27 abril, 2017. Por

Teatro de la Ciudad

Hablamos con Alfredo Sanzol y Andrés Lima sobre comedia, teatro y viceversa
Teatro de la Ciudad

Hace casi tres años que el laboratorio de las artes escénicas se puso en marcha. Hablamos del Teatro de la Ciudad, un proyecto con intención de utilizar los procesos para dar a luz un nuevo concepto de teatro, en donde el diálogo, el aprendizaje, la prueba, la equivocación, la intención, la pregunta, el juego y la exhibición entren en juego.

La primera parte de esa investigación fue sobre la tragedia griega, que dio a luz versiones libres de Antígona, Medea y Edipo Rey. Una vez recogidos los frutos de aquella primera fase de la experiencia, Alfredo Sanzol y Andrés Lima ponen en marcha la segunda fase del TdlC: la exploración a través de la comedia, que en los próximos días se saldará con los estrenos de La Ternura y Sueño en el madrileño Teatro de la Abadía tras un año de investigación, talleres y ensayo y error.

Nos reunimos con ambos para hablar de esta nueva fase del proyecto y de sus espectáculos, pero también sobre el valor de la comedia, los límites del humor, la comedia española y la situación del teatro en plena polvareda por la baja del IVA cultural solo a algunas áreas de la cultura y el replanteamiento de las Naves del Matadero.

Sanzol: “Ahora parece que el Código Penal va a incluir delitos de comedia o de humor”

 

NTD: ¿Por qué la comedia? ¿Es el paso natural después de haber investigado sobre la tragedia griega?

Lima: De alguna manera sí es un paso un natural. Hemos intentado ir al origen de los géneros por excelencia del teatro: las dos máscaras, tragedia y comedia. Pero también porque teníamos ganas, tanto Alfredo como yo, revisar un poco los antecedentes. Tanto él como yo habíamos hecho mucha comedia, pero no habíamos tenido especialmente en cuenta los resortes.

Y nos pusimos a investigar no tanto desde una perspectiva filológica o de estudio sesudo sobre el género, sino enfrentándonos a la comedia después de haber hecho tragedia. Cogimos la fórmula de Groucho Marx de “Tragedia + tiempo = Comedia”. A partir de ahí empezaron los talleres del Teatro de la Ciudad, que es nuestra parte más interesante: hacer una labor conjunta en la que dos equipos que habitualmente trabajamos por separado que nos unimos, llamamos a gente para que nos hable de la comedia, etc.

NTD: Y ahí aparece Shakespeare

Lima: Después de Medea y Edipo Rey teníamos ganas de asumir más la creación del texto. Y decidimos recurrir a uno de los maestros, que es William Shakespeare, para, basándonos en determinadas tramas de comedia que él utiliza, ver cómo servía para poder ahondar en la fórmula de Groucho que te comenté recién. Alfredo eligió unas tramas y yo otras: cada uno quería investigar en un tema: él sobre la ternura y yo sobre la muerte, y a través de los talleres fuimos elaborando nuestra propia obra. El punto de origen sigue siendo una investigación sobre la comedia y el resultado son dos espectáculos del Teatro de la Ciudad.

Lima: “El problema no es de la comedia, sino de a quién no le hace gracia”

 

NTD: ¿Qué diferencias encontrasteis (o lleváis encontrado de momento) con respecto al abordo que hicisteis de la tragedia griega? ¿Hay más puntos comunes de lo que la gente pueda creer, a priori?

Lima: Sí. Yo, de hecho, creo que mi reflexión sobre el tema es algo que está muy de moda ahora, que es el transgénero: llega un momento que, después de haber trabajado mucho todo el teatro universal sobre los géneros, hoy en día puedes elegir hacer una comedia con mayor o menor pureza o que la comedia bañe la mirada que tienes sobre la obra que quieres en concreto. Para mi gusto, más que un género con reglas –que también lo es-, la comedia aporta una mirada sobre el hecho concreto de la obra que haces; y la obra que haces suele basarse en una reflexión sobre la vida, la muerte, el amor, la ternura, los celos… Y la mirada que te da la comedia es vital. La comedia es una manera de ver la vida, y que el único condicionante que hay que tener para hacer comedia es sentir amor por la vida: el sentido del humor es la base de la vida.

