5 diciembre, 2017. Por

Sho-Hai

Él es el matarappers, que juzgue el respetable: hablamos con el ‘violador del verso’ sobre ‘La última función’
Sho-Hai

Ni subió rápido ni se cree que vuela: su locura no molesta, y se lo ha ganado a pulso: Sho-Hai, o Hate, o El Rey de las Cantinas, o el Gran Mago Beodo, o como sus padres decidieron que se llamaría hace 41 años, Sergio Rodríguez Fernández, es uno de los MCs fundamentales para entender el devenir del rap en castellano en todo el mundo.

Normal: es una de las cuatro patas de esa mesa universal de la música urbana que es Violadores del Verso, lleva más de 20 años siendo uno de los máximos exponentes del rap en castellano, y acaba de publicar La última función, casi el ensayo de una despedida que, esperamos, dure muchas décadas y que supone el segundo capítulo de su carrera en solitario, seis años después de aquel Doble vida que puso la primera piedra de los proyectos en solitario de los MCs de Doble V.

Nos reunimos con el rapero zaragozano para hablar de su nuevo cancionero pero también sobre su estatus en un circuito que se ha renovado por completo; pero también de su relación con las nuevas generaciones, su idilio con el metal, su relación con el alcohol, con su barrio, los piques (sanos) con Kase.O y sus mano a mano con los psicólogos. Que juzgue el respetable: Sho-Hai es el matarappers.

“Hay peña diciendo “¡que le jodan al rap!” cuando lo que está haciendo es rap: solamente con verlo ves que quiere el dinero rápido y le suda la pija todo”

 

Dices “estoy en el ajo, pero no quiero estar hasta en la sopa”. ¿Es por eso que te tomaste tanto tiempo? No te veo muy a favor de la omnipresencia de las nuevas generaciones de raperos…

Es más que para escribir hay que vivir (y beber) muchas cosas, co. Además de que siempre hemos sido muy vagos todos los Violadores, no nos ha gustado nunca estar sacando referencias todo el rato dando la brasa, ni siquiera eso de ir sacando un disco cada dos años: por mucho que te guste un grupo, me parece excesivo sacar algo cada dos años. Me he mantenido un poquito al margen, haciendo mis cosas pausadamente, pensándome mucho las cosas, eligiendo las instrumentales con tiempo, tachando mucho y dejándolo todo niquelado. Es mi manera de hacer las cosas.

También tiras otra frase: “nunca contento, pero con tanto que contarle al mundo”. No sé si pasaste por algún proceso que motivase el volver, ganas de vomitar cosas a bocajarro.

La verdad que sí. Mi terapia siempre ha sido escribir, lo necesito para la cabeza, macho, si no estallo. Mi mejor psicólogo es escribir, un boli y un papel. Y eso que he estado en psicólogos de verdad que me han ayudado mucho…

No te imagino en un psicólogo.

Pues sí, sí que he estado. Tuve que ir porque no sabía qué hacer. Fue hace años, pasé por una época de desesperación y tenía que hacer algo. Muchas veces echo la vista atrás y pienso lo bien que me vino.

“Mucha gente, en vez de celebrar mis victorias, está todo el rato esperando a que me caiga”

 

¿Pero fue en el proceso entre Doble vida y La última función?

No, fue un poco antes. Pero yo creo que sí que saqué cosas para escribir no sólo en el disco anterior, sino para éste: son cosas que siguen resonando y que me han ayudado mucho, gané mucho en autoconfianza y demás, co. Lo malo te enseña, te curte, te hace más fuerte y te hace no tropezar con la misma piedra… a veces, porque muchas otras, como un ceporro, vuelves a tropezar. Pero tengo problemas personales graves, pero supongo que como todo el mundo en algún momento de sus vidas.

Hay un par de canciones como mínimo (como Polterhate o La bella muerte) donde juegas, un poco desde el sarcasmo, con esa idea que se extendió en el circuito de que habías dejado el rap, que Sho-Hai estaba muerto. ¿Crees que hay mucha gente que le hubiera gustado que no volvieses?

