Casas fardos paja

Soplarás y soplarás

…Y no se derrumbará. El primer cerdito, el de la casa de paja, tuvo tal vez sin saberlo una idea muy ecológica para construir: utilizar para hacerse su casa un material que tenía muy a mano: la paja procedente de un campo cercano. Él no supo hacerla resistente, segura y duradera; sin embargo, sí hubo quien supo recoger su idea y la ha convertido en una de las formas de construir más respetuosas con el medio ambiente: las casas de fardos de paja.

La utilización de materiales orgánicos como la paja ha sido una constante a lo largo de la historia desde que el ser humano se construye sus propios refugios. En combinación con estructuras de madera o piedra, la paja, el césped, y otros elementos provenientes de cultivos o de la flora local se trenzaban o combinaban con barro o arcilla para producir cerramientos que proporcionaban cobijo y protección. En torno a la segunda mitad del siglo XIX se produjo la posibilidad de un cambio muy significativo en la tecnología de estas construcciones gracias a la Revolución Industrial. Se idearon máquinas embaladoras de vapor con el objetivo de recoger, almacenar y ordenar los “residuos” de la cosecha creando unos grandes bloques de paja compactada. Alguien no tardó en apreciar estos bloques como un material de construcción excelente y tremendamente barato para construir, no sólo recintos cerrados de almacenaje, sino sus propias casas. Las primeras se construyeron en las llanuras de Nebraska, EEUU, y con el tiempo se fueron extendiendo ampliamente por todo el mundo. Hoy en día estas técnicas, lejos de haber quedado obsoletas, pueden suponer un futuro posible, deseable y sostenible para un sector de la construcción. Un ejemplo muy interesante de reutilización de los residuos, con otras muchas ventajas:
 
Son casas que permiten utilizar poca energía en su construcción, puesto que aprovechan los materiales cercanos al lugar de la obra y aquellos producidos por la misma, tales como la tierra procedente de la excavación que se realiza para alojar la cimentación. De esta forma la producción de dióxido de carbono (generada en las obras convencionales por el transporte y manipulación de los materiales entre otras cosas) se reduce en gran medida. Son materiales como paja, tierra, y madera, cuya fabricación implica mínimos procesos perjudiciales. Estos materiales, en combinación con trabajos constructivos sencillos que no precisen maquinaria pesada o compleja, dan como resultado edificios de alta calidad y de rendimiento energético óptimo. Es decir, que precisan mucha menos energía de la habitual para ofrecer a sus usuarios las prestaciones y confort necesarias para vivir en ellos. Los muros y cubiertas poseen una inercia térmica (capacidad para mantener la temperatura, ya sea alta o baja) muy superior al típico de ladrillo y teja, cuyas características y espesores distan muy a menudo de ser óptimos para el confort en general. La mano de obra, que utiliza como combustible la motivación del aprendizaje para no dañar el entorno, para progresar en harmonía con la naturaleza, está muchas veces formada por amigos, vecinos, o aquellos interesados en aprender para algún día tener su propia casa de fardos de paja.
 
En cuanto a la generación de energía que necesita el edificio, una buena parte puede proceder de fuentes renovables: sobre sus cubiertas se sitúan paneles solares, orientables o no, para captar y transformar la energía del sol. En el caso de la energía solar fotovoltaica, para producir electricidad; en el caso de la llamada solar térmica, para agua caliente o calefacción. Esas mismas cubiertas pueden ser del tipo que se ha denominado cubierta verde: utilizan elementos vegetales que cobijan, sirven de aislamiento y, si incluyen un sistema de aljibe, captan y conducen el agua de lluvia para su almacenamiento y posterior utilización. Junto a la casa se puede colocar una turbina eólica que genere energía aprovechando los vientos, si éstos abundan en la zona; otra posibilidad, aprovechar el caudal de un río cercano mediante una turbina acuática. En el plano económico la construcción de una casa de estas características no es necesariamente más barata si se construye de forma convencional, contratando constructora y comprando materiales nuevos, aunque en este caso puede ser más eficiente. Existe la posibilidad de autoconstruirla y utilizar materiales reciclados, de forma que puede salir especialmente barata. En cualquier caso, se ha demostrado que a largo plazo la compensación es muy importante por su durabilidad, ahorro energético y sencillo mantenimiento; en cuanto a la compensación y ahorro para el medio ambiente, es un beneficio que no tiene precio.
 
Desde el resurgimiento de este tipo de construcción en los años 70 y con la aparición de publicaciones como la revista The last Straw y asociaciones como Out on a Bale en EE.UU. y más tarde European Strawbale Network en Europa, la llamada red de bio-construcción ha extendido su tela por medio mundo. En España son ya muchísimas las provincias que cuentan con viviendas e incluso comunidades enteras. Su opción de vida y pensamiento tiene como máximo exponente material sólidas casas construidas con paja. Un filón esperanzador en un panorama de desarrollo de nuestras ciudades que ya sabemos a dónde nos está llevando. Las preguntas que surgen son muchas, entre otras: ¿Es concebible un tipo de construcción tan respetuosa en la “gran ciudad”? Seguiremos investigando.

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Julio larenas 2/01/2013, 15:17
Me gustaría recibir información de como fabricarme una casa de fardos de pasto de unos 70 mts. 2 , la necesito tipo palafito a 01 mts. de altura

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1. Casa en Cheste, Valencia. Fase Constructiva. Manuel Alamar Cort
2. Casa en Cheste, Valencia. Colocación de los fardos de paja. Manuel Alamar Cort
3. Casa en Cheste, Valencia. Aplicando acabados exteriores. Manuel Alamar Cort
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Nombre: Casas de fardos de paja

Dónde: Muchas provincias españolas... y creciendo.

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