24 abril, 2018. Por

Sofía Ellar

Hablamos con la Álex Ubago 2.0 sobre el fenómeno expansivo de su música
Sofía Ellar

Sofía Lecubarri y Ruigómez no corre, vuela. Desde pequeña ya tuvo claro que el arte navegaba por sus cinco sentidos cual caballo galopando ladera abajo sin muchas ganas de frenar. Mucho antes de saber hablar, con un don de los buenos bajo el brazo, Sofía ya se atrevía con el Cachito Mío. Es bonito tener claro desde la infancia lo que quieres ser y no ser en la vida. Sofía creció siempre vinculada, de algún modo, a la música y al arte en general. De niña le encantaba escribir poesía y mucho más poder recirtar en los últimos cinco minutos de clase, premio que conseguía gracias a algún que otro logrado sobresaliente. Pero hubo más.

Guitarra, poesía y canto fueron las tres actividades que marcaron el comienzo de lo que terminaría convirtiéndose en su proyecto de vida, un proyecto de vida que tuvo su punto de partida en plena tesis de ADE, carrera que estudiaría siguiendo los consejos de su entorno más cercano, la familia. Porque a ella le inculcaron que en la vida, y más si una quiere ser artista, siempre hay que tener un plan b. La londinense terminó sus estudios (que en la música hoy le son más útiles que nada) y eligió dedicarse al complejo y  complicado mundo de los escenarios. Quiso ser artista. Imposible para ella olvidar cómo le plantó cara a su profesor de guitarra para que le enseñara a componer sus propias canciones.

Bajo el alter ego de Sofía Ellar, dos discos en la calle (Seis Peniques y Nota en Do) y con un séquito de seguidores a sus pies, esta millennial con más de 150K seguidores en Instagram ya se ha hecho con más de un sold out y la cosa parece que va in crescendo, y más si atendemos a que va por libre y sin ayuda discográfica, tan sólo con el poder de sus canciones. Hablamos con la Alex Ubago 2.0 sobre la historia de su música, y lo hacemos en el hall de un hotel muy cuqui de Sevilla aprovechando su firma de discos en la ciudad.

“No soy feminista de “revolucionaria” y de todas esas cosas que hacen a veces las mujeres modernas hoy en día, para nada. Pero sí que me parece que nos deberíamos apoyar más entre nosotras”

Todo lo que hubo antes de Seis Peniques responderá a una historia. Cómo comienza todo. Con dos discos en la calle y con todo el éxito que ello supone, me sorprende que estudiaras ADE. Dices que la idea de estudiar música no cayó demasiado bien dentro de tu entorno más cercano.

A mí también me sorprende a día de hoy. Pero te cuento: la vena artística la he tenido siempre en casa. Desde bien pequeña, antes incluso de saber hablar (creo que estoy grabada en una cinta de estas antiguas por mi abuela cantando “Cachito, cachito, cachito mío/pedazo de cielo que Dios me dio”… Creo que a partir de ese momento rugió todo.

En casa también nos fomentaron mucho el tema de los instrumentos, me apuntaron a guitarra, no sé si por intentar que nos decantásemos por alguna de las actividades que hacíamos (estuve también en teatro y en baile), pero al final te decantas por una y la guitarra sí que cumplía esas funciones porque me permitía pasar de los poemas (que yo escribía cuando era pequeña, comencé con 12 años cuando le pedí un cuaderno extra a una profesora para  poder hacer mis propias poesías y que ella me las corrigiese).

Algo he leído, sí. Cuando sacabas sobresaliente te dejaban recitar esos poemas en clase.

¡Sí! Cuando me ponía un diez, me decía: “venga, hoy, después de clase, los cincos últimos minutos te los dejo a ti”. Ya te puedes imaginar la ilusión que me hacía, me volvía loca sólo de imaginarme ahí recitando.

