21 junio, 2018. Por

RYM

De Royal Mail a RYM: hablamos con la banda granadina sobre ‘Hasta el final, la duda’
RYM

La experiencia les viene de haber nacido en Granada, la capital de la música alternativa de nuestro país, y de los directos donde han dejado claro lo mucho que dan ante el público. Con ellos recibimos en 2011 una bocanada de aire muy fresco, casi congelado, entrando directamente por nuestros oídos.

Jorge Bachs, Javier Olivares, Chava y Jose hoy forman la actual RYM y Hasta el final, la duda (Sello Salvaje, 2017) es la prueba más evidente de que vienen decididos y con paso firme: han elaborado un sonido que no se presenta con lo puesto, tampoco con lo primero que pilla del armario, sino todo lo contrario: en sus historias predomina un sonido consolidado donde los pasajes instrumentales (que hacen palpitar el corazón) son seleccionados con mimo y mucha atención, sin duda, desde antes de que se llamaran RYM, cuando todavía los reconocíamos por Royal Mail y estábamos igual de enamorados que hoy de su música.

Ni ayer ni ahora. Nunca, de hecho, nada en ellos es impostado y eso nos gusta porque demuestra sentimiento en su forma de expresión, composiciones que acarician los sentidos durante largos episodios sonoros. Las distintas influencias que vuelan alrededor de las cabezas RYM convierten a la granaína en una banda rica por naturaleza y nunca por imposición. Además, son buenos corredores de fondo, no podemos definirles fácilmente, tampoco alcanzarlos del todo durante mucho tiempo, y menos si lo que intentamos es juntar unas cuantas letras para hablar de estilo, costumbres y viceversa simplemente porque es lo que toca

Sus canciones son, por este orden: cine, paisaje y post-punk minimalista, capítulos que nos regalan largos paseos de mente casi en blanco y evasión, mucha evasión; y es que, gracias a esta lograda evasión, lo visual de su música nos invade y hace que la imaginación supere cotas antes innombrables. Hablamos con Antonio Chavarino, vocalista y guitarrista de RYM.

“Se puede considerar un disco de calma y paciencia, que nos lleva a sentarnos tranquilamente y sacar nuestras propias conclusiones para ver dónde nos llevan”

Me llama la atención cómo los medios hablan de vosotros. Leyendo la entrevista que el año pasado os hizo Mondosonoro encontramos un entradilla en la que se lee que «cualquier comparación entre RYM y Bon Iver es certera pero se queda corta para Bon». Pero me gustaría que fueras más allá de encontrar las siete semejanzas, ¿cómo defines a RYM sin buscar ni parecidos ni coincidencias con otros artistas?

Pues la verdad es que no sabría. Creo que la banda se mueve en una constante búsqueda de identidad. Nos gusta la música en general, simplemente. De hecho, los temas que ahora estamos esbozando para lo siguiente igual pueden ir en otra onda. Lo que es cierto es que a la música le damos mucho peso. Sobre todo al concepto instrumental, eso es algo que está ahí inamovible desde Royal Mail. Aunque la canciones van un poco más en la línea pop, siempre han contando con ese desarrollo que da el pasaje instrumental. Sí, eso nos influye muchísimo y puede que hayamos cogido un poco de otras disciplinas para este disco.

En esa búsqueda constante de identidad, que os ha llevado a cambiar algunas cosas en la banda, os habréis redescubierto como músicos infinidad de veces.

Demasiadas veces ya, diría (risas). Demasiadas. Pero bueno, esa búsqueda constante de identidad es producto de las inquietudes que sentimos y del hecho de no querer acomodarnos a nada, nunca queremos. A mí me aburriría un poco hacer siempre lo mismo. De hecho, el estar siempre compartiendo otras bandas, otros sonidos, yendo a conciertos y todo eso provoca que estemos siempre explorando. También, al ser una banda grande en número de integrantes la aportación de ideas crece a lo largo del tiempo, cosa que influye de manera directa en los discos que sacamos.

Etapa RYM. ¿Qué experiencia/s se te vienen a la memorias como episodios llenos de cariño?