NTD: Últimamente se habla mucho de los límites del humor. ¿Qué opináis sobre ello? ¿Es peligroso hacer comedia hoy en día? ¿Lo fue siempre? ¿Hay que saber reírse de todo?

Sanzol: Los límites al humor son más una cuestión personal o ética. Es verdad que no te puedes reír de todo porque corres el riesgo de hacer daño. A veces ese daño está justificado: si por ejemplo el humor hace sátira del poder opresor y ese poder se siente dolido bienvenido sea. Pero si estás haciendo sátira de las víctimas que están sufriendo una tragedia quizás éticamente no está tan justificado, al menos desde mi punto de vista.

Con lo que no estamos ninguno de los dos de acuerdo es que la ley ponga límites al humor más allá de los delitos de injurias y difamación que ya están bien tipificados. Ahora parece que el Código Penal va a incluir delitos de comedia o de humor. Los últimos capítulos que hemos visto con la tuitera sentenciada por sus chistes sobre Carrero Blanco toda la sociedad reconoce que es totalmente desproporcionado, vengativo y político.

Sanzol: “Los medios están en manos de grandes corporaciones de poder que difícilmente van a apoyar buena comedia”

 

Lima: El problema no es tanto del humor sino de quién quiere poner esos límites; es decir, del mundo en que vivimos. Por lo que sea, hoy levanta más ampollas en España la crítica o la sátira o la farsa o el reírse de algo que antes. Y eso es motivo de reflexión. ¿Por qué la sociedad tiene menos tragaderas o menos sentido del humor? Hace veinte años estos chistes de esta mujer hubieran pasado más desapercibidos. Es una buena pregunta a hacernos: por qué hoy todo es mucho más censurable y por qué la sociedad se hace más conservadora a la hora de admitir la crítica y por qué el cómico está más en el punto de mira. Yo creo que el humor no debe tener límites, del mismo modo que no debería tener límites la libertad de expresión. Y no hablo solo de España, sino de un montón de casos que se están dando en el mundo.

NTD: ¿Se hace buena comedia en España? ¿O creéis que lo que nos llega mediáticamente como “comedia” presenta unas variables algo deficitarias, que empobrecen al género?

Sanzol: Creo que se hacen muchos tipos de comedia diferente. No se puede hablar de un tipo concreto de comedia y menos hablar por nacionalidades. Creo que dentro del humor la comedia es muy transnacional. Aquí películas como Relatos salvajes, que es una comedia argentina, ha tenido mucho éxito; mientras hay otras comedias españolas que no tuvieron casi repercusión; o que cuando Jardiel Poncela iba por América arrasaba mientras había comedias argentinas que no funcionaban en su país. Hablar de géneros literarios por nacionalidad es una cosa que me parece antigua.

Pero sí que creo que hay que trabajar mucho para hacer buena comedia. La buena comedia tiene que tener un apoyo especial: los medios de comunicación están en manos de grandes corporaciones de poder que difícilmente van a apoyar buena comedia, y por lo tanto es uno de los géneros más frágiles para que tenga una buena calidad. A mí me gustaría que hubiese mejor comedia, pero también que hubiese mejor jamón (risas).

Lima: “Existen intereses constantes para que haya disensiones en el mundo del espectáculo cada vez que Manuela Carmena hace algo”

 

NTD: De hecho te interesa más lo segundo.

Sanzol: (Risas) Se puede hacer todo mejor, y para eso estamos.

