Siempre he estado fascinada con esa cooltura tan teen y americana de chicos con gorras y skates, vestidos con pitillos y flequillos maravillosos que sobrevuelan las calles como si llevaran toda la vida subidos a una tabla. Supongo que nos pasa a muchos y es por culpa de haber vivido bajo la influencia de las películas y series protagonizadas por esos rubios estilosos que se desplazan sobre ruedas hasta llegar a un instituto con mucho césped. Allí dejan sus tablas en taquillas metálicas, seguramente rojas. Nuestro imaginario cinematográfico y televisivo se acerca más al estadounidense que al español. Y ahora, en nuestras calles es muy usual ver a jóvenes y no-tan-jóvenes subidos a sus tablas, atravesando Gran Vía o Paseo de Gracia ataviados con un look casual calculado al milímetro. Los skaters quedan, patinan, se graban, se hacen fotos y las suben a las redes sociales o a los canales de video. Las tablas y las ruedas se han convertido en moda cada vez más extendida, y ya no son patrimonio del grupo outsider del instituto. ¡Los skateparks han llegado a colonizar incluso el ocio de los pueblos!
Ahora es el turno de las chicas. Ya lo anunciaba Goldfrapp con el videoclip Caravan girl, en 2009. Si antes ver a una chica patinadora en un grupo de skaters era extraño y por ello llamaba la atención, ahora ellas toman las tablas y se apoderan del asfalto. Ellas son las que han hecho de las ruedas su filosofía de vida (y de moda). De todas las tablas, la que se ha puesto de moda en el ambiente más hipster es la tabla longboard, una tabla estilizada, más apta para los paseos que para las piruetas, pero en las que nuestras protagonistas no dejan de bailar y sorprendernos con movimientos imposibles. El longboarding nació en los 50, junto al movimiento surf. Los primeros longboarders conocidos fueron los Z-Boys, unos californianos surferos que dieron la vuelta al mundo en los 70 sobre este medio de transporte. Ahora las que protagonizan estos viajes sobre las tablas son, por ejemplo, las chicas de la Spanish Longboard Girls Crew (grupo creado en el verano del 2010 por patinadoras afincadas en Madrid). Videos técnicamente perfectos y estéticamente muy cuidados nos deleitan con las aventuras de estas chicas deportistas pero tendenciosas, que protagonizan una roadmovie por España subidas a estilosos longboards. Lucen sus flequillos y sus camisetas indies con el mismo orgullo que sus heridas de guerra y ver el dominio que tienen produce envidia y admiración a partes iguales. ¿Desde cuándo el deporte no podía ser un acto de moda? Os aseguro que después de ver los videos de estas chicas todos querréis agenciaros con una long e intentaréis quedar con vuestro grupo de amigos para patinar en vez de para tomar unas cañas.
De la misma forma que el long ha vuelto para instaurarse de una forma apabullante también lo ha hecho otro deporte sobre ruedas, el roller derby, que produce fascinación y un poco de miedo. Es un deporte de contacto inventado por los americanos en el que se patina sobre ruedas en una pista oval y en el que unos y otros se golpean y se tiran al suelo. A pesar de su brutalidad es un deporte eminentemente femenino, pues siempre ha sido una especie de deporte-político, asociado a ciertos movimientos feministas. El roller derby gozó de su época de máxima esplendor en la época de los 50, cuando era retransmitido por las cadenas de televisión norteamericanas y compartía estética con el universo pin-up. En los 70 cayó casi en el olvido y en los últimos años ha vuelto a resurgir y se ha expandido al resto de geografía. En España podemos encontrar grupos de chicas patinadoras que practican Roller Derby en muchas ciudades. Se reclutan, se reúnen, entrenan y compiten. La promoción la encuentran, como las long boarders, en las posibilidades de las redes sociales. Las rollers son violentas, poderosas, veloces y descaradas. Unas nuevas heroínas macarras. Un lujo para nuestros instintos más gamberros y para volver a demostrar que sí, las chicas son guerreras y que el deporte puede ser una tendencia políticamente incorrecta y quizás, por eso, inevitablemente atractiva.