Pues, sobre todo, el concierto en Granada cuando presentamos el disco. Se trató de un teatro muy bonito, el Caja Granada, y el hecho de que se llenara favoreció la magia tan bonita que se creo. A todo eso ayudaron una proyecciones que pusimos. Estuvimos acompañados por nuestras familias, por público que hacía mucho tiempo que no veíamos, además ese concierto o un poco la vuelta a los escenarios. Ese lado más romántico que acompaña a la música estuvo ahí, fue muy especial. Defino ese día como el pistoletazo de salida a lo que espero que sea largo y continuado. Seguiremos acumulando experiencias nuevas durante toda la gira.

Hasta el final, la duda salía en 2017 con Sello Salvaje pero es ahora cuando estáis comenzando a moverlo sobre los escenarios. ¿Por qué? ¿Queríais ver primero cómo caían las escuchas o se trata de algo más simple?

Sí, es justo ahora cuando estamos comenzando a moverlo. La edición tardó un poco y la mezcla, también. La realidad es que no hemos querido meter mucha prisa al proceso final del trabajo. No lo hemos hecho porque quisimos conseguir que el disco encajase con la idea que teníamos de él de la forma más ajustada posible. Por eso decidimos girar en 2018 y hacerlo hasta verano.

“La banda se mueve en una constante búsqueda de identidad”

[Recordemos que en 2011 nacen bajo el nombre de Royal Mail. Su primogénito sale a la luz en 2013, después de proclamarse vencedores del concurso Emergentes de Granada. ‘Royal Game’ (grabado en Estudios de Producciones Peligrosas, en La Alpujarra, de la mano del productor Carlos Díaz), se lo juega todo por conseguir personalidad y recrear a lo grande ambientes inimaginables y lo consigue.La buena crítica por parte del público y de la prensa se vio materializada cuando ganaron el concurso Hip-pop Marchena 2014 y quedaron finalistas del concurso Desencaja y Festival Ojeando. Y como todo lo que nace ( a menos que se interrumpa) tiende a renovarse, a hacerse maduro, el grupo de Graná demuestra en su actual y segundo largo, ‘Hasta el final, la duda’ que el pasado nunca muere cuando el presente no lo cambia, sólo lo completa. Porque siempre quedará la esencia de lo que fueron en lo que son, y lo que son habla de fragmentos instrumentales con vida propia creados a partir de estructuras nada convencionales que buscan la reinvención cual ser humano busca oxígeno en su supervivencia].

Ahora que pasan meses desde su publicación, ¿cómo habéis convivido con ‘Hasta el final, la duda’? ¿Qué ha supuesto para vosotros este trocito de vida hecho disco?

Consideramos que hemos hecho un trabajo más maduro quizás que el anterior. También debemos considerar el hecho de que ha pasado bastante tiempo desde nuestro anterior disco y eso siempre se nota. Las experiencias personales que hemos vivido y tenido a lo largo de todo este tiempo están ahí, plasmadas todas en este trabajo. Y luego, también, una vez metidos ya en el local de ensayo para practicar nuestro directo, reconocemos que nos sentimos muy contentos con esta nueva línea que hemos tomado, quizás más alejada de un concepto más comercial o más fácil de digerir por parte del público, pero sí más cercano a la música que escuchamos nosotros. La verdad es que eso nos encanta.

Ya que hablas del alejamiento divino de lo comercial. Sabemos que las canciones de Hasta el final, la duda no siguen la típica estructura popera. Como compositor, ¿cómo viviste ese proceso de creación?

Pues ha sido un poco casualidad. La verdad es que no hemos buscado tampoco con tanta intención el evitar un estribillo fácil, ¿no? No estoy para nada en contra de las canciones más o menos comerciales, pero sí es verdad que a la hora de componer este disco se le dio mucho pie a la parte más instrumental y eso hizo también que me llevara a contar unas sensaciones, a meterle poca letra y a que esa letra y la voz fuese como un instrumento más que va acompañando. Darle menos peso a todo eso consigue que no sintamos la necesidad de buscar un estribillo o comerte la cabeza para lograr letras pegadizas… Sino más bien contar algo que case un poco con el concepto del disco y con las texturas que tiene cada canción.