Supongo que sí: en este mundillo hay muchas envidias, y en cuanto destacas un poco, en vez de alegrarse, la gente aprovecha para celebrar que estás fuera. No digo que sea así todo el mundo, de hecho, posiblemente sea un tanto por ciento mucho más bajo que el otro, pero sí que creo que soy uno de los artistas del circuito que está siempre en el punto de mira, y mucha gente en vez de celebrar mis victorias está todo el rato esperando a que me caiga.

Yo me alegro cuando aparece gente joven con una carrera sólida y con proyección, como pueden ser Ayax y Prok, Hard Gz o Foyone, por ejemplo: me alegro un huevo que haya gente joven haciendo cosas tan buenas y que les esté yendo tan bien. Pero también es cierto que hay mucha gente muy envidiosa, y cuya única manera de intentar superar a otro artista es intentando eliminarlo, y no siendo mejor artísticamente.

Curioso que me menciones gente de una generación más joven.

Sí, además he tenido el placer de conocerlos y he coincidido con ellos y es gente maravillosa y de buen corazón; además de que, artísticamente hablando, me gustan y me representa muchísimo lo que hacen.

Pero sí que les lanzas algunas collejas a alguna parte de las nuevas generaciones. Frases como “están viviendo de la música pero no la viven”

Sí, claro, es evidente. Hay peña diciendo “¡que le jodan al rap!” cuando lo que está haciendo es rap. ¿Cómo pueden decir eso? No le veo ni pies ni cabeza. Yo pienso que el rap es una música muy sentimental, muy emocional, que sale del corazón; o al menos yo lo concibo así. Y la gente que me rodea le pasa lo mismo. Y ver a un pavo diciendo esas tonterías… si es que no hace falta que te diga a quién me refiero: solamente con verlo ves que quiere el dinero rápido y le suda la pija todo. Y lo que más se la suda es la música, y es una pena porque podría ser un gran artista.

“Estoy mayor si me comparas con un chaval que acaba de salir: yo tengo más de 40 años, pero mi espíritu es joven: me sigo emocionando cuando acabo una letra”

 

¿Y tú cómo te sientes en este panorama nuevo? ¿Te sientes fuera de contexto o mayor?

Sí, a ver, no voy a negar que ya estoy mayor si me comparas con un chaval que acaba de salir: yo tengo más de 40 años, pero mi espíritu es joven; a la hora de escribir mantengo ese espíritu de acabar una letra y estar súper contento, como me pasaba veinte años atrás. Lo que pasa ahora es que chavales ya no escuchan rap, escuchan directamente trap, y aunque se suponga que viene del rap yo no le veo demasiadas conexiones (no escuché mucho trap, la verdad).

Yo tengo mis fieles a los que les gusta lo que hago: yo hago rap para mí, no para gustar a nadie. A mucha peña nueva la veo como productos puros y duros cuyo único cometido es vender. Yo también saco discos y me gusta que se vendan, pero no es el objetivo principal ni mucho menos. Creo que hay que hacer la música que te gusta a ti y no la que te exige el mercado.

Se dice que el rap o el trap o la música urbana en general es el “nuevo pop”. ¿Tú no lo ves así?

Sí que veo que muchas de las propuestas de ahora tiran por ahí, y suenan así: el rap se ha poperizado muchísimo. Pero es que no lo considero ni rap, ni hip-hop ni nada: para mí es una poperada.

“El rap se ha poperizado muchísimo. Pero es que no lo considero ni rap, ni hip-hop ni nada: para mí es una poperada

 

¿Y no tienes miedo de que te tomen como un pureta por decir estas cosas?

No, para nada, al revés: yo tengo la mente muy abierta, pero me gustan las cosas bien hechas y con estilo. Puedo escucharme una canción de club, hecha para bailar y decir qué guapo está eso: yo no lo hago porque no me veo rapeando sobre según qué bases, pero creo que hay que escuchar muchísima música, no sólo rap. Si haces música, hay que escuchar de todo.

