14 noviembre, 2018. Por

Santi Araújo

Cuando las canciones se manifiestan a través del músico sin contar con él
Santi Araújo

Hay músicos muy productivos, que tienen muy clara su misión, que la van persiguiendo de todas las maneras posibles. Otros no, otros deciden hibernar, y es la música la que acaba manifestándose a través de ellos, como si de una exhalación se tratase, como si tuvieran que expulsarla de dentro sí o sí.

Eso es lo que le ha sucedido al pontearense Santi Araújo. Siete años después de haber debutado con Esto es normal, con su proyecto La Familia, se pasó cinco años sin escribir canciones y viviendo en México. Hasta que las canciones aparecieron a chorro: más de cuarenta en dos meses, donde desnuda su alma, sus vivencias, sus amores, sus ansiedades, su vida.

El resultado aparece en Catedral, que Ernie Producciones edita en formato 10’’ de vinilo + CD, y también en digital; y que acerca su registro al del folk-rock de autor americano, pero que desarrolla más que nunca las singularidades y la personalidad de un compositor poseedor de una honestidad brutal, y a través del que todo lo que se dice acaba pareciendo verdad. Probablemente lo sea.

“He conseguido dejar atrás una época en la que no me respetaba. Era una persona muy autocrítica e insegura, y eso es algo que te limita muchísimo. Cuando por fin te aceptas y estás en paz contigo mismo, eres capaz de bailar en medio de una manada de pumas, fluír con lo que venga”

Le dijiste a Ángel Carmona en “Hoy empieza todo” que te pasaste cinco años sin componer canciones. ¿Creíste, en algún momento, que nunca más volverías a la música? ¿En qué momento te reencontraste con ella?

No pensaba si iba a volver o no a la música, pero la realidad es que no me imaginaba que regresaría de esta manera. Ha sido un ejercicio de dejarse llevar y de valentía. Todas las dudas que tenía al comenzar este proceso se han convertido en seguridad y respeto (por fin).

Tanto en el disco de La Familia como con Catedral, el 100% de las canciones nacieron en un momento de catarsis. Cuando me siento más perdido aparece la música, y es ahí donde verdaderamente me encuentro.

¿Qué estuviste haciendo en estos años de hiato después del disco de La Familia?

Estuve viviendo en México una temporada y acabé volviendo a Galicia. Fue una experiencia en la que aprendí muchísimo, pero creo que este es el sitio en el que me gusta vivir. Crecí en un entorno muy conectado con la naturaleza y soy incapaz (ni quiero) cortar estas raíces.

No decidí volver. Las canciones aparecieron de golpe (al igual que sucediera con el disco de La Familia) y es una señal muy difícil de ignorar. En México apareció una ansiedad que estaba oculta bajo muchas capas, y en el momento más bajo surgieron decenas de canciones de golpe. No hice ninguna canción en 5 años, y de repente en menos de dos meses hice 40 (fuera del horario de mi trabajo).

¿Da más vértigo firmar las canciones en solitario en vez de escudado en una banda?

Todo lo contrario. Me gusta escribir de las cosas que me pasan, y es un poco raro que entrevisten a otros para preguntarles el significado sobre una canción que (por ejemplo) habla de que no te hablas con tu padre.

Al hacer canciones para mí, no se trata de un proceso de crear contenido que pueda apetecerle tocar a otras personas. Lo que más me gusta de todo es hacerlas, utilizarlas como ejercicio (musical y vital) y para ello necesito que sea con los menos prejuicios posibles.

“Con estas canciones busco desempañar un poco más el espejo. Cada vez se ve más nítido, tu cara se ve más mayor y las heridas son más profundas, pero al mismo tiempo lo contemplo todo con serenidad. Más que un disco conceptual, creo que mis canciones son visitas al psicólogo que me ahorro”

¿Qué diferencias dirías que tiene el cancionero de Catedral con respecto al Esto es normal de La Familia?

Lo escucho y siento que me representan, que reflejan lo que he vivido últimamente. Las canciones están compuestas por la misma persona, pero esta vez han llegado musicalmente al punto que tenía en la cabeza. Estar en una banda tiene puntos muy buenos, pero también tienes que adaptar las canciones, elegirlas y componer pensando un poco en la forma final.

¿Qué es lo que dirías que has dejado atrás y qué te gustaría que se viera en este presente-futuro?

He conseguido dejar atrás una época en la que no me respetaba. Era una persona muy autocrítica e insegura, y eso es algo que te limita muchísimo. Cuando por fin te aceptas y estás en paz contigo mismo, eres capaz de bailar en medio de una manada de pumas, fluír con lo que venga.

En Yo soy lanzas un mensaje central, que es el de quererte más a ti mismo. ¿Hubo un tiempo en el que te hostigabas mucho a ti mismo? En alguna entrevista hablas de episodios de ansiedad, incluso.