Lima: Son términos demasiado amplios para generalizar. Casi todo en la vida se puede tratar con comedia. Durante la ascensión del Tercer Reich, Chaplin hace El gran dictador y Hitler la prohíbe. Posiblemente a todo el resto del mundo occidental le hacía gracia. Y es una obra en la que Chaplin puso en riesgo su vida y su persona, pero consiguió que esa obra trascienda tiempos. El problema no es de la comedia, sino de a quién no le hace gracia.

NTD: Hay una frase muy manida que es la de “es más difícil hacer reír que hacer llorar”. ¿Creéis que la comedia es el género más difícil de abordar escénicamente?

Lima: Yo creo que es igual de fácil o difícil que otros géneros. Lo realmente difícil es hacer una buena obra de teatro, y lo fácil hacerlo mal. O no, no estoy muy seguro: es tan difícil y fácil una cosa como la otra. Para mi gusto el hecho diferencial es que hacer llorar en el mundo en que vivimos no es tan difícil, y hacer reír implica una cierta distancia que tiene que adquirir el que hace la broma, que es el tener sentido del humor.

NTD: Primero se estrenará La Ternura, esta misma semana. La defines como una comedia romántica pero enriquecida por una cantidad de variables que invita a pensar en personajes en constante mutación. ¿Qué se va a encontrar la gente?

Sanzol: El público se va a encontrar con una comedia de aventuras inspirada en las múltiples tramas que hay en las comedias de Shakespeare; se va a encontrar con una reflexión acerca de si es posible protegernos del dolor en el amor; historias sobre padres e hijos; hay un tema importante que es el de pensar que nos podemos aislar en una isla para protegernos de los demás; hay un lenguaje bastante poderoso que he trabajado a través de metáforas e imágenes intentando seguir el estilo de Shakespeare y los escritores de su época, que tenían que hacer de la palabra un espectáculo para que el público se sintiera atraído por ello: aún no había llegado el realismo, donde se podía usar un lenguaje menos espectacular, y por eso procuré hacer un lenguaje espectacular. A mí me gustan mucho las historias de amor, aventuras y acción, y creo que eso está en La Ternura pero en estilo imitación Siglo XVI.

Sanzol: “Si el humor hace sátira del poder opresor y ese poder se siente dolido bienvenido sea”

 

NTD: Luego llegará Sueño, que habláis de ella como una tragicomedia, casi, pero que es casi una versión libre del Sueño de una noche de verano de Shakespeare conectada con algo muy personal, el fallecimiento de tu padre. ¿Es tu texto más personal?

Lima: Cuando escribes todo es personal. Cuando leí el texto de Alfredo trata sobre leñadores y mujeres que provocan la caída de la Armada Invencible; algo a priori muy alejado de Alfredo pero sin embargo él está ahí todo el rato, coma a coma (ríe). El hecho de que yo haya cogido un hecho personal de mi vida no lo hace más personal que La Ternura, pero formaba parte del juego.

Yo quería explorar en torno a “Tragedia + tiempo = Comedia”, y la tragedia que yo manejo es la personal, en este caso la pérdida de un ser querido, que es mi padre. Y le sumo el tiempo y lo meto en un agujero negro de los sueños y las alucinaciones en una residencia, donde revive sus amores, que son personajes enamorados de obras de Shakespeare, concretamente de El sueño de una noche de verano y El rey Lear. Yo llamo a Sueño: “una comedia muy trágica inspirada en la vida misma y en el mundo de Shakespeare.

NTD: Habladme un poco de ese “menú parateatral” que preparó Dan Jemmett para conectar ambas obras; de alguna manera conectando con la idea de transgénero de la que antes me hablabas. ¿En qué va a consistir esa especie de happening?

Lima: Nosotros cuando decidimos empezar la investigación Alfredo sugirió invitar a Dan Jemmett, que hace poco estuvo con una obra en el Teatro de la Abadía, para contribuir en la investigación: compartimos generación, inquietudes y una manera muy afín del proceso de investigación teatral. Lo llamamos, vino y le pedimos quedarnos con algo de él, y que a través del actor Jesús Barranco pudiera haber un vehículo que conecte ambas obras y ambos mundos.