Pero no te molaría que, por ser un referente, de repente se empiecen a interesar por ti circuitos comerciales y empieces a sonar en radios, etc.

Con Vivir para contarlo ya hemos sonado Violadores del Verso alguna vez en Los 40 Principales. Muy de vez en cuando, pero hemos sonado. Y no creo que seamos un grupo que potencialmente les interesase; de hecho, somos bastante políticamente incorrectos y no nos quieren ni las radios ni las televisiones. Pero a mí me da igual dónde salir: si sueno en Los 40, de puta madre; pero mi música no está dirigida a estar en ningún sitio en concreto: ni Los 40 ni Kiss FM ni Cadena Dial ni lo que sea.

¿Dirías que es la presión popular la que os puso?

Al final hemos acabado colándonos en informativos y radios por una presión del mercado: vendíamos miles de discos y aunque sólo sea por lo exótico que les resultaba a muchos, nos sacaban, no les quedaba otra, no podían omitir la evidencia. Hace mucho que no nos ponen en casi ningún lado, de todos modos: apenas Radio 3, en el programa de Frank T o El Rimadero y poco más. En pocos medios a nivel nacional se han interesado en nosotros. Por ejemplo, lo que está haciendo Kase.O, reventando pabellones para miles de personas, encabezando festivales, haciendo giras internacionales… ¡y ni lo nombran, co! Nombran a cualquier mindundi que no lleva ni 2.000 personas en Madrid mientras Javi mete más de 15.000 personas. Pero les da igual. Yo no entiendo nada, macho.

“Me pongo a llorar cuando veo en un concierto tanta peña cantando las canciones de Kase.O, es muy emocionante”

 

Lo que sí pasó con Kase este año es que se ha integrado en circuitos en los que antes no le abrían la puerta. Me refiero a los festivales de indie o música alternativa. ¿Tú esperas que pase eso contigo?

No, qué va: conmigo jamás, no lo creo.

¿Por?

Es que Javi prueba muchas más cosas musicalmente hablando que yo: el gacho ha metido canciones como Mazas y catapultas en la que se pone a cantar rollo rumba; explora otro tipo de bases… y eso le puede llegar a gente que no es del rap ni pensaba serlo nunca.

¿Tú no te ves cantando?

Es que no me da la garganta. En este disco hay alguna mini-entonación en canciones como Retrato de un retrete, pero es que no tengo voz para cantar, co: tengo una voz de ultratumba… sólo puedo grabar psicofonías (risas). Pero sí que creo que mucha gente que va a ver a Kase.O a los conciertos no sabe ni que viene de Violadores del Verso: lo escuchan por internet o se lo encuentran en algún festival, flipan con lo que hace y se enganchan a su música, más allá de la historia que tiene detrás. Luego quizás se informan y tal.

Pero yo ni de coña voy a alcanzar lo que ha conseguido Javi. Con Violadores en su momento sí que conseguimos colarnos en un público que no es del rap, pero tampoco era del circuito del rock urbano o el metal con el que a veces nos mezclábamos: la peña que iba a vernos no escuchaba rap, escuchaba a Violadores del Verso. Pero tampoco se sabe con lo que me encontraré en la gira.

Le dedicas un tema a tu barrio de Zaragoza, Delicias, en Deep Deli. ¿Es una manera de reivindicar esa relación entre el rap y la cultura de barrio? Ahora parece que el rap moderno tiene más que ver con las redes sociales que con el banco de un parque.

Depende qué tipo de rap escuches, en realidad: los raperos que yo escucho siguen nombrando a su barrio y su música tiene mucho que ver con esos cimientos que les ha dado su barrio y sus colegas. Yo he nacido, he vivido y sigo viviendo en las Delicias y se merecía un pequeño homenaje, me apetecía que en mi repertorio hubiera una canción a mi barrio: no es la primera canción que un rapper le dedica a su barrio ni será la última, de todos modos; pero veía necesario mostrarle mi amor al barrio.

