10 julio, 2017. Por

Series históricas (Parte I)

Maratón veraniego de series históricas (parte 1): el pasado lejano
Series históricas (Parte I)

Se acercan las vacaciones. Te toca aguantar un par de semanas en familia y es imprescindible llevarse un disco duro con un buen catálogo de series con las que hacer como que no escuchas a tu suegra, porque en La 1 ya no ponen ni ciclos de pelis del Oeste. Pero si ya estás al día con The Walking Dead, The Handmaid’s Tale y todo Netflix o temes que no haya vida más allá de Los Soprano y Mad Men; éste es tu post.

Por suerte o por desgracia, el cine, la novela y la televisión histórica están de moda. Así que hoy vamos a rebuscar en el pasado para traerte un buen puñado de series que retraten algún momento de éste. Vikingos, reyes y romanos: traemos de todo un poco para que te refresques a la hora de la siesta y para que, con suerte, te animes a leer más sobre los episodios históricos retratados en estas series.

Una de romanos

No podemos empezar a hablar de series históricas sin hablar de dos de las más influyentes de ellas. En primer lugar, Yo, Claudio (BBC Television, 1976, 1 temporada de 12 episodios), la histórica adaptación televisiva de las novelas de Robert Graves, Yo, Claudio y Claudio el Dios y Su Esposa Mesalina.

Lejos de las efectistas y sangrientas recreaciones históricas que inundan nuestras teles estos días, Yo, Claudio es puro teatro, un show que extrae lo mejor de sus actores (con un inolvidable Derek Jacobi como Cla-Clau-Claudio) para relatar las primeras décadas del Imperio Romano, desde el año 24 a.C. hasta el 54 d.C. a través de los ojos Claudio, el tartamudo y enfermizo sobrino de César Augusto, que gobernó Roma entre los años 41 y 54.

Yo, Claudio no es un relato de sangrientas batallas o extensos viajes, sino un retrato las nobles familias que lo administraron el Imperio como lo que fueron: una pandilla de víboras mentirosas, intrigantes y con poco aprecio por la vida humana.

No se dejen engañar por la austeridad de sus escenarios o por los 40 años que hace que se rodó: Yo, Claudio es puro diálogo, tensión y amor por la Historia; imprescindible en el acervo de cualquier aficionado a la tele. Ninguno de las cadenas españolas la tienen en su catálogo actualmente pero nunca olvides lo que Youtube puede hacer por ti.

Y, si hablamos de Yo, Claudio, es inevitable continuar hablando de Roma (HBO, BBC Two y RaiDue, 2005-2007, 22 episodios en 2 temporadas), su heredera directa. Una de las series más caras y prestigiosas de la tele moderna, que obligó a ponerse de acuerdo a tres gigantes de la televisión para abarcar un proyecto inmenso: relatar los acontecimientos que dieron lugar a la formación del Imperio, desde que el carismático Julio César planta cara al Senado, haciendo que sus legiones crucen el Rubicón de camino a Roma (49 a.C.); hasta la consolidación de su sucesor, Octavio (César Augusto) como primer emperador de Roma tras el suicidio de Marco Antonio y Cleopatra al ser derrotados en la Batalla de Aticum (30 a.C.).

Sin duda, uno de los periodos más efervescentes y ricos de la Historia de Occidente. Todo ello es relatado con un espectacular lujo de detalles a través de los ojos de Lucius Vorenus y Titus Pullo, dos legionarios fieles a Julio César.

La ambientación está tan cuidada que por momentos uno cree que la peste de las mugrientas calles de Roma se le está colando en el salón y, los personajes, están retratados en su mayoría con un brillante equilibrio entre su humanidad y unas enfermizas ansias de poder (memorables son las interpretaciones de James Purefoy como Marco Antonio y Tobias Menzies como Brutus). Un show imprescindible perfecto para un maratón que puedes ver completo en HBO España.

¿Que eres más de espadazos que de discursos en el Senado? No te preocupes: al calor del éxito de 300 (Zack Snyder, 2006), surgió Spartacus: Sangre y Arena (Starz, 2010-2013, 34 episodios en 3 temporadas), un show ultraviolento en el que gente semidesnuda se mataba sin piedad en los circos de la República romana para entretenimiento de la a aristocracia y fornicaba a cámara lenta casi sin descanso.