Dentro de la investigación que hacíamos, el cambio de género y la ambigüedad sexual es una de las cosas más presentes en Shakespeare: los hombres se disfrazan de mujeres y viceversa y contribuyen a la trama de enredo para que todo se complique cada vez más, y al final se solucione o no. Eso se mezcló con nuestro deseo de que las actrices fuesen actores y los actores, actrices; y además del hecho de que hoy en día hay una oferta de mujeres que hacen teatro que es mayor que la de hombres y que tienen mucha calidad, además de que hay un déficit de personajes femeninos relevantes en el repertorio clásico.

Sanzol: “Cuando haces algo público estás tomando decisiones políticas de cómo te gustaría que fuese la manera de convivir”

 

Y eso nos llevó al Manifiesto Contrasexual de Paul B. Preciado, que formó parte de la investigación y nos hizo ser más libres. Jesús Barranco encarna ese deseo: interpreta un personaje al que llamamos el Mad Bar, que estará en el jardín del Abadía, y unirá al espectador de ambas funciones, y tendrá un menú para que el espectador consuma desde una cerveza a un soneto de Shakespeare, un favor sexual o una experiencia extraña. Todo esto forma parte del juego de enredo, espejos y confusión entre el sueño y la realidad que es el mundo de la comedia, de Shakespeare y el nuestro.

NTD: A priori hay mucho subtexto con lectura política. ¿Es la intención, también?

Sanzol: Sí. Yo creo que tanto el teatro como todo lo que haces en la vida es político. Cuando haces algo público estás tomando decisiones políticas de cómo te gustaría que fuese la manera de convivir. El nombre de la compañía ya de por sí es un nombre político, porque habla de la ciudad que es la base de la política. Aunque hablásemos de margaritas, serían margaritas políticas. Siempre hay una repercusión en la manera en la que se gestionan los intereses comunes.

NTD: ¿Diríais que la intención del Teatro de la Ciudad es más divulgativa, recreativa, reflexiva o todo?

Sanzol: Todo, en realidad. El teatro todo es eso y más.

Lima: Y divertir y entretener.

Sanzol: Y hacer pensar. Creo que tiene que ir todo mezclado. Tiene que ser como un buen muesli (risas).

Lima: Yo creo que el teatro tiene que conmover, porque la conmoción te obliga al movimiento, y la vida es movimiento. Y eso es la esencia de la comedia, también. De esta charla saldremos con la reflexión que sea, pero conmovidos, y eso nos hace mover el culo.

Lima: “El teatro tiene que conmover, porque la conmoción te obliga al movimiento, y el movimiento es vida”

 

NTD: Habláis del Teatro de la Ciudad como un proyecto “que apuesta por la investigación y que no depende del éxito de taquilla”. ¿Cuánto hay de componente romántico en el proyecto?

Lima: De componente romántico hay mogollón (ríe).

Sanzol: El proceso de investigación es totalmente romántico porque no lo cobramos: dura casi un año y la gente que viene lo hace por amor al arte. Eso es así. Algo de loco hay que tener para poder sacar adelante este proyecto.

Lima: Alfredo y yo hablamos durante el proceso, porque además de esta investigación, que tiene un nombre muy científico tiene también un filtro que después muy relativo: puede salir cualquier cosa. El componente romántico, el amateurismo, el amor al arte, por desgracia (y por gracia) es algo que nos sigue moviendo. Es muy difícil hacer teatro, y más el teatro que intentamos hacer: dedicarnos un año a investigar sobre una comedia, que es una visión muy personal el mundo, que dura solamente hora y media y que se desvanece con facilidad, como un sueño… es un hecho muy romántico. Y más si cabe en un país que todavía no ama a la cultura.

