A partir la segunda mitad del siglo XIX y a lo largo de buena parte del XX la industria fue sustituyendo parcial o totalmente a la artesanía. De forma paulatina, el objeto único dio paso al objeto en serie y todo aquello hecho a medida pasó a producirse según determinados estándares. Lo complejo, minucioso, costoso y adaptado sólo a un determinado estrato de la sociedad, comenzó a convivir con la democrática producción en serie, adaptada a un amplio abanico de estilos de vida. De esta misma forma, hubo un antes y un después en el mundo de la moda. El hito fundamental en este sentido se denominó Pret-a-porter, y supuso la industrialización y producción en serie de diseños creados por los grandes modistos y su asequibilidad para un público cada vez mayor. Pero es precisamente en la época previa a la consolidación de este fenómeno donde queremos poner la mirada en esta ocasión. Una época en que España vivió momentos de auténtico esplendor creativo de los maestros de la costura que, aunque costosa y elitista, desarrollaba maravillosas piezas únicas, obras maestras de su arte: fue la edad de oro de la Alta Costura.
Paris siempre fue y seguirá siendo origen de vida y movimiento. Sin embargo, aún manteniendo un paralelismo con la capital de la moda, en España se desarrolló entre los años 1920 y 1980 una producción con personalidad propia y auténtica, merecedora de estudio aparte. Tras la Guerra, la creación de la Cooperativa de Alta Costura supuso el impulso del mejor diseño español con nombres como Pedro Rodríguez o El Dique Flotante al frente, que antes de la contienda ya se habían consolidado a través del recurso existente por entonces: los salones de la moda. Junto a ellos, Manuel Pertegaz, Asunción Bastida y Santa Eulalia conformarían los llamados cinco grandes, que convivieron en el período más significativo de la Cooperativa, excepción sea hecha del gran Cristóbal Balenciaga, que nunca quiso formar parte de la citada sociedad, y que estaba ya muy integrado en la industria parisina. A ellos se sumarían otros como Carmen Mir, Pedro Rovira, Rosser, Herrera y Ollero, etc. Como representación y testimonio palpable y vivo de un período tan prolífico, la exposición que nos trae el Museo del Traje realiza una selección de las mejores piezas de la Colección Antoni de Montpalau. Un recorrido cronológico que presenta 80 trajes, sombreros, zapatos y complementos, que ejemplifican la riqueza de tejidos, cortes y detalles, fruto de aquella gran inspiración creativa. La muestra se completa con dibujos de Pedro Rodriguez y una serie de bordados de Luguel, empresa que colaboró con los principales diseñadores.
Nombre: La edad de oro de la Alta Costura
Dónde: Museo del Traje. Madrid
Una exposición
Autor: Colección Antoni de Montpalau
Hasta: 28.11
Precio: Entrada gratuita
Horario: Martes a sábados: de 9:30 a 19h. Domingos y festivos: de 10 a 15h.
Dirección: Avenida de Juan de Herrera 2, Madrid