Como te decía, se me juntaron las tres cosas que siempre me habían encantado. En casa siempre había teatro musical y además, encima, les cobraba entrada a mis padres. El tema de los números también lo he tenido mucho en casa desde pequeña. Mezclé un poco estas tres cosas, las clases de guitarras, los poemas y el cantar, y dije “a mí escribir una canción podría parecerme interesante”. Me planté así un día, súper seria, ante mi profesor de guitarra y le dije que no quería que me enseñara las obras clásicas, como el Concierto de Aranjuez y todo eso, no me interesa, yo quiero que me enseñes acordes, porque quiero defenderme y escribir mis canciones. Entonces, bueno, insistí tanto que al final comenzó a darme este tipo de clases. Comencé a cantar en los conciertos de obras clásicas que organizaba el mismo profesor de guitarra todos los veranos cuando un día dije “pues yo voy a cantar”.

“Dejemos de lado ya el criticarnos entre nosotras [las mujeres]: vamos a ayudarnos y vamos a apoyarnos, a dejar de lado el machismo: los hombres que vayan por su lado”

Pasé a escribir mis canciones en español y luego (cuando ya me hice más mayor, con 17, 18 años) comencé a escribir en inglés también (yo nací en Londres). De repente  me di cuenta de que las primeras grabaciones que yo tenía grabadas con la cámara web (¿tú recuerdas el concepto de cámara web?) terminaron rulando entre mi entorno de amistades, lo que llevó a que algunos comenzaran a decirme “tú eres la que cantas”. De ahí surge la oportunidad de poder tocar en los típicos baretos que lleva tu amigo. Fue así como empecé a tocar por 50 pavos una noche. Hobby total. Después llega la hora de ponerse a estudiar y me toca estudiar una carrera. La música es un mundo muy, muy complicado, y como creo que cualquier padre quiere lo mejor para sus hijos, los míos también lo quisieron; fueron conscientes de la competencia y de las personas que estamos formadas hoy en día y de la necesidad imperante de tener un Plan B para todo, y más si encima pretendes dedicarte al mundo del arte, que es tan tremendamente inestable, tú también lo sabes desde tu punto de vista profesional.

Me dijeron: “Sofía, tía, haz esto y cúrratelo y, una vez tengas ese Plan B, ya haz lo que te dé la gana”. Como tampoco tuve algo tan vocacional aparte de la música y ADE quizás sí que toca bastante espacios de la industria, como el de los números (donde yo flojeaba bastante), me metí ahí. Había muchas asignaturas que me han servido muchísimo, como Marketing, Management…

“Parece que estamos compitiendo [entre mujeres] a ver quién tiene la cara más perfecta, quién el cuerpo mejor, quién tiene más seguidores, quién es más guapa… A veces parece que somos el real veneno de todo esto”

Claro, la Industria de la música es muy marketiniana. Estudiar ADE ha sido un complemento vitamínico maravilloso.

Yo tenía una clase donde hablábamos de cómo se reinventan las marcas; de cómo evolucionan; de qué cultura tiene cada marca; de la importancia de ser fiel a uno mismo… Y eso se resume al proyecto de cada persona. Me dije: “bueno, en el último año de carrera, que te toca hacer tu tesis, en lugar de pufarte y hacer un negocio x, voy a aprovechar todo esto y lo voy a poner en práctica con la música”.

Y así te conviertes en tu propia empresa…

¡ESO ES! Como parte del jurado que iba a evaluar mi tesis, estaba una profesora que me había suspendido Estadística… Y fíjate la Estadística, que me habían suspendido Estadística y hoy en día lo que me da de comer es eso a través de las redes sociales. Las redes sociales y la gente que está detrás de la pantalla es puro data, y es que el like significa gusta o no gusta. ¿Que gusta un vídeo casero con tu guitarra? ¿Que triunfa una mirada penetrante en plan femme fatale? ¿Triunfa tu sonrisa? Te das cuenta de lo que a la gente le gusta y, en mi caso, curiosamente, lo que a la gente le gusta es mi yo más sincero.