La historia del gladiador que lideró la mayor revuelta de esclavos que conoció Roma (73-71 a.C.) salpicaba sangre casi en cada escena y su éxito solamente se truncó por el prematuro fallecimiento de Andy Whitefield, el carismático actor que la protagonizada. Una precuela, Spartacus: Dioses de la Arena (Starz, 2011, 1 temporada de 6 episodios) retrata en el mismo tono las penurias de los gladiadores y esclavos antes del levantamiento de Espartaco. Ambas series pueden disfrutarse en Netflix.

Conquistadores medievales

Si hablamos de series de moda estos días, Vikings (History 2013-actualidad, 49 episodios en 4 temporadas, renovada por 20 episodios más) no puede faltar. Todavía en marcha, Vikings adapta con una crudeza y un realismo espectaculares las andanzas de Ragnar Lothbrok, sus hijos y sus compañeros de aventuras, desde sus primeras escaramuzas en Inglaterra hasta convertirse en el mítico monarca escandinavo.

Aunque Ragnar y sus esposas son mencionados en numerosas fuentes medievales, solamente se tiene constancia de la existencia un gran ejército vikingo que en 865 invadió los reinos de Anglia Oriental, Essex, Kent, Mercia, Nothumbria, Sussex y Wessex comandado por quienes dijeron ser hijos suyos, con el infame Ivar el Deshuesado a la cabeza.

Aunque no todas las temporadas son igual de trepidantes (la primera tarda en arrancar todas salvo la segunda tienen altibajos), Vikings mezcla habilidosamente mito y realidad, apuntalando su ficción con varios hechos históricos bien conocidos y documentados (como el saqueo del monasterio de Lindisfarne en 793 o el sitio de Algeciras en 859), personajes de incuestionable veracidad histórica como Hrolf Ganger (Rollo), que fue el primer duque de Normandía, cuyos descendientes fueron los normandos que invadieron Inglaterra en 1066, aunque no estaba relacionado con Ragnar; o Floki, al que se considera el primer escandinavo en navegar hacia Islandia (en el siglo IX). De fondo, relata el inevitable choque entre el cristianismo y las religiones escandinavas. Su principal baza reposa en sus carismáticos personajes, sus elaboradísimas batallas y el realismo de la acción. Puede disfrutarse en Netflix, HBO España y Movistar+.

Si te gusta Vikings y quieres probar con una serie de temática similar, The Last Kindgom (BBC, 2015-actualidad, 16 episodios en 2 temporadas) está adaptando a la pequeña pantalla la serie de novelas de ficción histórica The Saxon Stories, de Bernard Cornwell.

Relata las aventuras del ficticio Uthred de Bebbanburg, un descendiente de la nobleza sajona de Northumbria, durante la conquista de Gran Bretaña por parte de vikingos daneses (siglos IX y X). Si bien la producción es mucho más austera que la de Vikings, dicen los que saben que en fidelidad a la Historia conocida, The Last Kingdom gana por goleada. Puedes verla en Netflix.

Nos vamos a la China del siglo XIII con una serie que tiene tantos admiradores como detractores: Marco Polo (The Weinstein Company y Neftlix, 2014-2016, 21 episodios en 2 temporadas). Vapuleada por la crítica y cancelada por Netflix tras hacerle perder un par de centenares de millones de dólares, relata los primeros años del mercader veneciano Marco Polo en la corte de Kublai Khan, el nieto de Genghis Khan que gobernó durante 34 años sobre las actuales Mongolia, Corea y China, donde fundó la dinastía Yuan.

Si El Libro de las Maravillas que Maese Polo dictó relatando sus viajes por el imperio mongol en su máximo esplendor puede tener, ya de por sí, más inventiva que experiencia de primera mano; Marco Polo le añade un poco más de cuento y una buena ración de patadas voladoras, con una puesta en escena espectacular, amante del efectismo, del cine de artes marciales oriental y del lirismo épico, recordando en no pocos momentos a Hero (Yimou Zhang, 2002).

El resultado es artificioso y flojo argumentalmente para muchos, pero para quien escribe estas líneas, es un relato ágil, lleno de personajes fascinantes, una dirección artística excepcional y un cuidado a la hora de coreografiar los elaborados combates de kung-fu muy recomendable. Se puede ver en Netflix.

