11 mayo, 2017. Por

Refugio

Un corrupto y un refugiado o cómo se aborda y se pervierte el lenguaje
Refugio

Un refugiado sirio en la casa de un político corrupto. Un hombre que no puede utilizar el lenguaje conviviendo e intentando hacerse oír por otro que pervierte las palabras. Es la base de Refugio, el último espectáculo escrito y dirigido por Miguel del Arco que se puede ver en el Teatro María Guerrero del Centro Dramático Nacional.

Miguel del Arco vuelve a presentar de nuevo una función de profunda actualidad, en este caso escribiendo él mismo un texto original que navega entre la realidad de esta familia política (nunca mejor dicho) y las reflexiones de un refugiado, Fharid (acogido por ese gobernante para quedar bien en las fotos) y la única persona a la que puede hablar: su esposa fallecida, que murió ahogada junto a su hijo en la diáspora provocada por la demencial situación en su país.

Un cubo de cristal móvil que se abre o cierra dependiendo de la ocasión preside la escena y permite encerrar o no las palabras de sus habitantes. Una pecera llena de uno peces que boquean palabras, ininteligibles las de los unos para los otros, aunque hablen el mismo idioma.

Fantástico reparto, por cierto, encabezado por Israel Elejalde y Raúl Prieto, aunque no podemos dejar de nombrar a una María Morales que emociona especialmente como el fantasma de la esposa muerta, encaramada sobre esa prisión de cristal mientras el resto de los personajes, uno a uno, mantienen una serie de desesperanzadoras conversaciones-monólogo (puesto que no esperan respuesta, a ellos el refugiado poco les importa) con el superviviente de la catástrofe.

Refugio es una función dolorosa, profundamente pesimista, que pone ante los ojos del espectador una incómoda situación (tanto más por tocar un tema que conmociona pero ante el que se siente una impotencia asquerosa). Un solidísimo montaje que conjuga el valor teatral con el reivindicativo. Uno de esos espectáculos que secan la garganta con el objetivo de arrebatarnos las palabras. Por lo menos las innecesarias.

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