13 abril, 2018. Por

Sharif

El hedonismo ilustrado de uno de los raperos-poetas de culto
Sharif

A Sharif se le nota en la gravedad de su voz que ha vivido (y que ha fumado) del mismo modo que se nota en las canciones de su flamante Acariciado mundo que no es un recién llegado. Aún no le había salido bigote cuando ya ponía su rabia y su sensibilidad frente a un micrófono: en los ’90 se lo conocía en Zaragoza (la Zona 0 del hip-hop patrio) como Sharif ‘El Inceíble’, porque sus fraseos así ayudaron a definirlo.

Formó parte de grupos de culto en el rap estatal como Fuck Tha Posse o Tr3s Monos, hizo migas con Rapsusklei y Juaninacka y se puso las botas para pasear su nombre por primera vez de manera oficial hace ocho años, cuando publicó su LP A ras del sueño. Hoy, Sharif es uno de los raperos de la Generación X que más ha crecido en los últimos años, pero mantiene los pies en el suelo.

Aparece por las oficinas de BOA con una bebida en la mano, unas cuantas canciones y ni un solo pelo en la lengua. Esta noche se enfrentará a un sold out como un zepelín en TRVMP, la sesión de música urbana del Ochoymedio.

“La música tiene algo antropológico; y cuando en las sociedades se renuevan las generaciones, inevitablemente eso repercute en las otras cosas, como está pasando con la música”

¿Qué estás bebiendo? ¿Un Monster, como tus seguidores millennials?

(Ríe) Esto es más té y es muy rico. No sé qué le echan, pero esto es veneno, hay que beberse los menos posibles. Pero ayer me acosté a las 3 de la mañana, me levanté a las 7 para coger el AVE para venir a Madrid y llevo cuatro horas de sueño y todo el día por delante.

Y ganas de acabar con la promo antes de empezar, prácticamente.

No te voy a mentir, Alan: cuanto más tiempo pasa, hermano, menos sentido le veo a este tipo de promoción. Creo que, en los tiempos en los que vivimos, en los que es tan fácil comunicarte con tus seguidores, casi cualquier cosa que se haga de esta manera (a menos que sea ir a un telediario de máxima audiencia o algo así o a El Hormiguero…), agradezco el esfuerzo y el tiempo, pero lo veo un poco estéril.

De hecho, en el disco hay cierta ironía en esas “entrevistas-interludio” que metiste entre canciones en el disco. ¿Buscabas hacer cierta crítica?

Hay un guiño total, sí. No quiero que nadie se ofenda, pero tío, estoy cansado de responder las mismas preguntas. Lo busqué hacer de una manera un poco poética y lírica, pero buscaba parodiar eso de: “¿de dónde vienes? ¿cómo te defines? ¿cómo empezaste en esto del rap?”. Y es como… ¡venga, tío, escúchate el disco!

“Si tienes a un chaval escuchando a un pavo diciéndole que alimente su alma, que lea, que escuche a los demás; y a otro que le habla de putas, cadenas de oro, cochazos y encenderse los porros con billetes de 100 dólares… pues blanco y en botella: ese discurso es el que ha vencido”

Hay un lema del que tirasteis para promocionar el disco. Dice: “Sharif renueva la fe en este Acariciado mundo”. ¿La fe en qué has renovado?

Bueno, eso es más cosa del sello para buscarle un gancho para vender…

¿Pero habías perdido tú la fe en algo: en la humanidad, en el rap, en la música…?

No es que haya perdido la fe, pero es verdad que siento que, al menos en el caso de la música, está cambiando. Son ciclos, y ahora creo que estamos en un momento de cambio de paradigma. La música tiene algo antropológico; y cuando en las sociedades se renuevan las generaciones, inevitablemente eso repercute en las otras cosas. Es como una piedra en el agua, que mueve las olas en otra dirección. Yo siento que estoy en una especie de punto de inflexión: pertenezco por edad (aunque no lo aparente por mi cara de chaval) (risas) a otra generación de raperos; pero, en el fondo, me ha empezado a ir bien hace relativamente poco, también porque me empecé a dedicar de forma profesional hace no tanto tiempo. Siento que estoy entre dos aguas.

Y con este disco buscaba actualizar mi sonido; no tanto mis letras, porque no tengo el código del trap, no hablo con emoticonos (risas). Pero sí que creo que he renovado algo, no sé si la “fe”, pero parte de mis marcas, en este caso sonoro, sí.

