Seamos serios: tus Chuck Taylor All Star molan mogollón para desfilar por los patios modernos y urbanitas de la ciudad pero no para superar la lipotimia invernal, las nevadas, las escapadas a Navacerrada o los fines de semana en Burgos, las jornadas de caminatas y escalada en tu montaña más cercana o las siete horas que te puede pasar en medio de las calles de Donosti de bar en bar pillando pintxos como si se te fuera la vida en ello. No: tu mamá te echará la bronca, te comprará una o dos bufandas extra y te recomendará que, ya que tanto te mola el calzado de Converse, no hagas el tonto y te pilles las botas de su nueva colección: estilo, calor, dureza obliga y modernidad al taco. Esto sí que es un todo en uno, colega.
Aunque nos hayamos acostumbrado en los últimos años a identificar a Converse como una marca de calzado de vestir y aunque te cueste creerlo, si hay algo en lo que Converse no son unos aficionados ni improvisan es en la creación (y actualización) de un formato de bota prototípica pero lo suficientemente bonitas, modernas y cómodas como para que no te entren dudas. Desde la segunda década del siglo XX, cuando todavía el mundo (ni Massachusetts) había entrado en los felices años ’20 que los llevarían a la depresión de los años ’30 (cualquier parecido con la realidad NO es mera coincidencia), Converse ya facturaban sus primeros modelos de botas: botas de agua, de pescador, de vestir, outdoor, altas, creación de indumentaria como pantalones y complementos para que las botas se sientan mejor acompañadas todavía y modelos históricos como las Black Spade, las Ruff Shod, las A6 Flying Blood (para las fuerzas armadas de la Segunda Guerra Mundial), las No-Bite o las Bootinos, por mencionar sólo algunas. Ahora, cien años después de que la marca comenzara a comercializar sus primeros modelos de botas, vuelven a la carga con un par de nuevos modelos de botas para hombre (en lo que a botas femeninas se refiere os contaremos todo dentro de unos días: a no desesperar, fémina hambrienta de consumo) que revitaliza el moderno, actualiza el pasado haciendo guiñosa algunos de los modelos más míticos y, sobre todo, te abriga del copón sin afectar a tu imagen de modernuqui del siglo XXI.
Dos nuevos modelos: las Chuck Taylor All Star Outsider Boot y las Chuck Taylor All Star Classic Boot, dos perfectas maneras para acercarse a Converse al abrigo del invierno y de una estética de corte América profunda pero sin dejar de lado el interés tanto del consumidor como de la marca porque este tipo de modelos sirvan tanto para escalar el Everest como para salir de fiesta por tu barrio. La Outsider Boot, recordando aquellos modelos que utilizaron los soldados en la Segunda Guerra Mundial, se acerca tanto a aquella estética básica, dura, ruda y oscura pero perfeccionando en toques concretos como los cordones gruesos, el tacón reforzado, el cuero pulido y esa imagen urbanita que nos presta tantas variantes como posibilidades de uso. Las Classic Boot mantienen una estética mucho más similar y prototípica de lo que conocemos como zapatos All Star: quizá lo más llamativo es que, a pesar de poseer un tejido de cuero pulido y ante nubuck de primera calidad, este modelo intenta emular el clásico formato de bota de tela de las All Star. Menos invernales, más informales, menos bélicos, más elementales. Dos formas de no pasar frío y seguir siendo el más guapo (al menos de las rodillas para abajo). Ya sabes.
