15 febrero, 2017. Por

Rusos Blancos

Romanticismo bizarro
Rusos Blancos

Como un niño con zapatos nuevos. Así se encuentran Rusos Blancos tras la salida de Museo del Romanticismo, su último disco y el primero que editan bajo el sello I*M Records. No es el único cambio que experimenta la banda en esta nueva etapa, en la que Pablo Magariños sustituye a Elisa Pérez en la batería y Joaquín Pascual (Surfin’ Bichos, Mercromina) toma los mandos de la producción.

El resultado de este proceso de regeneración es un álbum de pop sin prejuicios, donde las guitarras y los teclados recuperan el control creando sonidos limpios y directos. Pero por encima de todo y marcando la diferencia encontramos la lírica inconfundible de Manuel Rodríguez, que se erige de nuevo como esa incómoda voz encargada de contarnos las miserias del amor moderno con hilarante cinismo.

Entre cañas y tapas hablamos con Manuel y Javier Carrasco, teclista y compositor, de esta nueva etapa, de las frustraciones y desencantos que sufren los músicos y por supuesto de esa pequeña incursión en el rap que pone la guinda al pastel que es este Museo del Romanticismo.

 

Notodo: ¿Qué supone Museo del Romanticismo dentro de la carrera de Rusos Blancos?
Manuel Rodríguez: Supone un renacer, porque nosotros estábamos echando ya el cierre.
Javier Carrasco: Pensábamos hacer algo y cerrar la etapa, por eso ha sido un renacer. De repente un día apareció Máximo [Lario, responsable de I*M Records] de la nada, que nos había escuchado de rebote y había alucinado, y llegó diciendo que nos quería cambiar la vida. Lo dijo con esas palabras, porque cree a muerte en el proyecto. Ha sido un disco que dos meses antes de empezar a grabarlo no tenía pensado ni existir.

Este disco supone un renacer: estábamos echando el cierre como grupo

NTD: ¿Pero había canciones hechas?
Manuel: Sí, canciones había algunas cuantas.
Javier: Sí, habíamos hecho cosas sueltas algún día en mi casa, pero sin saber si las sacaríamos.
Manuel: En diciembre del año pasado nos juntamos en el local y fue en plan “vamos a hacer algo a ver si arrancamos”. Éramos Javi, Elisa, Laura y yo, y buscábamos grabar un disco sencillo, no autoeditarnos bajo ningún concepto, tocarlo con la banda en cuatro sitios y “hasta luego, muchas gracias”. Pero canciones teníamos, la mayoría son antiquísimas.

NTD: En una entrevista que os hicieron el año pasado tras el lanzamiento de Crocanti contábais precisamente que ya teníais temas como para completar un álbum.
Manuel: Hay algunas canciones de 2013 que están hechas tal cual, grabadas mejor, obviamente.
Javier: Sí, pero igual que estaban ahí desde 2013 se podían haber quedado en nada.
Manuel: En alguna entrevista me han preguntado que si con este disco queremos volver a los orígenes, al Sí a todo, pero nada más lejano de la realidad.

NTD: Lo que puede llegar a sorprender es que no hayáis seguido por el camino electrónico que tomasteis en Crocanti.
Manuel: Como A otra con esas lo petó tanto está ahora mismo la primera en Spotify. Alguien que la escuche porque venga de oír Museo del Romanticismo le tiene que girar la cabeza a niveles máximos.
Javier: No es tanto una vuelta a lo básico como un intento de verdad de hacer una cosa esencial. Es decir, vamos a no meter dieciocho guitarras por una vez, ni dieciocho teclados. No puede ser una vuelta a los orígenes porque no tenemos una trayectoria tan larga como para hacer eso.
Manuel: Al final sí que Hijo único puede ser considerado el punto cero, más que Sí a todo, porque Sí a todo no es un disco disco, son dos grabaciones distintas.
Javier: Pero eso la gente no lo ve, la gente ve el disco final.
Manuel: A lo que me refiero es que yo veo más personalidad de Rusos a partir de Hijo Único que antes, entonces en ese sentido sí que este disco es una vuelta al sonido Rusos.

