12 marzo, 2013. Por

Con sombrero

Vuelve el dandi
Elegantes y sexys, los sombreros masculinos regresan
Con sombrero

Dice el refranero “Abrígate en febrero con dos capas y un sombrero” y no seremos nosotros quienes le llevemos la contraria al sabio acervo popular, más ahora que los sombreros han vuelto a las calles con vigor renovado para recuperar el lugar que tiempo atrás tuvieron como signo de distinción y elegancia. Ya dedicamos en Notodo un reportaje a los sombreros y tocados femeninos por lo que no podíamos dejar a un lado a los chicos. A ellos les sienta bien: desde Bogart con su estilo inconfundible de llevar el modelo Fedora (erróneamente llamado Borsalino, por ser esta la marca italiana que los popularizó) el mismo que adoraba Sinatra o el que ya desvencijado lucía Indiana Jones. Un fedora es también el complemento que caracteriza a Matt Bomer en Ladrón de Guante Blanco otra de las razones por las que este personaje levanta pasiones. 

El delicado modelo Panamá debe su nombre al canal y lo lució en una visita al mismo Theodore Roosevelt. A otro presidente norteamericano, Lincoln, le debe su popularidad el aristocrático sombrero de copa y Charles Chaplin hizo similar favor al bombín inglés, inseparable de su alter ego, Charlot. Y qué decir del deerstalker, un modelo de caza que sacó del anonimato Sir Conan Doyle para colocárselo al inmortal, con incluso Moriarty y cascada de Reichenbach por delante, Sherlock Holmes. La aportación española ha sido la del sombrero cordobés que ha llegado a convertirse en uno de los emblemas patrios. Lo pintó Julio Romero de Torres, al igual que a la mujer morena, y lo llevaron Manolete, Juanito Valderrama y la inconfundible botella de Tío Pepe.
Como defensa contra las inclemencias climatológicas o contra el enemigo, como adorno o como símbolo de distinción o posición social, el sombrero y sus variantes se ha utilizado desde los albores de la historia pero el verdadero sombrero no nace hasta el siglo XIV, en Europa, donde se empezaron a utilizar ricos y vistosos materiales para confeccionarlos al tiempo que se conjuntaban con las ropas. Mientras el femenino daba rienda suelta a la imaginación de los diseñadores, el masculino optaba por la sobriedad. Actualmente, el tipo de sombrero masculino más utilizado es el realizado en fieltro blando.

Desde 1894 lleva dedicada a los sombreros Casa Yustas, un clásico madrileño situado en plena Plaza Mayor.  Se trata de un negocio que ha pasado por manos de varias generaciones y que apuesta por artículos artesanales, genuinos y de calidad. En sus tres plantas se pueden encontrar todo tipo de sombreros: Clásicos como Fedora, Borsalino, Mayser, Stetson; Típicos como los Cordobeses, las Monteras, el Salacogk (el típico de Filipinas popularizado por los exploradores del Imperio Británico), o los Canotiers (el de los gondoleros venecianos)… además de una gran selección de boinas y estilos actuales como las gorras y los de la marca Kangol.

Hace más de tres décadas abrió sus puertas Yoqs, una empresa familiar dedicada a los sombreros y las gorras de calidad. Asesoran a los clientes para que encuentren aquel que más les favorezca porque afirman que “Cada estilo, cada persona, tiene siempre un sombrero y sólo hay que encontrarlo”. Defienden que hay desterrar la idea de que existen personas que no deben llevar este complemento porque no les sienta bien. Es sólo que no han encontrado el adecuado. Como la media naranja.
Aquí podemos encontrar desde los estilos más tradicionales a los más modernos. “Actualmente el estilo clásico en ocasiones resulta el más moderno. En el año que vivimos, un sombrero fedora clásico no es necesario llevarlo con una ropa de vestir ya que combina perfectamente con looks más atrevidos, personales e informales”. 
Y es que señalan con entusiasmo que tras casi treinta años en los que el sombrero había desaparecido por completo de la mayoría de las cabezas quedando asociado a los abuelos, el sombrero ha regresado rompiendo prejuicios y etiquetas, y una minoría no sólo joven, se empieza a despojar la vergüenza para iniciarse en el apasionante y amplísimo mundo del sombrero. Práctico para el frío y para el sol, y siempre elegante y distinguido. Merece la pena sin duda pasarse por este establecimiento pero, si Madrid no les pilla a mano, también pueden escoger sombrero a través de su web y se lo envían a domicilio.

En San Sebastián se encuentra la que quizá sea la sombrerería más antigua de España, Casa Ponsol que lleva vendiendo este artículo desde que abrió sus puertas en 1838. Adquirieron una enorme fama de la mano del hijo del fundador, Agapito Ponsol, maestro en cuestiones de boinas o chapelas y capaz de dar a la primera con la perfecta para el cliente y en 1897 la reina María Cristina entregó el título de Proveedor de la Real Casa ya que fabricaba las boinas que usaba Alfonso XIII. Fueron también los primeros en traer a España los sombreros de Panamá o Jipijapas.

Desde 1917, Sombrerería Mil se dedica a lo propio en la Ciudad Condal, aunque sus orígenes se remontan a 1815 cuando la familia de origen italiano Antonés comenzó a  fabricar los estilos usuales de la época como el bombín o el de copa, en un pequeño establecimiento del Raval. Pronto comenzaron importar modelos de otros países y su popularidad fue creciendo hasta que abrieron una nueva tienda en la calle Fontanella donde hoy se encuentra.

Con sombrero

+ INFO

Nombre: Sombrererías masculinas

Dónde: Toda España

Sombrererías masculinas

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Yoqs: Hortaleza, 13. Madrid - Tel.: 91 521 74 02
Casa Yustas: Plaza Mayor, 30. Madrid - Tel.: 91 366 50 84
Casa Ponsol: Calle de Narrica, 4. Donostia - Tel.: 943 420 876
Sombrerería Mil: Fontanella, 20. Barcelona - Tel.: 933 018 491

Cuándo: NULL

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Venta de entradas: NULL