Teodora, hija de Constantino Ducas, emperador de Bizancio, contrajo matrimonio a principios del siglo XI con Doménico Selvo, por entonces Dux de Venecia. La chica, de modales refinados y cosmopolitas, escandalizó a los italianos por algunas de sus costumbres y por las "modernidades" que introdujo en el país, especialmente por un pequeño instrumento provisto de dientes largos en punta que desterró para siempre el poco higiénico y aún menos estético hábito de comer con las manos. San Pedro Damián, representante de la iglesia en la ciudad de los canales, amonestó a la emperatriz tachando el artilugio de intrumentum diaboli (vamos, lo que ahora muchos opinamos del abre fácil, un instrumento del diablo) entre otras cosas porque no se apañaba para utilizarlo con los espaguetis. Polémicas aparte, el hecho es que el tenedor (ya lo habréis adivinado, que sabemos que los lectores de Notodo sois sagaces) pronto se extendió por toda Italia y a finales del siglo XIV ya era corriente en toda la bota. El pueblo inglés (que no así su monarquía, que disponía de cubiertos desde Enrique I), adalides de las buenas costumbres y la diplomacia, no conocieron el tenedor hasta casi un siglo más tarde cuando un viajero llamado Thomas Coryate lo trajo desde Italia y empezó a utilizarlo provocando las mofas de sus amigos que decidieron llamarle Furcifer (tampoco es que se mataran de ingeniosos). Y en Francia fue Catalina de Medici quien, hacia 1533, tras casarse con Enrique II, trató de convencer a la corte de las ventajas de este instrumento con tan poco éxito que le llevó a ser calificada como licenciosa y cursi (algo inexplicable teniendo en cuenta que, además de para comer, lo utilizaba para rascarse la espalda). Tendrían que llegar Luis XVI y María Antonieta para popularizarlo antes de que les pasaran a cuchillo (perdón: guillotina) y, a partir de este momento, se generalizó en toda Europa, incluida España, donde a principios del XIX, en Barcelona, se abrió la primera industria.
Y dirán ustedes: ¿a qué viene este instructivo preámbulo? Pues a que las costumbres en la mesa han ido cambiando a lo largo del tiempo y que, si bien algunos elementos como las cucharas o los cuencos o las copas han estado presentes desde tiempos inmemoriales, otros elementos se han ido incorporando por razones prácticas o estéticas y hoy disponemos de un inmenso abanico para escoger los instrumentos más cómodos o más bellos con los que vestir nuestras comidas. Y ya que la luz del verano ilumina estas latitudes ¿qué mejor que ponerle color a esta ineludible tarea diaria? A veces hay que dejar en el armario la refinada y delicada vajilla de la abuela y optar por platos más prácticos que se puedan meter en el lavavajillas y que no nos tengan al borde del infarto cada vez que un amigo torpe o un niño "encantadoramente travieso" se acerca a ellos. Algunos fabricantes han optado por utilizar nuevos y resistentes materiales para su servicio de mesa como la silicona -de la que ya hablaremos más ampliamente en otra ocasión- o algunos plásticos y melaminas. Lekue es uno de los fabricantes especializado en silicona más acreditado (fueron los primeros en realizar moldes de repostería de este material) y acaba de incorporar unas vaporeras en vivos tonos que se pueden sacar directamente a la mesa así como la ensaladera Hands On con los cubiertos de servir integrados. Las copas y vasos Midsommar que Ikea presenta en blanco, rojo y azul, aunque de lejos no se nota, resisten hasta los brindis más efusivos porque son de plástico, al igual que los floreados platos y accesorios de la línea Färgrik Trolsk (deberían premiar a los que los que lo pronuncien correctamente). También en este material presenta propuestas como divertidos cuencos para helado y jarras de colores A loja do gato preto, una cadena de tiendas de origen portugués que hace pocos años recaló en nuestro país y cuyo lema es Casas libres, dueños felices. Centrada en artículos para el hogar, menaje, textil, iluminación y accesorios de baño, en sus escaparates podemos encontrar originales y sorprendentes diseños, muchos con su minino de cabecera, a precios muy comedidos. Mayor trayectoria tienen en nuestro país las tiendas de origen belga, Casa, que este año han apostado también por vajillas y vasos multicolores y de plástico, pensando en la playa y las comidas al aire libre. Al igual que la anterior, cuenta con un extenso catálogo de textiles para mesa y baño, accesorios de cocina y menaje, pequeños muebles y artículos decorativos.
La aportación nacional en este sector viene de la mano de todo un clásico, Musgo, que, desde que en 1971 abriera su primera tienda, se ha ocupado de poner en nuestras casas artículos elegantes y modernos. Hoy son más de treinta los establecimientos que llevan su verde logo además de su tienda on line. Para los meses más calurosos de 2010 propone, entre otros, floreados juegos de salero y pimentero de estilo retro así como fuentes con forma de pez. Con similar color corporativo pero con mayor veteranía, El Corte Inglés (cuyo origen se encuentra, allá por 1890, en una pequeña sastrería situada entre las madrileñas calles del Carmen y Preciados), es un inmenso gran almacén en el que podemos encontrar casi cualquier cosa, pero respecto a lo que hoy nos ocupa, la línea Privium es su apuesta de moda de hogar que este verano destaca por manteles y servilletas de colores intensos (rojo, morado, verde…) y estampados florales, así como una línea de cristalería tintada y decorada. Aquí y en su web podemos comprar los productos de Alessi que para algo los italianos enarbolan orgullosos la bandera de la moda. Sus accesorios para mesa son tan originales y sorprendentes que, a veces, cuesta saber a simple vista cuál es su utilidad. Tal es el caso de la ya numerosa Banana Family que cuenta con porta especias, azucarero, palillero, sacacorchos, lechera, salero, pimentero… O del matrimonio de sal y pimienta formado por Mr & Mrs Chin. Vinçon lleva también años, desde sus dos locales en Madrid y Barcelona y ahora desde su tienda on line, mostrando una oferta vanguardista y alternativa hasta en sus bolsas (ideadas por grandes del diseño gráfico como Mariscal o Pati Nuñez) en todo lo relacionado con el hogar, la cocina y la mesa. Sus tazas Pantone o su línea Casa Lolo (que incluye manteles de pvc) no dejarán indiferente a ninguno de nuestros invitados. Pero si le queremos dar a nuestras mesas un toque de romanticismo inglés, la línea Picnic de Laura Ashley cuenta con todos los accesorios necesarios, incluida la cesta, con una clara predominancia del tono rosa y flores por doquier, al igual que las colecciones Poeme y Hortensia de Luminarc en colores pastel.
Como se ha pasado San Juan y no podemos echarlos a la hoguera, jubilemos cuanto antes esos platos y vasos que tan bien les vendrían de atrezo a los de Cuéntame y esos cubiertos descabalados y atrevámonos a ponerle color y diseño a nuestras mesas, que no cuesta tanto (y ya saben aquello de que todo depende del color del cristal con que se mira).
