28 mayo, 2018. Por

Sr. Chinarro

“Mis canciones funcionan más cuando la gente llega a casa y se quiere relajar o incluso deprimirse un poco”
Sr. Chinarro

Antonio Luque, líder y compositor de Sr. Chinarro, es toda una leyenda viva dentro del indie nacional. Nació musicalmente en los 90, junto con legendarias bandas como Los Planetas, quienes irrumpieron en el panorama musical para demostrar que se podía hacer otro tipo de música. 25 años después sigue con la misma frescura de entonces, aunque ahora la edad le legitima para concebir canciones “que implican a su manera qué espera de la vida y de la muerte”.

Con esta temática (mayoritariamente), vuelve al mundo discográfico con su último LP: Asunción. Conversamos con este hueso duro de roer en una charla en la que repasa, además del nuevo disco, el cambio que ha sufrido el mundillo musical desde los 90 hasta la fecha.

“Se ha perdido la crítica musical que antes guiaba: ahora la gente escucha una basura que parece que es más basura que antes”

¿Qué nos vamos a encontrar en Asunción?

Las 10 mejores canciones que hemos podido hacer. Hay varias de ellas que implican a mi manera de qué espero de la vida y de la muerte, ya que he pasado el ecuador hace tiempo, seguramente: qué vinimos a hacer a la vida, una temática que por suerte no encontrarás en un disco de veinteañeros, que no tienen la preocupación de la muerte en la cabeza. Como juego.

En este sentido, el título cobra una especial importancia.

Sí. Somos poca cosa, en general. Odio explicarme a mí mismo, pero creo que ahora me toca. Deberíamos hacerlo más fácil, ya que sólo somos una plaguilla ahí en el espacio. Pero quizá hemos venido aquí para joder la marrana (con perdón para la marrana: a día de hoy hay que tener mucho cuidado con lo que se dice, no hay solución).

En una época en la que parece que es cuando más hay que quejarse, tú cantas a bajar los brazos, a darlo todo por perdido.

Porque si lo diera todo el mundo por perdido, ganaríamos todos. Es un poco la idea del segundo LP, cuando me reía de la competencia entre las personas.

Pero aún así dices que hay que hacerlo mejor.

Sí, en esa canción digo: “elegiste la bolsa y la huida”. Una idea que está un poco relacionada con el progreso, que hasta qué punto todos somos unos rateros. Y fulleros.

Siguiendo esta lógica, parece que tus canciones se inspiran en la actualidad.

80 años de una vida es actualidad. La actualidad es siempre lo mismo, un proceso nietzschiano. La historia de la humanidad es muy monótona.

“Hay canciones que tratan sobre qué vinimos a hacer a la vida, una temática que por suerte no encontrarás en un disco de veinteañeros, que no tienen la preocupación de la muerte en la cabeza”

A parte de esto, ¿dónde más te inspiras?

Yo creo que la música nace de la música. Cuanta más música oyes, más en disposición estás de intentar combinar o reproducir las sensaciones que te transmiten otros. Habrá quien vea un malabarista en un semáforo y que llegue a casa y lo intente hacer con tres manzanas. Yo para eso soy muy torpe. O para el baloncesto, cuando me decían “con lo alto que eres, qué malo eres”. Y yo respondía que eso no era lo mío (risas). Pero la música sí. Yo escucho mucha música y de ahí cojo la guitarra y luego saco melodías. Por la parte de las letras tengo mi pensamiento. Sobre todo teniendo en cuenta que ya no me dedico a otra cosa. Paso bastante tiempo pensando de qué tengo que hablar.

Dices que la música nace de la música, ¿de qué grupos sueles beber?