Reyes y reinas

Las más altas esferas de la nobleza gustan e intrigan a casi todo hijo de vecino. La ficción histórica siempre le presta atención a los devenires de tronos y coronas, y la cantidad de títulos relacionados con ellos abarca numerosas épocas y ubicaciones. La más destacable posiblemente sea The White Queen (BBC, 2013, 1 temporada de 10 episodios), una serie de la que no hace mucho que te hablamos con motivo del estreno de su secuela, The White Princess (Starz, 2017, 1 temporada de 8 episodios), basándose ambas en la serie de novelas históricas The Cousins’ War, de Philippa Gregory.

La primera relata la historia de Elizabeth Woodville, esposa de Eduardo IV y se desarrolla en la última etapa de las llamadas Guerras de las Rosas; una guerra civil que tuvo lugar en Inglaterra entre 1455 y 1485. La segunda, cuenta la de su hija, Elizabeth de York, esposa de Enrique VII, primer monarca de la dinastía Tudor.

Ambas tratan de dar una vuelta de tuerca al mero relato bélico medievalista, explorando el papel de las mujeres de la corte en el desarrollo del conflicto militar. The White Queen lo consigue de manera espectacular, con un relato vibrante plagado de interpretaciones memorables que deja al espectador con inmensas ganas de leer más sobre la historia del conflicto; pero The White Princess fracasa de manera estrepitosa, aportando interpretaciones y ambientación mediocres y convirtiéndose en una secuela olvidable. Ambas pueden disfrutarse en HBO España.

Muy exitosa fue, sin duda, The Tudors (Showtime, 2007-2010, 38 episodios en 4 temporadas), ambiciosa coproducción internacional destinada a contar, con todo lujo de detalles, la rebuscada existencia de uno de los monarcas más controvertidos de Inglaterra: Enrique VIII. Intriga, sexo, decapitaciones, guerra religiosa y el advenimiento del protestantismo en Inglaterra, todo contado con un presupuesto elevadísimo, un reparto cuidado y una conexión extraordinaria con el público.

En un tono similar, aunque algo más adolescente y menos pretencioso, Reign (The CW, 2013-2017, 78 episodios en 4 temporadas) acaba de terminar de contar (con muchísima ficción de por medio) las aventuras y desventuras de María Estuardo, reina de Escocia, desde su matrimonio con el príncipe Francisco de Francia hasta su regreso a Escocia y el consiguiente enfrentamiento con Isabel I de Inglaterra. Puedes ver las tres primeras temporadas en Netflix.

Por supuesto, la nobleza italiana también ha dado lugar a más de un show histórico: Medici: Masters of Florence (Rai, 2016, 1 temporada de 8 episodios) no necesita ficcionar demasiado para convertir la vida del intrigante y mecenas Cosme de Medici en un thriller político ambientado en pleno Renacimiento (se puede ver en Movistar+).

Algo similar puede decirse de The Borgias (Showtime, 2011-2013, 29 episodios en 3 temporadas), ambicioso drama creado por Neil Jordan para contar las retorcidas intrigas urdidas esta familia de origen valenciano en la Roma del siglo XV y que llevaron a dos de sus miembros, Alfons y Rodrigo, hasta el papado (como Calixto III y Alejandro VI respectivamente). Puedes verla en Movistar+.

Un poco más cercanas en el tiempo, los retratos de dos de las monarcas más determinantes de la Historia del Reino Unido están de moda y de las que te hablamos aquí hace unos meses. El primero es Victoria, (ITV, 2016-actualidad, 1 temporada de 8 episodios, renovada por una temporada más), protagonizada por la popular actriz británica Jenna Coleman, retrata los primeros años de los 67 que compusieron el reinado bajo el cual el Imperio Británico adquirió su máxima expansión. La primera temporada relata el cómo una casi adolescente Victoria de Hanover aprende a formar parte activa pero discreta de la maquinaria política de una de las primeras monarquías parlamentarias de Europa, mientras asegura la línea sucesoria. Se puede disfrutar en Movistar+.

Y The Crown (Netflix, 2016-actualidad, 1 temporada de 10 episodios, renovada por una temporada más), alabadísima por la crítica por contar, sin seguidismo ni nada (guiño guiño) los primeros años de reinado de la joven Isabel II. La producción ha cosechado premios a ambos lados del Atlántico y su extraordinaria conexión con el público le ha permitido renovar por una segunda temporada. La puedes ver en Netflix. Estas dos son series que seguro le gustan a tu suegra, sobre todo si habla con acento.

Ya sabes: la próxima vez que creas que no tienes series para ver, acuérdate de este humilde artículo y dale una oportunidad a alguna de nuestras recomendaciones.

Series históricas (Parte I)