12 julio, 2012. Por

Taller de Casquería

Arquitectura post-Windsor
Entrevistamos al nuevo, más joven y revulsivo colectivo de arquitectura: el Taller de Casquería
Taller de Casquería

Taller de Casquería es el nuevo colectivo de arquitectura de moda, y están en boca de todos: amor, odio, controversia, recelo, atracción, envidia... pero nunca una reacción indiferente. Ya habían despuntado con varios de sus proyectos (Maqueta Democrática), instalaciones (Una Noche de Pelotas, Otro Final, Architectural Suburbs...) y vídeos (Première), pero es ahora, gracias a las becas que concede cada año FIBart, cuando han tenido la oportunidad de mostrarse ante un público mainstream con su propuesta “Cabina de Rayos UVA” una obra conceptual que pone de manifiesto el absurdo de descontextualizar los procesos y mecanismos artificiales que, en este caso, se emplean con objetivos estéticos. Y a nosotros, que nos gusta desmontar mitos, nos hemos acercado hasta su taller para comprobar de primera mano de qué pasta están hechos estos diez chicos... Las conclusiones las sacáis vosotros, nosotros solo vamos a decir que el moreno que lucían parecía más de currela que de playa y parafrasearemos al ilustre Fary diciendo: “deja que los chavales camelen...”.


Notodo: ¡Qué morenitos! ¿Acabáis de llegar del FIB?
Ignacio de Antonio:
Acabamos de aparcar hace cinco minutos.
Elena Fuertes: Se nota de dónde venimos.

NTD: ¿En qué consiste el proyecto “Cabina de Rayos UVA”?
I.D.A.: Elena
es la que se lo sabe de memoria.
E.F.: Bueno, propusimos una reflexión acerca de la idea actual que se tiene del disfrute: cómo gestionamos ese disfrute y qué nos interesa en realidad; porque al final el disfrute es algo como del proceso de ese disfrute y el resultado del proceso. Y de alguna manera eso se corresponde con diferentes tiempos.
I.D.A.: Sí, cómo el mismo resultado puede tener dos procesos totalmente diferentes: un día en la playa jugando o meterte siete minutos en una cabina de rayos UVA y salir y, encima, no poder ir a la playa porque no te puede dar el sol después de darte una sesión.
Jorge Sobejano: Está claro que es una opción absurda y frívola porque la idea era poner esa imagen de la cabina de rayos UVA en la playa a pleno sol para incidir un poco en eso.
E.F.:
La cabina realmente funciona: tiene una esteticién que la atiende y funciona en el horario en el que hay sol. La idea es la imagen que sugiere, la cual nos parecía bastante potente: una Cabina de Rayos UVA en la playa (mientras la gente toma el sol) que te da una función artificial en un medio en el que esa función natural ya existe. Y por otra parte nos interesa el registro y las imágenes que quedarán cuando acabe el FIB; porque, es absurdo, pero creemos que alguien va a utilizar las cabinas.
Es absurdo, pero creemos que alguien va a utilizar las cabinas

NTD: ¿Y la idea o el proyecto ha cambiado mucho in situ?
Gabriel Ruiz-Larrea:
La idea se ha mantenido desde el primer momento. De hecho, ha sido muy cómoda una vez que estábamos allí, porque realmente era gestionar un montaje relativamente sencillo. Ha sido más complicada la gestión desde aquí, porque era dificultoso alquilar las cabinas y difícil explicar que eso iba a ir en la playa porque naturalmente es absurdo y todo el mundo te lo hace saber: “ah! vaya tontería, ¿no?” – “pues… sí, bueno pero… es parte de la idea”.
Álvaro Molins: También vas descubriendo marrones del tipo jurídico, legal…
E.F.:
Tiene una normativa bastante potente.
J.S.: Nuestra intención siempre fue que eso funcionase para que la opción estuviese ahí. O sea, esa cabina puesta sin enchufar no tenía el mismo impacto, y toda la gestión que lleva consigo de “tiene que haber una persona encargada de activarla y desactivarla, tiene que conocer todas las consecuencias de su uso…” para que esa decisión sea real: si vas a la playa y eliges darte una sesión de rayos UVA luego te vas a tener que ir a tu casa porque no te puede dar más el sol en la piel.