NTD: Hay una cosa de este disco que me llama mucho la atención, porque las canciones son muy diferentes entre sí pero por algún motivo una vez que lo escuchas te da la impresión de ser un disco muy compacto, muy cerrado.
Javier: Eso lo teníamos muy claro. Yo en la grabación utilicé dos o tres sonidos de teclado, no más; las guitarras igual, es muy raro que haya más de dos guitarras sonando. Porque no queríamos eso, queríamos seguir la norma de “si no lo vas a tocar, no lo grabes”, que fuera lo más real posible.
Manuel: Yo por lo general soy más partidario de discos que sean como un todo, y este sí nos ha quedado así. Creo que tiene mucho que ver Joaquín [Pascual] y el haber hecho mucho trabajo de preproducción con él. En otros discos no ha sido así, por la manera de grabar de Paco [Loco]. A Paco le gusta llegar muy virgen a la canción, empezar a grabar y según lo vas haciendo se vaya construyendo la canción.
Javier: La movida es que Paco no dice que no a nada.
Manuel: Al final es retroalimentarnos los unos a los otros con más y más cosas. Eso al final lo que hace es que si tienes un grupo de canciones y cada una está aquí [señala puntos separados] conforme las vas llevando a un extremo acaban todas en lugares muy distintos. Yo en Tiempo de nísperos al principio sí que tenía una idea relativamente compacta, pero a nivel sonoro es muy distinto.
Javier: Es un disparate. En Tiempo de nísperos cada canción tenía que ser la ostia, pero en este disco es al revés, las canciones son como son y punto, y si hace falta meter algún arreglo se mete.
Manuel: En ese sentido Joaquín ha sido muy opuesto a Paco, a veces nos teníamos que pelear con él para meter cosas. Y hay cosas que no se han hecho y está bien.

Preferimos hacer un disco que tenga unidad a escribir la canción del año

NTD: Los arreglos de cuerda y vientos han desaparecido por completo.
Javier: Sí. De hecho lo pensamos, pero es que no. De hecho no hay cuerdas pero hemos tirado mucho de un teclado antiguo que imita las cuerdas, y ya de por sí le da muchísima personalidad. Es decir, pues meter cuerdas y va a quedar increíble, pero así todo el disco lleva esa pátina del teclado Lambda. Es consciente, yo muchas veces he pensado “esta canción quedaría increíble con cuerdas”, pero eso a lo mejor se sale del lenguaje sonoro del álbum.

NTD: ¿También lo enfocáis así para que el directo sea lo más similar posible al disco?
Manuel: Yo eso no lo comparto del todo, creo que el directo y el estudio son cosas distintas. Es cierto que está bien la parte de no ser una estafa; quiero decir, tú puedes llegar al estudio y grabar un coro enorme…
Javier: No es tanto por estafa. Las mejores canciones de Tiempo de nísperos son las que tienen de todo y luego a la hora de tocarlas en el local era súper frustrante, porque éramos seis y aún así no conseguíamos sacarlo. En cambio el otro día estábamos cuatro y más o menos hacíamos que sonara guay. En ese sentido es más reconfortante.
Manuel: A mí algo que me alegra es que por fin se perciba el disco como un todo, porque noto que siempre que hablan de nosotros lo hacen como un grupo de canciones, y eso me da bastante rabia. Tendrán su parte de razón, no lo sé, pero se subraya el hecho de que somos un “grupo de grandes canciones”. Muchas veces aparecen canciones nuestras en listas del año pero nunca suele aparecer el disco, y ostias, yo me rompo mucho la cabeza intentado que tenga una unidad. Hay muchas veces que me peleo con Javi porque hay canciones que no quiero meter al no ir con el concepto global, aunque en este disco no se me haya hecho mucho caso [se ríen los dos]. Puede que esta vez no haya un single muy obvio, pero la obra en general se disfruta mejor como un todo que por partes.

 

NTD: Hasta el momento las críticas que han salido del disco coinciden en que es un disco redondo.
Javier: En Tiempo de nísperos sí que se nota diferencia entre las tres o cuatro que son más cañón y el resto, hay un escalón.
Manuel: También es el primer disco en el que no hay ninguna canción de Iván, no en el sentido de que desmerezca, pero es más fácil sentir una unidad cuando en todas las canciones la letra y la voz son de la misma persona y la música, menos una, es de la misma persona.

