8 mayo, 2018. Por

Street Fighter

Nostalgia y peleas callejeras 30 años después
Street Fighter

De unos pocos años a esta parte se ha puesto demasiado de moda el término gamer. Yo, que soy un niño de los ochenta y viví la época gloriosa de las máquinas arcade, sí que fui un auténtico gamer. Ya casi no quedan salones recreativos en los que suministrarse una buena dosis de nostalgia. Aunque todavía hay unos pocos como el Next Level, el InsertCoint, el ComeCocos y otros cuantos ArcadeBar que resisten al casi imparable paso del tiempo. Cuando recuerdo aquella feliz época suelo referirme a mí mismo como un ludópata infantil. Space Invaders, Pac-Man, Double Dragon, Shinobi, Bubble Bobble, Ghosts’n Goblins, OutRun, Golden Axe… perdí billones de horas de estudio y millones de monedas de 25 pesetas. Y fue precisamente mi adicción la que me llevó a pasarme la última pantalla de estos y de cuantos videojuegos se cruzaban en mi camino.

Y esto no sucedía sólo fuera de casa, sino también gracias a la adicción a mi videoconsola Sega Mega Drive, a las Game & Watch o Maquinitas y a otras distracciones digitales indoor. A esta lista de videojuegos tengo que añadir, por supuesto, el que fue, es y será, uno de mis favoritos y el motivo que me ha traído hasta aquí: Street Fighter. Y más concretamente, Street Fighter II, el videojuego que provocó la pandemia que terminó apoderándose de los niños y teenagers de todo el planeta.

Street Fighter sentó las bases de lo que serían los futuros videojuegos de lucha y ninguno ha conseguido hacerle sombra hasta ahora”

No fue ni Konami, ni Nintendo, ni Sega, ni Atari: el responsable fue Takashi Nishiyama y los creativos de la empresa japonesa Capcom, creadora también de Resident Evil. Ellos fueron los culpables de que durante mucho tiempo mi vida no tuviera sentido más allá de ese videojuego. Un videojuego que en realidad fue creado en 1987 pero que pretende convertirse en treintañero usando como excusa el lanzamiento del Street Fighter 30th Anniversary Collection, con el que Capcom quiere celebrar la efeméride por todo lo alto y superar, supongo, al reciente Street Fighter V: Arcade Edition.

Street Fighter sentó las bases de lo que serían los futuros videojuegos de lucha y ninguno ha conseguido hacerle sombra hasta ahora. Sí quizá, y hablo a título personal, Tekken o Mortal Kombat, son unos más que dignos suplentes en el banquillo. Y no sólo fue el primer gran videojuego de lucha uno contra uno, sino que, si querías sacarle el máximo partido posible, era necesaria, no sólo la fuerza con la que golpeabas los botones, a veces de pulsación simultánea, sino también los diferentes movimientos de joystick y los consiguientes súper-combos

La combinación de todo era la clave para conseguir los más variados y espectaculares tipos de ataque. El más famoso, sin duda, el Hadouken: un ataque sospechosamente parecido al kamehameha de Dragon Ball (el manga de Akira Toriyama es de 1984) que consistía en una gran bola de fuego que era disparada desde el interior de las manos de luchadores como Ryu o Ken. Todos al principio elegíamos a Ryu o Ken, pero con el tiempo cada uno nos hicimos con nuestro luchador favorito: yo era muy de Blanka, Mr Bison y Chun-Li, una agente china de la Interpol y el primer personaje femenino en aparecer en un videojuego de lucha.

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