Tengo una ventaja, porque no tengo que subirme a un escenario e interpretar un papel; soy yo misma con mi gato y con mi pluma, colgada de mi guitarra recorriendo todos los rincones de España (esperemos que dentro de poco podamos cruzar el charco). Es alucinante que este proyecto, que a veces lo aguante todo, se haya hecho realidad. Y no sólo eso, sino que hayamos tenido la combinación perfecta de estar preparados para poder afrontar esto de manera independiente con que a la gente le haya gustado esta parte artística, que es la versión más sincera de mí.

Has fabricado todo de forma autónoma. Independiente hasta las trancas. ¿Crees que esto es importante para un artista cuando comienza a andar, poder caminar de forma independiente? Pero claro, ya sabemos que si andas solo, esos primeros pasos siempre cuestan más, a veces hasta son imposibles. En tu caso no digo que no te haya costado, pero sí digo que, con lo poco o mucho que te haya costado, al final has conseguido un buen resultado. Sofía Ellar promete.

Yo te digo, los primero conciertos siempre cuestan, eh… Subí un vídeo en mis redes sociales diciendo “todavía me acuerdo del concierto donde 25 personas eran mi público y 15 de ellas eran amigos míos”. Entiéndeme. Eso te lo tienes que currar solo. De repente, no te viene llenar una Joy Eslava tres veces, no. Y dices: “no, corazón, eso no funciona así”. Todos nos hemos comido cosas y hemos tocado delante de 10 personas, pero la ilusión y las ganas son las mismas. De hecho, fíjate lo que te digo, me pongo más nerviosa en un concierto de cuatro gatos que delante de muchísima gente. Porque delante de cuatro gatos y con poco, con sólo una guitarra y un cajón, te tienes que defender igual que cuando tienes una banda entera cubriéndote. Eso es realmente un challenge, un reto.

Te das cuenta de que es muy gratificante ir por tu cuenta, por supuesto que sí, pero te diré una cosa: las discográficas tienen un poder brutal, han sido el método desde siempre, y que yo no haya elegido ese camino para nada significa que el mío sea el mejor camino. Simplemente yo vi una oportunidad y me sentí capacitada (a nivel profesional creo que soy una mujer muy luchadora), lo que me llevó a coger ese reto e ir a por todas. Porque existen las redes sociales y porque empecé a ver que funcionaba lo que hacía. Si no hubiera sido así, te coge una multinacional, te mete en su maquinaria y en un segundo ya está. Mira los de Operación Triunfo, de un día para otro están petados de seguidores y aparecen en todos sitios (aunque no podemos tampoco desprestigiarlo). Ahora bien, lo mío es auténtico, lo mío me lo he currado yo y prefiero tener poco y bueno a, de repente, salir en las televisiones y que seamos ochocientos mil millones de personas.

Mi estrategia es cuidar a los fans. No hay cosa que más ilusión me haga que los repetidores, incluso los tripitidores. Cuando voy a una firma y les veo tres días seguidos siguiéndome… Eso significa que les voy a tener para siempre. Yo estoy planteando este proyecto de cara al futuro, no sólo mirando al presente y viendo cómo puedo ser trending topic, tendencia o instagramer. Yo no soy instagramer, yo sólo uso Instagram para comunicarme y hablar con mis fans, porque es una vía de promoción que tengo que utilizar al no formar parte de una discográfica; me tengo que autopromocionar (aunque luego también tengamos la promo perfectamente trabajada).

“Ese orgullo de meterte en la cama y decir “lo hemos vuelto a hacer” es indescriptible”

Caminar sola y ser fiel a ti misma… ¿Cuántas discográficas han llamado a tu puerta independiente?

Sí que hemos tenido contacto y la verdad es que guardo buena relación con ellas. Están todas invitadísimas a mis directos. Nunca sabemos cuándo podremos encontrarnos. Parece que a veces hay como una relación de tensión entre las discográficas y los artistas independientes. Yo no lo veo así. Además, creo que la competitividad, mientras sea en un entorno sano y sea tremendamente profesional, es buena, porque te hace espabilar y poner toda la carne en el asador.

