29 mayo, 2012. Por

GIFmondo (I)

Píxel nivel Dios
El mundillo del arte se arrodilla ante la inminente consagración del GIF como disciplina artística
GIFmondo (I)

Que el GIF debería inaugurar una nueva disciplina artística en sí misma y Tumblr ser nombrado museo y hogar por excelencia de estas obras de dimensiones px x px y tamaño en bytes es una verdad incontestable y que creará escuela (si no lo ha hecho ya) de una nueva generación de artistas más 2.0 que nunca. Y me río yo de Duchamp y Muybridge.

El Graphics Interchange Format creado por Steve Wilhite y promovido por Compu Serve (el mayor proveedor comercial de servicios telemáticos en los ’80 que más tarde sería digerida por la popular AOL) se hizo muy popular a principios de los años ’90 a pesar de sus limitaciones, sus comisiones por patente y la competencia posterior del PNG o el SWF. Más tarde, se convertiría en la oveja negra de las nuevas generaciones puretas y snobs de la red, que deseaban la desaparición de este indigno formato en un caza de brujas cuasi macarthiana en virtud del minimalismo y el supuesto buen gusto estético. Pero como la historia de la humanidad (y del arte) es un bucle de ires y venires, un continuo y eterno confrontamiento entre opuestos, no es de extrañar el desacomplejado y posterior (o sea, actual) resurgimiento orgulloso del GIF de la mano (cómo no) de las redes sociales del momento (a saber las más populares: MySpace a partir de 2005, Tumblr, dump.fm, Google+ en los últimos años), galerías online como bubblebyte.org o Fach & Asendorf Gallery y páginas como ANI GIF, DINCA, Scoop.it!, 8BITPEOPLES o el Computers Club Drawing Society (algo así como el club VIP de los geek & freak artists del instituto al que nunca pertenecerás pero sí puedes visitar).

Y en estas nos encontramos: con 256 colores como único límite y premisa de forma y formato, en una red en la que el recycling, la reprogramación y la post-producción del material visual existente están más interiorizadas y atomizadas que nunca y en la que la concentración y síntesis de mensajes son valor en alza. Pero el GIF no solo es un explosivo concentrado de información sintética: el componente lúdico-festivo, estéril, hipnótico, useless y tontorrón es el verdadero ingrediente del éxito en un mundo virtual ávido de trending topics en particular y de perder tiempo valioso de vida en general a base de random GIF generators adictivos.

Dain Fagerholm, Creature Sitting inside Cuboid (stereographic drawing)
ink pen and color dye marker on paper
11 x 7 in. 2012


¿Qué fue primero? ¿el huevo o la gallina?

En este contexto, algunos artistas, ilustradores y fotógrafos han encontrado un campo de batalla con infinitas posibilidades artísticas, estéticas y teóricas, unos encajando y adaptando a la animación una obra artística preexistente; en otros casos, creando una obra concebida y parida por y para este formato. Dain Fagerholm, pertenece al primer grupo: sus dibujos hechos con boli y sharpies son, según él mismo, parte de una “disciplina y filosofía de vida de meditación y retiro espiritual” (practica el budismo y el taoísmo) que luego monta y anima con una técnica que ha bautizado como stereographic drawings y que únicamente requiere un solo de dibujo para crear el efecto de movimiento o vibración.

Yoshi Sodeoka, GIF Psychedelica: Mr Vomit III

Sin embargo proyectos como Sensual Objets de Chris Timms o GIF Psychedelica de Yoshi Sodeoka parecen concebidos desde el principio por y para el formato GIF. Y no sólo porque, por sí mismos (sin la animación en movimiento) no tendrían sentido, sino también por una cuestión de estética asociada al formato: calidad media-baja de las imágenes, bordes marcados, texturas geometrizadas y/o pixelizadas o esa característica estética 8bit.

Chris Timms, Sensual Objets


Abstracción / figuración

Al igual que en otras disciplinas artísticas el GIF parece desarrollarse en distintas líneas conceptuales, formales e incluso de estilo. Los ejercicios geométricos y las formas abstractas son muy comunes en artistas como Chris Shier o Dylan Fisher, cuyas animaciones se basan principalmente en la composición de diferentes imágenes de figuras geométricas, líneas y puntos con tiempos de repetición diferentes, creando collages animados que tardan minutos, horas o días en volver al estado inicial.

Dylan Fisher, Bitmap Field

Las composiciones de A. Bill Miller a partir de símbolos ASCII son todo un homenaje al origen de los códigos informáticos; y en el caso de Nicolas Sassoon, sus piezas, más que abstractas, son simplificaciones formales de elementos figurativos que podemos adivinar en parte por la propia imagen, pero también, y sobre todo, por el título de la misma (Pool, Bed Time, Homes, Steps…) que completa su significado. Algo parecido sucede con los hipnóticos GIF Landscapes sonoros de Sara Ludy. La diferencia reside en que, en general, los títulos de las obras son símbolos abstractos y no dan información sobre lo que nos vamos a encontrar; y son los sonidos ambientales los que contextualizan y evocan un paisaje más allá de la propia imagen. Además, se puede observar cómo la escala y la posición de los GIFs con respecto a la pantalla del ordenador empieza a ser un dilema, cuya resolución está cargada de intención y que podría asemejarse a los planteamientos propios de otras disciplinas como el formato, la posición con respecto al espacio expositivo, el grado de relación y la interacción con el espectador.

Nicolas Sasson, Pool

Algo similar ocurre con los proyectos de Rollin Leonard: aunque en este caso la abstracción se deje de lado y el material de trabajo sea una especie de collage de partes del cuerpo humano a modo de Frankenstein, la escala (e incluso la interacción con el espectador) juega un papel fundamental no sólo por una cuestión de elección de formato de presentación, sino también por una cuestión de concepto cuyo mensaje y objetivo es poner de manifiesto un formato de exposición que tiene sus propias leyes de tamaño, proporción, interacción y escala.

Rollin Leonard, Bust

En el otro extremo, el de la figuración, encontramos las dramáticas, apocalípticas y divertidas ilustraciones de Uno Moralez, las cuales bien podrían ser la versión actual y animada del Amphigorey o las delirantes ilustraciones y retratos de Colin Raff.

GIFmondo (I)

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