8 marzo, 2017. Por

Silvia Nanclares

Ser o no ser (madre), esa es la cuestión
Silvia Nanclares

Una mujer justo antes de cumplir los cuarenta y al poco de haber perdido a su padre, decide intentar quedarse embarazada. Esa mujer es Silvia Nanclares, autora y protagonista del libro Quién quiere ser madre (Alfaguara, 2017), una narración en la que la escritora expone su proceso, desgranando sus frustraciones, la urgencia biológica y la toma de contacto con la industria de reproducción asistida intentando, a la vez, no perder el contacto con las cosas buenas de su vida.

Hablamos con Silvia Nanclares sobre este manual de realidad narrada, de autobiografía novelada, de memoria urgente y de reflexión acerca de una de las decisiones más importantes que un ser humano debe tomar a lo largo de su vida.

Notodo: ¿Hay mejores motivos que otros para querer ser madre?

Silvia Nanclares: Una de las motivaciones de escribir este libro era porque nadie te pregunta porqué quieres ser madre, siempre te preguntan porqué no quieres, en caso de que lo manifiestes. Me parece muy difícil saber los motivos que hay detrás de querer ser madre o padre, parece que es algo que responde a algo muy…, instintivo no me gustaría llamarlo porque ya se confunde con el instinto maternal, pero como muy básico.

Motivos en abstracto tampoco creo que  haya, si te paras a pensarlo quizás lo más sensato sería no tener hijos, en una sociedad como esta donde hay sobrepoblación, donde puede que colapse la civilización. En mi caso, como aparece en la novela el tema de la muerte, quizás sea la idea de continuar con el ciclo de la vida. Siempre había tenido ese deseo de ser madre, pero con esta otra capa y con el hecho de cumplir cuarenta… hay ahí una serie de factores que lo que hacen es potenciar ese deseo.

Nadie te pregunta por qué quieres ser madre: siempre te preguntan por qué no quieres

Notodo: ¿Qué papel tiene el miedo en todo este proceso de querer ser madre?

Silvia: En mi caso fundamental, había un terror casi paralizante ante la idea de no quedarme, de hecho gracias a la escritura del libro he vencido ese miedo. Me parecía importante que la novela tuviera un mensaje emancipador respecto al deseo de querer ser madre, al final dices: “bueno, pues si no pasa habrá un duelo, pero puedes sentirte completa y feliz”.

Notodo: ¿Qué es lo que te ha ayudado más a aceptar esa posibilidad de no ser madre nunca?

Silvia: Trabajármelo mucho, conocer un poco mis opciones reales en este momento y saber que no lo quiero ser en todas las condiciones. Esto es fácil de decir porque yo estoy solo empezando mi ciclo de reproducción asistida, todavía no he hecho ningún ciclo in vitro, y no sé si luego, una vez que empiezas ya no puedes parar, pero ahora mismo no me veo haciendo infinitos intentos y sometiéndome a medicaciones, a procesos de desgaste y a endeudamiento.

Si te paras a pensarlo quizás lo más sensato sería no tener hijos

Hay otros modos de ser madre que no pasan por lo consanguíneo, a esa posibilidad también me he abierto. Con esto de la maternidad parece que nos centramos en la consanguineidad, que sea un hijo tuyo, que salga de tu cuerpo, o en el que al menos tu pareja intervenga si tus óvulos no pueden, pero de repente te planteas la acogida, la adopción, o incluso estar cerca de otros niños, ya sean tus sobrinos o “hijos de”, que te permiten implicarte en otras crianzas sin necesidad de ser tú la madre. Todo esto ha sido un camino de aceptación.

Notodo: El tema de la adopción da para escribir otro libro. Es un arduo proceso, una alternativa nada fácil.

Silvia: Nada fácil. De hecho hoy estaba pensando que por ejemplo el debate de la maternidad subrogada se ha colado en las agendas de todos los partidos políticos, incluso en el último congreso del PP, y de repente no hay unas leyes más amplias de adopción, nacional es dificilísimo y en internacional cada vez se están dificultando más las cosas, ¿por qué no se amplían las opciones que ya existen? Sin embargo ahora se intenta poner sobre la mesa un debate que a lo mejor no es tan urgente habiendo otras cuestiones que habría que mejorar.