NTD: Repetís el uso de las voces femeninas, que es casi ya marca de la casa. ¿Es algo que ya consideráis imprescindible cuando os ponéis a componer?
Manuel: Por lo general, desde el principio ha sido así. Ahora con la marcha de Elisa es un poco más complicado, porque lo guay es que Laura tiene un registro mucho más grave y Elisa más agudo, así que con las dos cubríamos toda la gama. Ahora está sólo Laura y se nos queda el agudo un poco descubierto, pero yo a la hora de escribir sigo contando con ello. Es algo que desde el principio me ha resultado muy obvio y que al final se ha acabado convirtiendo en seña de identidad del grupo. Cuando empezamos con Rusos yo tenía la idea de que incluso Laura o Elisa cantasen canciones enteras, un poco rollo The New Pornographers, pero luego me di cuenta de que en las canciones que no canto me aburro como una mona [se ríe].

Llevamos años diciendo, medio en coña medio en serio, en hacer un disco de rap

NTD: ¿Qué ha pasado con Elisa, estaba muy liada con sus otros proyectos?
Manuel: Llega un momento en que lo peor que tiene un grupo es ensayar.
Javier: Lo peor es ensayar, pero es mucho peor ensayar cuando lo tienes que hacer con tres grupos.
Manuel: Uno o dos días a la semana lo llevas, pero cuando tocas en tres grupos se te junta que durante cuatro o cinco semanas sales de trabajar y tienes que ir a ensayar todos los días, cada fin de semana tocas y cuando te quieres dar cuentas llevas muchísimo tiempo sin hacer otra cosa. Yo creo que Elisa siempre ha percibido Rusos como un proyecto no tan suyo como lo es Cosmen Adelaida, a eso le sumas que Caliza es su súper proyecto…
Javier: La movida es que, por ejemplo, yo me metí en la música a los veintimuchos. Elisa ha empezado con diecinueve años, si tiene veintisiete, ¿cómo no va a estar quemada? Yo lo estoy, es normal que quiera parar.

NTD: Pero sí que os ha hecho el grafismo, como en los discos anteriores.
Manuel: Sí, y los coros, y no descartamos que en algún concierto se venga a tocar teclados y cantar.
Javier: Ella sigue estando en el grupo de WhatsApp, eso es que no lo ha dejado del todo.

NTD: Vamos con las canciones. ¿Cada vez más cadáver se llama así por la canción de Violadores del Verso?
Manuel: Sí, sí. Yo de pequeño lo que he escuchado siempre ha sido rap. De hecho, era un verso que siempre me flipaba, su métrica y la aliteración, y fue a partir de ahí de donde saqué toda la canción. Estábamos pensando en cómo llamarla y al final se quedó así.
Javier: Esa canción se llamaba Vicente, que a mí me flipaba. Fue muy improvisada, la hicimos en el salón de mi casa tocando todos a la vez.

NTD: Tiene un inicio que suena muy R&B de 2016, entre el sonido del teclado y el pad de batería.
Javier: A mí me suena a habanera.
Manuel: Tiene un rollo un poco dub. Creo que la podríamos haber llevado a un terreno más jamaicano.
Javier: Ahí sí que Joaquín le dió el rollo más narcótico. Por ejemplo, el bajo en vez de ir a línea lleva una movida súper rara. Joaquín hizo magia.

NTD: Coincidiréis conmigo en que No soy esa clase de hombre ha sido una sorpresa mayúscula.
Javier: Es que Manu siempre ha sido muy rapero.
Manuel: Yo tenía mi grupo de rap cuando era adolescente, y es que la canción lo pedía a gritos. La verdad es que fue bastante costoso, el rap definitivo no lo hice hasta el día antes de mezclar.
Javier: Teníamos una demo bastante cortita con la primera parte de la canción, hecha desde hace mucho tiempo. Luego cuando la grabamos cambió un poco, antes era más garrula, pero Joaquín dejó una cola muy larga, como de tres minutos y lo vi claro, ahí Manuel tenía que meter un rapeado de principio a fin. Costó mucho, la idea estaba ahí pero hacerlo…
Manuel: De hecho lo cambié un millón de veces. Hubo momentos en los que no se confiaba mucho en mí, pero al final acabé contento con ello. La verdad es que no se cuál puede ser el tipo de sensación que tiene una persona a la que le gusten Rusos Blancos y de repente se pone el disco y me oye rapear, me imagino que deber ser algo desconcertante [se ríe].
Javier: Pero va dentro de nuestro ADN.
Manuel: Pero igual es una barrera que no pensabas que íbamos a cruzar.