Si algo pasa a medida que escucho el disco, es que cada vez estoy más seguro de la belleza que conseguís y de la capacidad que tenéis para recrear ciertos ambientes. Es un disco ideal para los amantes del paseo con una buena banda sonora pegándoles en los oídos.

Sí, totalmente de acuerdo. Creo que hemos hecho un disco para escucharlo entero, no es un disco para seleccionar un canción y quedarte con ella… Eso dificulta un poco el estilo de vida que llevamos hoy, ¿no? Hoy vamos como con mucha prisa y apenas nos detenemos a escuchar discos completos. A los que nos guste la música como a nosotros, sí se puede considerar un disco de calma y paciencia, que nos lleva a sentarnos tranquilamente y sacar nuestras propias conclusiones para ver dónde nos llevan.

Cuando leí el nombre del disco por primera vez se me vino una movida mía a la cabeza: pensé en que la única manera que tiene el ser humano de ir resolviendo cosas es siempre dudando, siempre preguntándose. No sé qué te parece esa interpretación.

Pues, justamente, va un poco por ahí; también siguiendo a nuestra constante búsqueda de identidad. Sin duda, el cuestionarte las cosas siempre hace que te conozcas antes y bastante mejor. Aunque también, por otro lado, vas redescubriendo cosas que te sorprenden y que te chocan, incluso que te pueden llegar a hacer daño. Pero todo eso se llama aprendizaje, y el aprendizaje hace fuerte a una persona. A nivel musical también va un poco en la línea, es parecido, en este disco se mezclan lo más personal con lo más artístico. Va un poco de la mano el título con lo que te comentaba antes de la búsqueda de identidad.

“Hemos hecho un trabajo más maduro quizás que el anterior: ha pasado bastante tiempo desde nuestro anterior disco y eso siempre se nota”

Los directos los bordáis. ¿El público lo borda igual o más que vosotros?

(Risas) Bueno, en el público hay de todo. Creo que por culpa un poco de que las canciones son paisajísticas e instrumentales la gente, a veces, se queda clavada porque no está (no estamos) acostumbrados a ese tipo de directos o porque la sala no está del todo preparada para este tipo de conciertos, más instrumentales.

La presentación del disco (de la que te hablaba antes) en Granada fue muy bien en ese sentido por el hecho de que se trató de un teatro y la gente pudo disfrutar sentada, cosa que siempre nos ha dado más juego a la hora de presentar mejor nuestro trabajo.

Pero haremos ruido igualmente, seguiremos haciendo ruido, e intentaremos que las salas elegidas sean las más adecuadas para que conectemos mutuamente con la gente que venga a vernos.

[Siguiéndonos por sus propias declaraciones, estamos de acuerdo en que si metiésemos en una coctelera conceptos como explosión, electrónica, evolución, texturas, sentimiento, amistad, intensidad, calma, paciencia, evocador, paisaje, amor, ilusión, equilibrio, armonía, entre muchos más que hablan de influencias inevitables que hacen de ‘Hasta el final, la duda’ una obra de arte merecedora de ser sentida de principio a fin, sonaría RYM en su presente más a mano].

“En este disco se mezclan lo más personal con lo más artístico”

 

Antes me decía que el giro hacia lo no comercial no fue para nada premeditado pero, ¿seguiréis por esta línea cuando encaréis nuevos trabajos?

Sí que estamos haciendo ya cositas. No queremos encasillarnos en ningún estilo y eso es siempre lo que hemos intentado avisar a la gente que ha dicho: «coño, qué giro habéis dado». Yo siempre digo lo mismo: «Ojo, no decimos que esta vaya a ser la línea definitiva». Nos dejaremos llevar siempre por nuestras emociones, somos muy particulares en ese sentido. El nuevo single en el que estamos trabajando quizás tenga un poco más de electrónica, es lo único que puedo adelantar.

Cartel de su próximo concierto en Granada

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