Crisis con estilo

Ideas para capear el temporal

Cuesta de enero, recesión, sube el desempleo, caen las bolsas, quiebras, despidos... ¡buf! Si uno se detiene a leer la prensa, parece que el mundo se acabe y no haya tiempo para preocuparse de cuestiones que ahora se antojan peregrinas, como vestir a la moda o decorar nuestro minipiso en condiciones. Bueno, quizá lo que nos sobre ahora sea el tiempo, pero nos falte el dinero para emprender semejantes aventuras estéticas. Notodo.com, una vez más, llega al rescate. Internet, las tiendas de segunda mano, el alquiler en lugar de la compra (sí, no sólo rentable para cuestiones habitacionales), las redes de trueque o, todavía más a mano, el intercambio con los amigos, entre otras posibilidades, se nos ofrecen como alternativas para no perder la moral en estos aciagos tiempos que corren. Te ofrecemos una guía rápida de opciones para capear el temporal hecho un pincel.
 
Ya hablamos en Notodo (en un artículo muy celebrado) de cómo Internet se está perfilando como la nueva fuente de recursos para los más manitas. Con un poco de gracia, algo de paciencia y pocas herramientas, la red nos permite convertir cualquier trasto en un mueble de diseño. Si no eres tan habilidoso o no tienes materia prima sobre la que trabajar, hay muchas posibilidades de acceder a muebles en un estado más o menos decente y a precios accesibles (¡o gratis!) sin la consabida visita al gigante del diseño sueco a precios populares. Los otrora denostados mercadillos son ahora fuente de gangas y piezas únicas por igual. Visitar de manera periódica Els Encants (Barcelona) o el Rastro (Madrid) puede ser una sana costumbre en los tiempos que corren. Aunque si tu cuenta corriente está en números rojos, es posible que incluso regatear te parezca una operación financiera fuera de tu alcance. Si es así, lo mejor es optar por el trueque. El proyecto Spermöla, de Basurama, pone en contacto a gente que quiere deshacerse de objetos varios (mobiliario, electrodomésticos, pero también gadgets, carteles, juguetes, casetas de perro...) con personas que les pueden dar un mejor uso. El trato, si se cambia por otro bien o servicio o simplemente se regala, queda a cargo de los implicados. Desde Valencia, y con cierto espíritu cirugediano, el colectivo Makea nos propone recetas para recuperar trastos de la calle o dar nueva vida a objetos inservibles. Buzones de una portería se convierten en un mueble hi-fi ideal, estanterías rococó creadas con partes de otros muebles no menos barrocos, lámparas hechas con filtros de aceite... son algunas de las soluciones (nada hippies) que proponen en su nuevo “recetario”. 

Quizá la crisis os ha pillado con la casa puesta. Si sois de los afortunados que están más preocupados por el exterior que por el interior, hay soluciones para seguir a la moda sin dejarse un euro (o unos pocos). Vayamos de mayor a menor. ¿Tienes algún evento, fiesta o compromiso de alto copete y tus Zaras no están a la altura? ¿Quién dijo que para usar algo había que adquirirlo para siempre? Igual que un taxi, ya hay iniciativas que ponen a nuestra disposición ropa y complementos de marca sólo por el tiempo que lo necesitemos. El alquiler de bolsos y zapatos de firmas de lujo nos permite salir de ese atolladero fashion por el precio de un H&M. Desde 40 euros a la semana (¡una pena que no tengan precios por días!) podemos colgarnos el Prada de turno al hombro y quedar estupendas, por muy mileuristas que seamos. Y para complementar, nada como un trapito vintage a precio de Topshop nuevo. Las tiendas de segunda mano, que parecían tan noventas, ahora emergen como fantásticas proveedoras de modelos únicos con precios populares. En Barcelona, Le Swing (en la calle Notariat) ofrece prendas recuperadas de diseñadores clásicos y piezas vintage sabiamente recuperadas y adaptadas a la actualidad. Los dos establecimientos de PNB (en Avinyó y Ramelleres) siguen siendo los reyes del retro-renovado y customizado del centro de la capital catalana. En Madrid, en Malasaña, El Templo de Susu lleva una década ofreciendo modelitos originales (atención a las faldas y vestidos de imposibles estampados) a precios más que asequibles. En Chueca encontramos también dos auténticos clásicos: Lotta (especializada en marcas escandinavas) y Madrid Vintage (la selección es mejor que el nombre, creednos), donde la horquilla de décadas disponibles se extiende desde los años 20 a los 90. 

Aunque si tu problema no es tanto la posibilidad de encontrarte con la Preysler en una recepción con el embajador y los consabidos bombones dorados, como simplemente encontrar ropa decente al abrir el armario cada mañana, puedes acercarte al Patio Maravillas a Sincoste, la “tienda” (es un decir, porque no se paga) gratis. Abierta cada día de lunes a sábado, este no-establecimiento se basa en la filosofía del trueque. Si llevas esas prendas que no nos ponemos pero que siguen en buen estado puedes cambiarlas por algunas de las piezas disponibles allí. Pero para cambiar no hacen falta intermediarios. Las “fiestas de trueque” son abrazadas por igual por fashion wannabes, ecologistas y personas con conciencia social (a saber quién, dónde y en qué condiciones se ha cosido esa camisa tan cool que llevas...). La cosa consiste en reunirse con la pandilla (y amigos de amigos) en casa de alguien, llevando ropa en perfectas condiciones e intercambiarla con las de tus amigos. Eso sí, es un método no apto para vergonzosos. Y siempre está bien recordar ponernos nuestra mejor ropa interior. 

“Make do and mend” (“arréglalo y repáralo”), rezaba la propaganda británica durante los duros años de la Segunda Guerra Mundial. La filosofía vuelve a estar de moda a ambos lados del Atlántico. ¿Se te ha descosido un bajo? ¡Cóselo, pedazo de inútil! ¿Una chaqueta te queda grande? ¡Llévala a una costurera! Nuestras abuelas tuvieron un abrigo durante toda su vida. No se trata de poner de moda el estilo Las uvas de la ira, pero sí que la ropa nos dure más de una temporada. Reparar, transformar y costumizar puede dar nuevos bríos y actualizar esa prenda que lleva años en el fondo de nuestro armario. 

Para terminar este especial "estilo low cost", lo último en Estados Unidos es organizar “hair parties”, que consisten en invitar a cenar a ese amigo peluquero o a ese estilista de confianza y que corte el pelo a toda la pandilla por la mitad del precio que cobran en los salones. Se trata de negociar un precio por peinado y luego, que cada uno se lave la cabeza y traiga su toalla. El peluquero hace unas horas extras, come gratis y amplía la clientela. Los usuarios, e igual que en las fiestas de trueque, se aseguran un ahorro respecto al precio oficial, renuevan el look y, casi más importante, pasan un buen y económico rato de charleta con los amigos. 

Y es que quizá la mejor arma para sobrevivir a esta cuesta de enero y el fatídico primer semestre de 2009 sea la actitud. ¿Tu chaqueta está desfasada? ¿Y qué? Hagamos que esta temporada el optimismo sea el mejor complemento, y la solidaridad, el nuevo negro. 

Más información 
MAKEA: www.makeatuvida.net / www.el-recetario.net 
Spermöla: www.spermola.org  
Alquiler de prendas de lujo: www.lesuperbe.netwww.telopresto.net  
Sincoste: www.patiomaravillas.net/sincoste
La Braderie de l'Art: www.labraderiedelart.com

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