Es que eso no se hace a propósito. Si lo haces así, lo copias. Tampoco penalizo yo esto. Pero, por ejemplo, ahora lo que más estoy escuchando, como cuando escuchaba un disco de en los 80 porque tenía que amortizar la inversión (risas), es lo nuevo de MGMT. Me gusta por cómo cambian de tonalidades, los giros que nunca se me habrían ocurrido a mí aunque sean siempre las mismas notas. Como decía antes, se crea inconscientemente. Yo, por ejemplo, me meto en Spotify y escucho el apartado de Descubrimiento semanal. Es tal la cantidad de grupos que no me suelo quedar con los nombres.

Es curioso que me digas que el último disco que has trillado es el de MGMT, cuando hace un tipo de música muy dispar a la tuya.

No lo creo. No me gusta pensar eso. Si te refieres a lo electrónico, yo también tengo un sintetizador en casa. Pero a mí me da igual que las canciones estén hechas con sintetizador o guitarra. Eso me parece una estupidez: las guitarras tienen electrónica por dentro y los pedales a los que te conectas, son electrónicos.

Me refería también en las melodías, la voz… Tu música y la de MGMT no se encuadran en el mismo género.

Cada uno ve los parecidos como los quiera ver.

“En el 98 empezamos a hacerlo mejor, pero me cabreé con la banda y tuve que empezar desde el principio. También la compañía Acuarela era un desastre: hasta que no empecé con Mushroom Pillow no funcionamos mejor como grupo”

En muchas de tus canciones, llevas un ritmo que parece más hablado que cantado. ¿Por qué utilizas esta técnica?

Hay notas musicales; si las pasas por el autotune, te das cuenta de que están dibujando una melodía. Lo que pasa es que por la textura de mi voz, por mi timbre, da una sensación más monótona de lo que en realidad es. Luego hay otras en las que sí que canto con mayor diferencia entre la nota agua y la grave, con lo cual da más sensación de que esté cantando. Pero estoy cantando igual en todas. Si mi timbre de voz da esa sensación, yo encantado. Soy muy fan de Lou Reed, que sí que hablaba directamente en muchas partes de sus canciones. Yo hago melodías cuando compongo. Y melodías bastante chulas. Pero si luego da la sensación de que no existen, es un mérito, en realidad. Supongo (risas).

Esta melodía, que se acerca más a lo hablado que a lo cantado, hace que la frase coja más potencia dentro de la canción.

Eso sí que me alegro de saberlo. Yo creo que todo esto está relacionado con el timbre de mi voz, así tan grave. Al ser más grave, los saltos de una nota a otra se deben de notar menos. Debe de ser eso, se me ocurre ahora. Pero también ese tono grave hace que suene con más peso. Es por ello que el cura de mi colegio me intentó fichar para la causa divina. También tenía esta facultad en el instituto: mis compañeros siempre me contaban sus secretos, sus intimidades. Yo iba para confesor. Eso está en la voz, lo que transmiten los sonidos.

¿Lo consiguió el cura?

No. Porque no sabía yo qué quería ser exactamente (risas)

A esta fuerza de voz tan característica, le sumas unas letras con un tono muy poético.

Está bien buscar a la existencia otros planos. Y relacionarlos. Más que nada para que no seamos una auténtica plaga. Unos pulgones en un rosal.

“Mis canciones funcionan más cuando la gente llega a casa y se quiere relajar o incluso deprimirse un poco”

¿Crees que cierta parte de tu éxito se debe a esa voz tan característica y un uso de la lengua diferente?

Sí. Pero también me ha limitado la presencia de Sr. Chinarro en el imaginario colectivo. Entiendo que el grupo no pueda ser mayoritario, ya que supone un esfuerzo. A mí por ejemplo me pasa con los poemas: no es lo mismo que una novela, te obliga a esforzarte más.

Fuiste uno de los primeros grupos indie que aparecieron en España junto con Los Planetas. ¿Cuánto ha cambiado el panorama tras 25 años?