Hay temas más urgentes que el de la maternidad subrogada

Notodo: ¿Qué opinas sobre la polémica suscitada en Barcelona con este tema de las madres subrogadas?

Silvia: Que las mujeres y las madres… los cuerpos y las vidas de las mujeres, están mucho más en el punto de mira que los hombres. Al final parece que nuestros derechos siempre están mermados, lo mires por donde lo mires, y que siempre tenemos que estar batallando.

Notodo: ¿Interviene una cuestión de género en todo esto?

Silvia: Sí, sí, totalmente.

Los cuerpos y las vidas de las mujeres están mucho más en el punto de mira que los hombres

Notodo: Se habla últimamente mucho de las mujeres que se arrepienten de ser madres, pero no tanto de las que se arrepienten de no haberlo sido. Por ejemplo el famoso caso de la actriz Helen Mirren que confesó en una entrevista para The Sunday Times que se arrepentía de no haber tenido hijos (aunque luego rectificó y explicó ese comentario). ¿Crees que ambas posiciones se critican por igual?

Silvia: La sociedad critica a las mujeres hagamos lo que hagamos, ahí hay un cuestionamiento de lo que significa ser mujer que siempre está en tela de juicio. Las mujeres tenemos que ser mujeres y luego individuos, los hombres son individuos ya de por si. Ser mujer está totalmente identificado con ser madre, si no quieres ser madre eres una mujer sospechosa. A lo que remiten estas dos posiciones es a una encrucijada real que tenemos las mujeres a cierta edad, que los hombres no tienen, y que determina nuestra identidad.

Ser mujer está totalmente identificado con ser madre, si no quieres ser madre eres una mujer sospechosa

Hay una edad a la que te vas a preguntar si quieres o no quieres, y vas a tener que tomar la decisión, y eso va a determinar tu vida. Hay hombres que desean ser padres pero no tienen el condicionamiento biológico. Está claro que la maternidad es uno de los pilares de la identidad de la mujer, que no tendría porque serlo, pero todavía estamos batallando con eso.

Notodo: ¿Te parece que no ha cambiado nada a pesar de que hay tantas mujeres que eligen no ser madres?

Silvia: Está empezando a cambiar algo, de hecho estas iconos como Mirren, hasta el debate de las madres arrepentidas van abriendo camino, pero para mi también abren camino en un sentido muy poco complejo: es que a lo mejor de repente te arrepientes de haberte arrepentido. Nuestra vida es muy larga, nuestra vida fértil no tanto, y  a lo mejor a los cuarenta dices no voy a tener y a los cincuenta cambias de opinión. Está muy bien que haya voces discordantes, pero a veces el icono de las “no madres” me parece el último producto comercial, tal y como se pinta.

El icono de las “no madres” me parece el último producto comercial, otro intento de encasillarnos con la maternidad o la no maternidad.

Yo por ejemplo no me identificaría con ellas en el caso de que no consiga serlo. Esa idea de mujeres liberadas, que tienen todo el tiempo para si mismas me parece un nuevo estereotipo. Habrá tantas “no madres” como mujeres haya, de nuevo nos quieren etiquetar, somos individuos y cada persona tendrá una historia, es otro intento de encasillarnos con la maternidad o la no maternidad.

Notodo: “Haberlo hecho antes”, “Es tu culpa”, “ahora te aguantas”, “haberte puesto las pilas” son comentarios reales que muchas mujeres han tenido que escuchar, incluso dentro del sistema sanitario. ¿Has notado menos empatía por haber esperado a una cierta edad para querer ser madre?  

Silvia: Absolutamente. La sanidad pública te expulsa directamente, no existes para ellos. Yo por ejemplo ya no tengo ningún derecho dentro de la sanidad pública.