“En los medios nombran a cualquier mindundi que no lleva ni 2.000 personas en Madrid mientras Kase.O mete más de 15.000 personas. Yo no entiendo nada, macho”

 

¿Crees que sin esa cultura de barrio igual tú no hubieras tirado por el rap?

No lo sé. Sí que te puedo decir que el barrio me ha ayudado a conocer el mundo con cierta perspectiva. Y más si estás en un barrio como es las Delicias, con tantas culturas, tanto movimiento, tantas cosas todo el rato: me encanta bajar a la calle y encontrarme con todo eso, es muy inspirador y me ayuda a tener cosas para contar todo el tiempo, co.

El año pasado lo hablaba con Javi, y me decía que él sentía esa presión que da la expectación de un nuevo disco de un miembro de Violadores del Verso; y a esa comparación eterna que siempre vais a tener con el repertorio que conseguisteis crear con la banda. ¿Tú lo vives como un yugo, una presión extra que te complica crear con más libertad?

Yo pasé por ese proceso más en el anterior disco. Sabía que esto no iba a ser lo mismo que Violadores, ni en cantidad de gente ni en repercusión ni nada. Los pies en el suelo ante todo. Como también soy consciente que Kase.O es el más conocido de la banda: más que Lírico, más que Rumba y más que yo…

¿Y llevas bien que él tenga mayor reconocimiento que vosotros?

Me alegro muchísimo por él, co. Me pongo a llorar cuando veo en un concierto tanta peña cantando las canciones de Javi, es muy emocionante. Por mis amigos yo siempre estoy orgulloso: es como si me pasase a mí o a cualquier otro miembro del grupo. Somos como hermanos. Cuando saqué el Doble vida yo, y ser el primero de los tres MCs de Violadores que publicaba disco, el punto de mira se puso sobre mí y la escala de presión era mayor que ahora, que ya pasaron varios años, hay discos de Lírico, Rumba y Kase en la calle y yo mismo he aprendido del anterior: en ese aspecto estoy curado de espanto ya.

“Hay que hacer la música que te gusta a ti y no la que te exige el mercado”

 

No es muy común ver a grupos que o se separan o combinan carreras en solitario con la actividad del grupo (que es más o menos lo que hacéis en Violadores), y que en sus discos siguen colaborando con los miembros del grupo. Vosotros lo habéis hecho todos. No sé si os sentís más una “comunidad” o una “plataforma” que una “banda”.

Es que antes que un grupo somos amigos de toda la vida, macho. Y eso hace mucho más fáciles las cosas a la hora de currar. Ahora en el disco no quería hacer ninguna colaboración; no quería que el nombre de Violadores centrase todas las miradas. Pero ahora Kase.O vive en Zaragoza después de volver de Colombia (donde vivió durante una temporada) y hablamos y nos vemos muy seguido, y lo típico de “me bajo a ver qué haces, Hate”, y se aparece por el estudio, empiezan a fluir las ideas y yo estoy encantado de que rapee en las canciones que quiera, como hice yo también en el suyo.

¿Y no tenéis piques entre vosotros? Aunque sean piques sanos, pero buscando esa rima perfecta.

(Sonríe) Sí, claro, siempre de risas entre nosotros. Ahora me acuerdo de conciertos de Violadores donde rapeaba primero Lírico, luego Javi, luego yo (o al revés) y jugar a ese rollo del aplausómetro o ver a quién le gritaban más: teníamos esos piques de risas y de chorras. Pero siempre fue una competición por ver quién era mejor, nos ayudó mucho a ser lo que somos ahora todo eso.

“Espero que cada función sea siempre la penúltima y que esto dure hasta los restos”

 

Tanto en Doble vida como en La última función da la sensación de que recuperas esas sonoridades negras, rollo funky-soul, que tenías en Bufank. Canciones como Sombras, que tiene una base casi trip-hop, incluso.

