“Me he vuelto adicta” me soltó con gesto de inevitabilidad una amiga hace unos meses y, antes de que pudiera articular palabra, me espetó el objeto de su filia. No se trataba de los bombones, el sexo o alguna sustancia ilegal o psicotrópica, no. Mi amiga se había vuelto adicta a los cupones online. Yo traté de darle ánimos diciéndole que no se preocupara, que seguro había muchas personas que compartían similar afición. ¿Muchas? Cientos de ellas. Porque esto de los cupones ha llegado a nuestro país para instalarse a marchas vertiginosas.
Para que se hagan ustedes una idea, es un sector que, solo en España, mueve cerca de 12 millones de euros al mes y que arroja cifras de crecimiento que, en ocasiones, llegan al 30%. Inaudito. Pero es que, claro, tener la oportunidad de conducir un Ferrari sin tener que hipotecar nuestra casa, viajar a una isla paradisiaca por menos de la mitad de su precio, recibir un tratamiento de belleza con un descuento del 70%, disfrutar de un hotel de lujo por 30 euros la noche o almorzar en un exótico restaurante por menos de 20, seduce a cualquiera. La moda de los cupones, couponing o compra colectiva online surgió en Norte América muy recientemente pero su éxito ha sido tal que hasta ha dado lugar a un programa de televisión llamado Extreme Couponing en el que se explican las virtudes de esta práctica y los trucos para sacarle el máximo provecho. Pero sus orígenes son bastante más remotos, como se puede ver en el trasfondo de la estupenda obra teatral de Michel Tremblay, Las cuñadas. La idea parte de esa máxima clásica de “la unión hace la fuerza”. Es decir, un grupo de personas se une para adquirir un producto en un determinado momento y así lograr mejores precios, de tal modo que tanto el vendedor como el consumidor se quedan encantados. El sistema en todas las webs de este tipo es muy similar: el usuario recibe una newsletter con los descuentos activos, que suelen durar unas 24 horas, y accede a la página para comprar el cupón. Normalmente tendrá un plazo de unos seis meses para consumirlo para lo que tendrá que ponerse en contacto con el establecimiento, hacer la reserva y llevar el cupón impreso para su canje.
En España son ya una veintena de empresas las especializadas en esta actividad. Letsbonus fueron los pioneros que, en 2009, arrancaron su proyecto con sólo dos empleados y hoy suman más de 300 en todo el país. Sus cifras son de vértigo: Más de tres millones de usuarios aquí y 35 millones en el resto del mundo –tienen oficinas también en Portugal, Italia, México, Argentina y Chile – que han recibido las ofertas de sus los más de 20.000 comercios con los que han colaborado. Groupon aterrizó en España en marzo de 2010 –hoy cuenta con más de dos millones y medio de usuarios– aunque ya estaba operando en Estados Unidos desde 2008. Es la mayor compañía del sector, está presente en más de 40 países y está organizando su salida a bolsa. Poco después surgió Groupalia y ya ha superado los 8 millones de usuarios. Además de aquí, está presente en Argentina, México, Brasil, Chile, Colombia, Perú e Italia y espera cerrar 2011 con una facturación por encima de los 100 millones de euros. Buy the face ha sido una de las últimas en sumarse al mercado, pero en su caso, además de la oferta convencional de planes de descuento, ha sumado la opción de participar en sorteos y ha puesto en marcha la llamada “Ciudad Solidaria” que consiste en planes de colaboración con ONGs y fundaciones que se concretan en aportaciones monetarias por la compra de determinados productos o en la concentración de usuarios para obtener un producto necesario para la actividad de la organización. Como no podía ser de otra manera, dado el éxito de este sistema, algunas empresas no han querido quedarse atrás. Así, la pasada primavera, El Corte Inglés lanzó Primeriti, su propio club de compra con importantes descuentos para sus socios en las marcas más prestigiosas de moda, complementos, cosmética, tecnología, hogar, etc.
¿Caerán ustedes? Confiésenlo: ya han caído.
