12 mayo, 2017. Por

Sense8

Ocho motivos por los que seguimos enamorados de la serie
Sense8

Romántica, erótica, emocional, trepidante, diversa, integradora y muy muy adictiva: a pesar de sus imperfecciones, Sense8 fue una de las mejores cosas que nos pasaron en 2015. Abraza a tu peluche favorito y abróchate el paracaídas emocional: los sensates más guapos del globo están de vuelta.

Ocho desconocidos descubren, paulatinamente, que sus mentes y emociones están entrelazadas sin importar la distancia que los separe. Esta bella conexión les hace objetivo de una oscura y violenta organización internacional, pero también se convierte en su mejor arma para evadirla. Por el camino los ocho sensates viven, aman, sufren, temen, luchan y experimentan emociones de manera intensa y conjunta.

La propuesta que traían Michael Straczinksi (uno de los creadores de Babylon 5) y las hermanas Wachowski (que crearon Matrix) de la mano de Netflix fue una especie de bomba de relojería, esa serie de la que todo el mundo hablaba con una sonrisa en la boca en el verano de 2015.

Porque Sense8 era algo más que otra serie de ciencia-ficción: personajes complejos, carismáticos y magnéticos; un mayor peso a la carga emocional de la historia sobre la trama; el afán integrador, diverso y multicultural y la abundancia de escenas de sexo de todo tipo (hetero, homosexual, en pareja o en grupo) grabadas con un gusto exquisito marcaron la diferencia desde el primer capítulo.

Pero continuarla era un reto era complicado. La segunda temporada se hizo esperar año y medio, debutando las últimas navidades a modo de episodio doble. Un regreso, Happy F*Cking New Year, decepcionante, largo y aburrido. Incapaz de retomar el interés por una trama ya de por si etérea y que quedaba lejos en la memoria del espectador; la producción pareció obsesionarse con explotar lo que ya había funcionado bien: el sexo, el ritmo casi videoclipero, la acción, las artes marciales, la gente ligerita de ropa y, por si nos hubiéramos quedado con ganas, un poquito más de sexo. Pero el especial navideño recordaba demasiado al bajón de calidad que Matrix: Reloaded supuso con respecto a la cinta original; y planteaba muchas dudas sobre la segunda temporada.

Dudas que han quedado borradas de un plumazo con el estreno mundial de Sense8 en Netflix el pasado 5 de mayo. El retoño de las Wachowski (aunque Lilly no ha formado parte de esta temporada, pero probablemente vuelva para la siguiente) sigue siendo genial, y aquí están nuestros motivos (SIN SPOILERS) para verlo así.

8.- Más sensates, más diversión

La trama de la segunda temporada gira en torno al descubrimiento de que nuestros ocho protagonistas no están solos: su clúster es uno de tantos en el universo sensate. Nuevos homo sensorium van entrando en escena: personajes intrigantes, malvados y atractivos se cruzan en su camino. Vemos de lejos otros clústers, muy diferentes del que protagoniza la serie.

Está claro que en la cabeza de sus creadores, Sense8 tiene ramificaciones y posibilidades casi infinitas. Y nos dan lo justo para que queramos más (y, de paso, no explican qué significaba realmente la cabecera de la serie).

sense627.- Sexo, carne y gente guapa

Reconozcamos que todos somos un poquito superficiales y que una de las cosas que más nos gustó de la primera temporada fueron las cuidadas y abundantes escenas de sexo. Que estos nuevos episodios abusaran de ello era un temor que no ha llegado a hacerse realidad: claro que hay algunas, pero, pero es al saber dosificarlas y medirlas donde nos queda claro que Sense8 no es solamente una serie sobre sexo. Aunque si por el camino Sun, Lito, Kala o Dani se pasan casi más tiempo en ropa interior que con algo encima, tampoco nos vamos a quejar…

6.- Lito, Hernando y Daniela

No sabemos exactamente qué tipo de rollo llevan estos tres en la cama, pero lo que tenemos claro es que nos los comeríamos a abrazos. Casi siempre relegados a la vis cómica de Sense8, el trío mexicano protagonizado por Miguel Ángel Silvestre roba el corazón y casi la temporada. Lito y Hernando protagonizan una de las declaraciones de amor más bellas que veremos este año y, aunque los problemas de Lito no son tan graves como los de los demás sensates, su historia habla sin pelos en la lengua de los prejuicios que existen, aún hoy, en Hollywood. Y no nos engañemos: cada vez que se quitan la camiseta son una delicia para los ojos.