Es verdad que La Traición suena bastante a trap. De hecho, cuando la compartiste en Facebook por primera vez te comentaron: “Sharif, sigue con lo que hacías, no te pases al trap”. Y tú le contestaste diciéndole: “Todas mis canciones son la misma”, parafraseando a Fito. ¿Te sigue pareciendo que sigues haciendo la misma canción? En este disco abres mucho la paleta sonora…

No digo que esté haciendo trampas, pero sí que creo que todas mis canciones son la misma, o muy parecidas. Por ejemplo, Los últimos noctámbulos, es una canción en la que cuento una historia con ciertos tintes reales y otros inventados o exagerados para que sea más narrativa y peliculera, y está claro que esa es una historia que no escribí nunca. Pero, por ejemplo, Lo que rompen mis palabras: esos versos podrían estar en varias canciones de amor o desamor de este o discos anteriores. Podrían ser Triste canción de amor, Si tú me dejaras

Aunque hay cosas que puedan parecer nuevas, y ahí es donde entran esas “trampas” o permisos. Poder colaborar con Miguel Campello o buscar el sonido con productores del nivel con los que estoy trabajando generan sensaciones diferentes…

“En España era impensable que los raperos de la generación de los ’90 pudieran ganar dinero”

El disco tiene unas cadencias más relajadas, aunque haya algunos temas con mucha pegada. ¿Buscabas transmitir cierta sensibilidad y tranquilidad? Ya desde el título se transmite esa atmósfera…

Acariciado mundo es el título de un poemario de Ángel González, que me parece uno de los mejores poetas españoles contemporáneos. Los títulos de mis discos siempre han tenido alguna referencia poética. Pero en parte sí tienes razón. Yo no creo en las casualidades, pero tampoco ha sido premeditado. No es que hayamos trabajado en hacer un disco más aterciopelado, pero de una manera natural o accidental, hemos encontrado esa atmósfera, que creo que ha proyectado una armonía diferente.

Antes hablabas de ese cambio de paradigma que hay en el circuito actual de la música. Hay una frase en la que dices: “Veo a esos raperos presumir, todos teniendo algo que decir y nunca diciendo nada”. ¿Te sientes incómodo estando en esa especie de grupo mixto del que me hablabas antes?

Un poco sí. Yo nunca fui de tirar beefs, me parece una pérdida de tiempo odiar, y mis letras nunca han ido por ese lado. Pero cuando digo eso es como que noto que en esta nueva dinámica del trap, o de la música urbana en general, y si me pongo a analizar el discurso general de esta generación… no conecto demasiado. El discurso que se vende ahora en el trap de “dinero + putas + éxito” no estaba bien visto. Ahora ha cambiado la sociedad y las generaciones, y hasta puede que si dices eso sea verdad. Pero si nos paramos a analizar el mensaje de algunos gachos me parece una basura: los raperos yankees llevan diciendo eso veinte años o más, y yo nunca los escuché.

El otro día un chico bastante aficionado al rap me decía: “hacer dinero rápido es la primera premisa del rap de los años ’90”. ¿Tú crees que es así, que se ha vuelto a traer a colación aquel mensaje del gangsta rap a un circuito que no comparte el mismo contexto?

Yo creo que es la premisa que ha terminado triunfando en un país con el capitalismo liberal tan voraz como el de Estados Unidos. Cuando vives en un país con ese diseño del sistema… ¡El puto sueño americano! Eso lo dice todo: ese es uno de los factores. Pero también en EEUU tienen el entretenimiento más desarrollado, y si una parte de esa industria habla de ganar dinero lo más rápido que puedas, pues se está complaciendo a varias facciones importantes de la industria.

Por eso es que a raperos como Lil Wayne y todos estos que van con el dólar colgado del cuello se los proyecta tanto desde la propia industria. Y a la gente se la ha acabado bombardeando con esos mensajes, y también han llegado aquí. Y si tienes a un chaval escuchando a un pavo diciéndole que alimente su alma, que lea, que escuche a los demás; y a otro que le habla de putas, cadenas de oro, cochazos y encenderse los porros con billetes de 100 dólares… pues blanco y en botella, tío. Ese discurso es el que ha vencido. Pero el rap de los ’90 que yo escuchaba no era ese: en España era impensable que aquella generación de raperos pudiera ganar dinero.

“El discurso que teníamos los raperos en los ‘90 es válido para nosotros; pero no para los chavales que consumen a C. Tangana, PXXR GVNG…”

Sin embargo, ahora C. Tangana fichó con Sony, estuvo un mes un cartel suyo en la Gran Vía vestido de Gucci y una de las primeras cosas que dice en el disco es que ha “firmado el contrato más caro de tol gremio”. ¿Dirías que es un mensaje que le hace daño a lo que se había construido en el rap?