Justo. Me llama la atención cómo dentro de uno puede haber cientos de ríos corriendo. Oímos sus aguas, pero no somos capaces de identificarlos, y puede llegar un momento en el que todo se desborde y sientas que te ahogas.

Eso es lo que me pasó. No era capaz de identificar todas las voces que había dentro de mí, creando un ruido insoportable. Es como cuando estás dentro de un bar en el que cada vez se grita más y más. Como estás dentro te acostumbras, pero puede llegar un punto el que no puedas aguantar más ese barullo.

En el videoclip de Vencejos se presenta la idea de la muerte y la resurrección, quizá en tu caso aplicada a lo de “dejar morir al Santi de antes y que resurja el nuevo”. ¿Poner en marcha este proyecto ha sido un poco como enterrar el pasado y abrir paso al futuro?

Totalmente. Más que abrir paso al futuro es dar espacio al presente, a poder caminar más ligero y dejar de esconderme. Cuando iba a visitar a mi abuela me ponía camisetas de manga larga (incluso en verano), para que no viera mis tatuajes y “no molestarla”.

Ese “bienqueda” y esforzarse para que los demás te quieran puede derivar en que te quieras cada vez menos. Para mí, ahora mismo mi prioridad es buscar mi salud y estar en paz conmigo mismo.

“No pensaba si iba a volver o no a la música, pero la realidad es que no me imaginaba que regresaría de esta manera. Ha sido un ejercicio de dejarse llevar y de valentía”

Existe un componente religioso en un título como Catedral, al menos en una acepción más literal, en la imagen que propone esta palabra. ¿Por qué este título? ¿Es porque es la canción que crees que más representa el espíritu?

No me gusta NADA ponerle títulos a las canciones o discos, es como que las canciones ya hablan por sí mismas. No me gustan las etiquetas. Por eso, siempre tardo en ponerle nombre a las cosas.

No sabía qué nombre ponerle, y llegué a pensar en Estallido (por cómo salieron las canciones y por el segundo single del EP). Siempre quise hacer una canción como Catedral. No me suele gustar escuchar mis canciones, me da algo de pereza, pero recuerdo escuchar ya esta canción en las primeras tomas del estudio y ser capaz de emocionarme (en plan “wow, ¿esto lo he hecho yo?”).

Decidí llamarlo así porque estas canciones han sido un lugar en el que refugiarse, en el que tener fe de que todo va a mejorar. La he construido para poder verla y que no se me olviden ciertas cosas importantes.

¿Tiene Catedral un enfoque conceptual? ¿Algún “tema madre” que orbite sobre las cinco canciones?

Desempañar un poco más el espejo. Cada vez se ve más nítido, tu cara se ve más mayor y las heridas son más profundas, pero al mismo tiempo lo contemplo todo con serenidad.

Más que un disco conceptual, creo que mis canciones son visitas al psicólogo que me ahorro. Si estuviéramos en un videojuego sería el “guardar partida”. Puede que te enfrentes a un jefe final o estés en una zona peligrosa, pero en ese momento te sientes a salvo y es un lugar al que puedes regresar siempre que lo necesites.

“No decidí volver. Las canciones aparecieron de golpe: no hice ninguna canción en 5 años, y de repente en menos de dos meses hice 40”

Tengo entendido de que hay una especie de secreto escondido en el disco, de que propones una especie de gymkana mística. ¿Qué me puedes decir al respecto?

Sólo puedo decir una cosa: “el disco esconde algo”, pero supongo que aún es pronto para descubrirlo.

Cartel del concierto

Más allá de que no tengas referentes claros, sí que hay un acercamiento a registros propios del folk-rock, de la americana o de la canción de autor de corte alternativo. ¿Es lo que más estás escuchando?

Escucho absolutamente de todo, y supongo que todo me influencia, pero a la hora de componer no busco nada, sólo me dejo llevar. Las melodías surgen de una manera muy primitiva, y ese proceso casi místico no tiene nada (aparentemente) de consciente. Yo soy el primer sorprendido, no sabría explicarle eso a nadie. El 95% de las veces lo hago aislado y, de hecho, estas canciones nacieron en un tiempo en el que estuve prácticamente solo.

De todos modos, evidentemente, me gusta mucho la canción de autor. Rufus Wainwright, Jorge Drexler, Ryan Adams, Caetano Veloso, Xoel López, etc. Últimamente estoy flipado con la música etíope y con todas las joyas que dio el tropicalismo brasileño.

El disco es más bien breve: un 10’’ que bien podría considerarse un EP, solo cinco canciones. ¿Qué estarás tocando en directo en la gira? ¿Recuperarás canciones de La Familia, tocarás canciones que aún no publicaste, versiones como la que colgaste de Jorge Drexler en redes…?

Estos dos últimos años he creado muchas canciones. Catedral sólo muestra las cinco que más me apetecía grabar y que tenían más sentido entre sí. En estos directos iremos probando las canciones nuevas para así decidir cuáles grabar en lo que venga después.

Santi Araújo