9 enero, 2018. Por

The Marvelous Mrs. Maisel

Por qué ha dado la campanada en los Globos de Oro
The Marvelous Mrs. Maisel

La primera de las dos temporadas que Amazon Studios ha encargado de The Marvelous Mrs. Maisel, una comedia creada por Amy Sherman-Palladino (Las Chicas Gilmore, Bunheads) y protagonizada por Rachel Brosnahan (la recordarán de las primeras temporadas de House Of Cards o por ser lo único que se salvaba en Manhattan), ha sido la serie triunfadora en la categoría de comedia y musical en la última edición de los Globos de Oro. ¿Cuál ha sido el secreto de este éxito?

The Marvelous Mrs. Maisel cuenta la historia de Miriam Maisel (Rachel Brosnahan) una perfecta ama de casa en el Nueva York de finales de los 50. Todo en la vida de Midge es perfecto: tiene dos hijos, un apartamento gigante en el mismo edificio en el que viven sus padres y un marido, Joe (Michael Zegen), que, si bien no es un genio de la comedia, la hace feliz. La situación cambia ligeramente cuando Joe deja a Midge por su secretaria, que tiene el improbable nombre de Penny Pann, y nuestra protagonista se encuentra viviendo en casa de sus padres, desempleada y con una desinhibida facilidad para hacer reír a todos los que la rodean.

Midge y Susie

Midge es el alma del show, y el Globo de Oro que Rachel Brosnahan no podría ser más merecido. El personaje está escrito con las dosis perfectas de ternura, humanidad, feminidad y sarcasmo, creando un cóctel con el que es imposible no reírse a carcajadas dos o tres veces en cada episodio. Y, mientras Brosnahan clava la nada inocente espontaneidad de la mordaz ama de casa, Alex Borstein da vida a Susie Meyerson, el intento de representante encargada de darle la réplica y de pulir el indómito talento de Mrs. Maisel casi con el mismo acierto.

No intentéis esto en casa

La mayoría de los monólogos de Midge son desternillantes, breves (cosa que facilitará el visionado a quienes no estén familiarizados con el stand up comedy), frescos, empáticos y originales. Son la clave gracias a la que The Marvelous Mrs. Maisel le hace pasar un buen rato a uno. Pero por sí solos no bastan para construir una buena serie: son las relaciones de Midge con los personajes que la rodean, y especial con Susie (todos esos tímidos intentos que tienen de ser amigas ya merecen por sí solos ver The Marvelous Mrs. Maisel) los que completan el componente humano y aportan la guinda a los chistes.

Creo que tengo agua en la cara

Los padres de Midge

Siguiendo con Midge y sus relaciones, su delirante familia es otro de los engranajes que hace que la maquinaria de The Marvelous Mrs. Maisel funcione a la perfección. Al principio los padres de Midge parecen de ese tipo de personajes tan histriónicos, castrantes y disfuncionales que le van a arruinar la serie a uno. Pero la vis cómica de esta extraña pareja no hace más que que crecer y ganar lustre con el paso de los episodios hasta que se convierten, no sin cierta sorna, en un extraño apoyo emocional además de ser el combustible de los monólogos de Midge.

Los de Midge son esos padres que a uno no le gustaría tener, pero no por ello dejan de hacerle gracia.

La religión como parte del chiste

La familia de Midge también introduce otro de los elementos clave de The Marvelous Mrs. Maisel: el judaísmo. Y lo hace con un brillante equilibrio entre el conocimiento de dicha religión (Sherman-Palladino se crió en ella), algo de respeto y muchas ganas de echarse unas risas. Sus costumbres se presentan siempre con una dosis importante de sorna, pero también con cierta fascinación que parece reverencial. El rabino, la sinagoga y las costumbres culinarias judías se incorporan al repertorio de gags recurrentes del show con una naturalidad deliciosa.

Miren a ver si los límites del humor están en la sinagoga más cercana

Una ambientación impecable

Fuera del apartado de las cosas que dan risa en The Marvelous Mrs. Maisel está el cuidadísimo diseño de producción de la serie. Lo que más llama la atención es el vestuario, especialmente de los coloridos y perfectos vestidos que luce Midge en todos los episodios. Pero más allá de ello, la recreación del Nueva York de los años 50, con los contraste entre las oficinas y apartamentos del pulcro Upper West Side y los mugrientos bares y tiendas de discos de Greenwich Village, es deliciosa.

Justo cuando piensas “es imposible que Midge vaya a llevar un vestido más bonito que el que lleva” descubres que te equivocas

Por no mencionar el componente musical de la serie, plagada de todo tipo de swings, temas clásicos de jazz, blues y canciones populares acordes a su tiempo. Aunque no tiene miedo de generar auténticos momentazos a golpe de anacronismos como el Rebel Rebel de David Bowie o el Happy Days Are Here Again en su versión de Barbra Streisand (una de las secuencias más sensacionales de la temporada). Incluso tiene uno la sensación, en un par de momentos, que faltan un par de números musicales que den salida a la amalgama de canciones que empapan The Marvelous Mrs. Maisel.

De la feminidad al feminismo

No quedan tan lejos las ficciones que trataban de contarnos la lucha de alguna mujer por sus derechos más básicos pero que, por el camino, era incapaz de evitar relatarnos los periplos vitales de todos los hombres que la rodeaban (¿se acuerdan de Mad Men?). Miriam Maisel no necesita de ningún héroe torturado en cuya historia de redención colar la suya. Camina su propia senda, cometiendo errores, pero construyéndose a sí misma, encontrando su voz, su identidad y sus intereses.

Nuestro gif para 2018

En The Marvelous Mrs. Maisel presenciamos el proceso por el cual una mujer joven e inteligente toma conciencia de sí misma. Y, encima, nos echamos unas risas memorables con ella. Sorpresa: no todos los personajes femeninos inspiradores y empoderados tienen que vivir en una distopía de vejaciones o rodeadas de maltratos e injusticias. La primera temporada completa se puede ver (en versión original) a través de Amazon Prime Video.

The Marvelous Mrs. Maisel