NTD: O sea que van a volver todos los guiris rojos del FIB.
Á.M.:
¡Claro! ¡Es que los guiris estos que son tan blancos ni siquiera se pueden meter en la cabina! A ver qué nos cuentan cuando volvamos de estos dos días que no vamos a estar por allí.

NTD: ¿Hay diferentes cabinas para cada tipo de piel?
Á.M.:
No, es la misma cabina pero diferente programa para cada tipo de piel. El tipo uno es para el blanco albino.
E.F.: O sea, el 90% del FIB.
Estamos disfrutando y aprendiendo, lo que no quiere decir que no cobremos por lo que hacemos

NTD: ¿Qué expectativas tenéis con respecto al FIB durante y después? ¿Quizá es vuestra oportunidad de dar a conocer el Taller fuera del ámbito de la arquitectura? ¿Habrá tiempo de divertirse también y disfrutar del festival?
J.S.:
Allí vamos a divertirnos, y esa era la intención. De hecho, el pago que hemos pedido es que pudiéramos ir los diez al festival.

NTD: Normalmente dan tres abonos a los ganadores, ¿no?
G.R.L.:
Sí. Lo que hemos hecho es que, a cambio de ceder otras cosas, nos hemos quedado con diez abonos porque la intención es esa: divertirnos. En cuanto al FIB Art, pues no sé…
E.F.: El FIB Art es una gran oportunidad para mostrar una imagen y una instalación en un contexto muy puntual y muy efímero porque son cuatro días en los que Benicàssim cambia totalmente porque es un contexto totalmente irreal: normalmente es un pueblo súper tranquilo, pero de repente cambia completamente; y poder actuar ahí ha sido muy guay la verdad.
J.S.: Yo creo que varias de las obras o proyectos que han seleccionado tienen un carácter crítico y parece que es la línea en la que ha querido meterse el FIB Art este año, lo cual es interesante. De las cuatro, tres eran una crítica reflexiva más que propuestas con un uso real.

NTD: Además, parece que este año han triunfado las propuestas de equipos de arquitectos más que de grupos de artistas.
G.R.L.:
Ha dado la casualidad de que las tres que se han ejecutado son de gente de arquitectura, y encima de Madrid.
E.F.: De hecho, nos conocemos todos.
J.S.: Todos juntos y revueltos.

NTD: ¿Cuál ha sido el nivel de interacción entre los distintos ganadores? ¿Ha habido algún tipo de fusión entre distintas propuestas?
J.S.:
Con la propuesta de Patxi, Natalia, José y Marta hay un punto en común, porque su propuesta, al fin y al cabo, también es una mirada crítica de cómo ven ellos la situación en el Levante, que tiene un carácter similar a la nuestra y ambas funcionan bien juntas. La tercera propuesta era distinta (no por ello menos interesante) pero sí dialogaba menos con esas dos.
Á.M.: Sí, era más un rollo de crear un espacio, un cacharro funcional y simbólico también por el hecho del faro; y la otra en realidad va de elementos que no deberían estar ahí: por ejemplo el green de un campo de golf, que además es una idea muy bonita porque poco a poco se irá desertizando.
J.S.: De todas formas no creo que esté pensado como para colaborar entre sí, sino más como proyectos autónomos con su sitio.
La E.T.S.A.M. es una especie de tanque lento y estropeado

NTD: ¿Qué creéis que ha hecho que seáis la cabeza visible de los colectivos de arquitectura actuales, una tendencia que parece haber resurgido de nuevo con fuerza? ¿Qué es lo que os diferencia del resto? ¿Qué tenéis vosotros que no tienen los demás?
Todos:
(risas)
I.D.A.: Yo creo que lo único que nos diferencia es el salto generacional que hace que nosotros, que hemos salido en este momento del panorama profesional y económico actual, que no tiene nada que ver con el de diez años atrás.
E.F.: De alguna manera también hemos salido en este momento un poco más turbio, pues ya desde el principio como que no nos hemos especializado tanto en lo que es la arquitectura en sí, sino que hemos intentado abrir más campos que nos interesan relacionados siempre con la arquitectura.