No sé si “daño” es la palabra. Entiendo que es una cosa generacional: el discurso que nosotros teníamos antes es válido para nosotros; pero no para los chavales que consumen a C. Tangana, PXXR GVNG… yo lo único que puedo hacer es defender lo que yo hago, luchar por lo mío. Yo no le tengo que decir a la gente lo que tiene que escuchar. Si un chaval se lo flipa cuando C. Tangana dice eso, yo no puedo decir que esté mal: me gusta que haya un poco de todo. Yo lo que tengo que hacer es canciones tan guapas que cuando escuchen a Sharif les apetezca estar más cerca de mi discurso.

Te lo digo también porque siempre has estado muy ligado a temas de educación. De hecho, diste una charla TED sobre esto, has estudiado Filología… Es una de tus preocupaciones el cómo llegar a los jóvenes hoy, cómo utilizar las herramientas que da el hip-hop para construir una identidad positiva.

Es que no somos conscientes. Ahora hay una campaña súper importante en educación, que es con el tema de las identidades sexuales. Pero es un poco paradójico ver que protegemos eso con un discurso muy bien construido, pero luego las canciones que consumen vilipendian a la mujer, el cine mainstream es súper estereotipado y sexualizado…

Es un mensaje muy trillado, pero la libertad está en saber. Tú puedes ser muy pobre, pero si tienes cierta cultura no te van a engañar con según qué cosas. Y vivimos en un mundo en el que constantemente nos intentan vender la moto: desde los políticos a las grandes empresas. No digo que no se ceda a eso, pero si lo haces que sea con conocimiento de causa. La frivolidad está guay para un momento determinado, pero no podemos vivir en un estado de frivolidad permanente: la gente tiene que ser consciente del mundo en el que vive y de la importancia que tiene cada ser humano como individuo y que la cultura siempre nos ha ayudado. Hay que intentar transmitir eso.

Yo no soy ningún ejemplo: yo no estudié Filología con 18, sino con 32. Me di cuenta con el tiempo de las carencias culturales que tenía e intenté subsanarlas. Con 17 años eres una puta hormona con patas (risas), y me parece natural que pienses en eso, pero la vida pasa muy deprisa, y tu mente es importante: cuanto más cultives tu mente, más productivo serás para la sociedad, y no me refiero a la “productividad del engranaje capitalista”, sino a saber ser feliz, a hacerte preguntas.

“C. Tangana se ha pasado el juego, está buscando otras motivaciones. Creo que ese es su criterio. Tiene muchísimo talento”

Hay otra frase muy potente: “estoy vendiendo versos como el que vende una droga”. No sé cómo llevas tu relación y tu dimensión como producto; sobre todo siendo tan crítico con el sistema.

Ese verso me gusta mucho. Hay una doble lectura. Una, es esa de generar cierta necesidad con mi música, que se convierta en una droga para alguien. Pero, a la vez, es una crítica a mí mismo y al sistema en el que vivo. Es una crítica ligera, porque al final no hay nada más bello que vender lo que tú haces. Yo no siento que esté vendiendo mi alma: no intento cambiar esos versos para que gusten más y sean más fácilmente comprables. Yo escribo lo que amo.

Hace unos días escribí una frase que terminaba en “ahora estoy ganando dinero por lo que siempre he hecho por placer”. Y es el punto en el que me encuentro: noto que la gente paga dinero por escucharme, y se moviliza, y eso también es bonito. De hecho, esa frase que me citas acaba de una manera muy bonita: “a una juventud que se desangra y se ahoga mientras busca su lugar entre la soledad y las modas”.

¿El rap es una moda?

Sí. Y yo no puedo evitar sentirme parte de esa moda. La adolescencia es un período complejo, y buscas tu identidad entre la soledad y esas modas. Me gusta, porque creo que el rap cumple ese papel de ser alguien que ayuda a guiar a los jóvenes para algo bueno, también. Pero sí, para mí es una moda, y tiene ese peligro de que se puede acabar en cualquier momento. Hace poco leía a Oscar Wilde, que decía: “las drogas nunca serán tan buenas cuando siempre acaban pasando”. Y estoy de acuerdo.

¿Sientes que, como cantas en una de las canciones del disco, estás “a una canción de perder el anonimato”? ¿Tienes esa sensación de estar a punto de expandirte hacia un territorio comercial?