Yo no digo de este agua no voy a beber, pero sí que es verdad que vuelvo al punto del partida: yo creo que ir de forma independiente responde a una cuestión de orgullo, imagínate, para saber hasta dónde puedo llegar yo. Soy muy de ponerme retos, aunque es verdad que es muy cansado, llevamos una paliza horrorosa, es difícil llevar los números, ser la artista que tiene que tener buena cara en el escenario y ser también la que tiene que luchar.

“A mí háblame de tú a tú: no soy un robot que tiene no sé cuántos seguidores”

Y caminando solita ya tienes dos discos en la calle. ¿Tienes la sensación de que el tiempo ha pasado volando desde ese Seis Peniques? ¿Cómo ha sido todo desde que comenzaste a subir esos vídeos a YouTube hasta ahora, sentada frete a mí? ¿Este proyecto tan tuyo podrías responder a tu gran proyecto de vida?

Las cosas las vas viviendo según van pasando. Creo que las cosas te van pasando y las vas soñando, viviendo y cumpliendo a la vez. Eso es un proceso que hay que disfrutar. Evidentemente que hay noches sin dormir. Llevamos cuatro días en la carretera, sí, pero es que esta tarde vendrán muchísimas personas a una firma de discos y vas a ver tantas sonrisas de gente que se sabe tus canciones y que viene con el primer disco y con el segundo, que está viéndote crecer y está creciendo contigo, que eso no tiene precio. Ese orgullo de meterte en la cama y decir “lo hemos vuelto a hacer” es indescriptible.

Todo el amor de tus seguidores debe convertir lo menos bueno de tu carrera en algo más llevadero…

Exacto. Pero luego vendrán también tiempos malos y tendrás que estar preparada para que, de repente, dentro de un año o dos, hagas un tercer disco y ya hayas pasado de moda, o lo que sea, porque hay veces que las cosas dependen de ti y hay veces que no. Esa es la línea de la inestabilidad y los picos que los artistas tenemos que vivir. Nunca estás todo el rato arriba, llegará un día en que, de repente, llenes con 300 personas cuando hace año y pico estabas haciendo un triplete en Joy Eslava. El mundo del arte es cruel y yo creo que hay que vivirlo, que disfrutarlo y hay que reinventarse según van pasando las cosas.

Seis Peniques fue hace un año; un año ha pasado desde que nos sentamos a grabarlo y yo no sabía ni lo que era un batería. Cuando conocí al batería dije: “¿pero una batería para mis canciones?, esto es como cargárselo todo, ¿no?”. Tampoco te puedes quedar con una guitarra toda la vida, vas entendiendo que tienes que vestir las canciones, aunque evitando perder la esencia. A las canciones les tienes que dar la oportunidad de que crezcan y suban. Pero como no somos rock and roll, entonces usamos una batería tocada con escobillas, que sienta muy bien a lo que hacemos. Todo esto lo vas viviendo y, al final, te concede un crecimiento.

Yo noto que he crecido y que he madurado, que ahora sé lo que es una trompeta, que voy entendiendo un poco la movida. Creo que podemos notar de Seis Peniques a Nota en Do una diferencia a nivel instrumental; las letras siguen siendo muy características mías, pero creo que ya nos conocemos mejor. Me gusta que toquemos el disco los mismos que nos vamos de gira, tenemos una familia que funciona como una piña; una familia que es imbatible y en la que se nota madurez y muy buen rollo desde el punto de vista de la audiencia.

“El mundo del arte es cruel y hay que vivirlo, disfrutarlo y reinventarse según van pasando las cosas”

Como decías antes, ha pasado apenas un año desde tu debut. Me pregunto si siempre irás igual de rápida. Un Sold out no se hace solo y más de uno, menos.

Con el anterior trabajo abrimos en Joy y cerramos en La Riviera (ambos SOLD OUT). No sé si es porque recuerdas tu primer SOLD OUT con un cariño especial o simplemente es el ambiente que hay en Joy Eslava (donde sólo caben 950/1000 personas). Por eso para esta presentación nos propusimos hacer un triplete en Joy, aunque fuera una paliza tres días de concierto del tirón. Pero eso me permite seguir teniendo esa cercanía con mis fans; poder seguir bajándome del escenario; poder bailar con ellos y poder abrazarles. Eso me lo permite todo. Cuando llegue a un punto en que no pueda hacer todo esto, ya veremos cómo hacer para no perder esa esencia. Nos hemos currado tres shows ligeramente distintos con intros distintas.