NTD: ¿Sois todos arquitectos?
G.R.L.:
Todos excepto Karen.
J.S.: Somos un grupo multidisciplinar (risas).
Karen Maza-Madrazo: Yo hice publicidad pero soy diseñadora gráfica / directora de arte.
Jose Mato: Bueno, y no somos ninguno arquitecto: somos todos de la escuela.

NTD: ¿Hay algún colectivo más de vuestra edad con el que os sintáis identificados u os veis un poco solos?
I.D.A.:
Nosotros aquí en Madrid desde luego no hemos coincidido con nadie.
E.F.: Nos hemos juntado con los mayores.
I.D.A.: Sí, eso: somos los más pequeños de todos.
J.S.: Bueno, hay grupos de este tipo pero más cercanos a la universidad, como las chicas que montaron lo de MadStock, que sí que somos de la misma generación pero está mucho más vinculado a la universidad y hemos coincidido en varias cosas.
J.M.: Es simplemente una tendencia que nace de la escuela seguramente por la costumbre de trabajar en grupo. Empiezas a trabajar con tus amigos, te vas de viaje con ellos y acaba sucediendo. Nuestra situación se ha ido formalizando a través de un espacio, una página web… En realidad yo creo que sí está pasando: hay mucha gente que está creando pequeños colectivos esporádicos (incluso sin nombre) para concursos, clases.
Á.M.: De hecho Jose, Patxi y Natalia no tienen un nombre en sí mismo.
J.S.: Llevan mucho tiempo haciendo cosas juntos pero no se denominan “colectivo loquesea”.
El Taller de Casquería es tremendamente poco rentable

NTD: Parece que vuestra actividad está agitando el entorno de la E.T.S.A.M., e incluso otras universidades como la Facultad de Bellas Artes (con quién colaboran con Extensión Universitaria). ¿Cómo veis el panorama universitario en general y en particular de la E.T.S.A.M.? ¡Mojaos un poco!
Todos:
(risas)
I.D.A.: ¿Seguro que quieres entrar en esta conversación? (risas)
J.S.: Esa lucha la tenemos todos
I.D.A.: La escuela no está preparada para nada para recibir propuestas de este carácter en un perfil más cerca de asociación, paralelo a lo que es el proceso formativo. Lo que hemos querido hacer lo hemos hecho ahí o en Bellas Artes, pero la propia estructura docente no. Como mucho en la iniciativa de Maqueta Democrática. Ahí coincidimos muchos. Ahí hay una brecha.
G.R.L.: Incluso también con cierta gente de la escuela, lo cual es curioso.
J.M.: Pero que se debe más al OK de Tuñón y Mansilla que, de repente, decidieron individualmente que eso pasara. Como organismo, la escuela es una especie de tanque lento y estropeado que no podría formalizar ese grupo de trabajo dentro de un panorama administrativo. Quiero decir: es guay porque, en realidad, nos flipan nuestros profesores, pero dentro del marco en que se encuentran… La escuela está muy poco preparada para asumir cambios. Va muy muy lenta.
G.R.L.: En el fondo lo único que hemos hecho es reivindicar ese espacio que falta en la escuela, que te lo tienes que buscar fuera. Ojalá hubiese espacios de taller en la escuela y no te los tuvieras que alquilar por tu cuenta, pero al final lo tienes que hacer, te tienes que separar. Yo creo que en el momento chungo en el que estamos hay que apostar por la universidad: es el único espacio donde hay que ser crítico. Hay que estar ahí, hay que peleárselo, pero no da resultados de la forma que a ti te interesa. Ojalá hubiera un espacio-taller y que este colectivo y otros cincuenta más se pudieran formar en el mismo espacio de la universidad, pero no se permite.
I.D.A.: No es que queramos que todo el mundo haga esto. ¡Es que ni siquiera existe la posibilidad de que se pueda hacer esto! Aunque se quiera hacer con veinte, con dos…
J.S.: Sobre todo es una falta de apoyo, que no es estrictamente necesaria pero sí hay otros sitios donde la universidad en paralelo desarrolla proyectos que el alumno propone y está mucho más arropado. En otros países y en otras ciudad también. Aquí, en vez de eso, es como una lucha continua con la escuela, lo cual es absurdo.
I.D.A.: Por ejemplo, el hecho de que no se pueda plantear un proyecto final de carrera colectivamente. ¡Ah! ¡Mira Paisaje Transversal!
G.R.L.: Esa gente sí que igual es más cercana a nuestra generación.
I.D.A.: Llevan ya cuatro años.

