Se habla mucho sobre los arquitectos estrella. El urbanismo ha quedado durante mucho tiempo en un segundo plano frente a los grandes protagonistas: los edificios. Sin embargo, el paisajismo se ha convertido en un recurso fundamental para un desarrollo adecuado, atractivo e innovador de cualquier ciudad moderna. Madrid no ha querido quedarse atrás; una de sus asignaturas pendientes era la fractura urbana que suponía la presencia de su río, el Manzanares, y el estado y situación en que se encontraban los aledaños de su curso metropolitano. Toda gran ciudad tiene asociado un gran río. París, el Sena; Londres, el Támesis; Nueva York, el Hudson; Roma, el Tíber. Madrid… ¿el Manzanares? Sin duda cualquier madrileño esbozaría una sonrisa burlona ante esta afirmación. A nadie se le pasaría por la cabeza comparar un río que prácticamente ha pasado desapercibido para los habitantes de la Villa con ninguno de los mencionados, cuya presencia y poderío constituye sin duda uno de los grandes atractivos de la ciudad que surca. Sin embargo, el Proyecto Madrid Río se ha fijado un ambicioso objetivo: convertir el río Manzanares y sus alrededores en un elemento urbano estratégico que enriquecerá el paisaje madrileño con paseos, arboledas, explanadas, puentes, zonas de juegos, y un sinfín de elementos y recursos destinados a ofrecer un ambiente más bello y más sano: en definitiva, mejor calidad de vida.
Se puede decir que el sueño arranca con la propuesta en 2003 de Proyecto Madrid Calle 30 que ha supuesto, entre otras actuaciones, el soterramiento de la autopista, calles y vías de incorporación en su tramo oeste, permitiendo así la actuación paisajística sobre rasante. Para esta última se convoca un concurso internacional que en 2005 otorga el primer premio al equipo dirigido por Ginés Garrido Colmenero, compuesto por los estudios madrileños Burgos & Garrido, Porras & La Casta y Rubio & Álvarez Sala y el holandés West 8. Urban Design & Landscape: serán los encargados del Proyecto Madrid Río. Como paso inicial se proyecta un plan maestro unitario dividido en componentes. Para cada uno de los componentes se realiza un proyecto de desarrollo: Salón de pinos, Avenida de Portugal, Huerta de la Partida, Jardines de Puente de Segovia, Jardines de Puente de Toledo, Jardines de la Virgen del Puerto y Parque de la Arganzuela.
El alcance de las obras es inmenso y por ello su duración varía según el tramo u objeto del que se trate. La buena noticia es que hay muchas fases del proyecto ya ejecutadas y listas para su disfrute: se ha desarrollado el Salón de Pinos con la plantación de 8.000 ejemplares, un bulevar de 6km de largo que ofrece un área peatonal de ciento cincuenta mil metros cuadrados y diez zonas infantiles. La calidad del diseño y los materiales, la preocupación por el detalle y el desarrollo de nuevos conceptos urbanísticos está presente en cada elemento y ello nos invita a una observación más atenta; descubriremos, por ejemplo, los soportes rojos de los pinos, cuya cabeza recuerda las astas de un toro. La Avenida de Portugal, toda una vida siendo barrera infranqueable entre La Latina y la Casa de Campo, es ahora un paseo peatonal de adoquín portugués que traza un floreado recorrido protegido por cerezos. Como conexión entre los distintos parques y barrios de la rivera ya se pueden cruzar algunos de los nuevos puentes peatonales, hitos puntuales del macro proyecto: los Puentes Cáscara, compuestos de una cúpula de hormigón de la que cuelgan cien cables que sostienen una sutil pasarela de acero, decorados con pinturas al fresco en su cara interior; también la Pasarela en Y, con el juego de sombras producido por su entramado metálico, y la remodelación del Puente Oblicuo, ya sólo para paso peatonal y de bicicletas. Son algunos ejemplos de lo que nos vamos a encontrar.
La página web del Ayuntamiento de Madrid ofrece mucha información a través de su sección de Urbanismo e Infraestructuras: en ella podemos encontrar noticias, planos, imágenes y vídeos de presentación. Sin embargo, nada mejor que la visita al propio lugar. Es ya de obligado cumplimiento. Para quien aún lo desconozca por completo, la sorpresa está asegurada. Las obras de urbanismo, saneamiento y adecuación del Manzanares pretenden dar a Madrid el río que se merece. La llegada del verano invita a explorar los recién estrenados paseos madrileños en el entorno de un paisaje completamente nuevo para la ciudad, ahora, por fin, junto al agua.