5.- Optimismo ante el mundo global

Sense8 es una historia de ciencia-ficción, pero también una metáfora del mundo interconectado en el que vivimos hoy en día. Si bien la moda es clamar al cielo contra la deshumanización de nuestra sociedad de instagramers y grupos de WhatsApp (véase Black Mirror); Sense8 expone el lado más positivo de esta realidad en la que nos basta con querer no estar solos para no estarlo.

Claro que la conexión entre los sensates es mucho más intensa que cualquier mensaje de Whatsapp, pero la alegoría sobre todo el bien y el conocimiento que nos puede aportar la comunicación constante con el resto del mundo es liberadora y refrescante.

sense524.- El iPod de Riley

Sense8 no sería lo mismo sin su estupenda selección musical: ya la primera temporada se apoyaba en todo tipo de canciones (desde Sigur Rós hasta Beethoven pasando por Lykke Li o The Who), y esta no ha sido menos. Música optimista y diversa para representar a un mundo global con el What’s Up? de 4 Non Blondes ya casi como himno de la serie (aunque no acabo de entender cómo encaja en las sesiones de EDM de Riley). Si quieres volver a escuchar las canciones de esta temporada, aquí tienes una playlist con ellas:

3.- El buen rollo entre el reparto

Gran parte del éxito de Sense8 es la compenetración entre sus ocho protagonistas (y sus diversos sidekicks). Basta ver cualquiera de las escenas en la que los sensates se comunican entre si para darse cuenta de que estos actores disfrutan del guión que están interpretando. Las entrañables imágenes de todo el equipo rodando en una de las carrozas de la manifestación del Orgullo Gay en Sao Paulo transmiten que si Sense8 va de amor, amistad y felicidad, ellos la viven al máximo. Y de hecho Aml Ameen, que interpretaba a Capheus en la primera temporada, ha sido sustituido por Toby Omwumere porque el primero no encajaba con el ambiente diverso y abierto del equipo.

2.- Un canto a las ciudades

Aunque hay algunos pasajes de Sense8 que se desarrollan en ambientes no urbanos (Islandia en la primera temporada, los Highlands escoceses en la más reciente), la serie es un canto de amor urbanita. Desde Chicago hasta Seúl pasando por Bombay: viéndola dan ganas de viajar y de unirse a la adictiva sensación de ser parte de un todo que solamente se tiene en los grandes núcleos urbanos.

Las ciudades de origen de los protagonistas están elevadas casi a la categoría de personajes de la serie, sin quedar relegadas a meros escenarios, y mostrando sus peculiaridades y personalidad en cada episodio.

1.- Sun Bak

Todos los sensates molan, pero todos tenemos nuestro favorito. Y a mí la que me desmonta y me roba el corazón es Sun Bak, interpretada por Doona Bae. La coreana, que lo único que tiene mejor que su corazón es su gancho de derecha, es la confirmación de que las Wachowski han superado el síndrome de Trinity y por fin han aprendido a crear personajes femeninos tiernos, complejos, delicados y con una superdotación innata para la violencia, la patada voladora y el sopapo con la mano abierta.

No acabo de entender por qué Bae se pasa más tiempo de la temporada sin ropa que con ella, pero trato de centrarme en lo positivo y en la joya de personaje que es su Sun.

Netflix no ha confirmado ni desmentido que Sense8 vaya a ser renovada por una tercera temporada. Pero, por ahora, ni sus creadores ni sus protagonistas parecen estar involucrados en otros proyectos así que, con un poco de suerte, llegaremos a ver cómo acaba la “guerra” entre el homo sapiens y el homo sensorium.

Sense8