NTD: Dices que es un país que no ama a la cultura. Hace unos días se ha reducido el IVA al teatro pero no a otras disciplinas como el cine, que de alguna manera comparte gremio. Desde algunos agentes del cine critican a los del teatro, acusándolos de que ahora hacen mutis por el foro cuando antes buscaban unidas. ¿Creéis que el teatro debería movilizarse en ese sentido?

Lima: Yo no creo que haya habido nunca un apartarse de esa línea. La baja del IVA cultural no es total: solamente son las entradas de determinados espectáculos en vivo. El cine sigue teniendo ese espolón que le evita crecer. Vivimos en una sociedad de consumo, en donde tanto vales cuanto más produces. El cine, aparte de que al Gobierno de España no le gusta, y así lo ha demostrado muchas veces, y ve tanto al teatro como al cine como un sitio bastante crítico con el poder.

Pero fundamentalmente creo que hay mucha hipocresía: todo lo que el Gobierno ha criticado del cine no es verdad, y por eso no le han quitado el IVA: la cantidad de dinero que se saca de las entradas de la taquilla del cine es demasiado golosa para rebajarlo, y esto dicho por dirigentes del PP. Es un castigo manifiesto.

Sanzol: Yo tampoco creo que la industria del teatro se haya apartado de la lucha del cine. Lo que sí es una buena jugada política es rebajar a unos y otros no porque así puedes crear división en el mundo de la cultura, y así decir que unos apoyan y otros no… Eso sí que está bien pensado.

Lima: Eso sí que es política maquiavélica.

Sanzol: “Es una buena jugada política rebajar el IVA a unos y a otros no: así creas división en el mundo de la cultura”

 

NTD: También en las últimas semanas se levantó un poco de polvareda con la transformación de las antes conocidas como Naves del Español en el Matadero y ahora Centro Internacional de Artes Vivas. ¿Os parece bien esta transformación?

Sanzol: Yo no participé dentro de la polvareda porque no me gustan los revuelos. Soy una persona muy reflexiva, me gusta pensar bien las opiniones y dar respuestas equilibradas. Sí creo que las artes escénicas, todas, tienen que tener su espacio y su tiempo. Es verdad que hay artes escénicas que no lo tienen. Pero mucho más grave que este problema me parece el hecho de que la danza no tenga un espacio para un centro coreográfico dedicado a ello. Prefiero hablar de ese tema, por ejemplo, que sí me parece realmente grave en lo que a carencias escénicas se refiere.

A mí me gusta mucho mezclar géneros y estilos, no poner límites a las artes; y me gustaría que los espacios escénicos estuviesen mucho más preparados para poder llevar a cabo espectáculos más versátiles. Debería haber muchos más espacios como el Matadero para poder usarlos como te dé la gana.

Lima: Mateo Feijóo ganó el concurso para gestionar las Naves del Matadero y tiene derecho a poder establecer su idea sobre lo que quiere hacer allí. Lo que sí le pediría al Ayuntamiento, la Comunidad y el Gobierno Central es que existiera una política teatral coordinada: Madrid tiene una cantidad de espacios, entre ellos el Matadero, que puede hacer de ella puntera en el mundo del espectáculo, pero ahora mismo no hay coordinación. Y nosotros desde lo privado sufrimos esa descoordinación. Es difícil hacer un proyecto que pueda estar en colaboración con un ente y con otro. Hay muchos espacios pero mal coordinados.

Lima: “El componente romántico, el amateurismo, el amor al arte, por desgracia (y por gracia) es algo que nos sigue moviendo”

 

Pero eso no debería ser motivo de disensión en el mundo del espectáculo, porque además hay intereses para que los haya, y que cada vez que el Ayuntamiento de Manuela Carmena hace algo, alguien se ponga en contra. Es muy necesario hacer una reflexión serena sobre cómo potenciar el arte en general en Madrid.

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