Aliciamanía
A este lado del espejo
Fue una tarde de julio de 1862 durante una excursión por el río Támesis, cuando un profesor de matemáticas de Oxford llamado Charles Lutwidge Dodgson fue improvisando un relato fantástico para entretener a las hermanas Liddell, Lorina, Alice y Edith. A las niñas, especialmente a Alice, les gustó tanto el cuento que le pidieron que lo escribiera, y Dodgson pasó aquella noche en vela tratando de recordar y tomando notas de la extravagante historia. Un año después le regalaba a la pequeña Alice un primoroso libro ilustrado que se titulaba Alice's Adventures Under Ground (Las aventuras subterráneas de Alicia) y que firmaba como Lewis Carroll. Este manuscrito, que se conserva en la British Library, fue el origen de una de las narraciones más importantes de la historia de la literatura, trascendiendo lo literario y fascinando a niños y adultos: Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas.
Aún pasarían un par de años hasta que Alicia decidiera correr tras un Conejo Blanco de reloj en mano ante los ojos de los lectores y con nuevas ilustraciones realizadas –con no pocas dificultades por las desavenencias con Carroll– por John Tenniel. La primera edición, en la que se incluyeron nuevos capítulos y se alargaron otros respecto al original, vio la luz el 24 de mayo de 1865 con el sello de la editorial Macmillan and Co. y una tirada de dos mil ejemplares de los que sólo se conservan 17. Uno de ellos ostentaba –hasta 2007 en que fue batido por Los Cuentos de Beedle el Bardo de J.K. Rowling la adinerada ‘madre’ del huérfano Harry Potter– el honor de ser el libro infantil más caro de la historia, tras alcanzar en subasta el millón y medio de dólares.
El éxito fue inmediato y llegó la segunda parte, A través del Espejo y lo que Alicia encontró allí, que fue publicada en 1871. Pronto se realizaron versiones en diferentes idiomas incluso al esperanto, a pesar de tratarse una auténtica "pesadilla" para los traductores por los numerosos juegos de palabras que el texto contiene. Así Alicia, el Gato de Cheshire, la Reina de Corazones o el Sombrerero Loco, ideados por un apasionado de la fotografía tímido, sordo de un oído y algo tartamudo, pasaron a convertirse en patrimonio universal dejando sus huellas en diversas disciplinas. Fue llevada al cine, aún sin palabras, por primera vez en 1903 y la versión realizada por Disney en 1951 tiñó de rubio a la protagonista, casi eclipsando los trazos con los que Tenniel la hizo tangible y mezclando las dos partes del relato. Ahora llega a las pantallas una Alicia adolescente para sumergirse en el país maravilloso de Tim Burton y reivindicar a golpe de taquillazo y a ritmo de Avril Lavigne, Tokio Hotel y Franz Ferdinand que las buenas historias perviven pero también se modernizan. Estos músicos se suman a otros como The Beatles –en la portada de Sgt. Pepper's encontramos al mismo Carroll– Bob Dylan, Tom Waits o Luis Eduardo Aute que escribieron acordes inspirados en este cuento, al igual que se inspiró el alcarreño (sí, sí, de Guadalajara) José de Creeft para una escultura en bronce de las más visitadas de Central Park, o el genial Dalí que realizó una serie de 12 litografías para una edición de 1969 o Alan Moore con su versión en cómic algo gamberro.

En estos tiempos que corren no es mala idea dejarse caer por una madriguera para perdernos en un mundo paralelo en el que todo puede suceder

Estamos en plena Aliciamanía que no bajo el síndrome de Alicia (patología que provoca una distorsión del tamaño de las cosas) que se manifiesta en los más variopintos objetos. Algunas editoriales han puesto a sus ilustradores a afilar los lápices para pintar sonrisas de gatos de Cheshire del siglo XXI, como es el caso de Nórdica con dos coquetas ediciones, una en pasta dura y otra en versión mini, dibujadas por la madrileña Marta Gómez-Pintado y un misterioso traductor que firma, guiñándonos un ojo, como Humpty Dumpty. La edición de Sexto Piso sí tiene traductor conocido, el escritor Andrés Barba y quien pone los colores es el neoyorkino Peter Kuper. Pero si ustedes prefieren una alternativa más tradicional, Valdemar dispone de las dos partes de Alicia en un solo volumen con las ilustraciones originales de Tenniel y del manuscrito de Carroll, así como una selección de las aparecidas en diversas versiones, incluida la japonesa. La misma línea mantienen las ediciones de Alianza y la Alicia Anotada de Akal en la que el matemático y ensayista Martin Gardner analiza con minuciosidad el texto, su humor y sus juegos, así como la vida de su autor, algo similar a lo que hace Robin Wilson en el curioso libro Lewis Carroll en el país de los Números (Turner) o Leopoldo María Panero en Matemática Demente (Tusquets) donde encontramos una selección de relatos humorísticos, de terror, divertimentos de lógica y enigmas. Esos problemas lógico matemáticos fueron apareciendo por entregas en publicaciones como The Comic Times y The Train y los podemos encontrar recopilados en Un cuento enmarañado (Editorial Nívola) con sus ilustraciones originales, donde además se incluyen algunas respuestas de los lectores así como los divertidos comentarios del propio Carroll al respecto y en Problemas de Almohada de la misma editorial que reúne 72 acertijos ideados con nocturnidad y humor. En ambos, no se preocupen, se incluyen las soluciones.
Además de la ingente variedad de merchandising vinculado a la película de Tim Burton como pósters, videojuegos (para Wii™ y Nintendo DS™), muñecos, etc. Ropa, maquillaje y complementos también han sido tocados por la magia del otro lado del espejo. Bershka ha sacado una edición limitada de coloristas camisetas con los dibujos de Disney mientras que Urban Decay y Paul&Joe han creado sets de maquillaje al tiempo que Swarovski se ocupa de pendientes y collares antes de que a la de Corazones se le ocurra gritar aquello de “¡Que le corten la cabeza!”. Y para no desentonar en ninguna merienda, sea de locos o no, Fishs Eddy propone vajilla y cristalería ad hoc.
En estos tiempos que corren no es mala idea dejarse caer por una madriguera para perdernos en un mundo paralelo en el que todo puede suceder.