Cine filipino actual

La revolución en sus cámaras de vídeo


¿Qué es el cine filipino? Hasta hace unos años, para nosotros, era el equivalente al (único) nombre de Lino Brocka (Manila in the Claws of Neon, Insiang, Bayan-ko), realizador que encabezó el posteriormente llamado Nuevo Cine Filipino, formado por una hornada de cineastas que en los setenta se enfrentaron a la industria cinematográfica imperante. Hacían un cine personal, serio, identitario, y entre ellos, a parte de Brocka, podemos encontrar los nombres de Ismael Bernal, Mike de Leon, Mario O’Hara, Lupita Concio o Celso Ad. Castillo. Después de esta nuevas ola, como pasó en Europa, la industria cinematográfica que habían renovado se derrumbó y la crisis cinematográfica volvió a protagonizar el panorama cultural. La falta de libertad, la occidentalización y la esclavitud de la taquilla y el público de masas volvieron a ser constantes en el cine filipino. Sería necesaria una revolución tecnológica, un abaratamiento radical de los costes y una necesidad de filmar la realidad por parte de una nueva generación de cineastas independientes. Esta generación llegó, y es en Filipinas y gracias a ellos donde podemos encontrar un cine realmente interesante y de retaguardia, un cine de guerrilla, alejado de los condicionamientos de la industria, ausente en las salas pero presente en los festivales y de gran reconocimiento crítico. Juan Guardiola los llama la Generación Indie Pinoy y algunos de los nombres que resuenan cuando hablamos de ellos son: Brillante Mendoza, Lav Diaz, Raya Martin, Raymond Red, Adolfo Alix Jr o Jeffrey Jeturian. Vamos a conocerlos un poco más.

Según Juan Guardiola, los llama Indie porque se hacen cargo de la política “hazlo tú mismo” y porque son cineastas autónomos, su sistema de trabajo es propio y personal. Brillante Mendoza, por ejemplo, cuenta que en su mismo edificio viven miembros de su equipo a los que asalaria durante un año. Viven en común y salen con la cámara en cualquier momento, a captar la realidad. Raya Martin filmó su última película (Buenas noches España) "a escondidas", en Bilbao y Madrid. Definitivamente, son formas distintas de trabajar, puestas al servicio de su necesidad de filmar una realidad cruda, sin condicionamientos industriales Esto es posible únicamente con la tecnología digital y a que los realizadores puedan hacerse con una cámara pequeña y montar en su casa, en su portátil. Las cámaras digitales son sus armas de expresión, su única forma de captar un cine vivo. El término Pinoy lo utiliza porque define a los filipinos de todo el mundo, sea cual sea el idioma que hablen.

¿De qué hablan estos cines? Como podéis imaginar, de problemáticas sociales que suceden en Manila. La capital filipina es una ciudad históricamente castigada, colonizada, superpoblada, católica, caótica, mísera, corrupta, violenta, ciudad de altos contrastes socioeconómicos, habitada por mucha gente “sin futuro”, intranquila. Pero pese a que el contexto, el origen y la función primera de su cine sean los mismos, encontramos muchas diferencias en las cinematografías de estos directores y hay que dejar claro que la categoría de “grupo” es algo creado posteriormente por la crítica y que ellos no trabajan desde esa concepción grupal. Lav Diaz persigue la función filosófica del cine y por eso filma Evolution of a Filipino Family, una película que con sus diez horas de duración intenta narrar los treinta años de la historia reciente de Filipinas. Una película completamente liberada de anteriores imposiciones industriales; un cine difícil que reflexiona sobre él mismo, sobre Filipinas y sobre su historia. El tiempo es una preocupación y un tema que Diaz investiga a fondo, de una manera estética y filosófica (la influencia de Andrei Tarkovski, cineasta que esculpía en el tiempo, es evidente).

Raya Martin también busca con su cine analizar la historia de su país y las consecuencias de una colonización reiterativa (España, Estados Unidos, Japón). A partir de un cine lírico, formalmente autoconsciente, narrativo y abstracto, Martin (que tiene solo 27 años y ocho películas en su haber) reflexiona sobre la identidad y realiza un arte combativo, sus películas son formalizaciones de la cultura filipina que defiende. En Independencia, por ejemplo, habla sobre la colonización estadounidense y lo hace utilizando la estética cinematográfica estadounidense. Filma, así, la colonización cinematográfica y expresiva. Del 20 al 29 de este mes podremos ver en el festival online www.margenes.org su última película Buenas noches España, que rodó el pasado año con Pilar López de Ayala y Andrés Gertrudix como protagonistas. Esta película está dividida en varios episodios que narran una historia de amor, el colonialismo de los españoles en Filipinas, la teletransporación y una reflexión sobre el cine dentro del cine.

Y el último gran nombre de esta Generación Indie Pinoy y quizás el más relevante es Brillante Mendoza. Es el más conocido porque se alzó con la Palma de Oro en Cannes por su película Kinatay el año 2009. Kinatay es una película dura, difícil, atroz y que nunca puede ser indiferente y narra el descenso hasta los infiernos de un joven estudiante de criminología que se sumerge en la vida nocturna y criminal de Manila. Una inmersión en el universo amoral y desasosegante de la capital filipina. La última película de Mendoza, Captive, se ha presentado en la presente Berlinale. Ha provocado otra vez críticas y alabanzas y muchos de los fieles seguidores de Mendoza se han decepcionado porque afirman que esta cinta es mucho más institucional y convencional. Está protagonizada por Isabelle Huppert y narra el secuestro de una voluntaria cristiana por la guerrilla islámica de Abu Sayaf. La crítica ha destacado el trabajo de la magnífica Huppert, el retrato de los secuestradores (complejo y humano), el realismo en la presentación del conflicto y la atmósfera desosegante generada por el director. 

No sabemos cuando llegará esta película (ni muchas de las obras de estos cineastas) a nuestras pantallas o a algún ciclo de alguna filmoteca. Esperemos, pues. Y sigamos re-descubriendo el mundo a través de sus miradas, jóvenes y combativas.
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Porque en los últimos años Filipinas ha encontrado en un serial de jóvenes creadores audiovisuales la mejor plataforma para exponer desde filias y fobias inmediatas hasta vicios instantáneos o crítica social. Aquí exponemos nombres, títulos, ejemplos e historia inmediata del país asiático y el contexto actual de su cine.