Nunca he compartido escenario con nadie hasta este momento. Sí que he tenido oportunidades pero nunca he visto el momento adecuado para hacerlo. Creo que me decía a mí misma, y al mundo entero, que necesitaba un poco de tiempo para seguir aprendiendo y poder decir: “oye, que yo he llegado hasta aquí con dos discos que medianamente han funcionado, aunque suene relativamente fácil, pero ya sabemos que fácil no es nada, porque un disco se puede hacer pero el segundo va a ser el que diga algo más de tu camino”.

“Enciendes la tele y ves todo lo que está pasando con los refugiados y lo único que sientes es querer apagar y decir: ‘¿qué coño está pasando con el mundo?’

¿Eres de las que con el primer disco no tanto pero con el segundo has sentido esa presión tan característica que se siente días antes de su publicación?

Sí, porque es el segundo el que dictamina si eres una artista o, por el contrario, has hecho un disco de pelotazos y no sé qué. Cuando sacas el disco y comienzan a recibirlo bien los fans, incluso mejor que el primero (cosa que piensas imposible), lo has vuelto a hacer. Eso es totalmente gratificante. Vamos a hacer colaboraciones con muchos artistas, me cuesta mucho además invitarlos porque soy muy respetuosa y no me gusta invadir el terreno de nadie. Pero creo que es el momento, tenemos que aprovechar y tirar para delante. Estoy realmente sorprendida porque son artistazos.

Hasta que no te has sentido formada y preparada no has querido colaborar con nadie.

Sobre todo por respeto a la música. No dejo de ser un bebé y un pollo recién salido del cascarón. Cuando tienes un disquín que suena a maqueta (aunque yo a Seis Peniques lo adoro precisamente por eso, porque es el primer hijo y me ha ayudado a ver mis fallos) necesitas continuar antes de vivir esas colaboraciones.

Un bar de cabecera como lo fue para ti el Seis Peniques, que siempre te hizo sentir como en casa. Seis Peniques cerró, ¿has encontrado otro sitio que te haga sentir tan en casa como lo hacía ese sitio?

No. Pero Nota en Do tiene otras cosas; tiene otras letras y también tiene un momento feliz. Yo creo que ya los desamores los he soltado todos en un primer disco, me he quedado a gusto (aunque sigo teniendo, eh, pero ahora están ya encauzados a otra salida). Este disco tiene canciones con componente algo más sociales, incluso políticos, por ejemplo: Humanidad en paro, que es una canción completamente benéfica y destinada a dos fundaciones. Cada canción tiene su sentido.

Este disco ya tiene otras cosas que contar, tiene una onda musical y tiene un sentido concreto; está metido en un contexto, el orden de las canciones están estudiadas de tal forma que el Seis Peniques acaba con Mundos y Nota en Do abre con Mundos? Es una especie de saga y las canciones cuentan historias y tienen un orden. Cada disco es una etapa del artista y creo que es interesante ir uniéndolas.

“Es difícil llevar los números, ser la artista que tiene que tener buena cara en el escenario y ser también la que tiene que luchar”

¿Todo lo que ocurre y cuentas en tus canciones habla de tu vida personal?

El 99,9% sí. Luego soy muy peliculera; quiero decir, para hacer sentir a las personas tú tienes que exagerar, de un granito de arena tiene que hacer una playa entera porque, si no, no sentís ni lloráis; y ese es el reto que tenemos cada vez que nos sentamos frente a un papel con un boli. Entonces, sí, el 99,9% de las canciones son historias mías… Y si no mías, de alguien muy cercano, de alguna amiga que te pueda contar algo que le ha pasado y esa historia te nutra y te inspire para hacer eso tuyo. Humanidad en Paro, enciendes la tele y ves todo lo que está pasando con los refugiados y lo único que sientes es querer apagar y decir: “¿qué coño está pasando con el mundo?”

