Comer local y rico
Alimentos con sabor ecológico
Vivimos tiempos de contradicciones y paradojas. Al parecer, jamás en la historia de la humanidad nadie se preocupó tanto por la comida (más allá de “¿cómo cazar ese mamut para la cena?”), nunca se leyó tanto, aparecieron tantas noticias sobre presuntos descubrumientos científicos que señalan a unos alimentos saludables y otros como prohibidos, jamás nadie aplicó tantas restricciones sobre su comida (vegetariano, vegano, flexitarian o bajo en carbohidratos y un largo etcétera de modalidades alimenticias) y sin embargo, los números cantan: la salud no aumenta, pero el peso y las enfermedades derivadas de la alimentación aumentan.
Algo no funciona en un mundo en el que hasta el más pintado lo sabe todo de antioxidantes y lactibacilus pero está hecho unos zorros, mientras que nuestros bisabuelos se zampaban unos potajes donde la cuchara se aguntaban de pie y tenían energía y salud suficiente como para criar media docena de hijos y arar un campo (y sospechamos que eso es más estresante que pinchar en el bar de tu amigo o lidiar con un cliente que no entiende que su logo tiene que ser en helvetica). Y es que comemos mucho y mal. O comemos moderadamente pero con alimentos que no tienen ni la mitad de nutrientes que una cucharada del mencionado cocido de nuestra abuela.

Es casi más importante qué ha comido lo que nosotros comemos que el alimento en sí

La industrialización de la agricultura y la ganadería y su inserción en el sistema donde vender cuánto más mejor es la única regla ha hecho que tengamos acceso a una variedad de cosas que parecen comida (un zumo con enriquecido con soja y omega 3 tiene poco de naranjas y mucho de legumbres probablemente transgénicas y algo de aceite de pescado) pero que alimentan más bien poco. El problema es que aunque evitemos los productos procesados y nos ciñamos a una alimentación más natural, los tomates, los pimentos y la carne tampoco son lo que eran. En su imprescindible libro El detective en el supermercado (una penosa traducción de In defense of food, editado en nuestor país por Temas de hoy), Michael Pollan da las claves para una alimentación saludable al margen de los mil estudios sobre las bondades de unos u otros alimentos, las dietas de moda y las estrategias del marketing de la industria.
Entre los muchos y sencillos patrones que da, el periodista nos recuerda que es casi más importante qué ha comido lo que nosotros comemos que el alimento en sí. Es decir, qué comen las vacas que acabarán en nuestra sartén o cómo se nutren los tomates de nuestra ensalada serán las claves para que estos sean más o menos beneficiosos para nosotros. La carne producida de manera industrial, además de los conflictos morales y ecológicos que suponen, procede de animales alimentados con piensos y grano (maíz, fundamentlamente). Cuando llegue a nuestra plancha, carecerá de todos los ácidos grasos que tendría un animal que se ha alimentado de pastos. De la misma forma, un vegetal procedente de un monocultivo “alimentado” con fertilizantes carecera de los minerales y antioxidantes que uno procedente de un huerto ecológico, sin suelos sobreexplotados y sin fertilizantes (tampoco tendrá tóxicos pesticidas).

Alucinarás con los matices que puede esconder un bistec a la plancha si no proviene de una granja-factoría

Afortunadamente, hay cada vez más opciones para alimentarse de manera saludable y sin que una ensalada te salga a precio de bogavante. Las cooperativas de agricultores que reparten a domicilio frutas y verduras producidas de manera sostenible y cerquita de casa (para un plus de ecología, no han gastado energía en el almacenamiento y transporte) han proliferado por todo el país. Estos servicios, que generalmente se contratan a través de Internet, nos permiten comprar online hortalizas producidas de manera sostenible aunque es también común que nos envíen de manera semanal o quincenal una “cesta” con las verduras y frutas de temporada. Sí, has leído bien: una compra de, simple y llanamente, lo que ha dado de sí la naturaleza esa semana. Además de asegurarnos de que todo se ha cultivado de manera ecológica, este servicio permite ponernos en contacto con olvidadas nociones de “estaciones” y “cocina de temporada”, ejercitando de paso el músculo culinario. Otra opción es asociarse a las cooperativas de comercio justo que ya proliferan por todo el país, estas asociaciones distribuyen productos de los agricultores locales además de productos de comercio justo (como el café, el chocolate o los frutos secos). Estas modalidades existen asimismo para productos de ganadería, como carne de pollo y ternera.
En serio, literalmente, alucinarás con los matices y sabores que puede esconder un humilde bistec a la plancha si no proviene de una granja-factoría donde las vacas se han criado en un par de metros cuadrados, sobrealimentadas e hipermedicadas. Además de los beneficios para nuestra salud, este tipo de servicios también hacen un bien social y para el planeta. El mencionado ahorro energético que conlleva comprar un tomate cultivado a unos pocos kilómetros de nuestra casa, respecto a uno procedente de, por ejemplo, Marruecos, implica también un trato más justo con el agricultor, que al eliminar los intermediarios, recibe un precio menos abusivo por su producción. Lo dicho, todas estas razones pueden hacer que tu próxima ensalada te sepa más a gloria que nunca.
escribe aquí tu opinión
hay 2 comentarios // 1 a 2
la tomaca 21/11/2009, 15:21Enhorabuena por el artículo!
Una pequeña corrección: Desde la tomaca no servimos cestas ecológicas en Barcelona, sino en Castellón y alrededores, hasta Valencia.
Salud y ecología,
la tomaca!
TXOMIN 22/09/2009, 10:53HAY OTRA FORMAS DE ALIMENTARSE SANO EL INVERNADERO DE LAVAPIES INVITA A UNA CENA FREEGAN
Invernadero de lavapies presenta:
LA CENA FREEGAN
como alimentarse sano, gratis y pasarselo bien con el despilfarro consumista
Cena con los alimentos que rechaza la sociedad de consumo por "feos", por excedentes de stock, o por acercarse su fecha de "caducidad", pero que siguen siendo válidos para su consumo. Realizaremos desde recolecciones urbanas por los contenedores donde los supermercados tiran comida (dumpster diving), hasta otros medios para conseguir comida vegana gratis, en buen estado pero inservible a los ojos de esta sociedad en la que todo se mide bajo el prisma del negocio, si no da dinero no sirve
PROGRAMA
Lunes 28 sept
Organización de comandos y zonas para recogida de comida vegana en los contenedores de basura, en restaurantes, supermercados y cualquier medio que se nos ocurra para conseguir comida vegana gratis. freegan viene de Vegan y free
En Off limits, c/escuadra 11, lavapies a las 19:30h. Te esperamos!! esta abierto a cuelquiera que tenga ganas de vivir esta experiencia
Martes 29 sept al Jueves 1 Oct
Recogida de la comida freegan
Viernes 2 Oct
El día de La cena freegan, a las 19:00h, en la terraza de Off limits. Puedes venir a la cena aunque no hayas estado en la recogida colectiva de comida freegan, pero si contribuye trayendo comida que has recolectado por tus medios…la cocinamos y a cenar!!
mas INFO
--
Invernadero de Lavapies
http://elinvernaderodelavapies.blogspot.com/
hay 2 comentarios // 1 a 2