Llega un momento en que lo peor que tiene un grupo es ensayar

NTD: Hemos llegado a un punto donde el rap está tan fusionado con el pop que la barrera ya se ha roto.
Manuel: A mí me gusta. Tuve una época donde escuchaba solo rap y luego me desconecté un poco, pero ahora que lo escucho de nuevo, muchas de las letras que me salen canturreando en casa son más rap que pop. Igual tenemos que sacar un EP.
Javier: Es una cosa que llevamos diciendo años, medio en coña medio en serio, hacer un disco de rap.

NTD: Javi, tú tienes una canción en solitario, Los plutócratas, donde colabora Jpax.
Javier: Es que me flipa. Sonoramente está muy lejos de lo que yo hago, y precisamente por eso es muy refrescante. Igual que para Kase.O lo más guay ahora es ponerse a cantar flamenquito, para un blanquito lo que más le apetece es ponerse a hacer rap.
Manuel: Le di muchas vueltas, por si estaba haciendo un ridículo espectacular, pero al final pensé que ésto lo hacemos para divertirnos y ya está. Que no gusta, pues no ha gustado.
Javier: Yo siempre digo “si no da un poco de vergüenza es que no estás pushing the limits”.

NTD: En cuanto a las letras, creo que en este disco hay dos caras, una más cínica y con sorna, por ejemplo la de Damas de la nobleza y una más seria, más reposada, como en Lo noto.
Manuel: Yo quería llevar el disco hacia un terreno muy sexual, pero al final no lo he conseguido del todo. Por ejemplo en Lo noto, al hacer la letra me salió muy natural, en un momento de crisis de pareja, y al principio no lo quería llevar ahí, pero encajaba todo muy bien. Con Tiempo de nísperos quería hacer un disco sobre el amor y el desamor y al final aparecía el sexo, y aquí ha ocurrido justo lo contrario.

El concepto del disco es el de ser una galería del romanticismo bizarro

NTD: Todas coinciden en que dicen cosas que normalmente pensamos pero no nos atrevemos a verbalizar.
Manuel: Ese es el reto que me pongo y mis conflictos me trae, el ser brutalmente sincero y exponer cosas que sean muy crudas. Ese es el camino que me he marcado para mis letras.
Javier: Esa es la magia, cuando un fulano te está contando tu vida y dices “me está hablando a mí”. Como letrista es lo mejor que te puede pasar.

NTD: Si alguien se identifica con todas las letras de este disco igual está algo jodido.
Javier: Yo creo que no, que este disco es de alguien que está bien.
Manuel: Lo empecé a escribir en la época justo después de sacar Tiempo de nísperos, que fue mi época más loca de la vida y tiene ese rollo de revolcarse en el fango y disfrutarlo. Lo que me ha preocupado mucho es que en las canciones no hubiese un rol de sufridor, otro de castigador, otro de dominado, sino intentar reflejar todas las variantes. Incluso en lo relativo al género, que cualquier persona lo pueda escuchar y que no haya diferencia en el hecho de ser mujer u hombre, heterosexual u homosexual. Si escuchas Ansiolíticos y lubricante no identificas ningún género en particular.

 

NTD: Un ‘museo del romanticismo’, al fin y al cabo.
Manuel: Al final el título, que también nos hemos pegado un poco por él, se me ocurrió paseando con mi novia por delante del Museo del Romanticismo. El concepto es el de ser una galería del romanticismo bizarro.
Javier: Es una galería de los horrores del romanticismo, más bien.
Manuel: Hay canciones que intenté suavizar porque me preocupaba que en algún momento se pudiese interpretar como una especie de rol dominante masculino. No quería que nadie pensase que era una especie de Loquillo, sino que a veces puede ser un hombre o una mujer, y con ese rollo sórdido.