Hoy que somos locos es una canción de este último trabajo que no habla del amor, aunque sí que te la puedas llevar a tu terreno (algo que me gusta de mis canciones, por eso dejo esa vía libre, para que cada uno las interprete como quiera). Con la canciones pasa como con el cine. Tú escuchas mis canciones y dices: “esta tía es un Alex Ubago 2.0”. Que yo digo: sí, primos hermanos. Pero cuando escuchas mis canciones dos y tres veces… Es como las pelis buenas, las puedes ver diez veces que siempre encuentras algo que no había descubierto antes.

Como hago cada vez que tengo a una mujer por delante que me habla de su profesión (a veces también lo hago con algún hombre): ¿cómo ves la situación de la mujer dentro de una industria musical controlada, manejada, ocupada mayormente por hombres? ¿Crees que las mujeres se encuentran en igualdad de condiciones y oportunidades que los hombres dedicados a la música?

Pues cuando tú vas yo he vuelto de ahí. ¿Por qué te lo digo? Porque el 8 de marzo fue el día de la mujer y teníamos cogida la sala Joy Eslava para tres fechas desde hace tiempo. Sacamos solo el 9 y el 10 pero yo tenía reservado el 8, sabía que iba a abrir sí o sí porque el 8 es el Día Internacional de la Mujer. Creo que nos lo debemos. Yo no soy feminista de “revolucionaria” y de todas esas cosas que hacen a veces las mujeres modernas hoy en día, para nada. Pero sí que me parece que nos deberíamos apoyar más entre nosotras. Lo digo mucho en mis redes sociales porque parece que estamos compitiendo a ver quién tiene la cara más perfecta, quién el cuerpo mejor, quién tiene más seguidores, quién es más guapa… No nos damos cuenta y, a veces, hasta incluso nos vestimos para que la de enfrente no nos vaya a criticar si ella tiene eso del ZARA y tú vas repitiendo conjunto.

Te das cuenta de que esto está llegando a un punto, con las redes sociales, de falsedad, de competitividad y de criticarnos; que estamos haciéndonos daño gratuito entre nosotras. Creo que sí el 8 de marzo es el día de la mujer, pero mujeres somos todos los días. Yo lo enfoco más a: vamos a apoyarnos un poco más. Vamos a dejar de lado el machismo, los hombres que vayan por su lado, que son muy independientes y están hechos de otra pasta. ¿Por qué no nos centramos en nosotras y nos intentamos apoyar un poquito más? A veces parece, de verdad, que somos el real veneno de todo esto. Vamos a reflexionar, vamos a darnos la oportunidad y vamos a colaborar entre nosotras.

“Para hacer sentir a las personas tú tienes que exagerar, de un granito de arena tiene que hacer una playa entera porque, si no, no sentís ni lloráis”

Esto también tiene algo de trasfondo de los mensajes que yo intento lanzar en las redes, como te he dicho antes. Yo no monetizo las redes sociales porque no quiero. ¿Soy idiota?, pues sí, podría no estar en números rojos. Volvemos al mismo punto de partida: no hay que perder la autenticidad, ahora mismo te metes en Instagram y todo es publicidad de una diciendo “me acaban de regalar…”. Todo esto es falso. Yo no quiero eso. Si me escribes desde Sevilla porque has abierto una tienda y estás emprendiendo y necesitas que te eche un cable, lo voy a hacer, te voy apoyar. Eso es apoyarnos entre mujeres (aunque si me lo pide un chico, también lo haré). Pero cuando me escriben y me dicen “creemos que encajas en nuestro perfil y por eso te queremos regalar…”, eso es una puta mierda… No, a mí háblame de tú a tú, de persona a persona, porque yo no soy un robot que tiene no sé cuántos seguidores. A veces te mandan unos emails que como persona te sientes…

Hay muchísimas mujeres trabajadoras dejándose los huevos (al igual que hago yo). Dejemos de lado ya criticarnos entre nosotras, vamos a ayudarnos y vamos a apoyarnos. Con la ‘M’ se llama una de mis canciones.

Sofía Ellar