NTD: ¿Y los alumnos cómo reciben vuestras propuestas?
Á.M.:
Hay un poco de todo…
I.D.A.: Mucha envidia.
Á.M.: No, pero desde eso hasta gente que de puta madre, que lo pillan e, incluso, se apuntan a hacer cosas. Con la Maqueta Democrática al principio la gente no confiaba mucho pero al final nos apuntamos casi veintiún personas, o sea que sí hay mucha gente con esas ganas de apuntarse. Y si hay gente que no va tampoco pasa nada.
E.F.: Crea mucha controversia.
El resto también somos hijos y tenemos padres

NTD: ¿Igual un poco de amor-odio?
I.D.A.:
Sí, hay gente a la que le interesa y gente que directamente proyecta cosas hacia nosotros que a veces pues… nos conciernen y otras no.
J.S.: Lo normal: hay gente que dice decir cosas a favor y otros en contra.

NTD: ¿Igual pesan mucho los apellidos Sobejano y Ruiz-Larrea? Lo típico de “es hijo de…”.
J.S.:
Hombre, eso es algo con lo que tenemos que vivir. Es así, sobre todo cuando te metes en estas cosas. Tiene cosas buenas y malas: por un lado es todo como mucho más criticable, buscarle la puntilla. Pero bueno, es así…
E.F.: Oye, que el resto también somos hijos y tenemos padres (risas).
Á.M.: Tiene cosas buenas pero también te comes muchos marrones.
J.S.: Es como todo: en realidad, te da unos beneficios y unos inconvenientes, pero desde que arrancas la carrera es así.
Á.M.: Desde el minuto uno.

NTD: Por otra parte, ¿tenéis en mente a algún fichaje o estáis abiertos a nuevas incorporaciones o sois un grupo más cerrado que está abierto a la colaboración?
E.F.:
Yo creo que esas cosas van sucediendo de manera natural: cuando tú colaboras de manera habitual con personas con las que estás a gusto y trabajas bien muchas veces las sinergias se convierten en colaboraciones que se convierten en…
Adrián Rodríguez: Pero por ejemplo, en el proyecto de La Colonia hay muchísima gente y la figura del Taller se diluye ahí. El Taller de Casquería forma parte de La Colonia. Entonces, en realidad somos muy permeables.
G.R.L.: Incluso aquí dentro hay veces que somos un colectivo de cuatro y otras que somos un colectivo de diez.
K.M.M.: Sí, suceden cosas muy diferentes.
E.F.: Es más como una lanzadera de proyectos y propuestas, porque de repente hay cuatro equipos diferentes entre nosotros que están con otra gente.
Para nosotros siempre es mejor trabajar con otra gente: nos gusta sumar, el ajetreo