Este por ejemplo es otro debate que, antes que el de la maternidad subrogada, se podría tener. ¿Si se ve que hay una demanda porqué no se amplia la ley?, si se está viendo que a partir de cierta edad también se están teniendo hijos. Obviamente me parece irracional estirar la maternidad hasta edades que pueden poner en peligro tanto a la madre como al niño.

Hay también una mirada culpabilizadora —como siempre sucede con las mujeres—, hay cierta vergüenza por parte de las madres mayores, por eso muchos de estos procesos se viven en silencio. Somos viejas a partir de los 35 para todo, a pesar de que se está viendo que el umbral de edad para tener el primer hijo está aumentando año tras año. Vuelven a aparecer esos estereotipos sociales de lo que debe ser una mujer o  una madre.

Somos viejas a partir de los 35 para todo: vuelven a aparecer esos estereotipos sociales de lo que debe ser una mujer o una madre.

Está claro que nuestra vida fértil es limitada, también podría haber en ese sentido una mayor toma de conciencia por parte de las mujeres de que a partir de los 35 o 37 años es mucho más difícil ser madre; muchas mujeres llegamos a esa edad y ni siquiera lo sabíamos. Falta mucha información y mucha educación de cómo es nuestro ciclo, como es nuestro cuerpo, aunque eso ya sabemos también que significa más control.

En una sociedad ideal, donde los trabajos fueran más racionales, donde hubiera más políticas públicas que apoyaran el tener hijos, creo que las mujeres serían madres antes. Nunca es una decisión personal, siempre es un conjunto de factores. Por un lado a las de mi generación nos han educado con alargar la adolescencia y la juventud, y por otro está la precariedad laboral que no te permite tener, por ejemplo, un hijo sola.

Notodo: Con respecto al tema de la fecundación in vitro, te quería hacer varias preguntas, primero si te inspira confianza y si crees que es un proceso respetuoso con la madre y su cuerpo o es un proceso invasivo. Por otro si crees que se tienen en cuenta más los beneficios para el bebé que para la madre.

Silvia: Efectivamente son procesos muy complejos y con un riesgo que muchas veces se obvia. Para empezar te dan un pliego de estos de descargo que si te lo lees con calma te replanteas si quieres seguir adelante. Confío en algunos profesionales de la industria reproductiva, en otros no, porque he tenido experiencias que no me han provocado ninguna confianza. Hay una parte de la industria que tiene más que ver con la parte estética, parece que te vas a hacer un blanqueamiento dental en vez de una intervención bastante compleja.

Parece que te vas a hacer un blanqueamiento dental en vez de una intervención bastante compleja

Una vez más todo el proceso de fertilización pasa por el cuerpo de la mujer, por ejemplo todo el tema del “semen vago” que es endémico en la población española es un tema que no se visibiliza. Una vez más todo el peso de la responsabilidad sobre nuestro cuerpo, la medicalización… esa es una de mis grandes reservas, que yo me vaya a exponer a una hormonización que puede tener ciertas consecuencias para mi cuerpo. Sobre la salud del bebé, tampoco se sabe que consecuencias pueden tener ciertas técnicas de reproducción en su carga genética. No ha habido tiempo para estudiarlo todavía, si te planteas todo esto es una gran responsabilidad.

El tema del “semen vago” que es endémico en la población española es un tema que no se visibiliza

Notodo: Habrás oído hablar de páginas en internet como “Co-padres” que funcionan con donaciones voluntarias y gratuitas o con un precio mínimo ¿qué opinión te merecen? ¿te lo has planteado como opción? ¿crees que falta regulación en este tema?

Silvia: No me lo he planteado. La verdad es que lo inscribo en el debate sobre la maternidad subrogada. Falta un gran debate en profundidad sobre esto, antes que la regulación, sobre qué es lo que se está poniendo sobre la mesa y sobretodo de donde parte ese deseo de regulación.  Realmente son lobbies liberales que lo que quieren es regular el cuerpo o más bien desregularizalo, igual que se desregulariza el mercado pues el cuerpo también: “cada uno somos libres de comprar o vender”, yo soy muy suspicaz.