Se ha hecho una industria grande, sobre todo por los festivales, que se han convertido en un ocio muy popular. Los mayores van de crucero y los más jóvenes a festis. Es una opción mayoritaria. Una fuente de ingresos que llega y bastante importante. También ha cambiado mucho por internet: con una discográfica pequeña puedes llegar a muchísima gente. Tener toda la música al alcance de un click me fascina y a la vez me abruma. Si tienes tiempo y te gusta la música, es una maravilla. Si me lo hubieran contado de chaval, hubiera alucinado. También creo que se ha perdido la crítica musical que antes guiaba: ahora la gente escucha una basura que parece que es más basura que antes. Pero esto no voy a analizarlo ni me preocupa, la verdad.

“La actualidad es siempre lo mismo, un proceso nietzschiano. La historia de la humanidad es muy monótona”

¿Dices que la gente ha perdido el filtro a la hora de guiarse?

Sigue habiendo prensa, pero las páginas de internet de música… -hace un silencio y prefiere no poner un adjetivo-. Hace poco me compré Rockdelux y parece que el papel de los críticos cada vez va desapareciendo. Los vamos a echar de menos.

Haciendo un ejercicio de hipótesis y los pros y contras de la música de Sr. Chinarro, ¿crees que habría destacado a día de hoy como banda?

Seguramente no. Pero también pienso en cómo ha evolucionado Izal, con sus letras o Vetusta Morla o Love of Lesbian… y si les ha tocado a ellos, ¿por qué no me podría tocar a mí? Quizá hasta tendría más fama.

Al final Love of Lesbian, Vestusta Morla o Izal tienen letras más enroncadas, pero sus ritmos son más populares, más dulces al oído.

Son canciones más potentes, más rápidas. Creo que era a Enric Montefucso, el cantante de Standstill, que decía que tenía miedo de que en los conciertos llegara la canción lenta. Yo creo que estas canciones se han perdido. Mi anterior disco estaba compuesto mayoritariamente de canciones lentas y por ello la presencia de Sr. Chinarro en festivales bajó. Pero eso no quiere decir que las canciones lentas sean peores. Está claro que si estás tocando para gente que tiene ganas de fiesta, tienes que darle más ritmo. Un poco música de gimnasio. Tampoco veo nada intrínsicamente malo en ello. Mis canciones funcionan más cuando la gente llega a casa y se quiere relajar o incluso deprimirse un poco (risas).

“Los festivales se han convertido en un ocio muy popular. Los mayores van de crucero y los más jóvenes a festis”

Hemos hablado de la evolución de la música desde los años 90 que empezaste hasta el día de hoy. Pero, ¿cómo fue esa evolución de la banda tras más de 25 años?

Esto está relacionado con la pregunta anterior de la hipótesis. A estos grupos les ha ido bien porque desde el principio empezaron como profesionales. Quizá Vetusta estuvo más tiempo en el underground. Pero hay grupos que ya van con las canciones directamente preparadas, con el tempo rápido, con manager, fotógrafo… como una empresa que quiere estar ahí y triunfar. Como un Operación Triunfo desde el principio (risas). Cuando yo comencé no pensaba en esto en ningún momento. Nosotros llegábamos a la sala, tocábamos y nos gastábamos la pasta de juerga esa misma noche. Incluso la fiesta se prolongaba más el camino de vuelta si no se había gastado. Éramos más “artistas”, más bohemia pura. Estábamos más expuestos.

Eso dio lugar a varios conciertos a principios de los 90, que nadie se asuste. En el 98 empezamos a hacerlo mejor, pero me cabreé con la banda y tuve que empezar desde el principio. También la compañía Acuarela era un desastre. Que me perdone Jesús Llorente, que es un genio. Hasta que no empecé con Mushroom Pillow no funcionamos mejor como grupo, como funcionan los grupos ahora. Y el grupo funcionó. Luego hubo otra época de cambio de banda, pero ahora estamos ahí otra vez. No es lo mismo que ahora, que incluso creo que empiezan con contratos entre ellos para no pelearse. Es todo totalmente diferente a Sr. Chinarro en los 90.

Sr. Chinarro