NTD: Igual cada uno también tiene sus propias capacidades tal como aparece en la web
Todos:
(risas)
K.M.M.: Sí, sí, capacidades… Eso hay que repasarlo porque ha cambiado bastante… (risas)
I.D.A.: De todas formas no estamos buscando a nadie.
Á.M.: A la hora de formarnos estábamos interesados: si en ese momento llegan a estar interesadas de manera activa cinco personas más hubiésemos sido quince en vez de diez.
K.M.M.: Sí, no fue secreta la asociación.
J.S: Fue algo que no nos planteamos formalmente.
E.F.: Tampoco ahora tenemos una estabilidad tan grande como para decir “venga, vamos a abrir una puerta nueva”.
Á.M.: No, pero de hecho sí que es verdad que en cada proyecto, sobre todo en el caso de los vídeos, estamos interesados en aportaciones externas que podrían convertirse de alguna manera o no en a saber el qué. Para nosotros siempre es mejor trabajar con otra gente. Por ejemplo, las tres propuestas de FIB Art se hubieran podido integrar en una sola. Normalmente tendemos hacia esa dirección: nos gusta sumar, el ajetreo.

NTD: ¿Creéis que el Taller de Casquería puede ser una manera de ganarse la vida? ¿Económicamente es rentable?
E.F.:
Ojalá.
J.M.: Es tremendamente poco rentable.
Todos: (risas)
J.M.: Sería impresionante poder llegar a gestionar el espacio y que llegue a ser rentable no solo económicamente sino también en base al tiempo invertido, pero es imposible de momento, porque no puedes abarcar proyectos muy grandes, y es muy difícil que lleguen. Y la dedicación, aunque es total, todos tenemos nuestros PFCs, nuestra escuela, nuestra empresa (NdeR: señala a Karen), cada uno tiene sus movidas y es difícil apostar.
Á.M.: También es una postura premeditada: a nosotros ahora no nos interesa montar una empresa que genere tantos ingresos como para arriesgar lo que nos gusta, que empieces a tener otros intereses. Y no tener esa necesidad de decir “necesitamos hacer pasta, hay que coger algún proyecto”. De momento, creo que nos merece esa postura.
I.D.A.: La inversión está en el “¿qué podemos hacer juntos?” De eso, qué se nos da bien y luego ya veremos si de eso que nos gusta hacer juntos y se nos da bien podemos sacar pasta. De momento, estamos así.
Ya hemos construido un edificio: el invernadero

NTD: O sea que ahora estáis disfrutando, básicamente.
G.R.L.:
Sí, sí… Y aprendiendo.
J.S.: Lo que no quiere decir que no cobremos por lo que hacemos, que no se entienda mal. Nosotros cuando hacemos algo cobramos lo que creemos correspondiente, pero claro, si hay un proyecto en el que haya dinero de por medio pero no nos parece lo suficientemente interesante tenemos la libertad de rechazarlo.
E.F.: Pero, aún así, sí hay un flujo de… algo. Taller de Casquería se gestiona a sí misma y a los proyectos que se proponen pero no del todo a sus miembros. Como para mantener nuestra actividad.
Á.M.: Ojalá pudiéramos ganar dinero como para mantenernos y poder permitirnos ciertas inversiones. Ahora mismo podemos apostar un dinero en algún proyecto a expensas de que ahí pueda salir un dividendo o no. Al final, un flujo hemos conseguido, no como para tener un sueldo pero sí desde luego para poder dedicarnos cada vez más a lo que nos gusta.

NTD: ¿Estáis muy jerarquizados o sois más caóticos? ¿Hay algún líder dentro del grupo?
E.F.:
Hay un líder del momento.
I.D.A.: Suele ser algo más emocional, que depende del entusiasmo…
E.F.: Sí, es una cuestión más pasional.
I.D.A.: Depende de quién agite más el proyecto en cuestión que desde la organización programada.
J.S.: Solemos tomar decisiones conjuntas, pero claro, hay cosas de logística que es imposible estar ahí los diez. La llamada telefónica (risas).
I.D.A.: Intentamos ser sustituibles.