No. Lo digo con pura socarronería. Ojalá me equivoque porque no dejo de trabajar para crecer, pero no creo que vaya a ocurrir eso, no siento que vaya a crecer mucho más.

“C. Tangana está muy preocupado en generar esa especie de agitación, de estar en el foco todo el rato. Pero el último concierto suyo en Madrid me pareció vergonzoso: era playback todo el rato”

¿Sientes que las cifras astronómicas que estáis teniendo los artistas del circuito urbano son un poco bala de fogueo? Hace unos meses, Kase.O metió 15.000 personas en el Wizink Center; y unos días después, entre C. Tangana, Dellafuente, Rels B, Bad Gyal y más metieron 5.000, cuando tienen muchos millones de visitas en sus canciones. ¿Tú dirías que está un poco falseado todo, que es humo?

Es muy complicado de analizar, porque se juntan muchas cosas difíciles de medir. El fenómeno de Kase.O es algo inaudito: mete la misma cantidad de personas que gente como Fito o Sabina en algunos sitios. Es un hito en sí mismo. Pero sí que creo que Rels B, Dellafuente y C. Tangana son tres realidades. De hecho, a Rels B lo llevan en la oficina donde yo trabajo, STOP Producciones, y las cifras que hace ese chaval en Latinoamérica es brutal. Es verdad que en España no tiene las cifras que tiene allí, pero no lo vivo como “humo”. La propuesta de Dellafuente me parece espectacular, y que lo que está consiguiendo es real: estuve en conciertos suyos en Zaragoza y es digno de aplauso y elogio lo que hace. Y con C. Tangana tengo una sensación contradictoria con él.

A mí me pasó eso también con su disco: me pareció una oportunidad desaprovechada, sobre todo siendo un artista que había demostrado hacer algunas de las canciones fundamentales del pop urbano de estos últimos años.

Es así, hermano. Me parece que está muy preocupado en generar esa especie de agitación, de estar en el foco todo el rato… A mí esto que está haciendo ahora no me gusta mucho; y lo vi en directo en el concierto que mencionas del Wizink Center y me decepcionó muchísimo. Me pareció vergonzoso: no sé cómo un artista se atreve a hacer eso, cuando lo más bonito de subirse a un escenario es rapear. Y era un puto playback constante. Pero hasta eso en un tipo tan inteligente como él no suele ser un accidente, suele responder a algo. Pero no se relaja en ningún momento, todo el rato busca el beneficio. Tiene muchísimo talento, y se puede permitir hacer esto: es un gacho que se ha pasado el juego, y está buscando otras motivaciones. Creo que ese es su criterio.

“No podemos vivir en un estado de frivolidad permanente: la gente tiene que ser consciente del mundo en el que vive”

Hay un momento en el que lanzas alguna colleja política en el disco. Una de ellas es: “en mi país hay un sistema educativo donde a la juventud se le anula su identidad, (…) la sociedad que no estimula su curiosidad”. Con todo lo que está pasando y cómo se está persiguiendo a músicos, sobre todo raperos, ¿en algún momento has revisado tus letras, te has puesto líneas rojas?

Nunca jamás, hermano. Si no incido más en un tema político no es por miedo a presiones; sino que siento que es un tema tan recurrente que no me parece positivo estar hablando todo el rato de lo mismo. Parece que en cada disco hay que meter una canción comprometida, como si fuera una cuña ideológica. Ya me he hecho mayor, y creo que es más importante transmitir buenos valores, y que los jóvenes prioricen eso, ellos solos podrán hacer una crítica del sistema acertada, sin la necesidad de que diga nada.

Hablas también de “presos políticos”, de “gobiernos que pudren el proceso”… Hay mucha relación con el tema catalán.

Sí, sí, yo sé que es un tema delicado. Pero a mí si alguien me pregunta sobre el tema catalán yo respondo sin problema. Pero no voy a salir a la palestra así porque sí.

¿Si yo te pregunto ahora me contestas?

Claro, hermano.

“Detesto el victimismo catalán en lo que tiene que ver con “la opresión del estado español”, como si viviéramos en Palestina o no hubiéramos superado el franquismo”

¿Qué solución ves a lo que está pasando en Cataluña?

Desde que soy pequeñito y empecé a tener cierta educación y cultura, me gusta pensar que vivo en un país en el que lo que más hay que hacer es derribar fronteras en vez de levantar otras. He estudiado y leído un poco sobre el tema y detesto el victimismo catalán en lo que tiene que ver con “la opresión del estado español”, como si viviéramos en Palestina o no hubiéramos superado el franquismo.

