26 noviembre, 2018. Por

STA

El psycho-dub más lisérgico se va de mercadillos en lo nuevo de la banda barcelonesa
STA

Tocar como si fueras corriendo a toda velocidad contra una pared y descubrieses que es de goma, moldeando de una manera perfectamente mecánica cada embiste y estiramiento. Así suena STA, el a la vez cósmico, lisérgico y fumón, pero también industrial y poliédrico proyecto que lleva desde hace cerca de quince años expandiendo una sonoridad absolutamente fuera de circuitos, pero parte de todos.

Con el dub, el reggae, la psicodelia y el noise electrónico como piedra de toque de un proyecto que consigue sonar tan cerca de la baja fidelidad y del grano hiperrealista como del inabarcable universo de la música que cae del cosmos, el combo barcelonés ha conseguido ubicarse en una frontera imaginada, en donde las sonoridades de proyectos como la banda argentina de culto Sumo o los polacos Paprika Korps se funde con aires más propios de hitos del post-punk o la movida industrial como PIL o Can, e incluso encuentra pupilos contemporáneos como Cráneo o Erik Urano.

A un año de publicar un 7’’ de cuatro canciones, y a casi tres de la publicación de Goma, el álbum que lo situó como una de las apuestas del sello Humo (la mutación formal de lo que era Discos Humeantes, centrado en la radicalidad más poliédrica del circuito alternativo, como nos confirmó Pablo, su artífice, en la entrevista que le hicimos hace unos meses), STA tienen prácticamente listo el que será su nuevo disco, que volverá a ver la luz a través de Humo el próximo mes de marzo. Antes, se han ido de mercadillo por Santa Coloma, cámara en mano, para poner imágenes a Daga, primer adelanto y canción que dará título a su nuevo material. Esto nos dice la banda sobre el vídeo:

«‘Daga’ está filmado en Santa Coloma en el mercadillo que se monta cada sábado y domingo y muestra la Barcelona que no se visibiliza, la inmigrante y de clase trabajadora. Es el barrio en dónde STA ha grabado y mezclado su próximo LP. La gente que aparece es de verdad, como el mercadillo, sin food trucks, sin gente pinchando en vinilos y queriendo figurar en las selfies para Instagram. Es la realidad en que STA se mueve y se siente cómodo como grupo»

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