Queríamos hacer un disco muy sexual, pero al final no lo conseguimos del todo

NTD: ¿Cuando hablas de un hombre triste en Más difícil todavía, lo haces como autorreferencia a la canción del disco anterior?
Manuel: Sí, y de hecho hay alguna más por ahí. Teníamos la parte inicial de la canción, el puente y queríamos introducir algún cambio. Empecé a improvisar la letra y me llevó hacia eso.
Javier: Eso es guay. A mí personalmente me flipa cuando un artista o un grupo habla de sí y de su obra, es autorreferente. Aquí tiene además un sentido de superación, dice “no quiero volver a ser un hombre triste”, como querer superar el disco anterior.
Manuel: Al final es el sambenito que se me ha quedado. En todas las entrevistas me preguntan por el rollo del hombre triste. Yo creo que ha hecho más mella el hombre triste en sí que la propia canción.
Javier: Es un nicho donde se mete la gente.
Manuel: Igual no es habitual que una canción hiper festiva tenga una parte final donde se corea “soy un hombre triste”.
Javier: Pero por eso es guay esa canción.

NTD: Habéis sido canción de la semana en Hoy empieza todo de Radio 3. ¿Cómo lo lleváis?
Manuel: Espero que más gente se acerque al disco gracias a eso. También lo vemos como un reconocimiento. Algunas cosas que nos están pasando con este disco, aunque esté feo decirlo, las vemos como “ya era hora”.

Algunas cosas que nos están pasando con este disco las vemos como “ya era hora”

NTD: ¿Y a qué achacáis este nuevo reconocimiento, al cambio de sello, al disco en sí?
Javier: A todo. Creo que en España se premia mucho el aguante.
Manuel: Hay mucho de eso. Cuando me entrevistó Ángel Carmona en la radio usaba un tono en plan “tercer disco, ahí seguís, ole vuestros huevos”. De hecho, Sergio Algora decía que tarde o temprano a todo el mundo le llega su momento, no pensando en el éxito, sino teniendo un momento bueno de brillar y despuntar mínimamente. Nosotros hemos tenido cierta persistencia, porque tenemos a los dos guitarristas fuera de Madrid, Elisa que se ha ido, el nuevo batería en Logroño, nos habíamos quedado sin sello. Podíamos haber dicho ‘hasta aquí’, pero no.
Javier: El nuevo sello ha hecho mucho, se han preocupado por el disco.
Manuel: Todos tenemos la sensación, y la gente que nos rodea, de que Tiempo de nísperos no recibió la atención que se merecía. No digo que nos tuviésemos que haber convertido en un mega grupo, pero se quedó a punto de despegar, faltó algo más.
Javier: Hubo diferencia entre nuestras intenciones y nuestra ambición y lo que luego pasó.
Manuel: En todos los discos hemos ido creciendo un poco, y después de hacer Sí a todo queríamos hacer un disco mejor, hacernos nuestra gira modesta, algún festival, y al final hicimos cinco conciertos y a casa.

NTD: Y estando como me contáis cada uno en una ciudad, ¿estáis preparados para llevar a cabo una gira completa?
Manuel: Sí, de hecho eso es lo mejor que le puede pasar a un grupo que no se puede juntar habitualmente para ensayar.
Javier: Ya vamos teniendo una edad y sabemos que si queremos que funcione y que salga adelante tenemos que trabajar en casa y no llegar al ensayo sin saber en qué tono están las canciones. Pablo Magariños, en los primeros ensayos antes de grabar, se sabía las maquetas mejor que yo.
Manuel: También es más fácil cuando las cosas van funcionando. Igual ensayamos un día pero lo llevamos todo trabajado, te profesionalizas en cierto modo incluso por energía. Con veinte años igual sales de trabajar y ensayas hasta las dos de la mañana, y así todos los días. Pero yo ahora no quiero que mi vida sea eso.
Javier: Y es más fácil que el resto se desplacen a Madrid a ensayar cuando delante tienes un objetivo, como tocar en un festival o en una sala grande.
Manuel: Si no te desmoralizas. Por ejemplo, con Tiempo de nísperos veías que a la gente le gustaban las canciones y se las sabía. Si se las sabían sin sonar en la radio, imagina cómo hubiera sido si sonasen. Ahí sí que hubo un momento en el que veía que algo fallaba. Me decían que el disco no funcionaba pero luego por ahí la gente se las sabía. Con Crocanti el disco gustó mucho pero por nosotros mismos no podíamos llegar a más.

Rusos Blancos