, como la del Terrible Love que inauguraba High Violet (2010) bastaba para ponernos la piel de gallina y sumirnos en un estado de ánimo sereno, pero compungido, haya pasado. Es inevitable y deseable que el sonido de un buen grupo de música evolucione, y el de The National no es menos. El reto es cada vez más grande y la necesidad de desarrollar un sonido complejo y original, constante.

Ya en Trouble Will Find Me (2014) se apreciaban señales de dicho giro: como ya sucediera con sus Sad Songs For Dirty Lovers (2003) (qué gran disco y qué olvidado está) y Alligator (2005), los de Ohio buscaban un equilibrio entre la dolorosa pero aterciopelada melancolía de cortes como I Need My Girl y la incontenible ansia rockera de Graceless o Don’t Swallow The Cap. El secreto del éxito de aquel álbum estaba, sin duda, en lo depuradísimo del sonido que alcanzaba, lejos de las aseperezas y los bandazos emocionales que constituían sus primeros trabajos. Con él pusieron a la crítica de rodillas y al público de casi todos los lugares del mundo en pie.

“Sleep Well Beast puede etiquetarse fácilmente bajo el epígrafe de ‘creación artística estadounidense motivada por la vergüenza tras las elecciones de noviembre de 2016′”

 

Sleep Well Beast puede etiquetarse fácilmente bajo el epígrafe de “creación artística estadounidense motivada por la vergüenza tras las elecciones de noviembre de 2016”. No son los primeros músicos que están volcando su asqueada estupefacción en letras y canciones, y no van a ser los últimos. Sin ir más lejos, el título del primer single que pudimos escuchar de él, The System Only Dreams In Total Darkness, hace referencia a la mutabilidad de nuestras ideas y de nuestro mundo. Cambios que incluso pueden producirse en una sola noche. Y, aunque no parece que la narrativa del disco haga referencia a ello, la “bestia” de la que se habla en su título parece tener algo que ver con la esperanza en la energía que traen las generaciones futuras.

Pero también hay drama y relaciones en Sleep Well Beast. Hay una crisis de los cuarenta a la que nadie parece atreverse a ponerle nombre. Hay un desgaste, un hastío, una rutina gris y repetitiva. ‘I don’t need you / Besides I barely ever see you anymore’ nos canta Berninger con su profunda voz de barítono clásico en The Day I Die. ‘And when I do it feels like you only halfway there’: si Trouble Will Find Me encontraba varios remansos de optimismo al haber sido compuesto con el nacimiento de la hija de Aaron Dessner fresco en la memoria, Sleep Well Beast habla de relaciones que se desintegran lentamente, con más resignación que rabia en la mayoría de los cortes.

“Puede que a algunos nos falten todavía diez años de sinsabores para entender exactamente de qué habla Sleep Well Beast”

 

En su temática Sleep Well Beast recuerda a About Today, esa rareza de los primeros tiempos de The National que se ha acabado volviendo imprescindible en sus conciertos por su desgarradora calidez emocional. Pero lo cierto es que Sleep Well Beast nos transmite el dolor ante la pérdida que había en ese ‘Are you awake? / Yeah, I’m right here / Well, can I ask you / About today?’. Da la impresión de que el hastío y la falta de fuerzas o ganas para arreglar las renqueantes relaciones que relata es parte del mensaje del disco. Tal vez por ello la conexión con el oyente sea menos directa que en sus anteriores trabajos: nos gustan más las canciones que nos recuerdan cuán único es lo que estamos perdiendo que las que nos dicen que da todo lo mismo: ‘So blame it on me / I really don’t care / It’s a foregone conclusion’.

A excepción de unos interesantes coqueteos con atmósferas electrónicas en Walk It Back y Empire Line (¿no les recuerda a los efímeros The Postal Service este tema?), unas percusiones frescas e inesperadas en I’ll Still Destroy You; así como un arrebato que recuerda al más puro y desgarrado Nick Cave en Trurtleneck, Sleep Well Beast ofrece pocas novedades a quien ya esté acostumbrado a escuchar a The National.

La mejor versión del grupo aparece en Guilty Party (similar tanto en su letra como en su melodía a la mencionada About Today), The System Only Dreams In Total Darkness; así como en el barroco pero emocionante tramo instrumental final de la ya mencionada Empire Line.

Finalmente nos encontramos frente a un gran álbum, qué duda cabe. Probablemente uno de los mejores del 2017. Pero tampoco podemos negar que, viniendo de un grupo que lleva quince años firmando discos de entre sobresaliente y matrícula de honor, este notable alto nos deja un sabor de boca extraño. Sleep Well Beast cala hondo cuando se le dedican muchas (más de diez) escuchas y se estudian sus letras con atención. Pero tampoco es el primer disco de The National que no entra a la primera y, aún así, no consigue dejar las emociones tan a flor de piel como muchos de sus predecesores. O puede que a algunos nos falten todavía diez años de sinsabores para entender exactamente de qué habla Sleep Well Beast.

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