Pero si Cataluña está disconforme con el estatus quo, o con lo que reciben tras dar tanto, deberían haberse sentado a hablar. Creo que todo lo que está pasando es un éxito de los políticos, tanto catalanes como del gobierno central. ¿Qué ha hecho que Artur Mas se convierta en independentista de un par de años a otros? Puros intereses económicos. Al final, todo es por puto dinero. Y han conseguido transformar un problema económico en uno identitario. Para mí, desde fuera, los han engañado.

Y el PP va a sacar un rédito electoral: Cataluña es tierra quemada para ellos, y no les importa perder representación allí porque el resto de votantes del resto de España los ven como “los defensores de la nación”. Yo amo Cataluña y no me gustaría que se fueran de España. Me da pena que tenga una connotación tan negativa decir “soy español”. Y eso que yo soy hijo de padre sirio y madre catalana. No me gustan las fronteras, pero tampoco la autocompasión y el victimismo.

¿Te identificas con algún movimiento o partido político de los que han surgido estos últimos años?

Yo desde que salió Podemos, los voté. Siempre los vi como la representación de la opción menos mala. Pero creo que con respecto al tema catalán jugaron muy mal sus cartas. Supongo que lo han hecho por estrategia, por no distanciarse demasiado de la CUP y movimientos de esa izquierda más radical. Hoy por hoy me sigue pareciendo lo mejor o lo menos malo…

“La libertad está en saber. Tú puedes ser muy pobre, pero si tienes cierta cultura no te van a engañar con según qué cosas”

En un momento dices: “yo quería ser poeta y acabé siendo rapero”. Ahora sacas libros de poesía, ¿crees que estás más cerca de conseguirlo?

Nunca voy a ser poeta, le tengo demasiado respeto a esa palabra. Poeta es más una actitud vital que un oficio. Yo puedo tener cierto porcentaje de esa actitud vital, pero por la época en la que me ha tocado vivir, soy un tipo hedonista, que persigue el placer. Para mí un poeta es un hombre de la ilustración. Yo tengo una parte de eso, pero también tengo mi parte hedonista de: “dame mi casita, llévame a los colegas, un buen libro para leerme y unos canutos para fumarme”. No sé si voy a conseguir tener el nivel de compromiso de lo que yo considero un poeta. Hay días que quiero leer todo el rato y otros en los que me tiro horas jugando a la PlayStation. Para mí un poeta es Rafael Lechowski, por ejemplo: tiene mucho más esa actitud de hombre de la ilustración.

Tu primer libro lo has sacado en la editorial de Lechowski, ¿no?

Sí.

¿Cómo has vivido la disputa entre Kase.O y Lechowski? Sobre todo, conociendo a ambos, siendo tú de Zaragoza…

Visto desde fuera, me parece un tristísimo desencuentro entre dos de los mejores escritores que hay para mí en el rap. Supongo que entran cosas como los miedos, egos, errores… Es como una serie de catastróficas desdichas. Creo que Rafa no hizo buen emitiendo un comunicado. Creo que Kase hace otras cosas mal. Los dos se equivocan. Para mí es fácil arreglarlo, deberían hablar.

“Siento que el rap es una moda, que se puede acabar en cualquier momento”

¿Qué expectativas tienes con Acariciado mundo?

Soy capricornio, y por tanto soy muy realista y con los pies en el suelo. Mis fantasías son muy humildes, no como las de C. Tangana. Me encantaría ir a Late Motiv y que me entreviste Buenafuente. Y tener la suerte de conocer a Sabina, y hacer algo con él sería la hostia. Pero me conformo con poder darle un abrazo.

Tengo los pies en el suelo: este es mi cuarto disco y lo que no ha llegado ya no creo que llegue ahora. No creo que vaya a llenar estadios, ni tampoco lo necesito. No te puedes imaginar lo feliz que soy de tener lo que tengo y vivir lo que estoy viviendo. Intento no dormirme en los laureles: me gusta superarme, pero también tengo mis limitaciones. No me voy a volver loco: soy un tipo humilde, lo que necesito para vivir lo tengo ya.

Gira
13.04: Madrid. TRVMP
14.04: Valladolid. Porta Caeli
20.04: Almería. Madchester Club
21.04: Málaga. La Trinchera
28.04: Zaragoza. Sala López
12.05: Oviedo. Sala Sir Laurens
18.05: Murcia. Sala REM
19.05: Alicante. Sala The One
25.05: Barcelona. Sala Apolo

 

Sharif