15 febrero, 2018. Por

Shame

Jóvenes y londinenses: ¿qué esperar de uno de los debuts más radiados del invierno?
Shame

El quinteto londinense Shame acaba de debutar con su primer LP, Songs Of Praise. ¿Serán la punta de lanza de una nueva ola del indie rock británico o tan sólo es una banda que llega un poco tarde a su generación?. Su primer disco es enérgico, es oscuro, es frenético en algunos momentos y lacerante en otros. Songs Of Praise es bastante más que una carta de presentación: es una especie de debate y una declaración de principios. Un querer ser herederos de la tradición post-punk the The Smiths, Joy Division o Iggy Pop, pero un afán claro por intentar que su sonido sea algo más que sus influencias. A los Shame solamente les lastran sus pretensiones que, de tanto intentar no aparentarlas, se les notan y bastante.

En una entrevista reciente Charlie Steen, vocalista de Shame, dice que cree que habría que quemar la idea de la estrella rock enfundada en chupa de cuero, consumidora de mujeres y hasta las cejas de drogas. Shame son lo que pasa cuando cinco adolescentes se juntan con unas cuantas guitarras y amplificadores en algún local del sur de Londres: que quieren aniquilar lo viejo y convertirse en lo nuevo. Dudo que aniquilen nada, pero su propuesta refresca y encandila al aficionado al rock guitarrero, incluso si las de uno son las vertientes más duras del género. Ni que decir tiene que sus guitarrazos se convertirán en uno de las principales atracciones de los escenarios pequeños o medianos de los festivales de este verano.

“Shame son lo que pasa cuando cinco adolescentes se juntan con unas cuantas guitarras y amplificadores en algún local del sur de Londres: que quieren aniquilar lo viejo y convertirse en lo nuevo”

Songs Of Praise arranca furioso, con un Dust On Trial cuyo sonido podrían firmar Savages sin demasiada dificultad. Es un inicio prometedor, lleno de tintes góticos, sin miedo a un aspecto áspero y difícil de digerir, como para disuadir a timoratos. Pero la cosa se va suavizando y One Rizla es hasta pegadiza, una pieza post-rockera de manual, con una afilada guitarra dibujando una melodía que no desfallece y la voz de Steen rebosante de energía. La pose rompedora y rebelde llega en The Lick, pero ni es creíble ni es especialmente relevante.

Tasteless vuelve a al guitarreo cortante, el estribillo pegadizo y coreable y el final frenético. Probablemente sea el mejor corte del disco, aunque tampoco desentonaría en el último trabajo de Wolf Alice. Los cinco cortes restantes elaboran un eficaz muro de electricidad post-punk. Songs Of Praise transcurre sin excesivas complicaciones pero con enérgico resultado que, además, se resuelve veloz y certero a base de temas cortos y ágiles, como Lampoon.

Al final no estamos ante la banda que vaya a refundar el sonido del rock inglés, pero Shame convencen y divierten a los nostálgicos de las marcadas líneas de bajo y las letras agresivas. Una prometedora banda de la factoría de guitarreos y cabezazos que es Londres que nos puede dar tardes de gloria en los festivales este verano.

GIRA:
14.05: Barcelona. Sidecar
15.05: Madrid. La Boite
19-22.07: Festival Internacional de Benicàssim

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