2 agosto, 2018. Por

Santander Music

A diez años del nacimiento del festival cántabro de referencia, hablamos con quienes están detrás de él
Santander Music

Cuando hace diez años nacía el Santander Music en la capital cántabra todo aquello era campo; quiero decir, no había un festival de referencia en la región, y la Cantabria Infinita a nivel musical no tenía un lugar claro en el mapa musical alternativo de nuestro país. Aquella primera edición, vista con perspectiva, cazaba al vuelo lo que acabaría siendo un movimiento de masas (lo que se llamó luego “indie mainstream”), y una cita-bisagra que identificaba algo que se acabaría convirtiendo en tendencia.

En sus primeras nueve ediciones pasaron grupos internacionales como Belle and Sebastian, Keane, The Charlatans, !!!, The Vaccines o Calvin Harris, entre muchos otros, y toda la plana mayor del indie de masas (Vetusta Morla, Love of Lesbian, Supersubmarina, Izal, Lori Meyers, Sidonie, etc.). Este año, para su décima edición, se abren a ritmos urbanos (Kase.O y C. Tangana) y latinoamericanos (Instituto Mexicano del Sonido, Zoé y Los Mirlos) sin perder las marcas de identidad de sus primeras ediciones.

Hablamos con Alberto Zubizarreta, director del Santander Music, invitándolo a pasar revista sobre esta primera década, pero también analizando las claves que han llevado al festival al punto en el que está y a intentar adivinar su evolución de cara a futuro.

“No sabemos si llegaremos a veinte años, lo que sí queremos es seguir haciendo las cosas bien, en un recinto donde el público se sienta a gusto, sin colas, con buen sonido y en un espacio excepcional”

Más allá de los objetivos empresariales que es normal que haya a la hora de poner en marcha un festival, ¿nacía el Santander Music con el objetivo de poner a Santander en la capital del panorama musical, o con qué otro objetivo? Si era este que os comento, ¿diríais que lo habéis conseguido?

Santander Music nació con la intención de cubrir un hueco existente en la programación de Cantabria. Dinamizar la industria cultural y contribuir a dar lustre a la marca Santander. Creemos que en estos años hemos superado las expectativas con las que nacimos. Gran parte de las visitas que tiene Santander en agosto vienen como consecuencia de un festival que ha logrado poner la ciudad y la región en la mente de muchísima gente que no conocía nuestra región.

¿Hasta qué punto la irrupción del festival ha conseguido también que Santander se nutra de nuevos proyectos musicales, que motive a los jóvenes de la región a montar su grupo?

Creemos que las personas necesitamos de referentes a la hora de desarrollarnos. Si hacemos un festival y mostramos a los jóvenes que existe la posibilidad de desarrollar una carrera profesional en torno a esa actividad, nos parece obvio que contribuimos a ello.

Tenemos que resaltar también la apuesta por el arte que desde el festival se ha venido haciendo. Es el sexto año en el que, aprovechando el escaparate del Santander Music, se presenta de nuevo el proyecto de unificar los conceptos de diseño gráfico, música y juventud que año tras año sorprende en la feria de Artesantander. Tras los exitosos carteles del genial Javier Mariscal, el peruano Gianmarco Magnani, el francés Julien Pacaud, el japonés Tatsuro Kiuchi y la sorprendente propuesta de Bakea, este año contamos con la refinada mirada del reconocido Mads Berg. Todos ellos han participado de masterclass y han contribuido a que los jóvenes diseñadores cántabros los tengan como referentes.

“Si hacemos un festival y mostramos a los jóvenes que existe la posibilidad de desarrollar una carrera profesional en torno a esa actividad, nos parece obvio que contribuimos a ello”

El festival apareció en un momento bisagra en la escena, cuando nacía la idea de “indie mainstream” o “indie de masas”. ¿Consideras que el Santander Music es uno de los ‘padrinos’ de este movimiento?

El “indie de masas” viene precedido del hundimiento del mainstream de industria de la música. En el momento que dejaron de invertir dinero en promocionar ese tipo de música se desvaneció como si fuera humo. Santander Music apostó desde el principio por artistas que sentían pasión por lo que hacían.

En estos últimos años entre algunos festivales parece que hay una especie de “guerra fría”. ¿Cuál ha sido la relación que habéis tenido vosotros con otros festivales estos años?

La relación con el resto de festivales es de respeto. Sabemos positivamente lo que cuesta hacer un evento como este. Sabemos los riesgos que se corren y el gran esfuerzo que lleva tirar hacia delante, por lo tanto respetamos a todos.

“El “indie de masas” viene precedido del hundimiento del mainstream de industria de la música”

Cada año ha habido algún artista internacional del circuito indie-rockero. Este año los artistas internacionales son latinos. ¿Es el principio de un cambio de política, de apostar más por propuestas latinoamericanas que por otras de pop anglófono?

No es una cuestión de nacionalidades, es que las circunstancias han hecho que se dé así.

Otro cambio este año ha sido a la hora de apostar por dos de los artistas más representativos de la música urbana de masas: un icono clásico como Kase.O y el icono pop de estos últimos años, C. Tangana. ¿Hay un interés por ir apostando más por artistas del circuito urbano?

Tiene que ver con la respuesta anterior, cuando comienzas a programar puedes tener una idea pero las circunstancias mandan y a veces salen cosas que no esperabas. Se combinan muchos factores disponibilidad, presupuestos, gustos…

Habéis tocado muchos palos estos años, aunque el registro “pop alternativo” haya sido el más común. ¿Hay algún estilo o género que no os veríais programando nunca?

Nunca diremos “de esta agua no beberé”…

“La relación con el resto de festivales es de respeto”

Hay varios grupos que han repetido en el festival: Izal, Vetusta Morla, Sidonie, Lori Meyers… si tuvierais que elegir un artista-insignia del festival, ¿cuál dirías que es “más Santander Music” de todos?

Con todos ellos hemos crecido, hemos puesto nuestro granito de arena por convertir a todos ellos en los grupos que son ahora. En algún caso han tenido momentos memorables llegando a actuar juntos en el festival.

¿Cómo ha recibido estos años la gente los conciertos-vermú que hacéis gratis en la ciudad al mediodía? ¿Hay proyecto de hacer más grande este aprovechamiento de sinergias con la ciudad o estáis cómodos con este formato?

Cada año va a más. Paulatinamente, la ciudad y los ciudadanos van uniéndose al festival y se animan a participar en una actividad en la que siempre presentamos grupos nuevos con grandes posibilidades de desarrollo. Nos encantaría que se convirtiese en una gran fiesta ciudadana, sería una manera de hacer crecer el evento.

“Nos encantaría que [el festival] se convirtiese en una gran fiesta ciudadana, sería una manera de hacer crecer el evento”

¿Ves el Santander Music celebrando un vigésimo aniversario dentro de diez años? ¿Cómo te gustaría que fuera: manteniéndose en el mismo espacio y con la misma política de programación o derivando hacia otros terrenos?

Seguramente hemos llegado hasta aquí por ir centrándonos en el día a día. No sabemos si llegaremos a veinte años, lo que sí queremos es seguir haciendo las cosas bien, en un recinto donde el público se sienta a gusto, sin colas, con buen sonido y en un espacio excepcional.

Santander Music