 Hay lobbies liberales que lo que quieren es regular el cuerpo o más bien desregularizalo

Notodo: Pero estamos hablando de páginas gratuitas, ¿no te parece una alternativa a ese sistema “oficial” que parece se mueve más por intereses económicos?

Silvia: No sé… me producen cierta suspicacia. El hecho de que pongas que no vas a cobrar o a pagar por ello no significa que luego no haya alguna transacción. Entiendo que haya gente que quiera hacerlo de manera altruista, incluso se generarán experiencias de crianza de manera novedosa… no quiero desdeñar esas opciones pero me parecen flecos de una realidad que necesita ser regulada.

Notodo: Habría que regularizar los derechos y deberes de cada parte y la posibilidad de tener varios tutores legales, unos biológicos y otros cuidadores por ejemplo.

Silvia: y eso no está regulado, ¿luego que pasa? ese niño no va a tener solo dos progenitores. Quiero pensar que habrá muchos casos de gente que quiera tener experiencias novedosas, pero en general me produce cierto escalofrío, veo que viene de un hueco que se está dejando. Hay un montón de realidades que no son atendidas, entonces digamos que la gente se autogestiona.

Yo no tengo ninguna experiencia directa a través de esas páginas, pero si que conozco a personas que tienen maternidades compartidas, algunas van bien y otras no. No es nada fácil, y a veces puede ser muy valiente por su parte el querer inventarse otras maneras, son realidades nuevas. Lo que creo es que habría que pedir, viendo la demanda, que se ampliaran las otras opciones existentes.

La sociedad del bienestar nos ha hecho creer que íbamos a poder conseguir todo y lo que no lo podríamos comprar

Notodo: ¿Qué factores crees que intervienen para que haya tantos casos como el tuyo?

Silvia: Creo que en nuestra generación en concreto hay varios factores: un factor social y cultural, que en nuestro caso tiene que ver con haber accedido a la sociedad del bienestar (a la que saltaron nuestros padres) que es la que hemos conocido y que nos ha hecho creer que íbamos a poder conseguir todo y lo que no lo podíamos comprar.

Creo que tenemos metido en el cerebro reptiliano que vamos a poder ser madres que siempre vamos a tener lo que queramos. Por un lado hemos alargado esa decisión, digamos que el embarazo temprano está vetado (yo no he sido educada para tener un hijo con 24 años), y sin embrago cuando ya tienes 30 o 35 años que es cuando empieza a declinar tu fertilidad es cuando te lo empiezas a plantear y viene lo de ¿con quién lo tengo? porque todo son relaciones líquidas y trabajos precarios.

La infertilidad en nuestra sociedad es un síntoma

Entonces te encuentras con 35 años sin recursos, sin a lo mejor una relación estable y con el tema de que aquello no chuta. La infertilidad en nuestra sociedad es un síntoma, por todo lo que comemos, la contaminación… toda esa serie de factores son un cóctel molotov, creo que en ese sentido, nuestra generación estamos siendo un poco cobayas.

Notodo: Hablando del tema de las parejas, ¿en qué momento puedes dejar caer eso de que quieres ser madre? En el libro lo cuentas de forma muy divertida pero no deja de ser un tema peliagudo y hasta tabú.

Silvia: Deberíamos ser libres para poder manifestar nuestro deseo cuando nos diera la gana. Pero está ese mito de la tía que quiere quedarse preñada como loca y quiere cazar a un tío. Aquí lo que hay es una asimetría con nuestro reloj biológico que es real que nos condiciona las relaciones, yo ahí lo que quería es hacer como una “salida del armario” de decir: “bueno, ¿qué pasa? es que quiero ser madre, no me mires así”.

Notodo: ¿Tienes algún último consejo para las mujeres en una situación parecida a la tuya?

Silvia: Información y mucha bajada de expectativa. Nos encerramos mucho en el tabú, en el silencio y en la exigencia, yo lo que he hecho es intentar ser muy abierta, buscar gente que te apoye, salir un poco del aislamiento y de la soledad que conllevan estos procesos.

Silvia Nanclares