NTD: ¿Cómo surge el Taller de Casquería?
J.S.:
Era un momento en el que todos estábamos un poco agitados y teníamos ganas de movernos: eso fue la mecha.
Á.M.: Igual fue también por las ganas tanto de encontrar un espacio común también como por las inquietudes de cada uno.
A.R.: Pero la clave es el lugar, ¿no? Encontrar un garaje donde hacer travesuras.
G.R.L.: Sí, ¡mesas grandes!
I.D.A.: ¡Sí! ¡Mesas de 7x4m! Y luego buscar el local en base a eso (risas).
Construir es un sueño frustrado para toda nuestra generación, no solo nuestro

NTD: Sí, cuando transcriba la entrevista me acordaré de la mesa grande porque no os voy a oír a ninguno.
J.S.:
Yo creo que luego es muy positivo el hecho de la esperanza de que se puede currar así, ¿sabes? Como que a todos nos gusta trabajar así o formar parte de un equipo de trabajo. En realidad, no es tan descabellado lo de la jerarquía poco articulada. Que cuando lo estás disfrutando ves que sale adelante y avanza y eres productivo. Independientemente del espacio que queríamos compartir también ha influido la esperanza y la ilusión por que estos modelos funcionan. Igual decir que son el futuro es un poco ñoño.
G.R.L.: ¡Es que son el presente!

NTD: Y las actividades culturales en torno al barrio de Tetuán ¿cómo han ido?
E.F.:
Genial, súper bien.
J.S.: Nos han arropado mucho, muy receptivos, no nos esperábamos tanto.
Á.M.: Al final, este local está abierto literalmente y te conocen, les conoces y hay una relación de vecindad muy fuerte. Mucha gente pregunta por los ciclos de cine; sobre todo ahora que es verano y el año pasado por estas fechas estábamos con eso.
K.M.M.: Lo de las abuelas viendo Robocop fue increíble: pasan cosas así todo el rato.
J.S.: Es un sitio que mantiene muchos oficios todavía en activo, y es genial porque cada vez que tenemos que hacer una cosa tenemos un taller al lado.

NTD: ¿Os veis presentando propuestas más arquitectónicas y menos performativas, efímeras, audiovisuales, en un futuro más o menos inmediato?
G.R.L.:
Sí ¿no?
J.M.: Bueno, es que creo que ese es un sueño frustrado para toda nuestra generación, no solo nuestro.
A.R.: Pero nosotros ya hemos construido un edificio: el invernadero.
Todos: (risas).
Á.M.: También dependerá de nuevo de lo que nos interese en el momento: hemos presentado algún concurso ya porque nos apetecía y no ha salido mal. Es verdad que ahora la idea de construir es complicada, pero si nos interesa algo más constructivo yo desde luego no lo descarto.

NTD: ¿Cómo os veis de aquí a diez años? ¿Cómo sería vuestro futuro ideal?
Todos:
(silencio y murmullos)
El: 2023…

NTD: Con el PFC terminado, por lo menos, ¿no?
Todos:
(risas)
G.R.L.: Eso estaría bien.
Á.M.: Supongo que pasará.
J.S.: Nos imaginamos igual pero con el proyecto.
K.M.: Y con unas sillas más cómodas y más dinero.
J.M.: Es que son muchísimos años.
Á.M.: Tampoco te sabría decir de aquí a un año.
E.F.: Igual, pero con más cosas.
Á.M.: Creo que, independientemente de todo, que sigamos disfrutando de lo que hacemos juntos.
K.M.: De aquí a diez años nos vamos al FIB otra vez.

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[EXPERIMENTO#193] from Taller de Casqueria on Vimeo.

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