17 octubre, 2017. Por

Suburra vs. 1993

¿Cuál de las dos nuevas series sobre la mafia italiana mola más?
Suburra vs. 1993

En estos últimos años en los que los casos de corrupción, las convulsiones políticas, los escándalos masivos, sacuden nuestra realidad cotidiana desde los medios de comunicación, resulta interesante fijarse en Italia; tal vez, de todos nuestros vecinos del continente europeo, el más semejante a España: un país que ha visto un sinfín de gobiernos hechos añicos por los turbios manejos de los partidos en el poder, a su clase política enviada a prisión o desacreditada casi enteramente en varias ocasiones, hasta el punto de volverse casi indistinguible de sus legendarias organizaciones criminales –Mafia, Camorra, etc.-; y, probablemente, el país europeo, junto a, por supuesto, Gran Bretaña, que produce series más interesantes. Y lo que es más curioso, con una temática que traslada directamente su historia reciente y su actualidad a las pantallas.

A lo largo de los últimos años, hemos podido disfrutar de series fantásticas y de un enorme éxito internacional basadas en hechos reales de la crónica negra del país trasalpino, como El capo de Corleone, Roma Criminal o Gomorra, que nada tienen que envidiar a sus equivalentes norteamericanas o escandinavas, como The Killing/Forbrydelsen, The Wire o The Shield. Ahora, tenemos dos oportunidades excelentes de conocer cómo se las gastan los políticos y los criminales italianos.

1993: un Cuéntame que mola

1993, disponible en Movistar, se podría definir como un Cuéntame que mola. Al verla, es inevitable experimentar una punzada de envidia: ¿cómo nos relatarían sus guionistas el 15-M, la caída de Bankia, el Caso Bárcenas, el surgimiento de Podemos, la independencia “cuántica” de Cataluña?

De hecho, otra semejanza con Cuéntame, es su estructura temporal: funciona como una secuela directa de su serie hermana 1992, y a través de la evolución de sus personajes que ya conocimos allí construye un amplio fresco sobre los hechos de ese período, de la sociedad italiana de la época sin pasar por ningún filtro nostálgico o embellecedor, más bien al contrario: diseccionando con crudeza sus lacras.

«Al verla, es inevitable experimentar una punzada de envidia: ¿cómo nos relatarían sus guionistas el 15-M, la caída de Bankia, el Caso Bárcenas, el surgimiento de Podemos, la independencia “cuántica” de Cataluña?»

 

Si en 1992 asistíamos al derrumbe del sistema político, en el que los grandes partidos fueron despedazado por la corrupción y sus vínculos con la mafia, en 1993 el gran telón de fondo es el auge político de un astuto millonario dueño de los principales medios de comunicación del país: Silvio Berlusconi. Así, nos encontramos a un exsoldado que se alista en las filas de la fuerza de extrema derecha Liga Norte, un publicista ambicioso y exizquierdista dispuesto a servir al nuevo hombre fuerte de la política italiana o una chica dispuesta a lo que sea para triunfar a la tela, aunque sea vendiendo su cuerpo.

Suburra: la Roma Criminal según Netflix Italia

Pero, sin duda, el plato fuerte es la conversión en serie de la magnífica película (de la que os habíamos hablado en su momento) de Stefano Sollima, Suburra, la primera producción italiana de Netflix. Precisamente, el encargado de adaptarla ha sido Michelle Placido con el que Sollima ya había colaborado en otro combo de serie/película tremendamente recomendable: Roma Criminal, centrada también en el lado más oscuro de la capital de Italia. Como en la película, se contraponen la esfera del poder, de los negocios, la iglesia y la política con  el submundo criminal.

En este caso, nos centramos en tres jóvenes, Aureliano Adami (Alessandro Borghi), un vástago incontrolable y violento de un clan mafioso, con una relación conflictiva con su padre y hermana; Gabriele “Lele” (Eduardo Valdarnini), que superficialmente es un joven educado y un brillante estudiante, hijo de un policía, pero que se empieza a meter en líos por su doble vida como traficante aficionado de drogas; y Alberto, alias “Spadino” (Giacomo Ferrara), de una familia de gangsters gitanos, ambicioso y con un oscuro secreto.

«Desde un primer momento, la serie se presenta con un derroche de ritmo y capacidad narrativa, saltando entre intrigas encadenadas, asesinatos, extorsiones, engaños y traiciones, que van atrapando al espectador»

 

Sus destinos se irán entrelazando debido a las maquinaciones de los poderesos de la ciudad, que incluyen el amo de la “Roma criminal”, un sujeto paciente y maquiavélico al que apodan el Samurái, al que ya conocimos en la película original o un poderoso prelado eclesiástico con muchos pecados que esconder. El carácter, los fines y el desarrollo de los personajes están descritos con una claridad inmejorable. Desde un primer momento, la serie se presenta con un derroche de ritmo y capacidad narrativa, saltando entre intrigas encadenadas, asesinatos, extorsiones, engaños y traiciones, que van atrapando al espectador. No cabe duda de que nos hallamos ante otra estupenda serie Made in Italy.

Suburra vs. 1993