Fue allá por el año 1996 cuando un grupo de siete grandes empresas tecnológicas entre las que se encontraban IBM, Intel y Microsoft crearon el pequeño USB (Universal Serial Bus) destinado a facilitar las conexiones entre computadoras y periféricos. Y destaparon la caja de los truenos cibernéticos porque, a día de hoy, ese puerto de poco más de un centímetro abre un universo de variopintas posibilidades.
Una de sus utilidades es el almacenamiento de datos en lo que se conoce como memoria usb, pen, pincho, llave etc. La primera, creada en 2001 por Disgo, tenía una capacidad de 8MB y hoy en día pueden alcanzar hasta los 256GB, una auténtica revolución también experimentada en sus diseños, entre los que podemos encontrar algunos glamurosos con cristales de Swarovski o chapados en oro que harían las delicias de Paris Hilton, otros con personajes cándidos como Hello Kitty, que también le encantarían a Paris Hilton o una colección de La Guerra de Las Galaxias para que la fuerza acompañe a los más geeks y que suponemos le gustará menos a nuestra amiga Paris. Una apetitosa hamburguesa, una chancla de playa, una calavera, un cortaúñas, un bocado de sushi, un osito, un robot, un bolígrafo… Todo sirve como envoltorio y para darle color a los grises archivos. Pero más allá de acumular datos, el usb permite enchufar a nuestro ordenador una serie de gadgets de lo más singular.
Los calienta tazas ya hace tiempo que empezaron a verse en las oficinas pero aún están por implantarse las mini neveras de estilo retro para albergar latas de refresco. Sólo cabe una, así que lo de compartir con los colegas, queda descartado. En esta misma línea también existen fiambreras que mantienen nuestro almuerzo a la temperatura adecuada y, aunque aún no está a la venta, una empresa inglesa ha creado un microondas que además de ser el más pequeño del mundo, puede calentar unas judías precocinadas en 60 segundos, que para lo que es la gastronomía británica, supone un gran paso hacia la alta cocina. Y ya que tenemos varios artículos alrededor que no auguran nada bueno respecto a la limpieza de nuestro teclado o nuestra CPU, lo mejor es estar preparados con un práctico mini aspirador que algo solucionará.
Ventiladores, lamparitas, bolas de masaje, aviones, una trituradora de papel, un test de embarazo (parece mentira, pero no), un juego lanzamisiles… Disponer de un artilugio que funcione con la energía que produce nuestro ordenador puede ser también una apuesta por el medio ambiente y prueba de ello es la propuesta de USBCell que ha creado unas prácticas y económicas pilas recargables que se enchufan directamente al puerto USB.
Y como ya a lo lejos resuenan villancicos, Brando, una de las empresas que más variedad ofrece de este tipo de accesorios, ha preparado un catálogo de arbolitos, guirnaldas luminosas y papás noeles para que el espíritu navideño llegue junto al USB 3.0, con mayor velocidad de transferencia y capacidad de transmisión de energía, que algunos fabricantes ya están instalando en sus placas base.
