A veces, viajar no es tan sencillo: el tiempo, la crisis, los niños… Y si además queremos una ruta que nos lleve a lugares remotos, la cosa se complica aún más. Nosotros somos adeptos a los viajes literarios, esos que nos transportan a otros espacios, mundos y tiempos y que, como inversión, solo necesitan nuestra imaginación y tiempo. Y también nos gustan los viajes sensoriales, tipo madalena de Proust, en los que gracias a un sabor o un aroma somos llevados en volandas hasta ese lugar idílico que, por qué no, puede ser la infancia. ¡Ah! Y esos a los que se refiere Meryl Streep en Los Puentes de Madison, mientras está en los brazos de Clint Eastwood. Por supuesto que nos gustan. Hoy les proponemos un viaje exótico, a lugares envueltos en magia y leyenda, de culturas ancestrales a veces poco conocidas. Un viaje sensorial y gastronómico que nos llevará hasta el lejano Oriente.
Otra ventaja de este tipo de viajes es que no necesitan pasaporte aunque, en este caso, podemos disponer de uno que nos vendrá estupendamente. Y es que Grupo Saigon acaba de lanzar una iniciativa que es precisamente eso: un pasaporte que nos invita a una ruta por los restaurantes de la compañía y acceder a ellos con descuentos que alcanzan el 50% en menús degustación. Así, con tan sólo acudir a alguno de los restaurantes, nos harán entrega de este pasaporte (que emula un documento auténtico con toques orientales) en el que se irán incluyendo los respectivos sellos cada vez que visitemos alguno de los locales, a la vez que se aplicará el descuento correspondiente al titular del pasaporte y hasta a cinco amigos más. Nosotros les proponemos como primera parada Café Saigón en sus locales de Madrid (llevan más de diez años en la capital) o San Sebastián, o en su hermano pequeño, el acogedor y también madrileño Petit Saigón. Su especialidad es la cocina Indochina de alta calidad a precios la mar de atractivos y con una decoración colonial que ‘marida’ a la perfección. La siguiente parada nos llevaría a Le Dragon, de estilo más urbano con aires neoyorkinos y una carta con apuestas tanto chinas como japonesas. En la misma línea cosmopolita del anterior, Furama también apuesta por la fusión de platos asiáticos con influencias de otros países. Además, se puede disfrutar de la cocina en directo con el espectáculo de teppanyaki. El último punto de esta ruta es Tse Yang todo un clásico y uno de los chinos más lujosos de la capital donde se puede degustar alta gastronomía china en un entorno de sedas y tapices que nos hará sentir que estamos en el corazón de Pekín.
Diez años cumple ya en la capital Minabo, con Adolfo Reyes al frente. Fueron de los primeros en introducir en nuestro país la cocina japonesa fusión con toques colombianos, mexicanos y venezolanos y de ponerle humor a los platos. Su útimo hallazgo son los 'canutos' rollos finos y alargados de sushi (sorprendentes e imaginativos) para tomar con las manos. Además, desde 2007, no ha subido sus precios.
Sudestada (Ponzano, 85) es de esos lugares casi secretos que llevan ya algunos años sorprendiendo a sus comensales con una carta que cambia cada 15 días, e la que la cocina del Sudeste Asiático se fusiona con toques latinoamericanos dando lugar a sorprendentes sabores. Thai Gardens cuenta con locales en Madrid, Barcelona y Valencia y, su nombre no engaña: la especialidad es la cocina Thailandesa. Destaca su impresionante decoración tanto en los locales como en los platos. Nikkei225 ha entrado con fuerza para convertirse en uno de los locales de moda con su estilo minimalista y si cocina vanguardista que aúna técnicas y recetas japonesas con sabores y materias peruanas. Algo similar a Tiki Grill que une en sus platos Asia y América en un entorno llamativo y moderno. El chef Pedro Espina junto su esposa japonesa Tamayo, son los responsables de Soy un restaurante que toma de base la gastronomía japonesa para realizar platos innovadores e impecables. De altos vuelos es el Asia Gallery, ubicado en el hotel Palace de Madrid con una amplia variedad de platos asiáticos pero no apto para todos los bolsillos. No sólo la decoración es el punto fuerte del barcelonés Indochine Ly Leap que da a sus platos sabios toques occidentales, al igual que lo hace Murmuri con los toques mediterráneos en sus platos asiáticos. También en la Ciudad Condal.
Como verán, el lejano Oriente no lo está tanto.