Realmente esa canción la grabé y escribí con otra instrumental que era de Rumba, también. Pero a él no le acababa de convencer y le dio una vuelta y quedó muy guapa: metimos a un bajista y varios arreglos de guitarras e instrumentos orgánicos. A mí siempre me ha gustado mucho el funk, y eso no lo he perdido. La idea no era tanto como recuperar cosas de Bufank, pero al final cuando me junto con Rumba, que es un auténtico friki de los discos y que de cada viaje a otras ciudades vuelve con una maleta llena de vinilos: él sabe lo que me gusta y entre los dos a veces nos permitimos otras licencias.

Sigues hablando mucho de alcohol en las letras. ¿Sientes que es una de las marcas líricas de tus letras?

Qué va, qué va. Lo que pasa es que me sigue gustando mucho beber cervezas (risas). Muchísimo, co. De hecho, he desayunado una cerveza a la mañana. No soy un alcohólico ni mucho menos, pero me gusta echar mis tragos. Pero cada vez voy hablando menos de ello, aunque siempre lo he hecho a lo largo de mi carrera. Pero si hablo de ello es porque está en mi vida y forma parte de lo que soy. Pero nunca he querido hacer apología de ello ni mucho menos. Cuando vienen y me dicen: “mira, Hate, voy to’ ciego”. Y yo les digo: “mal, co, mal: esto no es así. Porque lo diga yo no tienes que hacer eso: esto es una mierda”.

“Nunca he querido hacer apología del alcohol en mis letras ni mucho menos”

 

Cierras el disco con una colaboración con Soziedad Alkohólika, con quienes ya habías colaborado en Violadores del Verso. En el disco anterior hacías lo mismo con NdeNo. También hiciste algo con Hora Zulú. Incluso alguna vez dijiste que te gustaría tener un proyecto de rap-metal. ¿En qué quedó todo eso?

Llevo muchos años con eso en la cabeza. De hecho, mi idea inicial era, entre el anterior disco y este, hacer ese proyecto y sacar un disco, sea montando una banda o acompañándome de alguna ya formada…

¿Algo como lo que hizo Kase.O con la banda de jazz? ¿Algo tipo Sho-Hai Metal Magnetism?

(Risas) Sí, algo así, en realidad: llevar mis canciones a esa dimensión y hacer algunas canciones nuevas a ese mundo, que siempre me ha flipado. Sigue en mente eso, pero ahora es imposible porque estoy arrancando con esto y empiezo la gira en enero; pero es una idea muy bonita. Me hierve la sangre cada vez que me subo a un escenario con Soziedad Alkohólika.

¿Te gustaría unirte concretamente a S.A., como hicieron Los Chikos del Maíz con Habeas Corpus en Riot Propaganda?

Me fliparía, co: sería uno de mis sueños cumplidos. De hecho, es lo que tengo en la cabeza…

“Hay mucha gente muy envidiosa, y cuya única manera de intentar superar a otro artista es intentando eliminarlo, y no siendo mejor artísticamente”

¿Y ellos qué opinan?

Nunca se lo planteé así de manera tan clara; pero siempre que los he buscado para algo han respondido a la primera. Ahora ellos acaban de sacar disco, también, y siempre están muy liados de gira por todos lados; pero siempre se volcaron mucho. En la versión esta que hacemos de Dando brea invirtieron mucho tiempo e ideas y el resultado es bestial. Está guay porque la que habíamos hecho juntos con Violadores, aquella Política del miedo, ellos se adaptaron más a nuestro terreno, porque Rumba había currado en la base antes y ellos se acoplaron a lo que había hecho; pero en Dando brea es más suya: es metal puro y como si fuese una canción de ellos en la que colaboro yo. Se involucraron mucho y quedaron súper contentos con todo.

Siempre juegas al despiste, entre la despedida y la continuidad; y un título como La última función vuelve a abrir las especulaciones. ¿Será “la última función” como Sho-Hai y cuando vuelvas será reabriendo otra faceta?

(Ríe) Es la pregunta del millón. Nunca se sabe lo que puede pasar el día de mañana: espero que cada función sea siempre la penúltima y que esto dure hasta los restos, co.

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