13 julio, 2018. Por

Quid Pro Quo

Una reflexión acerca del poder, la acumulación, el exceso y el lujo
Quid Pro Quo

Su trabajo habla del deseo, de la opulencia, de la ostentación y del lujo a través del mito del rey Midas y el concepto del “hedonic treadmill”. Hablamos de la argentina Elisa Insúa, cuyos temas principales son el ascenso social, el sueño americano, la disparidad económica, el consumismo desmedido y la hambrienta evolución del sistema capitalista. Y es que la codicia, la avidez, la avaricia y el consumo irresponsable se han convertido en el móvil que rige la actividad de la mayoría de los seres humanos.

Por eso en la galería  en la Galería APPA podremos ver hasta el 28 de julio la exposición Quid pro Quo, una aproximación a un sistema económico utópico, basado en el altruismo recíproco: la economía del don, que de acuerdo a Marcel Mauss se genera a partir de la reciprocidad que se expresa en el círculo virtuoso del dar-recibir-devolver. Compuesta por una decena de obras, tanto esculturas como collages de objetos, Insua transporta la abstracción económica a la simbología visual representando unos tableros de juegos de mesa que son extravagantes, bizarros y kitsch, a la par que sugerentes. El concepto de insaciabilidad económica entendida como el perenne deseo humano de tener más y más dinero es el hilo conductor de una muestra que tiene su parte lúdica, pero también una profundamente reflexiva.

“El concepto de insaciabilidad económica entendida como el perenne deseo humano de tener más y más dinero es el hilo conductor de una muestra que tiene su parte lúdica, pero también una profundamente reflexiva”

Se trata de un ejercicio estético aparatoso y de lo más barroco, lleno de brillo y ornamento, con alusiones al consumo, el juego y la abundancia, que nos lleva a una reflexión acerca del paradigma económico bajo el cual vivimos y las posibles y necesarias alternativas al mismo. Sus trabajos son una reflexión acerca del poder, la acumulación, el exceso y el lujo. Exploran la avidez humana desde una perspectiva económica.

En cada una de sus obras encontramos un imaginario formado por pequeñas historias que forman un enorme conjunto; una suerte de pop art con un mensaje lapidario. Piezas que son como un mosaico bizantino con reminiscencias del rap norteamericano, con su estética del “bling”, cadenas de oro, diamantes y opulencia; una explosión de color y de estímulos, pero con el plus de estar hechas con objetos cotidianos que adquieren un potente mensaje al ser acumulados en enormes cantidades.

“En cada una de sus obras encontramos un imaginario formado por pequeñas historias que forman un enorme conjunto; una suerte de pop art con un mensaje lapidario. Piezas que son como un mosaico bizantino con reminiscencias del rap norteamericano”

Su estilo es fácilmente identificable: piezas realizadas a base de pequeños objetos ensamblados, a veces encontrados, otras regalados, que evidencian cómo es la sociedad que nos rodea, basada en el dinero y la riqueza, la exuberancia y la cultura de usar y tirar. Insua fusionó su práctica artística con la teoría económica que tanto había estudiado y de este modo sus obras se han convertido en una alegoría de esa utopía latente que es la economía del don donde todos esos objetos encontrados, donados, con historia, pertenecieron a alguien en el pasado. Fueron diseñados, fabricados, comprados, guardados y desechados para que ahora la autora nos los devuelva en forma de cuadros. Cada obra reúne así miles de misteriosas narraciones que le otorgan una fuerte carga emotiva. Creaciones colaborativas al fin y al cabo, que esconden y reflejan no solo los dientes del feroz capitalismo, sino también la vida de las personas, nuestra vida.

Quid Pro Quo